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domingo, 1 de mayo de 2022

Forms: una experiencia hipnótica en el L.E.V.

 


Festival Internacional de Creación Audiovisual de Gijón (L.E.V.), Teatro de la Laboral, sábado, 30 de abril de  2022. 


El Festival Internacional de Creación Audiovisual de Gijón se consolida un año más como referente a nivel mundial con un desfile de propuestas vanguardistas que avanzan por dónde van los tiros en cuanto a sonidos e imágenes. Las tres performance que tuvieron lugar en el Teatro de la Laboral en la tarde del sábado no obtuvieron el mismo resultado en cuanto a aceptación, aún así cada una por individual sirvió para que el público se planteara un montón de preguntas  y esa es una de las finalidades de cualquier festival que apueste por la creación. 


La canadiense Cadie Desbiens-Desmeules y el japonés Tetsuji Ohno presentaron “Influenced”, una  performance en torno al uso de las redes sociales y el auge de la inteligencia artificial, a través de una selección de múltiples imágenes (sobre una base de sonidos abstractos) que nos invaden día a día y sobre las que es necesario hacer una reflexión. El resultado no fue tan atractivo como se esperaba. 


Más éxito tuvo el saxofonista y compositor canadiense Jason Sharp con la presentación de su tercer disco “The Turning Centre of a Still World”, creado junto al cineasta experimental Guillaume Vallée, En esta propuesta apreciamos la dificultad de extraer las notas de un saxo barítono mientras Sharp experimentaba con sonidos generados por su propio cuerpo mediante mecanismos electrónicos adheridos a su corazón para generar bits sonoros. Físicamente alteraba los latidos mediante movimientos forzados que interactuaban con los sonidos acústicos y los electrónicos producidos a base de pedales, loops, sintetizadores y samplers. La performance pecó un tanto de larga pero, sin duda, una experiencia muy interesante, de hecho, parte del público llegó a sudar por empatía con Sharp.   


La propuesta del estudio de investigación audiovisual “Playmodes” y su “Forms-String Quartet”,  fue la que se llevó la mayor ovación y la que más impacto causó.  Santiago Vilanova, alma máter del espectáculo, ideó una obra visual y sonora cuyo atractivo va a la par que la dificultad. Se trata de un sistema compositivo basado en la síntesis de espectrogramas con un gran avance: permite crear partituras gráficas para instrumentos acústicos que son interpretadas en directo por músicos profesionales, en este caso un cuarteto de cuerda, en combinación con sonidos electrónicos. Todas estas ideas tuvieron que convertirse previamente en algoritmos matemáticos para poder visualizarse en una gran pantalla. Además, Vilanova tuvo en cuenta las tesituras y las características de cada instrumento para que el resultado fuera espectralmente óptimo. Otro de los aciertos de esta obra es que, a diferencia de un concierto de estreno al uso, los espectadores saben lo que va a sonar con antelación a través de una gran pantalla, puesto que cada instrumento está representado por un color y las líneas de sonido correspondientes asoman por la derecha de la pantalla con múltiples combinaciones y formas y se hacen efectivas al alcanzar una línea vertical situada en la zona izquierda. Por lo tanto, nos anticipamos al sonido en sus cuatro parámetros. Pero para que esto ocurra con resultado óptimo hace falta que los cuatro intérpretes sean precisos y dominen su instrumento a la perfección, es decir, músicos de gran nivel. Y en esta ocasión la selección de Santiago Vilanova fue el “Ensemble 4.70”, un cuarteto de cuerda  formado por Marta Martínez (violonchelo), David Roldán (viola), Gits Sapietis (violín) y Marina Gurdzhiya (violín) que ejecutaron la creación de Vilanova con precisión milimétrica. Cuatro grandes músicos afincados en Asturias con una gran técnica y una cabeza bien abierta para interpretar una partitura un tanto alejada de su modus operandi habitual. 


Tan solo veinte minutos duró esta magnífica performance y durante ese tiempo todas las miradas estaban fijadas en la pantalla para seguir la experiencia sonora como si se tratara de una sesión de hipnosis.  Sin duda, la propuesta de Santiago Vilanova fue un gran acierto y también, sin duda, seguir apostando por el L.E.V. es uno de los mayores aciertos de Gijón. 



Crítica publicada en La Nueva España

jueves, 4 de mayo de 2017

Buenas propuestas del L.E.V.




Buenas propuestas del L.E.V.

Dos espectáculos que derrochan grandes dosis de creatividad en el L.E.V. y uno que se queda a medio camino.

Festival Laboratorio de Electrónica Visual (L.E.V.). Conciertos en el Teatro de la Laboral. Viernes 28 de abril.

Kara-Lis Coverdale inició los conciertos del Teatro de la Laboral arropada por múltiples elogios de la crítica especializada, por lo tanto, una de las actuaciones más esperadas del Laboratorio de Electrónica Visual (L.E.V.).  Con varios trabajos ampliamente reconocidos en su corta vida artística también supo crear expectación al publicar su proyecto “Grafts” el mismo día del concierto. Y tanta expectación funcionó, ya que la butaca del teatro estaba a rebosar. Dividió el espectáculo en  tres partes: la primera con predominio de ambientes más percusivos que melódicos, a base de diferentes timbres provocados por múltiples arpegios y glissandos que se entremezclaban produciendo un caos sonoro muy rítmico. La segunda parte estaba estructurada con predominio claro de melodías sugerentes que se solapaban a base de ondulaciones y creaban un ambiente más etéreo y tranquilo. En la última parte el elemento principal era la armonía, superponiendo múltiples capas de acordes que creaban ambientes más densos y animados. Los diferentes sonidos de órgano sampleados y manipulados a gusto de la artista sirvieron de hilo conductor para toda la sesión.  
La creatividad de la canadiense Kara-Lis está fuera de toda duda y por ello se ha convertido en una artista referente en la electrónica experimental y el sonido ambiente.  Pero para destacar en el L.E.V. hace falta algo más que buenos loops y de ese plus se encargó el alemán Marcel Weber (MFO), un artista visual que ya nos sorprendió con  su trabajo en otros eventos de años anteriores. Sus proyecciones invitaban al espectador a sumergirse en jardines exóticos y ambientes oníricos que despertaban la imaginación. El resultado: un buen trabajo y buena conjunción  de Kara-Lis y MFO.


En otra línea y otro discurso totalmente diferente gira el espectáculo “Frequencies”, de Nicolas Bernier.  Para definir el trabajo de Bernier los musicólogos nos encontramos con una vieja problemática: el Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana no contiene vocabulario suficiente para detallar con precisión la oferta sonora del artista. Las muestras son pequeñísimas partículas de sonido que reproduce a distintas velocidades creando ¿melodías con distintas alturas? La definición es correcta pero incompleta. La simplicidad tímbrica de micro-sonidos industriales se fundía con una puesta en escena de luz blanca  a base de rectángulos sobre fondo negro, marcando el ritmo del discurso sonoro.  En definitiva, una sesión para disfrutar y comprobar que con buenas ideas y pocos elementos se puede crear un espectáculo audiovisual de alto nivel.


No podemos decir lo mismo de la última actuación en el teatro a cargo de Amnesia Scanner & Bill Kouligas, con su trabajo Lexachast.  En cuanto a la propuesta sonora nada nuevo en el horizonte, patrones, ritmos y loops demasiado comerciales y muy machacados en los oídos de los aficionados a la electrónica. En el aspecto visual pudimos contemplar un montón de bonitas imágenes y fotografías de la naturaleza, actitudes humanas cotidianas, animales,... pero faltó coherencia con la música.  El público aplaudió con cortesía y se fue al primer indicio de haber terminado el show para continuar con la amplia oferta artística y cultural. 

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España 30 abril, 2017.

jueves, 14 de mayo de 2015

Las sorpresas del LEV



IX Festival Internacional de Creación Audiovisual de Gijón. Laboral Ciudad de la Cultura.Mayo 2015.

Diversas propuestas  llegaron  a la novena edición del Laboratorio de Electrónica Visual (LEV) celebrado en Gijón. Unas más acertadas y otras no tanto, pero el  LEV siempre es una gran oportunidad para vivir experiencias diversas que combinan el arte visual con el auditivo. La inauguración corrió a cargo de  Playmid ofreciendo un  espectáculo gratuito de sinestesia, a base de juegos de luces y sonidos en el Puerto deportivo que sonaban muy bien sobre el papel pero la realidad quedó más deslucida.  

Interesante fue la videoinstalación de Quayola, y su “Strata #4”, que trata de mostrarnos qué   hay detrás de algunas pinturas de Van Dyck y Rubens. Mediante la proyección visual pudimos ver  la descomposición en pequeños fragmentos de pinturas religiosas en la Iglesia de la Laboral.  Sonidos de sintetizador de carácter minimalista con efectos sonoros  nos introducen en las cualidades de la composición que presentan  estas pinturas.

La primera sorpresa llegó de la mano de Jacaszek, un artista sonoro polifacético que, en su presentación de “Glimmer”,  resultó novedoso por una particular mezcla de instrumentos clásicos con texturas electrónicas y por la fusión sonora  de pasajes  barrocos, minimalistas y vanguardistas más actuales. Ignacy Wisniewski  demostró ser un brillante músico adaptándose metronómicamente a las secuencias prefijadas en la interpretación con un clavicordio.    Andrzej Wojciechowski, alternando entre un clarinete en Si b y un clarinete bajo, imprimía a la obra otras frecuencias sonoras que combinaban perfectamente con la electrónica industrial.  Pero no todo lo grabado era industrial, el artista Jacaszek también recurrió a sonidos de  cordófonos renacentistas,  láminas de madera y pianos pregrabados junto con la grabación a tiempo real de fragmentos de clarinete y clavicordio, interpretados en directo para volver a volcar la muestra en vivo y así crear un ambiente sonoro  perfectamente orquestado. Además de la satisfacción auditiva nuestros ojos también disfrutaron con los paisajes visuales abstractos creados por Alba G. Corral en directo. Una muestra de interdisciplinariedad cuyo resultado fue más que interesante. El público lo agradeció con estruendosos aplausos.

Cabaret Voltaire era el reclamo más popular de la novena edición del LEV. La presentación como proyecto personal de Richard  H. Kirk  no defraudó pero tampoco sorprendió.  Acierta al huir de los viejos temas que le consagraron como pionero y referencia de la música británica industrial y techno  de hace 30 años pero en su actual propuesta no deja claro por dónde van los tiros. Siguiendo una línea más comercial para consumo de ambientes ibicencos aporta alguna pequeña novedad, más en lo visual que en lo sonoro, pues en esto último aparte de romper de vez en cuando estructuras habituales de ocho compases, utilizar alguna polirritmia y mezclar de manera particular voces en off de radio y televisión con sonidos electrónicos poco más hay.  En una pantalla gigante dividida en tres secciones se proyectan imágenes a gran velocidad con saturación de color sobre fondo blanco y negro. Las imágenes muestran episodios claves de la civilización del siglo XX, principalmente de guerras, personajes políticos, luchas femeninas y superhéroes de ficción. Mientras, las composiciones sonoras se movían por diferentes bases rítmicas que se iban superponiendo con pequeñas variaciones e incrementando los niveles de audio. Al final de la sesión el volumen y la saturación de agudos rozaban el umbral del dolor en los oídos.  Suerte que la organización del LEV obsequiaba a cada visitante con tapones.  Se ve que estos del LEV están en todo.  


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La segunda sorpresa, aunque esperada, fue Ben Frost y el artista visual MFO, que consiguieron  cautivar a todos los presentes del abarrotado teatro de la Laboral con la presentación en directo de uno de los mejores discos del año en su género, “A U R O R A”. Un espectáculo de luces,  sombras y sonidos cuidado al máximo detalle para atrapar la mente y sumergir al espectador en una experiencia única y diferente. Aunque suene  a anuncio de película de ficción así nos sentimos la mayoría de los asistentes con el trabajo de Ben Frost y MFO, artistas que pasarán a la historia, seguramente.
Crítica de Mar Norlander para La Nueva España


domingo, 29 de marzo de 2015

Concierto para Instrumentos Aumentados

Laboral, Centro de Arte y Creación Industrial. “Encuentros de música electroacústica”. Fundación Municipal de Cultura. Viernes 20 de Marzo.
La quinta edición de “Encuentros de música electroacústica”, llegó a su fin con un concierto singular cuyo título despertaba curiosidades: “Concierto para Instrumentos Aumentados”.  ¿Aumentados? Esto es nuevo.  Para los seguidores de la música  contemporánea  hablar  de indeterminación, uso del azar, happening, performance, arte multimedia… es habitual, ya que son  términos que forman parte del acervo de las vanguardias del siglo XX. Sin embargo no olvidemos que estos términos, o mejor dicho estas prácticas (el término suele darse a posteriori), surgieron en encuentros similares al  ofrecido por iniciativa del Taller de Músicos de Gijón. Posiblemente  no con tanto bombo y platillo, ni con tantos medios económicos,  como los encuentros en el Black Mountain College  de los años 50’ ( por poner un ejemplo), donde se reunían  muchos artistas como John Cage,  Merce Cunningham o la mismísima Yoko Ono,  pero la esencia es la misma.  Se trata de dar cabida a iniciativas de intérpretes y creadores sonoros que buscan la experimentación del sonido más allá de los cauces habituales.
En esta ocasión se apuesta  por la experimentación con instrumentos tradicionales valiéndose de la tecnología para “aumentar”  las posibilidades sonoras de los mismos. Así pudimos disfrutar de diferentes propuestas de la mano de músicos con gran peso curricular, unas con más acierto que otras, pero  al fin y al cabo todas innovadoras  porque de eso se trata. 
El violinista Alejandro Morán abrió el concierto con una composición inspirada en la Grecia épica titulada “Demodocos Geistesblitz para violín aumentado”.  Mediante una pastilla adherida al instrumento capta la sonoridad y la transmite a un ipad para que procese el sonido y lo aumente a base de echos, delays y resonancias, al mismo tiempo que  juega con diferentes tesituras y dinámicas para crear efectos imposibles en un violín tradicional.  La  propuesta de la segunda obra “Elogio de lo ausente”,  tocando en un piano de juguete un tema de Schumann y  “aumentando” el sonido por medio de un piano grabado y un altavoz me pareció interesante sobre el papel, pero el resultado final no me convenció.
Buenas sensaciones causó “Momentum Kinésica” para guitarra, electrónica en vivo y dos guitarras solas.   Moisés Arnáiz toca en directo una guitarra que transmite el sonido a otras dos apoyadas en sus soportes, haciendo que resuenen a la vez.  El sonido  es procesado a través de un ordenador  y  el sonista  Honorino García,  mediante una Xbox, lo captura con sus manos y lo mueve a través de movimientos similares al tai chi.
“Transducción Aérea” de Francisco Javier Rodríguez fue compuesta para esta ocasión.  La idea es aprovechar las TICs y dotar al instrumentista de la capacidad de controlar el sonido activando o desactivando los procesos a tiempo real.  Mediante un sistema de cuadrafonía el sonido viaja por todo el espacio físico que ocupa el escenario donde se halla el público, transmitiendo sonoridades curiosas.   El concierto finalizó con la obra “Turbo” de Alfonso Mollá (tuba) y Miguel Fernández (sonista), donde se apuesta por la improvisación y se aprovecha el espacio interactuando con el público.

No sé si esto de “instrumentos aumentados” se verá alguna vez reflejado en los libros de historia de la música, lo que sí sé es que hay que apoyar en la medida de lo posible este tipo de iniciativas y darle cabida a artistas que no se conforman sólo con reproducir patrones  estandarizados.
Crítica para el periódico La Nueva España.  

sábado, 21 de marzo de 2015

Concierto para clarinete y electrónica

EME 5. Fundación Municipal de Cultura, Centro Antiguo Instituto Jovellanos.  8 de Marzo, 2015
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Asistir como público  a un estreno absoluto  y poder deambular por  el escenario con total libertad, mientras tiene lugar un concierto de música contemporánea en directo, es una experiencia única.   Ocho altavoces marcan los límites del escenario (situado en el patio del Antiguo Instituto),    y dos músicos   desarrollan un juego espacial en octofonía  creando un continuo diálogo entre clarinete y electrónica.
 La oportunidad se presentó el domingo, durante  el concierto inaugural de la quinta edición de  “Encuentros de Música Electroacústica”, a iniciativa del  Taller de Músicos, de la Fundación Municipal de Cultura de Gijón.  La  propuesta es por parte del clarinetista Miguel Pérez Iñesta junto con el compositor y sonista Antoine Daurat, en la que interpretan en directo cuatro piezas de Stefan Keller, Pierre Boulez, Antoine Daurat y Steve Reich. Además, los asistentes tuvieron el privilegio de disfrutar en primicia del estreno de  dos instalaciones sonoras del compositor y pianista Martin Hiendl, presente entre el público.

Una estación sonora, dotada de ordenador y varios  procesadores a cargo de Antoine Daurat, junto con cuatro atriles situados en diferentes puntos del escenario, por los que va pasando el clarinetista de una partitura a otra, enlazan las diferentes piezas de manera que el sonido nunca se extingue. La primera partitura es  “Immer da” del  suizo Stefan Keller,   en la que podemos apreciar un diálogo permanente entre el clarinete bajo, interpretado con gran precisión  por parte de Iñesta y los sonidos electrónicos  manipulados por Daurat mediante un ordenador.  Prosigue “Dialogue de l’Ombre Double” de Boulez, en la que hay un juego de sonidos a base de superposiciones entre la interpretación del clarinete en  directo y las muestras del clarinete pregrabado.  Es evidente que hay   un gran trabajo de estudio con magníficos resultados  por ambas partes. 
Seguidamente,  escuchamos el estreno de la  instalación sonora de Martin Hiendl titulada “Zeichnung1”.  La obra fue realizada a partir de 300 grabaciones del clarinete, colocadas  una encima de otra formando loops de tres segundos. El espectador siempre escucha 128 clarinetes a la vez, de manera que cada tres segundos aparece un clarinete nuevo y otro se va, produciendo una  continua rotación de sonidos.  Un proceso muy elaborado y de un alto grado de complicación.  Iñesta vuelve a cambiar  de atril para interpretar  “Salto”  de Antoine Daurat, en la que podemos apreciar cómo se extiende el sonido del clarinete mediante la manipulación electrónica, de manera que se  alargan y se alteran sus características físicas creando una polifonía.
Tras escuchar otra instalación sonora titula Zeichnung 2”  la performance concluye con  una pieza del compositor americano Steve Reich, en la que el sonido del clarinete en vivo y 10 clarinetes pregrabados interactúan para crear una sonoridad espectacular.
Solo queda felicitar a los responsables del Taller de Músicos por brindarnos la oportunidad de asistir en directo (y gratis) a la magnífica ejecución de  Miguel Pérez Iñesta, unida a la laboriosa y espectacular producción de Antoine Daurat sobre composiciones originales y únicas.

Mar Norlander para el periódico La Nueva España.