domingo, 31 de julio de 2022

El Tsunami mantiene el nivel con “Airbourne”

 



Skindred”, “Medalla”, “Clutch”, “Syberia” y “Airbourne”.Tsunami Festival, sábado, 30 de julio de 2022


Última sesión de la cuarta edición del Tsunami y el nivel sigue subiendo. Sorprende “Skindred” por su originalidad y su estilo indefinible, cuya mejor baza es la interacción con el público. Los miles de asistentes cantaron, bailaron, tocaron el suelo y se desmelenaron a ritmo de “Nobody”, entre muchas otras. Un concierto bien planificado que puso el listón muy alto. 

Después, en el escenario pequeño (denominado este año Cristina Zapico) los barceloneses “Medalla”, una banda que se mueve entre el rock alternativo y el post-punk, que tienen gancho y lo hacen bastante bien, pero en esta sesión pasaron desapercibidos entre un cartel con tanta figura internacional.

“Clutch”, era otra de las bandas estadounidenses más esperadas en esta edición y, al contrario que “Skindred”, la conexión con los asistentes fue más bien tibia. Su actuación se reduce a todo un catálogo de efectos y técnicas de guitarra, entre distorsiones y más distorsiones del guitarrista de la banda, sobradamente consagrada tras una docena de álbumes publicados. Mucha técnica pero poco gancho con el público.

 

Se sabe que la música instrumental no vive sus mejores momentos y, por ello, es de agradecer que los programadores del Tsunami hayan contado con “Syberia”,una banda de rock que se recrea en la búsqueda de la perfección del sonido, creado sobre armonías estándar y huyendo del virtuosismo acrobático. Los aficionados a este tipo de música al borde de la extinción disfrutaron con los catalanes y el resto de los miles de asistentes se tomaron un descanso porque faltaban platos fuertes. 


Sonó el primer acorde de "Ready rock" y mareas de gente acelerando el paso hacia el escenario grande para no perderse ni un segundo del concierto de los australianos “Airbourne”, porque había ganas de comprobar de primera mano si la fama de ser los sucesores de AC/DC tiene fundamento. Es difícil sustituir mitos, sobre todo si están vivos, pero “Airbourne” tiene una robustez rítmica que impacta, unos riffs bien elaborados y fáciles de recordar y algunas canciones que ya han calado, como "Breaking outta hell". Y, aunque no son AC/DC los cuatro componentes parapetados con ocho grandes torres Marshall se dejaron la piel en el escenario con lo mejor de sus cinco discos y se ganaron nuevos adeptos. Un gran concierto que casi se ve empañado en los últimos minutos por un fallo del sonido exterior rápidamente solucionado, y entre medias el cantante Joel O’Keeffe demostró sus tablas tirando del numerito de reparto de bebidas para calmar a los miles de asistentes.


“Airbourne” no son AC/DC pero es una banda que merece la pena y que puso la cuarta edición del Tsunami al nivel de las dos primeras.  A ver con qué nos sorprenden el año que viene.

Crítica publicada en La Nueva España  


sábado, 30 de julio de 2022

Tsunami: fracaso de Pennywise y triunfo de Ska-P

 



“Pennywise”, “Liher”, “Flogging Molly” y “Ska-P”. Tsunami Festival, Parque Hermanos Castro. Viernes 29 de julio de 2022. 


Probablemente Pennywise, junto con Ska-P, era uno de los nombres más atractivos del cartel de la sesión del viernes, en la cuarta edición del Tsunami de Gijón. Los californianos se habían encargado de abrir la primera edición (junto con “The Offspring”), recién estrenado su álbum “Never Gonna Day” y arrasaron. Todavía se recuerda como retumbaban los cánticos del público tarareando el estribillo del “Bro Hymn” a la salida del recinto de la Laboral. Pero esta vez no fue así. Quizás las siete de la tarde es demasiado temprano y la luz del día no inspira o quizás esta banda ya ha dado de sí todo lo que tenía que dar. El caso es que en una hora de concierto no consiguieron tocar completos ni media docena de temas. Aquello era un empieza todo y no acaba nada, paseitos por el escenario al grito de ¡fuck you!, guitarrazos sin control, amasijo de ruidos sin definición, etc., y las pocas canciones que consiguieron tocar se les caía el tempo o se les olvidaba la letra. En fin, un desastre. Hasta que no sonó su particular versión de “Stand By Me” (la penúltima del concierto, por cierto), no consiguieron enganchar al público. Y para rematar, triunfada total una vez más con el "Bro Hymn", el himno que los consagró y con el que se pueden permitir vivir de rentas eternamente. Desconozco las cifras de su elevadísimo caché, pero a razón de su espectáculo no merecen ni las viandas. 


Todo lo contrario fue la actuación del cuarteto vasco “Liher” en el escenario pequeño. La cantante Lide Hernando echó las vísceras a través de esas dotadas cuerdas vocales que posee y enganchó al público desde la primera canción. Los vascos tenían ganas y energía para comerse el escenario y así lograron salir exitosos.


Y otra vez en el escenario grande fue el turno de “Flogging Molly'': divertidos, buenos músicos y bien empastados, con su peculiar fusión de sonidos irlandeses y la caña del punk rock hicieron vibrar el asfalto del Parque Hermanos Castro. Tienen buen repertorio y un frontman (Dave King), simpático y comunicativo que levantó los ánimos e hizo brotar al público hasta casi agotarlos. 


Otra banda que se ganó con creces a los miles de asistentes fue “Ska-P”. Desde el escenario grande repasaron las controvertidas letras que identifican a la banda, comenzando por la divertida (aunque floja en versos) “Estampida” y terminando con “El Vals del Obrero”, sin dejar de arremeter contra los toreros asesinos, la monarquía, la iglesia católica o los medios de comunicación y alegar a favor del cannabis, la multiculturalidad o la imaginación con la recién estrenada “Estimado John”. Un éxito total.


Crítica publicada en La Nueva España  



domingo, 24 de julio de 2022

Manolo García, un creador inagotable

 


Manolo García, “Gira 22”, Gijón Life. Sábado 23 de julio de 2022. 


Desde que Manolo García escribió los versos de “Insurrección” sentado en un váter y a toda prisa para poder grabarlo -porque la discográfica apremiaba y aún no era lo suficientemente solvente como para tomarse su tiempo-, hasta su doble álbum recién publicado han pasado más de tres décadas en las que el talento creativo de García ha brotado una y otra vez. Su repertorio cosechado en solitario, tras separarse de Quimi Portet y aparcar “El Último de la Fila”, da para muchas horas recital con grandes canciones, sin embargo, el cantante catalán no olvida sus orígenes y siempre está dispuesto a satisfacer al público que le ha seguido desde sus inicios. Por ello escogió “Insurrección” para comenzar y también para finalizar el concierto de Gijón, porque no hay mejor himno. Pero también rescató del dúo grandes temas como “Lejos de las leyes de los hombres”, “A veces se enciende” la magnífica “Aviones Plateados” o la dulce “Sara”, entre otras.  


El motivo de la gira es la presentación de dos álbumes publicados a la vez, porque su vena creativa no cesa y el parón de la pandemia dio para mucho. Así, escuchamos algunas de sus últimas composiciones de “Mi vida en Marte” que ya se han hecho muy populares, como “Un poco de amor” o las inspiradas “Diez Mil Veranos” y “Quisiera escapar”, con esos guiños copleros que imprime García en su voz; y también “Reguero de Mentiras”, la cual habrá que pulir un poco más, sobre todo en los coros. También, de su otro álbum nuevo “Desatinos Desplumados” nos presentó dos temas que destacan: el primero la rumba “La Maturranga”, con un buen arreglo de guitarras y que está llamada a ser uno de sus himnos coreados en los futuros conciertos. El segundo, “Laberinto de Sueños”, para el que escenificó una especie de cuadro flamenco en el escenario con toda la pedazo de banda que trae a cada uno de sus shows. 

 Y entre lo más viejo y lo más nuevo, durante dos horas y media de concierto nos deleitó con sus grandes canciones en solitario, principalmente de su álbum “Arena en los bolsillos” del que no faltó “Prefiero el Trapecio” o “Pájaros de barro” y, por supuesto, “A San Fernando, un ratito a pie y otro caminando”, coreada por el público a un volumen que casi tapaba la potente amplificación que traía la banda.


Manolo García es un creador inagotable y ha logrado cosechar mucho repertorio y de lo más exquisito, pero sus conciertos no son solo una canción tras otra por muy exitosas que sean, lo mejor es su presencia y su manera de comunicarse con el público. Con un lenguaje sin grandilocuencias esgrime discursos que defienden el arte y la cultura, reclaman justicia social y, sobre todo, apuestan por la importancia de estar aquí y ahora. Es un tipo feliz y con sus canciones hace feliz a los demás. 


Crítica publicada en La Nueva España  



sábado, 23 de julio de 2022

Tocororo Suite. El alma cubana en forma de danza

“Tocororo Suite”: Compañía “Acosta Danza”. Teatro Jovellanos, viernes 22 de julio de 2022.  

“Tocororo” fue la pieza que en el año 2003 marcó el inicio como coreógrafo del bailarín Carlos Acosta,  y casi veinte años después presenta en Gijón una versión reducida bajo el título “Tocororo Suite”.  El motivo por el que perdura en cartel después de tantos años lo pudimos comprobar en el Teatro Jovellanos y es simplemente porque la pieza es espectacular. Se trata de una obra que fusiona ballet clásico con danza contemporánea y danzas folklóricas cubanas,  que tiene el atractivo de interpretar la música en directo y un argumento bien hilado  con posibilidad de muchas lecturas. 


Cinco músicos en el escenario comenzaron interpretando una partitura de latin jazz de un nivel muy alto, dando paso al protagonista del cuerpo de baile que representa al joven viajero que se tiene que enfrentar a las dificultades de sobrevivir en un lugar ajeno. El joven, ataviado con una maleta, se mueve con pasos de ballet clásico técnicamente impecables, sin embargo, está en un entorno en el que predomina la danza contemporánea y los bailes folklóricos y por ello es rechazado. Su empeño por adaptarse a la nueva situación le impulsa a luchar y trabajar hasta lograr salir victorioso. 

 

Mediante una sucesión de números coreográficos Carlos Acosta, al frente de la compañía “Acosta Danza”, encontró la forma de representar la emigración, la confrontación de culturas, la violencia, el amor, el erotismo o las luchas por el poder, y todo ello con toques de humor y, sobre todo, con una calidad técnica impecable. 


Los músicos en vivo interpretaron un repertorio ecléctico en el que se fusionan muchos elementos, imprimiendo así un toque de calidad a las magníficas coreografías. El único defecto fue la disparidad de volúmenes en las percusiones que, por momentos, se apoderaban del resto de los instrumentos y resultaban molestas. Quizás, hubiera sido más oportuno la utilización de pantallas de metacrilato. 


En definitiva, “Tocororo Suite” es una magnífica fábula que representa las raíces cubanas en forma de danza, capaz de satisfacer a los entendidos en danza, a los melómanos y al público en general que busca entretenimiento y un poco de diversión. Una gran creación de Carlos Acosta digna de ser representada por mucho tiempo.


Crítica publicada en La Nueva España  


sábado, 16 de julio de 2022

Con Robe hay esperanza para el rock

 

Foto: Juan Plaza LNE

ROBE: Gira “Ahora es cuando”, Festival Gijón Life. Viernes, 15 de julio de 2022.  


Arranca la tercera edición del “Gijón Life” con la gira “Ahora es cuando” de Robe Iniesta, uno de los artistas más personales e inigualables del rock español. El ex líder de “Extremoduro” apareció en el escenario rodeado de una pedazo de banda que es para quitarse el sombrero y nos deleitó con un concierto largo que osciló entre la magia y la nostalgia de las grandes épocas del rock. Ni siquiera nos importó que empezara media hora más tarde ni que se tomase un largo descanso a mitad del show. 


En la primera parte escuchamos temas clásicos de “Extremoduro” y algo de sus dos álbumes en solitario, comenzando con “Del tiempo perdido”, en el que pudimos apreciar su timbre de voz horrible y gastado, a medio camino entre Sabina y Coque Malla y cuando se ponía cañero parecía el mismo Luis Zahera llamando a “Malamadre” en “Celda 211”. Peccata minuta, porque Robe no está donde está por sus cualidades vocales y, además, para compensar estas carencias ahí estaba Lorenzo González en los coros. Brutal en todas sus intervenciones destacando en “Un suspiro acompasado”, así como  en el apabullante final de “La canción más triste”. 


Y después de “El tango suicida”, una de las canciones más singulares de “Extremoduro” cerró la primera parte con la “Dulce introducción al caos”, pieza del álbum conceptual “La ley innata” en la que la “Flying V” del guitarrista Woody Amores volaba vertiginosamente hasta el destroyer final.


En la segunda parte escuchamos “Mayéutica” el último álbum conceptual recién publicado que ya ha calado entre los fans y representa toda una sinfonía hábil en ideas, matices y derroche de sonoridades. Ya desde su “Interludio” se desató la locura entre el público coreando a grito de “bailar como una puta loca”, con un gran solo de Hammond de Álvaro Rodríguez. ¡Qué gran músico! 

Y después de la “Coda Feliz” dejó para los bises los grandes éxitos: “Jesucristo García”, “Puta” y “Ama, ama y ensancha el alma”, culminando así un show que es para vivirlo, porque no hay suficiente espacio en este periódico para expresar la sensación con la que se fue el público del recinto. Y es que Robe es uno de los grandes con mayúsculas, sus canciones tienen tanto trasfondo, hay música, hay filosofía y están tan bien construidas que nos devuelve la esperanza a los amantes del rock. 


Crítica publicada en La Nueva España  



viernes, 8 de julio de 2022

La Ritirata: interpretando a Mancini

 



“La Ritirata”: Festival “Música Antigua Xixón”, Centro de Cultura Antiguo Instituto, jueves, 7 de julio de 2022. 


 El festival “Música Antigua Xixón” (MúAX), nació con la intención de visibilizar y divulgar el repertorio musical anterior a 1750 y a lo largo de estos años se ha convertido en una de las citas culturales imprescindibles de la ciudad. La presente edición celebra su 25º Aniversario con una programación ambiciosa entre talleres, conferencias, concursos, conciertos y un estreno a cargo de la prestigiosa formación “La Ritirata”, galardonados con importantes premios bajo la dirección del violonchelista barroco Josetxu Obregón y acompañado por Tamar Lalo (flauta), Vadym Makarenko (violín), Miriam Hontana (violín), Lola Fernández (viola) e Ignacio Prego (clave). 


“La Ritirata” dedica el programa entero al compositor napolitano Francesco Mancini (1672-1737), conmemorando así el 350 aniversario de su nacimiento, programa que ha sido premiado con la gira de la Asociación Española de Festivales de Música Clásica (FestClásica). Por este motivo tuvo lugar el estreno de la gira ante el aforo completo del patio del Antiguo Instituto, por otro lado, adaptado magníficamente a través de cortinas gigantes para convertirlo en un entorno adecuado para la escucha de estos repertorios. 


Así descubrimos parte de la obra de Francesco Mancini, un compositor que pasa desapercibido y, sin embargo, sus obras son verdaderas joyas del barroco napolitano. Tres conciertos para flauta y cuerda, dos oberturas de las óperas “Hydaspes” y “Trajano” (y un aria fuera de programa), la “Tocata 2ª di Cembalo per Studio” y la “Obertura de la cantata “Care mura beate” fue el repertorio ofrecido por “La Ritirata”, con una calidad de interpretación que certifica su prestigio. Destacamos el último concierto (nº 14) por su fantástica sonoridad y sus brillantes contrastes impecablemente articulados por la formación, dando muestras de empaste y muchas horas de ensayo conjunto. 

 

La sonora ovación dio lugar a una propina sorprendente: como estreno absoluto quisieron rendir homenaje a otro Mancini más conocido por sus bandas sonoras, interpretando la famosa “Pantera Rosa” en un arreglo a la manera de Francesco Mancini. Fabuloso. Además, al ser una pieza tan conocida nos dejó entrever peculiaridades compositivas del Mancini barroco. Sin duda un gran descubrimiento gracias, una vez más, al festival  “Música Antigua Xixón”.


jueves, 7 de julio de 2022

La mediocridad de Taburete

 


Festival Metrópoli, Recinto Ferial Luis Adaro. Miércoles, 6 de julio de 2022. 


Cuatro discos en el mercado lleva “Taburete” y el quinto a punto de salir (previsto para octubre), con algunas canciones que ya han sido avanzadas en formato single. Y tras un repaso por la mayor parte de su discografía seguía sin encontrar el motivo por el cual este dúo tiene tanto gancho. La voz de Guillermo Bárcenas es más bien mediocre, las progresiones armónicas  son tópicas y típicas de canciones infantiles, las melodías pobres e insulsas y los arreglos de lo más simple. Ni siquiera estos dos chicos madrileños destacan por tener un físico espectacular, claro que esto es muy subjetivo. En cuanto a las letras, la cosa no da para mucho: frases de corta y pega que parecen sacadas de libretas de su etapa de secundaria, con cierta reiteración al consumo de alcohol y a la apertura de piernas, (“Yo mataría por estar entre tus piernas”, frase de la canción “Entre tus piernas” o “Esperando que abras las piernas y me dejes pasar”, de la canción “Belerofón”). Por cierto, las dos canciones citadas son del mismo disco, prueba de poca capacidad inventiva.  


Viendo que lo grabado no había por donde cogerlo pensé que, quizás, tuvieran un directo potente, de esos que pegan en el pecho y vibran hasta las farolas. A veces pasa. Y el Festival “Metrópoli” era la excusa perfecta para comprobarlo: muy buena capacidad de aforo al aire libre, un precio de entrada muy atractivo para todo tipo de gente y una noche con una temperatura ideal para Gijón.

 

Batería, bajo, guitarras y teclados y hasta un trompetista que apenas tuvo intervenciones acompañaron al dúo; probablemente muy buenos músicos todos ellos, pero sin hueco para mostrar su talento. El caso es que en directo los de Taburete me parecieron más mediocres aún si cabe. Claro que es mi opinión, probablemente no compartida con gran parte del aforo abarrotado hasta la bandera que no dejaron de corear algunas de sus canciones a garganta viva  entre cañas y selfies. 


En fin, Guillermo Bárcenas y Antón Carreño son un claro ejemplo de esa “segunda generación rica” que captan seguidores por cuestiones ajenas a la música, bien sea por afinidad política o bien por el morbo de ser hijo y nieto de personajes corruptos. Desde luego por su talento musical no es. 

Por suerte, en las carpas cercanas al escenario pudimos encontrar bandas con grandes músicos tocando en directo que nos dulcificaron el oído antes y después del susodicho concierto. Y sin tanta parafernalia. 


Crítica publicada en La Nueva España  


miércoles, 22 de junio de 2022

“Gijón del Alma” tiene nuevo disco

 


Víctor Cimadevilla: Presentación del disco “Viejas Canciones”. Colegiata de San Juan Bautista, Gijón, martes, 21 de junio de 2022. 


Después de más de 60 años dedicados a la música Víctor “el de Cimadevilla”, no pierde las ganas de embarcarse en nuevos proyectos y acaba de publicar un disco llamado “Viejas Canciones” que, curiosamente, también contiene canciones nuevas. La presentación tuvo lugar, cómo no, en el barrio de Cimadevilla y escogió un día con doble celebración: el Día Europeo de la Música y el Día Mundial de la ELA, dedicando una parte de la recaudación por la venta del disco a la Asociación de Esclerosis Lateral Amiotrófica.


Víctor no quiso estar solo frente al público y contó con la colaboración de Mercedes Ben Salah y Agustín Vázquez, con los que compartió escenario cantando clásicos con la música pregrabada. Para la presentación de sus nuevas canciones optó por la música en directo, contando con la profesionalidad de “Moriarty”, un dúo mítico de los locales de Gijón formado por Rafa García (guitarra) y David Montenegro (percusión) que acompañaron al cantante en tres temas bastante pegadizos y bien tocados: “Será asturiano”, compuesta por Javier Díaz Gontín (Zapato Veloz), “Sabes” de Narciso Bermúdez y “Nuestro gran amor” de Cuco Sánchez.


Quizás, la Colegiata de San Juan Bautista no era el lugar más apropiado para un concierto con música amplificada, por la excesiva reverberación natural del recinto que emborronaba el sonido. Aún así, el casi centenar de amigos, fans y curiosos que se dejaron caer por allí disfrutaron y, sobre todo, apreciaron el amor de Víctor por la música y por su “Gijón del Alma”, el famoso himno  de los gijoneses que nació en el local de Víctor, en colaboración con Javier Díaz, hace ya 30 años y que aún no se ha conseguido su oficialidad. Y eso que no existe un solo gijonés que no la haya cantado. Quizás, va siendo hora. 

Crítica publicada en La Nueva España


domingo, 19 de junio de 2022

La osadía de Bertín Osborne

 


Bertín Osborne: Gira “40 años son pocos”. Teatro de la Laboral, sábado, 18 de junio de 2022. 


“40 años son pocos” es el último trabajo discográfico de Bertín Osborne y el motivo de la gira intensa que recorre distintos escenarios, pasando por el Teatro de la Laboral que le recibió con un aforo casi al completo. El título es más que adecuado para explicar sus dotes vocales, puesto que después de cuarenta años dedicándose a la música todavía no ha aprendido a cantar. Claro que a estas alturas poco importa ese detalle porque con su peculiar simpatía, su éxito televisivo y sus chascarrillos “campechanos”, logra salir victorioso de los recitales. 


Rodeado de una docena de mariachis comenzó su repertorio con algunas rancheras de las de toda la vida e hizo un repaso por sus canciones más exitosas.  “Amor Mediterráneo”, “Como un vagabundo” o la rumba “Noches de San Juan”. Sus discursos calaban entre los fans y varias espontáneas le gritaban “Bertín, estás buenísimo” e incluso un caballero le azotó “que sepas que mi casa es la tuya”. 

Sus canciones clásicas, las compuestas por él (como se encargó de recordar reiteradas veces) sonaron más o menos entonadas puesto que están hechas a su medida, sin embargo, su vocación de crooner le lleva a cometer la osadía de querer cantar temazos que no están a su altura. No contento con destrozar “Release me”,  “New York, New York” y hasta la mismísima “América, América” (pobre Nino Bravo), se atrevió con dos de las icónicas de Luis Miguel: “Por debajo de la mesa”, del gran Armando Manzanero y “La Bikina”, con unos arreglos buenísimos. La banda de músicos que acompaña es espectacular y los arreglos musicales dirigidos por el pianista son de primera,  qué lástima que Bertín abriera la boca para taparlos. 


Con la simpatía que le caracteriza y entre copa y copa de vino apurada, con la excusa de aclarar la garganta, la que mejor cantó y escenificó fue la ranchera “Llegó borracho el borracho”. Ya para despedir recurrió al éxito de Albert Hammond, “Échame a mi la culpa” con la que salió triunfante una vez más. Y es que para ser artista hay que ser valiente y atrevido, incluso hay artistas que rozan la temeridad, tan necesaria para lograr el éxito. Y luego está el caso de Bertín Osborne que va por otros parámetros. 


Crítica publicada en La Nueva España


viernes, 10 de junio de 2022

La OSPA, un tesoro que hay que cuidar

 


Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, Teatro Jovellanos, jueves 9 de junio de 2022.

Director: Maximiano Valdés

Solista: Esther Yoo (violín)


Con un programa ambicioso a la par que atractivo cuesta entender el porqué de la escasez de público en el último concierto de la temporada que nuestra Orquesta Sinfónica ofreció en el Teatro Jovellanos. Como invitados la joven y brillante violinista Esther Yoo y el director Maximiano Valdés, una de las batutas más queridas de la OSPA tras haber ostentado la titularidad durante dieciséis años hasta 2010. 


Escuchamos tres grandes obras cronológicamente inversas en cuanto a fecha de composición, la primera de ellas la suite para orquesta de Ravel “Le Tombeau de Couperin” (1919). Precioso preludio que se balanceaba entre los ornamentos barrocos inspirados en Couperin y esas armonías del siglo XX recién exploradas. Valdés con su discreta gestualidad al frente de la OSPA lograba poner cada sección en su sitio durante los cuatro movimientos sin excesos ni artificios, dejando como protagonista a la propia partitura para que el público pudiera apreciarla en su justa medida. 


Tras pequeños cambios en el escenario sonó la partitura más famosa de Max Bruch, el “Concierto para violín nº 1 en sol menor” (1868) en manos de la violinista estadounidense de origen coreano Esther Yoo. ¡Qué magnífica violinista! Ni buscando con lupa encontramos el más mínimo atisbo de imperfección con su Stradivarius. Entre el lirismo de las melodías y la brillantez en la ejecución  del tercer y último movimiento, con ese juego de cuerdas dobles y cuádruples,  levantó una ovación tan larga que Yoo agradeció con una increíble versión de la melodía infantil “Yankee Doodle”. Grande Yoo.


En la segunda parte escuchamos la “Eroica” (1803), la sinfonía con la que Beethoven abandona el Clasicismo para explorar la colorida armonía y la intensidad del Romanticismo. Me encanta la dirección de Max Valdés, sin concesiones a un efectismo extravagante y sabiendo extraer cada línea melódica y cada tema con intensidad. Valdés, se mostró encantado de haber vuelto momentáneamente al frente de la orquesta y se despidió solicitando al público apoyo para la OSPA. Con su lenguaje no verbal el motivo que argumentó fue: “porque es un verdadero tesoro”. Valdés tiene razón. 


domingo, 29 de mayo de 2022

Alegría para los fans de Sergio Dalma

 


Sergio Dalma, Gira “Alegría”. Teatro de la Laboral, sábado, 28 de mayo de 2022. 


Por fin llegó el concierto esperado para aquel maldito marzo del 2020. El caso es que los fans de Sergio Dalma no devolvieron las entradas y ahí estaban todos llenando el Teatro de la Laboral dispuestos a ver un espectáculo de dos horas y casi treinta canciones con las que celebraba más de treinta años encima de los escenarios.


La primera parte estuvo aceptablemente bien. Rodeado de sus seis músicos sonaron temas de  su último disco “Alegría”, con canciones como “Suerte”, “Gigantes” o “La Vida” que, si bien grabadas son soporíferas  en directo tienen gancho, sobre todo la primera. La rumba “La Noche de San Juan”, primer single, puso al público en pie entre aplausos y bailoteos antes de dar un giro y comenzar con una tanda de clásicos versionados de forma sorprendente. “Solo para tí” únicamente con voz y contrabajo: una maravilla de versión. “El Jardín Prohibido”, otra magnífica versión con voz y piano. Las mejores fueron “Yo Caminaré” y “Te Amo”, con un plus de sofisticación.


Después de este momento de  belleza musical llegó una tanda de temas que se los podía haber ahorrado, por ejemplo, la vacía “Fuego en el alma” o la mediocre “El diablo dentro”.  Un poco más salvable sonó "Cuidaré" y Dalma se bajó del escenario para cantar entre el público, momento en el que el staff técnico temió por su integridad por las fans enloquecidas, pero no llegó la sangre al río.


Para terminar rajó la voz, aún más si cabe, para exprimir una buena tanda de clásicos italianos que ya vendió en “Vía Dalma” y que es un estilo que le va muy bien. Fue un buen concierto y una vez más Sergio Dalma estuvo cercano y encantador. El saludo final con todos, absolutamente todos, encima del escenario le honra.  


sábado, 21 de mayo de 2022

Seldom Sene: una taracea musical

 


“Seldom Sene”, Sociedad Filarmónica de Gijón, viernes, 20 de mayo de 2022. 


La Sociedad Filarmónica de Gijón clausuró su temporada en el Teatro Jovellanos con un concierto de lo más original a cargo de “Seldom Sene”, un quinteto de flautas que hizo un recorrido por cinco siglos de música bajo el nombre de “Taracea”, interpretando desde obras tan antiguas de autores como Josquin Desprez o Antonio de Cabezón hasta piezas de vanguardia creadas por compositores vivos. 

El virtuosismo y la técnica de las cinco flautistas causaron sensación entre el público asistente y la presencia en el escenario de nada menos que cuarenta y cuatro modelos de flautas, algunas de ellas tan poco vistas y tan llamativas, dejaron a más de uno con la boca abierta, como es el caso de los modelos gigantes de flautas cuadradas inspiradas en tubos de órganos: parecían de atrezzo y encajaban con el significado de “Seldom Sene”, que se traduce como “raramente visto”.


Stephanie Brandt, Ruth Dyson, Eva Lio, Hester Groenleer y María Martínez son las protagonistas de este singular “consort” vinculado al conservatorio de Ámsterdam y de procedencias distintas. Tras interpretar dos “Inviolata” de Cabezón y Desprez respectivamente, llamaron la atención con la pieza de Hermann Robert Frenzel por su sonoridad tan cercana al órgano y la dificultad de emisión de notas tan largas sin que se notara la respiración. Seguidamente una composición contemporánea del virtuoso flautista y antiguo profesor Paul Leenhouts y su obra “Quo quondam victa furore”, en la que se vivió una confrontación de una contra cuatro con diferentes técnicas imposibles y una afinación impecable. 


Sensacional fue el inicio de la segunda parte con la interpretación de adaptaciones a flauta de piezas compuestas para laúd del famoso John Dowland y seguidamente saltaron al barroco francés con Joseph Bodin de Boismortier. Impecable. 

No sé si por preferencia o por debilidad hacia lo contemporáneo pero, sin duda, la obra más llamativa de la segunda parte fue “Mathongo Amnandi” una Suite africana de cuatro movimientos escrita por Sören Sieg que está inspirada en los sueños, con una métrica irregular y una armonía sigilosa que terminó con un bellísimo movimiento titulado “El Despertar” (Awakening). 


Finalizaron el concierto con dos de las “Variaciones Goldberg BWV 988” de J.S. Bach,  la canónica número 21 y la hermosa y compleja número 28 en una interpretación con gran seguridad y sonoridad.

Probablemente un concierto con cinco intérpretes flautistas no es lo suficientemente atractivo como para llenar un teatro como el Jovellanos, y más en tiempos en los que la música “académica” no causa furor, sin embargo, los numerosos asistentes que pudimos disfrutar del programa de “Seldom Sene” tuvimos la sensación de contemplar un delicado trabajo artesanal con sonoridades exquisitas, lo que viene a ser una “taracea”.


viernes, 13 de mayo de 2022

Cuarteto Quiroga y la OSPA: con aires americanos.




 “Absolute Quiroga”: Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias y Cuarteto Quiroga. Teatro Jovellanos, jueves 12 de mayo de 2022.

Director: Carlos Miguel Prieto


La Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) volvió al Teatro Jovellanos con un programa ambicioso bajo la dirección del mexicano Carlos Miguel Prieto, y con su estilo carismático dio vida a dos obras contemporáneas cuyos compositores contribuyeron a engrandecer las partituras sinfónicas estadounidenses.


 Previo al concierto leíamos las interesantes notas al programa (en papel, por fín) y observábamos la cantidad de obras de Beethoven a las que hace referencia la composición de  John Adams “Absolute Jest”, convirtiéndose la escucha en un ejercicio activo que  despierta las neuronas del oyente para descubrir qué fragmentos y qué obras están presentes en esta pieza a modo de scherzo juguetón, que dura la osadía de veinticinco minutos sin paradas. Por lo tanto, no fue solo una escucha pasiva en modo diletante. La creación de Adams para cuarteto de cuerda y orquesta es sublime y la partitura es tan compleja que necesita de unos ejecutantes capaces de definir con claridad las líneas contrapuntísticas con un  meticuloso cuidado en cuanto a la regulación de las dinámicas. ¡Quién mejor que el Cuarteto Quiroga para estos menesteres! Pocos cuartetos hay a su altura y lo demostraron una vez más en las partes solistas y en diálogo con la OSPA, que se crecía ante el reto de estar a la altura de los Quiroga. Tal fue la ovación que quisieron agradecer los aplausos interpretando “Lento assai”, del último cuarteto que escribió Beethoven antes de morir.


Tras la pausa y ya sin el cuarteto, la OSPA desplegó su potencial para interpretar una obra que identifica plenamente al pueblo norteamericano: la “Sinfonía nº 3” de Aaron Copland, cuyo estreno sirvió para festejar la victoria de los Aliados tras la II Guerra Mundial. La dirección de Prieto transmitía entusiasmo y los músicos se contagiaban de esa vitalidad al interpretar una obra estructurada en tres movimientos más la parte final que incorpora la “Fanfarria para el hombre común”. ¡Qué bonita composición! Esos sonidos abiertos y las largas líneas melódicas volaban y se entrecruzaban con los contrastes joviales del scherzo hasta llegar a la explosión final y compleja de la fanfarria. Los timbres estuvieron cuidados y las notas bien medidas y el resultado fue una magnífica interpretación por parte de la OSPA bajo la dirección de Miguel Ángel Prieto. En definitiva, un éxito de programa muy americano que no es fácil de ejecutar y que el escaso público agradeció con calurosos aplausos.


Crítica publicada en La Nueva España


martes, 3 de mayo de 2022

La conciencia sobre el cambio climático clausura el L.E.V.

 


Lubomyr Melnyk, SPIME.IM y Julia Kent: L.E.V. Festival, Teatro Jovellanos, domingo 1 de mayo de 2022. 


El estreno en España de la performance “The End of the World” en el Teatro Jovellanos clausuró el ciclo de conciertos del Festival Internacional de Creación Audiovisual de Gijón, poniendo un plus de calidad a la edición de este año. La performance es ideada por el pianista ucraniano Lubomyr Melnyk junto con el colectivo “SPIME.IM” de Turín, que se encargó de la parte electrónica y visual, y la violonchelista canadiense Julia Kent, a la que tuvimos ocasión de ver en ediciones pasadas del L.E.V. La propuesta es un mensaje sobre la necesidad de dejar de utilizar la electricidad para acabar con el calentamiento global, siendo una de las causas principales el uso de la energía nuclear, tal como nos advertía Melnyk en su presentación inicial. 


La obra va transitando por diferentes partes bien equilibradas, comenzando con sonidos minimalistas en arpegios de piano y melodías con notas largas del chelo, mientras las imágenes nos sitúan en medio de bosques frondosos y paisajes naturales. Se van incorporando sonidos electrónicos que poco a poco empiezan a intoxicar esos verdes naturales, hasta llegar a una segunda parte en la que la destrucción comienza a asomar, muy bien representada por la simbiosis entre sonido e imagen. Los sonidos de explosiones alternando con silencios, sobre imágenes de mapas y gráficos temporales a modo de flashback que van y vienen, recordando a la audiencia que las advertencias sobre lo que está pasando no son nuevas, intensifican las sensaciones de una butaca bien repleta. 


Después del primer caos, el chelo  monta una base creando loops en pizzicato para desgranar melodías con el arco, alternando con sonidos y ruidos electrónicos que nos acercan más a la destrucción con nuevos mensajes de advertencia. Macrociudades iluminadas como símbolo del progreso en contraste con los bosques, glaciares y mares se empiezan a desfigurar al mismo tiempo que se escuchan sonidos de bombas y texturas muy densas hasta que captamos la guerra, el fuego y la destrucción, representado por pixeles negros y grises que lo devoran todo. Los artistas juegan con la saturación del sonido y los silencios para causar terror. Y empieza la cuenta atrás una y otra vez, representada por líneas azules que se van convirtiendo en intensos rojos hasta que saturan toda la pantalla, como símbolo de la contaminación.  


Pero Lubomyr Melnyk, a pesar de su origen ucraniano y de la constatación del horror que vive su pueblo, es optimista y deja para la última parte un mensaje de esperanza. Para ello contó con la voz soprano de Laura Cotarelo que interpretó dulcemente unos versos luminosos sobre una intensa luz naranja de fondo, a modo de sol. Melnyk termina el espectáculo con múltiples arpegios dulces de piano y logra el doble objetivo de la performance: concienciar al público sobre el cambio climático y, sobre todo, disfrutar de un buen espectáculo, ya que, recordando sus palabras iniciales, la música también es para divertirse. Una performance para repetir.

Crítica para La Nueva España

domingo, 1 de mayo de 2022

Forms: una experiencia hipnótica en el L.E.V.

 


Festival Internacional de Creación Audiovisual de Gijón (L.E.V.), Teatro de la Laboral, sábado, 30 de abril de  2022. 


El Festival Internacional de Creación Audiovisual de Gijón se consolida un año más como referente a nivel mundial con un desfile de propuestas vanguardistas que avanzan por dónde van los tiros en cuanto a sonidos e imágenes. Las tres performance que tuvieron lugar en el Teatro de la Laboral en la tarde del sábado no obtuvieron el mismo resultado en cuanto a aceptación, aún así cada una por individual sirvió para que el público se planteara un montón de preguntas  y esa es una de las finalidades de cualquier festival que apueste por la creación. 


La canadiense Cadie Desbiens-Desmeules y el japonés Tetsuji Ohno presentaron “Influenced”, una  performance en torno al uso de las redes sociales y el auge de la inteligencia artificial, a través de una selección de múltiples imágenes (sobre una base de sonidos abstractos) que nos invaden día a día y sobre las que es necesario hacer una reflexión. El resultado no fue tan atractivo como se esperaba. 


Más éxito tuvo el saxofonista y compositor canadiense Jason Sharp con la presentación de su tercer disco “The Turning Centre of a Still World”, creado junto al cineasta experimental Guillaume Vallée, En esta propuesta apreciamos la dificultad de extraer las notas de un saxo barítono mientras Sharp experimentaba con sonidos generados por su propio cuerpo mediante mecanismos electrónicos adheridos a su corazón para generar bits sonoros. Físicamente alteraba los latidos mediante movimientos forzados que interactuaban con los sonidos acústicos y los electrónicos producidos a base de pedales, loops, sintetizadores y samplers. La performance pecó un tanto de larga pero, sin duda, una experiencia muy interesante, de hecho, parte del público llegó a sudar por empatía con Sharp.   


La propuesta del estudio de investigación audiovisual “Playmodes” y su “Forms-String Quartet”,  fue la que se llevó la mayor ovación y la que más impacto causó.  Santiago Vilanova, alma máter del espectáculo, ideó una obra visual y sonora cuyo atractivo va a la par que la dificultad. Se trata de un sistema compositivo basado en la síntesis de espectrogramas con un gran avance: permite crear partituras gráficas para instrumentos acústicos que son interpretadas en directo por músicos profesionales, en este caso un cuarteto de cuerda, en combinación con sonidos electrónicos. Todas estas ideas tuvieron que convertirse previamente en algoritmos matemáticos para poder visualizarse en una gran pantalla. Además, Vilanova tuvo en cuenta las tesituras y las características de cada instrumento para que el resultado fuera espectralmente óptimo. Otro de los aciertos de esta obra es que, a diferencia de un concierto de estreno al uso, los espectadores saben lo que va a sonar con antelación a través de una gran pantalla, puesto que cada instrumento está representado por un color y las líneas de sonido correspondientes asoman por la derecha de la pantalla con múltiples combinaciones y formas y se hacen efectivas al alcanzar una línea vertical situada en la zona izquierda. Por lo tanto, nos anticipamos al sonido en sus cuatro parámetros. Pero para que esto ocurra con resultado óptimo hace falta que los cuatro intérpretes sean precisos y dominen su instrumento a la perfección, es decir, músicos de gran nivel. Y en esta ocasión la selección de Santiago Vilanova fue el “Ensemble 4.70”, un cuarteto de cuerda  formado por Marta Martínez (violonchelo), David Roldán (viola), Gits Sapietis (violín) y Marina Gurdzhiya (violín) que ejecutaron la creación de Vilanova con precisión milimétrica. Cuatro grandes músicos afincados en Asturias con una gran técnica y una cabeza bien abierta para interpretar una partitura un tanto alejada de su modus operandi habitual. 


Tan solo veinte minutos duró esta magnífica performance y durante ese tiempo todas las miradas estaban fijadas en la pantalla para seguir la experiencia sonora como si se tratara de una sesión de hipnosis.  Sin duda, la propuesta de Santiago Vilanova fue un gran acierto y también, sin duda, seguir apostando por el L.E.V. es uno de los mayores aciertos de Gijón. 



Crítica publicada en La Nueva España

sábado, 9 de abril de 2022

La energía que levanta Fito

 



Fito & Fitipaldis, “Cada vez Cadáver Tour”. Palacio de deportes Adolfo Suárez, Gijón, viernes 8 de abril de 2022. 


Con quince días de retraso, por causa de la covid, llegó a Gijón una de las citas más esperadas de la temporada y probablemente de todo el año: el concierto de Fito & Fitipaldis y la presentación en directo de “Cada vez cadáver”, su nuevo disco que llega siete años después de “Huyendo conmigo de mí”. Está claro que eso de la composición Fito se lo toma con calma pero la espera mereció la pena, porque escribió diez canciones bien pensadas y llenas de matices a cual mejor. Vale que muy novedosas no son, de hecho, cuando arrancan algunas de ellas nos parece que ya las hemos escuchado antes, pero ahondando vemos que hay muchos detalles para apreciar y disfrutar. 


Un acierto de la gira es traer como banda acompañante a “Morgan”, el grupo madrileño que nos visitó hace apenas un mes por la presentación de su disco “The River and The Stone” y nos dejó con ganas de repetir. Su actuación fue breve pero fabulosa, una vez más. Y después de los imprescindibles cambios en el escenario salió Fito y su séquito habitual para darlo todo empezando por “A quemarropa”, una de las nuevas que ya se saben los más de cinco mil asistentes que acudieron a la cita. Y una tras otra sonaron las diez nuevas y los éxitos consagrados sin un solo desliz que matizar hasta finalizar con “Acabo de llegar” con la que despide sus conciertos. 

Veinticuatro temas en total donde Carlos Raya, que también es el productor del disco, hizo de las suyas con las seis cuerdas: tremendo guitarrista que, incluso tras sufrir una caída del escenario cuando tocaba “Antes de que cuente diez”, mientras interpretaba uno de sus magníficos solos, continuó como si no hubiera pasado nada y, además, se creció. La contundencia de la batería de Coki Giménez, que hipnotiza por su energía cuando sale por las pantallas gigantes, ayudaba a engrandecer los rocanroles y a empastar los bombos con las figuras del bajo de Alejandro Climent. También las melodías al saxo de Javier Alzola, las cuales no destacan por virguerías pero sí por sonido. 

 

Una de las canciones mejores del nuevo repertorio es “Quiero gritar” que, si bien en el disco pasa desapercibida, en directo es la bomba y más en esta ocasión que fue interpretada también por los componentes de “Morgan”, sobresaliendo la voz de Nina con esa garra que tiene a lo Janis Joplin.  


Fito se mostró desbordado de energía y feliz de poder dar el concierto, hasta el punto de quebrarse su voz de la emoción cuando despedía agradeciendo al público por haber estado pendiente de él. Deberían de inventar una forma de recoger y almacenar toda esa energía y ese calor que fluye entre público y artistas y transformarla para el consumo, ahora que está tan carísima la luz. Solo con la intensa gira de Fito & Fitipaldis se generarían muchos miles de megavatios y sería el invento del siglo. 


Crítica publicada en La Nueva España

jueves, 7 de abril de 2022

Rescatando a Boccherini

 

“Stabat Mater”: Ensemble Trifolium y María Espada (soprano). Organiza: Sociedad Filarmónica de Gijón. Teatro Jovellanos, 6 de abril de 2022. 


Dos obras del compositor Luigi Boccherini protagonizaron el concierto ofrecido por la Sociedad Filarmónica de Gijón para celebrar la llegada de la Semana Santa y con el mecenazgo de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson. El lunes previo al concierto, el catedrático de musicología Ramón Sobrino se encargó de impartir una conferencia que tituló “Iuxta Crucem lacrimosa”, en la que profundizó sobre la obra de Boccherini y en especial sobre el “Stabat Mater”, compuesto en 1781. Nadie mejor que Sobrino para iluminarnos sobre una etapa histórica española que aún queda mucho por explorar. 


Sobre las tablas del Jovellanos el “Ensemble Trifolium”, formado por Carlos Galifa y Sergio Suárez (violines), Juan Mesana (viola) y Javier Aguirre (violonchelo), inició el concierto interpretando el “Cuarteto en Do menor, Op. 2, nº 1”, escrito por Boccherini en su periodo italiano antes de establecerse en España definitivamente. En el segundo de los tres movimientos observamos un importante protagonismo del violonchelo que fue solventado con ciertas dificultades de afinación por el chelista Javier Aguirre. Más lucido quedó el último movimiento Allegro con sus contrastes, que sirvió para compensar los desajustes anteriores. 


En la segunda parte se interpretó la primera versión del “Stabat Mater” de Boccherini y para ello se incorporó al cuarteto la contrabajista Susana Ochoa, para interpretar la partitura escrita para un segundo “violoncelli obbligati” que fue sustituido por el contrabajo. En esta obra el protagonismo absoluto se lo llevó la soprano extremeña María Espada, que puso voz al himno medieval de origen franciscano y dejó al auditorio impresionado con su calidad vocal. Especialista en este tipo de repertorio su fama le precedía, sin embargo, su voz en directo es aún más redonda y más cálida, superando la calidad de las versiones discográficas. Además, dotada de una técnica sublime y una buena dicción acometió los versos con gran expresividad, metiéndose en el papel para darle emotividad al sufrimiento de María durante la crucifixión de su hijo.  


A pesar de los problemas de afinación que hubo, en parte debido al empeño “historicista” de prescindir de los avances más modernos (como la pica del chelo) y preferir cuerdas de tripa, que en ocasiones no empastan con las metálicas del contrabajo, fue un magnífico concierto en su totalidad,  por la exquisita voz en directo de María Espada y por la singularidad del repertorio tan pocas veces escuchado. El mérito es de los artistas por su calidad y su interés en rescatar obras de nuestro patrimonio que merecen más luz, como estas de Boccherini. 

Crítica publicada en La Nueva España   

domingo, 3 de abril de 2022

La nueva ERA de León Benavente


 “León Benavente”, Teatro de la Laboral, 2 de abril de 2022. 


A León Benavente le pilló la pandemia en pleno arranque de gira cuando presentaba “Vamos a volvernos locos”, un álbum que apuntaba cierta ruptura con los discos anteriores en pro de sonidos más electrónicos. Y en esta pausa en la que los conciertos brillaron por su ausencia nació “ERA”, título enigmático para un álbum que tiene cierta continuidad con el anterior y que aparca casi en su totalidad las distorsiones de las  guitarras. Había curiosidad por ver cómo presentaban el disco en el Teatro de la Laboral con el público sentado (difícil tarea para los fans de la banda) y cómo resolvían en directo la cantidad de pistas grabadas y su actualización del sonido. Además, presentan algunos cambios de instrumentos: el asturiano Luis Rodríguez aparca la guitarra y vuelve al bajo, que deja Eduardo Baos para pasarse a los sintetizadores.   


Abrieron con “Líbrame del mal” y a medio tema el público comenzó a levantarse de sus butacas por oleadas para bailar y ya no hubo manera de sentarse. Sonó “Dí no a la nostalgia” y en la parte final Abraham Boba coge la guitarra y le da un subidón al tema, cuya letra es interesante aunque musicalmente es bastante muermo. Lo mismo ocurre con varios temas del disco, como “Persona” o “La Gran Muralla” (esta última inspirada en la performance de Marina Abramovich): nos gustan sus letras y la literatura que hay detrás, pero la base musical es bastante mediocre, aunque gana mucho en directo. El público se vino arriba con el potente directo de “Canciones para no dormir” y aplaudimos la incursión de “Niño Futuro” en el álbum como homenaje a Rafael Berrio, poeta vasco que falleció de cáncer de pulmón en el 2020. 


Del nuevo álbum nos quedó por escuchar “Letras”, el resto estuvo presente y con mucha aceptación; la que más “Viejos rockeros viejos”, que se convertirá en fondo de armario de su repertorio, sin duda. Y para cerrar el concierto y dejar a los fans extasiados recurrieron a la artillería pesada que encumbró al cuarteto al lugar que ocupan: la cañera “Ahora soy feliz” y cómo no “Ser Brigada”, que desató la locura entre el público, además de los bises “Tipo D” y “Ayer salí”. Musicalmente, esta “Era” versión 4.0 de “León Benavente” tiene menos gancho que sus anteriores discos y si me dan a elegir, prefiero el sonido más crudo y con más distorsiones. Aún así siguen siendo originales, anárquicos y creativos y en directo son la caña. 

 Crítica publicada en La Nueva España