domingo, 1 de febrero de 2026

El oficio de Quique González.

 

Fotografía: Juan Plaza.

Quique González, Presentación del disco “1973”. Teatro de la Laboral, sábado, 31 de

enero de 2026.


Con nombre y apellido corriente, instrumentista correcto sin alardes y una técnica vocal

que apenas alcanza el aprobado raspado, una se pregunta cómo ha logrado Quique

González construir una carrera tan sólida a lo largo de casi quince álbumes. La

respuesta es porque sabe escribir buenas canciones, relatos cotidianos que conectan con

las emociones humanas y ha tenido el acierto de rodearse siempre de músicos

excelentes.

Eso quedó patente en la presentación de su nuevo disco, “1973”, ante cerca de un millar

de seguidores fieles que no dudaron en sacar entrada para escucharlo en directo. La

primera parte estuvo dedicada íntegramente a las nuevas canciones. Entre ellas apuntan

claras posibilidades de permanecer en sus giras “Terciopelo azul”, tema de apertura con

un logrado solo de guitarra con efecto wah-wah. También destacó “Cheques falsos”, en

la que narra una anécdota vivida junto al productor y guitarrista Toni Brunet y el batería

Carlos Arancegui. Su interpretación provocó la primera gran ovación de la noche.

A mitad del concierto el formato se volvió más acústico. En este tramo brillaron

especialmente el contrabajo de Jacob Reguilón y los teclados de Raúl Bernal, aportando

elegancia y profundidad a los arreglos. Fue también el momento en el que más se

evidenciaron las limitaciones vocales del cantante: desafinaciones frecuentes, timbre

estridente y un uso excesivo de la garganta en detrimento de la técnica.

La segunda parte del recital estuvo dedicada a repasar algunos de los temas más

reconocibles de su trayectoria, como “Mis camisetas”, “Salitre”, con una destacada

intervención de órgano Hammond, y “Vidas cruzadas”, reafirmando su calidad como

compositor.

Tras insistentes peticiones llegaron los bises. El cantautor regresó al escenario para

interpretar dos temas, entre ellos la inédita “Padres huérfanos”, que formará parte de

una película de próximo estreno. En definitiva, un concierto exitoso, sostenido por

buenas canciones y una banda solvente que reafirma la fidelidad de su público y el

oficio de Quique González.

Crítica para La Nueva España.

Tarja, la reina del metal sinfónico.

 



Tarja Turunen y Marko Hietala, “Living The Dream Together Tour”. Gijón Arena,

viernes, 30 de enero de 2026.


Tarde de metal sinfónico en estado puro, de ese que resiste modas y playlists fugaces

gracias a una parroquia fiel capaz de cruzarse medio país en pleno invierno gélido para

escuchar el poderío de la distorsión y voces que todavía ponen la piel de gallina. El

Gijón Arena acogía la primera de las cuatro fechas españolas que reúnen a Tarja

Turunen y Marko Hietala, ex de Nightwish, acompañados por otras dos bandas: “Rok

Ali and The Addiction” y “Serpentyne”.

Tras la actuación de las bandas invitadas –mención aparte merece “Serpentyne” que

dejaremos para otra ocasión-, llegó el turno de Marko Hietala. El finlandés concluyó un

concierto correcto, apoyado más en actitud y carisma que en brillantez musical,

llevándose la gran ovación cuando llamó a Tarja para compartir escenario durante un

par de temas.

Pasadas las nueve de la noche, apareció Tarja Turunen con su show en solitario para

confirmar quién manda. Tras un arranque tibio para ajustar sonido –esta vez con

teclados ¡por fin! con volumen adecuado-, sonó “Crimson Deep”: intensidad, afinación,

dramatismo y una demostración de técnica en agudos que recordaron por qué su voz

sigue siendo referencia.

Sorprendió el guiño metalero al “Bolero” de Ravel en “Victim of ritual”, antes de

sumergirse en el repertorio que encumbró a Nightwish, con “Feel for You” como

momento destacado junto a Hietala. “Higher Than Hope” sonó algo justa, pero quedó

compensada con “Silent Masquerade” cantada a dúo y convertida en uno de los grandes

momentos de la noche.

El tramo final fue una apisonadora con “I Walk Alone” y “Wish I Had an Angel”, sin

pirotécnica ni artificios: solo banda, canciones y poderío. Así es el metal honesto. Como

buena capitana, Tarja fue la última en abandonar el escenario, dejando claro que sigue

siendo la reina vocal y que en el metal sinfónico el liderazgo se demuestra en directo.

Crítica publicada en La Nueva España.

jueves, 29 de enero de 2026

Cuarteto Iberia: cinco siglos en cuatro cuerdas.



 Cuarteto Iberia. Sociedad Filarmónica de Gijón. Teatro Jovellanos, miércoles, 28 de

enero de 2026.


Los socios de la Filarmónica esperaban con interés un concierto dedicado al cuarteto de

cuerda, considerado la forma más depurada de la música de cámara, y el Cuarteto Iberia

cumplió sobradamente esas expectativas con un programa ambicioso que recorrió cinco

siglos de historia musical, desde el Renacimiento hasta finales del siglo XX.

El concierto se inició con la ensalada “La Negrina” de Mateo Flecha “El Viejo”, figura

clave del Renacimiento español. Esta forma polifónica, caracterizada por la mezcla de

estilos y elementos diversos, fue interpretada por el Cuarteto Iberia de manera original y

extrovertida. Los intérpretes rompieron con la visión solemne que suele asociarse a la

música antigua, subrayando su carácter lúdico mediante la incorporación de percusiones

y canto, tanto solista como coral, con textos humorísticos que sorprendieron y

divirtieron al público. Esta propuesta escénica recordó que muchas de estas obras

estaban concebidas para el entretenimiento cortesano y no para la gravedad que hoy se

les atribuye.

El cambio de siglo llegó de la mano de Mozart. Los Iberia se colocaron,

metafóricamente, las imaginarias pelucas blancas para abordar “La caza”. Dedicada a

Haydn y estructurada en cuatro movimientos, la obra combina un aparente desenfado

con una compleja elaboración armónica y formal. El Cuarteto Iberia supo captar ese

equilibrio, con mayor peso técnico en el primer violín, resuelto dignamente por Marta

Peño, destacando especialmente el Allegro assai final.

La segunda parte estuvo dedicada al Cuarteto op. 132 de Beethoven, una de las cumbres

del género. Compuesta en plena sordera y tras un periodo de grave enfermedad, la obra

transmite una profunda carga emocional. La interpretación evidenció un trabajo

minucioso y una comprensión profunda del lenguaje beethoveniano, destacando el

amplio scherzo de grandes dimensiones que evoca a la musette y el conmovedor

movimiento central. El resultado superó al de Mozart y fue acogido con prolongados

aplausos, correspondidos con una pieza minimalista de Philip Glass que devolvió los

estados de ánimo colectivos a una serena y deseada calma.

Crítica publicada en La Nueva España

domingo, 25 de enero de 2026

Medina Azahara, no es momento para despedidas.

 


Medina Azahara, gira “Todo llega a su fin”. Teatro de la Laboral. Sábado, 24 de enero de 2025.



Cuesta creer que Medina Azahara esté viviendo sus últimos capítulos. Y no lo piensa

solo quien firma estas líneas: los 1.400 asistentes que llenaron hasta la última butaca del

Teatro de la Laboral tampoco parecen dispuestos a aceptar que el final llegue en 2026.

En primer lugar, porque dejarían huérfano a un estilo icónico al que solo ellos han

sabido dar forma, con esa mezcla de rock cañero y cadencia andaluza, letras que tocan

la fibra y una voz, la de Manuel Martínez, que aún se mantiene en plena forma. Tal vez

la presión de un supuesto adiós, o la sensación de estar asistiendo a algo irrepetible,

hace que todo suene todavía más intenso y preciso.

En lo sonoro, destacan esos teclados y sonidos lead ochenteros a cargo de Manuel

Ibáñez, nombrado en múltiples ocasiones -con toda justicia- como uno de los mejores

teclistas de España y Europa. A su lado, Paco Ventura, con sus solos en la Flying V,

tocando incluso con los dientes, desata la locura del público en canciones como

“Córdoba” o “En el vaivén del aire”. Momentos especialmente brillantes se viven en

“Solo un camino”, donde los fraseos limpios de los teclados debaten con las

distorsiones de la guitarra en un duelo brutal. La banda, sencillamente, está en plena

forma.

El repertorio recorre distintos temas emblemáticos, incluyendo “Necesito respirar”,

hasta desembocar en uno de los instantes más emotivos de la noche con “Solo y sin ti”,

que Martínez dedica a su hijo fallecido. El teatro entero se pone en pie en una ovación

larga y sincera. Entendemos que este sea uno de los motivos para colgar los hábitos y lo

respetamos; sin embargo, no creemos que vaya a llevarse a cabo. Si Medina Azahara

nació en 1979, lo lógico sería esperar al menos a 2029 para celebrar medio siglo de

historia. Ahora no es el momento.

Crítica publicada en La Nueva España

sábado, 24 de enero de 2026

Gijón a ritmo de salsa con Estrellas de Buena Vista

 

Estrellas de Buena Vista. Gijón Arena, viernes, 23 de enero de 2025.

En 1997, Ry Cooder grabó en La Habana el disco “Buena Vista Social Club”, un

proyecto de música tradicional cubana que alcanzó un éxito sin precedentes y fue

reconocido con un premio Grammy. Aunque aquella experiencia no tuvo continuidad,

en 2021 el legendario tresero Pancho Amat retomó su espíritu dando vida a “Estrellas

de Buena Vista”, integrando a antiguos miembros originales junto a una nueva

generación de músicos virtuosos. Esta formación, se presentó en Gijón con motivo de la

gira asociada a la publicación del álbum “Live in Havana”, ofreciendo un auténtico lujo

musical para el público local.

La puesta en escena estuvo especialmente cuidada, con imágenes evocando el esplendor

de la capital cubana y una banda capaz de convertir el concierto en una auténtica fiesta

de ritmo y color. La intención fue clara: rendir homenaje a sus predecesores con

canciones inmortales al tiempo que proyectar la esencia cubana hacia el futuro.

El concierto destacó por su capacidad para convertir clásicos en piezas vivas, abiertas a

la improvisación y al baile. “La negra Tomasa” o la divertida “De camino a la vereda”

sirvieron para que el pianista Alejandro Falcón desplegara una notable capacidad

creativa, luciéndose con diferentes tumbaos sobresalientes. Destacables las voces de

toda la plantilla, con especial interés en la voz de Rosalía Gómez y su interpretación de

“20 años” o la de Kiko Ruíz colándose entre el público para atraparlos con el

“Manisero”.

En piezas tan versionadas como “Lágrimas negras”, donde el margen para la sorpresa es

reducido, la banda logró aportar matices propios, destacando el protagonismo de la

trompeta de Roberto García. Además, el recinto era cómodo para el baile y la

participación del público. No faltaron tampoco guiños didácticos y dosis de humor que

contribuyeron a crear el buen rollo, incluida la curiosa atribución del “Asturias, patria

querida” a Ignacio Piñeiro, tan discutible como anecdótica.

En definitiva, es de agradecer que existan iniciativas como “Estrellas de Buena Vista”,

que mantienen viva la música cubana y demuestran que su calidad y vigencia siguen

intactas.

Crítica publicada en La Nueva España

viernes, 23 de enero de 2026

La OSPA resplandece con Dvorak

 

Fotografía: Fernando Rodríguez para La Nueva España.


OSPA: “El resplandor de Dvorak”. Teatro Jovellanos, jueves, 22 de enero de 2025.


El Teatro Jovellanos ofreció una imagen gratificante para acoger un nuevo concierto de

la OSPA, con el patio de butacas lleno y las zonas altas ampliamente densas. La

respuesta del público confirmó el atractivo de un programa bien diseñado, que combinó

repertorio clásico, una incursión en la música contemporánea y una de las sinfonías más

populares del canon sinfónico.

Abrió con la “Obertura para un Festival Académico” de Brahms, una obra que esconde

motivos bellamente enlazados y de carácter enigmático. La orquesta los asumió con un

notable equilibrio y claridad técnica, bajo la batuta de Ramón Tebar, director invitado

para la ocasión. Tebar condujo a la OSPA a un alto nivel interpretativo, destacando su

atención al detalle y su cuidado trabajo de dinámicas, capaz de extraer desde el más sutil

susurro de la cuerda y la madera hasta los contundentes tutti orquestales. Resulta,

además, especialmente agradable contemplar la elegancia de su gesto y la naturalidad

con la que disfruta sobre el escenario, evidenciando la excelente sintonía con una

orquesta a la que ha dirigido en numerosas ocasiones.

La segunda pieza, “The cry of Anubis”, del británico Harrison Birtwistle, requería

intencionalidad para lograr una obra breve pero intensamente expresiva, que le concede

el protagonismo a la tuba. El instrumento personifica a Anubis (Dios egipcio) liderando

un viaje musical alusivo a un cortejo fúnebre y fue magníficamente interpretado por

David Moen, el tuba principal de la OSPA, quien aportó una amplia gama de

sonoridades y recursos expresivos del instrumento pocas veces audibles en la mayoría

de obras sinfónicas. Una interpretación sobresaliente.

El concierto culminó con la Sinfonía “Del Nuevo Mundo”, de Dvorak, verdadero plato

fuerte de la noche. Una obra admirable, con ideas melódicas bellísimas que combina

con naturalidad ecos eslavos y americanos junto a una selección orquestal

especialmente original. Magnífica interpretación que significó un paseo para esta

orquesta, destacando la sección de cuerda. Aplaudimos a la OSPA y deseamos que

vuelva en breve Ramón Tebar al frente de la orquesta.

Crítica publicada en La Nueva España

domingo, 18 de enero de 2026

Carlos Núñez llena Gijón de sonidos celtas.

 

Carlos Nuñez, Teatro Jovellanos, sábado, 17 de enero de 2025.

Con el teatro lleno hasta la última butaca, Carlos Nuñez quiso conmemorar los 30 años

de “A Irmandade das Estrelas”, el disco que marcó un antes y un después en su carrera

y que lo consagró como un referente universal del sonido celta, ese sonido que no

necesita reinventarse porque remite a la raíz y a la memoria colectiva del norte.

Arropado por sus excelentes músicos y visiblemente cómodo, Núñez se lo tomó con

calma, presentando y contextualizando cada tema y más que un recital, ofreció un

recorrido emocional y cultural por su trayectoria. Además, supo implicar también a la

ciudad, subrayando que se trataba del concierto más importante del año y contando de

nuevo con la colaboración de la Banda de Gaitas Villa de Gijón y de su sección más

joven, la bandina Magüeta, confirmando que el futuro de este estilo musical está

asegurado gracias a las nuevas generaciones.


Junto a las canciones del disco, hubo homenajes a figuras clave, como Paddy Moloney,

cofundador de The Chieftains y uno de sus mentores, y al asturiano Lisardo Lombardia,

presente en el escenario, por su decisiva labor para que Asturias formara parte del

Festival Intercéltico de Lorient. Por extensión, Nuñez también recordó al colectivo de

las Pandereteiras, que descubrió en ese festival.

Más allá de la buena ejecución de cada tema fue destacable la labor de Laura, la técnico

de sonido, que consiguió que todo sonara en su sitio. La ecualización y los volúmenes

impecables, sin un solo acople, una tarea especialmente compleja en un concierto con

tantas gaitas y percusiones, instrumentos que tienden a colarse fácilmente por los

micrófonos abiertos.

En definitiva, Carlos Núñez logró convertir la noche en una auténtica fiesta de

hermandad, en la que público y artistas alcanzaron una conexión intercéltica basada en

su manera de entender la música como una celebración abierta a la participación de

todos los que la viven con la misma pasión.

Crítica publicada en La Nueva España.

domingo, 4 de enero de 2026

Abraham Cupeiro, inclasificable.

 

Foto: Juan Plaza

Abraham Cupeiro, tour “Resonando en el pasado”. Teatro de la Laboral, sábado, 3 de enero de 2026.

En tiempos convulsos, cuando parece que todo amenaza con irse al traste, resulta reconfortante encontrar figuras que devuelven la fe en la humanidad a través del arte, la inteligencia y la sencillez. Abraham Cupeiro es, sin duda, una de ellas. Compositor, lutier, investigador, músico y divulgador nato, ofrece con “Resonando en el pasado” un viaje sonoro por la evolución del ser humano a través de los instrumentos que lo han acompañado, muchos de ellos construidos por el propio Cupeiro.

Su propuesta no es un concierto al uso ni un monólogo, sino un híbrido brillante entre música, divulgación histórica y humor. Y lo más asombroso: Cupeiro sostiene casi dos horas de espectáculo completamente solo en el escenario, armado únicamente con instrumentos monofónicos y su talento para contar historias. Toda una osadía que no solo funciona, sino que conquista. Porque Cupeiro domina como pocos el arte de narrar. Su acento gallego, su ironía fina y su excepcional capacidad pedagógica convierten cada dato, aunque rigurosamente documentado, en un relato vivo que parece nacer de la improvisación.

La función arranca con la divertida fábula de una pastorcilla gijonesa que, soplando por una pajita, descubre la música. A partir de ahí enlaza con la aparición de una pastora gallega para explicar, entre risas, el posible origen del aulós griego. Desde ese arranque desfilan instrumentos imponentes como el kárnix celta -su joya más preciada-, el cornu romano o el shofar bíblico, todos acompañados por imágenes que sitúan al público en cada época.

El recorrido abarca la Grecia clásica, la Edad Media o las rutas de Marco Polo, donde Cupeiro presenta el duduk armenio, instrumentos persas, el hulusi chino o la gaita irlandesa, dotando a cada pieza de autenticidad y sentido histórico.

Los momentos más inesperados llegan con su “Freddie Mercury barroco” involucrando a todo el aforo completo en una obra coral, la incursión jazzística imitando a Louis Armstrong y un cierre entrañable con “My Way” interpretada con una botella. Resonando en el pasado” es arqueología musical con humor, rigor y emoción a propuesta de un maestro de maestros inclasificable.

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España.

Ara Malikian, el gran chef musical.

 


Ara Malikian, Gira “Intruso”. Teatro de la Laboral, viernes 3 de enero de 2025.

Ara Malikian ya no es un intruso en tierras asturianas. De hecho, ya es uno más de la familia musical. Cada temporada regresa con propuestas renovadas o revisando trabajos anteriores que presenta con el sello inconfundible de su virtuosismo combinando ingredientes variados y de gran calidad para lograr un resultado siempre sorprendente.

Acompañado por Iván “Melón” Lewis (piano), Iván Ruiz (bajo), Georvis Pico (batería) y Dayan Abad (guitarra), el artista conformó un quinteto sólido y de precisión milimétrica. A nuestros oídos llegaban sonoridades euroasiáticas fusionadas con jazz, clásica y rock, articuladas a través de un estilo interpretativo intenso que volvió a demostrar su peculiar manera de entender la música.

 

Destacó la “Gran sonatina rapsódica”, comenzando en silencio como guiño a John Cage, antes de adentrarse en una variación del tercer movimiento del “Claro de Luna” de Beethoven filtrada por el tamiz del rock, el cabaret y la samba brasileña. El resultado fue impresionante. El “Capricho 24” de Paganini, revisado con acentos de salsa, latin jazz, funky y rock, subrayó nuevamente la versatilidad del armenio-libanés, que también mostró su faceta más sensible en “Karma”.

En esta ocasión, quizá por la doble función prevista para el viernes, Malikian se mostró menos comunicativo y redujo sus habituales relatos entre piezas. Aun así, compartió algunas historias singulares: la del “niño rata”, la explicación del título “Intruso” -inspirado en la sensación de extrañeza vivida en las culturas donde ha residido-, su simpático relato sobre cómo ganarse la vida sin hacer nada y una reflexión final contra la guerra, el odio y el genocidio. Estos momentos aportaron calidez a la velada.

El programa incluyó referencias a Piazzola con aires barrocos, a Paco de Lucía fusionando flamenco y jazz y, por supuesto, Jimmy Hendrix, quien no puede faltar en sus conciertos, antes de despedir con la icónica “Nana Arrugada”. En definitiva, un concierto más contenido en palabra, pero con los sabores brillantes que definen a este gran chef musical.

viernes, 2 de enero de 2026

Una gala de Año Nuevo irregular

 


"Gran Gala de Año Nuevo”, Orquesta Sinfónica Mercadante. Teatro Jovellanos, jueves 1 de enero de 2026.

La Sinfónica Mercadante, presentó una vez más el concierto de Año Nuevo en Gijón bajo la batuta de Mariano Rivas, con una propuesta tan atractiva como irregular: festiva en apariencia, pero poco coherente en su planteamiento.

El inicio con la “Obertura de Candide” de Bernstein, marcó un desenfado rítmico que puso a prueba a la sección de cuerda para seguir el pulso del simpático director. Un vuelco estilístico hacia Verdi, con “Sempre libera” de La Traviata, sirvió para descubrir a la soprano Alexandra Zamfira. Con un timbre atractivo, tesitura holgada y técnica sólida, sumó, además, una presencia escénica magnética. Aunque algún desliz puntual recordó que aún es una artista en plena evolución, su interpretación conquistó al auditorio. Tanto Verdi como Puccini o Bernstein parecían escritos a su medida, especialmente evidente en “Glitter and be gay”, defendida con una brillantez que perdonó los giros del programa.

Aun así, la sensación de aleatoriedad persistió. Entre piezas orquestales como la “Danza eslava nº 2” de Dvorak, se intercalaron arias como “Che gelida manina”, interpretada por Pablo Puértolas (tenor de timbre hermoso y fraseo delicado, aún en formación), concluyendo la primera parte con el “Mambo” de “West side story”, que resultó forzado dentro del repertorio.

La segunda parte se abrió con la electrizante “Obertura de Ruslan y Liudmila” de Glinka, seguida de las inevitables páginas de Johann Strauss II, habituales en las galas de Año Nuevo y bien ejecutadas por parte de la orquesta. En este tramo regresó Puccini con “O soave fanciulla”, donde Zamfira y Puértolas alcanzaron un equilibrio más logrado y un dúo lleno de lirismo.

Para las propinas, Rivas optó por clásicos infalibles como la “Obertura de Guillermo Tell” y la “Marcha Radetzky”, con la participación del público que cerró la velada con un ambiente plenamente festivo.

En conjunto, la gala cumplió su cometido y agradó a un público poco habitual en los conciertos sinfónicos, aunque una mayor coherencia en el repertorio sería deseable y perfectamente alcanzable.

Crítica publicada en La Nueva España

domingo, 28 de diciembre de 2025

Poveda enciende la alegría en la Laboral

 


Miguel Poveda, gira “El árbol de la Alegría”. Teatro de la Laboral, sábado, 27 de diciembre de 2025.

A priori, un concierto de villancicos con aires flamencos no parece la propuesta más seductora para asistir a un evento de precio elevado (60 euros de media), especialmente con toda la oferta cultural que ofrece Gijón y más aún en estas fechas propensas a gastos. La entrada lo confirmó: poco más de la mitad del aforo del Teatro de la Laboral se cubrió para recibir a Miguel Poveda. Pero quien conozca al cantaor sabe que su arte trasciende cualquier etiqueta. Con Poveda, hasta un recital de misas fúnebres podría contagiar alegría. Y eso fue exactamente lo que ocurrió con “El árbol de la Alegría”, el disco de villancicos que presentó en Gijón y que transformó el escenario en un refugio luminoso. El repertorio viajó por bulerías, fandangos de Huelva, tangos y rumbas catalanas, un mapa sonoro diverso que fue impregnando el auditorio de energía festiva.

Poveda no estuvo solo: cuatro palmeros-coristas -entre ellos los siempre sólidos Makarines- arropaban su voz, mientras el guitarrista Jesús Guerrero impresionaba como ya es habitual, llenando cada hueco con un toque elegante y poderoso. A su altura, el percusionista Paquito González, preciso y vibrante. La ecualización, impecable, permitió que cada matiz se escuchara con naturalidad, aunque no faltó algún desajuste puntual en el volumen de los coros.

El concierto recorrió las diez canciones del disco e incluyó guiños a repertorios anteriores, como la evocación del universo lorquiano y un sentido homenaje a Cádiz. Ya a partir del tercer tema Poveda alcanzó su plenitud vocal, con el micrófono cada vez más alejado y la voz más rotunda. Entre los momentos más emotivos destacó “Hoy”, dedicado a los seres queridos que ya no están, donde Poveda desplegó su sensibilidad y virtuosismo vocal.

Cercano, locuaz y generoso en escena, Miguel Poveda convirtió una convocatoria que no prometía en un concierto grande: una celebración de la música y, sobre todo, de la alegría. El público se marchó encantado y agradecido por haberse gastado cada céntimo.

Crítica publicada en La Nueva España

domingo, 21 de diciembre de 2025

La audacia del Ensemble 4.70

 


Ensemble 4.70. Ciclo de conciertos de Navidad de la Fundación Museo Evaristo Valle. Sábado, 20 de diciembre de 2025.

La formación camerística Ensemble 4.70 vuelve a demostrar que su mayor fortaleza reside, paradójicamente, en aquello que podría considerarse una debilidad: la ausencia de una formación fija. Bajo la dirección y el impulso de David Roldán -auténtico motor del proyecto-, el ensemble se reinventa en cada aparición mediante la incorporación de músicos de primer nivel, creando combinaciones musicales tan irrepetibles como estimulantes. En esta ocasión, el quinteto formado por Pedro Ordieres y Jesús Méndez en los violines, Rubén Menéndez en la viola, Marta Martínez al violonchelo y el propio Roldán al piano, brilló con una cohesión sorprendente para un grupo de naturaleza tan flexible.

El concierto, celebrado en el incomparable entorno del Museo Evaristo Valle, se erigió como un necesario homenaje al 50º aniversario del fallecimiento de Shostakovich, uno de los grandes compositores del siglo XX. La elección del repertorio, lejos de ser un simple recorrido por obras emblemáticas, mostró un criterio refinado y adaptado a la plantilla del ensemble. La velada se abrió con una Passacaglia interpretada con impecable precisión técnica y un admirable control de tensiones, estableciendo un clima de sobriedad y profundidad emocional. A ello le siguieron dos quintetos para piano y cuerdas en los que el grupo desplegó un equilibrio exquisito entre la severidad contenida del compositor ruso y un evidente disfrute interpretativo, logrando pasajes de gran vibración expresiva.

La inclusión del primer movimiento de la Sonata “Claro de Luna” de Beethoven sorprendía al leer el programa, pudiendo parecer un añadido poco justificado. Sin embargo, tras las explicaciones didácticas de Roldán y su interpretación, inmediatamente seguida del Finale de la “Sonata para viola y piano Op. 147” de Shostakovich, todo cobró sentido. La escucha consecutiva de ambas piezas evidenció la audacia del compositor ruso, que reelabora y dialoga con la célebre sonata beethoveniana, mostrando así su profunda admiración por el maestro de Bonn. Esta conexión -conceptual y emocional- reveló una lectura inteligente y sensible del repertorio, cerrando el concierto con un gesto de coherencia artística que confirmó, una vez más, la madurez y audacia del Ensemble 4.70.

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España


Danny Daniel y Francisco: dos voces históricas.

 


Teatro de la Laboral, viernes, 19 de diciembre de 2025. 

No existe fórmula mágica capaz de transformar un concierto lleno de imperfecciones en una experiencia memorable. Las claves son tan diversas como los propios espectadores, porque cada oyente llega con sus razones y su apego a esas canciones que marcaron momentos esenciales de su vida. Y en esta ocasión el aforo colgó el cartel de lleno absoluto.

Reunir en un escenario a dos figuras históricas de la canción española no es tarea sencilla; sin embargo, la iniciativa de Francisco de compartir escenario con su admirado Danny Daniel, terminó dando sus frutos. Para Daniel, afincado en Miami pero gijonés hasta la médula, la motivación para aceptar estaba clara: actuar en el imponente Teatro de la Laboral. Ese edificio majestuoso que vio alzarse desde el pulido de sus primeras piedras, simbolizaba además su regreso a casa, ante un público que lo vio crecer.

Acompañados por un cuarteto rítmico a la vieja usanza, sin pistas adicionales, comenzaron cantando a dúo “Por el amor de una mujer”. Se evidenció la falta de ensayo y la dificultad para ecualizar y encajar dos voces tan distintas. Tras esta apertura, optaron por alternarse: cada uno interpretó dos o tres de sus temas más emblemáticos hasta llegar al final, donde retomaron el dúo con el célebre “Vals de las mariposas”.

Francisco fue creciendo en voz y seguridad a medida que avanzaba su repertorio, concluyendo con la mítica “Latino”, una versión de “A mi manera” y un cierre por todo lo alto con “Granada”, demostrando que su voz continúa en plena forma. En cambio, en Danny Daniel la emoción se volvió protagonista: la voz se le entrecortaba, las lágrimas afloraban y cada intervención parecía una lucha entre la nostalgia y el escenario. Pero no importaba: el público estaba con él, lo arropaba y aplaudía, y lo que podían parecer fallos se transformaban en aciertos a través de la emoción. Así, entre complicidad y abrazos, ambos artistas culminaron un concierto de canciones históricas que el público agradeció con cálidos y sonoros aplausos.

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España

viernes, 19 de diciembre de 2025

Velada solidaria con pulso sinfónico

 




Orquesta de la Fundación Filarmónica de Oviedo. Teatro Jovellanos, miércoles, 17 de diciembre de 2025.

Hay citas que, por su vocación y significado, se convierten en ineludibles. La Filarmónica de Gijón, en colaboración con Divertia, lo demuestra por quinta vez al impulsar un concierto solidario cuya recaudación íntegra se destinó en esta ocasión a la Asociación Española Contra el Cáncer de Gijón, una labor imprescindible que merece no solo reconocimiento, sino también el respaldo activo de la sociedad.

El concierto supuso además el estreno en Gijón de la Orquesta de la Fundación Filarmónica de Oviedo, formación recientemente creada bajo la dirección de Pedro Ordieres. Desde su propia definición como espacio de encuentro entre músicos de distintas edades y trayectorias, la orquesta evidenció sobre el escenario entusiasmo, cohesión y un prometedor potencial artístico.

El programa, bien elegido para las fechas que se aproximan, abrió con la Obertura de “Alfonso y Estrella”, D. 732, de Franz Schubert. La bellísima pieza, poco habitual en las salas de conciertos y relacionada con la monarquía asturiana -todo un descubrimiento-, permitió mostrar la firmeza y seguridad de Pedro Ordieres con la batuta, logrando un buen discurso sonoro y un magnífico empaste de las cuerdas, con Daniel Jaime como concertino y destacado violinista.

La Sinfonía “Del Nuevo Mundo” constituyó el atractivo del programa. Dvorák plasmó en esta obra una síntesis personal entre su lenguaje postromántico y las impresiones recogidas durante su estancia en Estados Unidos, sin recurrir a citas literales del folclore americano, tal y como recogía Pablo Siana en las magníficas notas al programa. La interpretación presentó algunos desaciertos puntuales y la cuerda quedó por momentos eclipsada por la numerosa sección de viento, sin embargo, en su conjunto se resolvió con brillantez. A destacar el Scherzo, que evidenció una orquesta ágil y bien articulada, rematando la sinfonía con el Allegro final lleno de energía y coherencia formal.

Los calurosos aplausos originaron dos propinas: el Danzón nº 2 de Arturo Márquez y un arreglo de “Noche de Paz”, original y delicado. En conjunto, un concierto honesto y bien trabajado, donde música y compromiso social se dieron la mano.

lunes, 15 de diciembre de 2025

Elefantes, sin teclas.

 


Elefantes, “25º Aniversario Azul”. Teatro de la Laboral, sábado, 13 de diciembre de 2025.

A la banda “Elefantes” le encantan las conmemoraciones y por ello vuelven para celebrar uno de los hitos clave de su carrera: el 25º aniversario de “Azul, el disco que los situó en primera línea del pop rock español y definió su identidad sonora. Tras conmemorar el año pasado sus 30 años de trayectoria, la banda llegaba a Gijón para cerrar esta gira especial, con un aforo ocupado solo a medias pero con la promesa del cantante Shuarma de ofrecer “el mejor concierto de toda la gira”.

La noche arrancó con un agradecimiento a Enrique Bunbury, productor del álbum y figura decisiva en el despegue del grupo tras descubrirlos en un garito de Zaragoza. Recibidos con una calurosa ovación, comenzaron con “Azul” y, a partir de ahí, interpretaron las trece canciones del disco en el mismo orden original. Los fieles asistentes corearon cada frase y cada estribillo, especialmente clásicos como “Piedad”, con el que suelen cerrar sus conciertos o “Cuéntame”, cuya rítmica resulta especialmente seductora.

 

Claro que trece canciones no dan para completar un concierto, por mucho que el comunicativo Shuarma se explayara con el público.  Así, ante la petición de bises recurrieron a varios éxitos de toda su trayectoria: “Que todo el mundo sepa que te quiero”, “Al olvido”, la eterna “Te quiero” de Perales y cerraron con “Este amor”, su tema más reciente.

La entrega del público fue incuestionable y, para la mayoría, se trató de un concierto memorable. También lo fue desde mi punto de vista, de no ser por el abuso de pistas grabadas. Más allá de apoyos puntuales y asumibles en coros (como la voz de Bunbury o la de Clara Montes), la acumulación de sonidos de teclado en casi todas las canciones, sin un músico que los ejecute en directo, resta veracidad a la propuesta. Aun así, el público salió satisfecho y, para muchos, la noche cumplió su objetivo.

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España

domingo, 14 de diciembre de 2025

La experiencia sensorial de Grison

 


Grison Beatbox, “En Bucle”. Teatro de la Laboral, viernes 12 de diciembre de 2025.

“En bucle” es el show que Grison presentó en el Teatro de la Laboral, una propuesta a medio camino entre la comedia y la performance sonora. Sus credenciales musicales están fuera de duda: campeón de beatbox en varias ocasiones, su dominio de la voz como instrumento es incuestionable. Sin embargo, es su popularidad televisiva en “La Revuelta”, junto a Broncano en prime time, la que explicó el lleno del patio de butacas. La expectativa era clara: comprobar si podía sostener un escenario de grandes dimensiones armado únicamente con su voz, una guitarra y un procesador de loops.

Desde el inicio, el propio artista marcó el terreno de juego: “Esto es una experiencia sensorial, yo hago sonidos con la boca y vosotros os imagináis lo que queráis”. A partir de ahí, entre chistes –no todos igual de certeros- y una notable capacidad para integrar al público desde la primera intervención, Grison fue construyendo un arranque sólido y dinámico. De su garganta salían trompetas imposibles, delfines, perros, ambientes de discoteca, scratching y, sobre todo, una amplia paleta de percusiones vocales de distintas tesituras y procedencias, logrando la conexión con el público y la carcajada fácil.

El momento más destacado llegó con la participación de una espectadora visiblemente pasada de alcohol que subió al escenario para frasear “El Príncipe de Bel Air”. Lo que amenazaba con el desastre fue resuelto con oficio: Grison seleccionó fragmentos, los loopeó y construyó una canción inesperada a partir de expresiones de la susodicha, como “Cabuños”, reducción creativa de “cojones como puños”, dejando clara su gran capacidad de improvisación.  

La segunda mitad resultó más irregular, con una sensación de falta de rumbo.  Aun así, recursos como “Don’t Worry, Be Happy”, guiños Star Wars y un dificilísimo tema de “The Prodigy”, ejecutado con brillantez, amortiguaron la caída.

En definitiva, aunque el final no estuvo especialmente resuelto, se agradece un espectáculo que asume riesgos dejando espacio a la improvisación y apuesta por la participación activa del público.

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España.

viernes, 5 de diciembre de 2025

El Trío Preseli convence con un estreno absoluto.

 


Trío Preseli, Sociedad Filarmónica de Gijón. Teatro Jovellanos, miércoles, 3 de diciembre de 2025.

Singular concierto el que presentó la Sociedad Filarmónica en el Teatro Jovellanos al contar con un trío compuesto por María Hinojosa (soprano), Simon Lewis (trompa) y Daniel Pereira (piano). El Trío Preseli ofreció un programa de gran riqueza estética y emocional que abarcó casi dos siglos de creación musical, aunque la velada mostró un claro contraste entre sus dos mitades.

En la primera parte, que incluía obras de Berlioz, Rubén Díez, Randall y Schubert, destacó la hondura expresiva de “Introspección de Rubén Díez, una partitura de notable fuerza conceptual defendida con sensibilidad. Lewis mantuvo un nivel extraordinario, mientras que la soprano pareció necesitar algo más de tiempo para alcanzar su plena comodidad. Su emisión inicial se tradujo en una lectura contenida, aunque cuidada y respetuosa, de El pastor en la roca” de Schubert. Aun así, la cohesión del trío se sostuvo gracias al acompañamiento atento y elegante de Pereira, decisivo para la solidez de esta primera mitad.

El punto de inflexión llegó tras el descanso con el estreno absoluto de Bosque” (2025) de Gabriel Ordás, uno de los grandes hitos de la noche. La obra, compleja y delicadísima en su arquitectura sonora, exige una atención extrema al detalle y una ductilidad expresiva que el Trío convirtió en una experiencia absorbente. La evocación del paisaje crepuscular y el refinado juego de capas tímbricas revelaron una escritura de enorme sensibilidad que bien podría justificar una futura ampliación del ciclo. A partir de este estreno, Hinojosa mostró plenamente su capacidad artística: mayor variedad tímbrica, control dinámico exquisito y un notable despliegue de recursos vocales.

Mención especial merecen las “Four Irish Songs” de Havelock Nelson, interpretadas con frescura, claridad y un contagioso sabor local que el público recompensó con una ovación entusiasta.

El cierre con “Lela, popularizada por Dulce Pontes, fue una auténtica joya: una interpretación intensa y emotiva que coronó una segunda parte brillante y confirmó al Trío Preseli como un ensemble de gran proyección y versatilidad.

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España

domingo, 30 de noviembre de 2025

Bustamante no brilla por la acústica

 



La voz de Bustamante mejora en cada nueva gira —y ya van más de veinticinco desde que debutó en “Operación Triunfo con apenas diecinueve años—. Su repertorio también avanza cuando deja a un lado los reguetones y esa amalgama de pseudoritmos latinos que poco aportan a una de las voces populares más potentes del panorama urbano español. Su nuevo disco, “Inédito”, reúne mejores canciones, arreglos más cuidados y una personalidad reforzada, fruto de una madurez artística previsible en alguien cuya capacidad vocal nunca estuvo en duda.

Sin embargo, todas esas composiciones, matices y detalles que ensaya minuciosamente junto a su sólida banda para los directos se pierden en recintos cubiertos por carpas de plástico completamente cerradas, como es el caso del Gijón Arena. Bustamante es un cantante que vocaliza con claridad, pero en esta ocasión apenas se entendían las frases.

Un aspecto positivo fue que el recinto no estaba abarrotado, algo poco habitual, y eso permitió moverse con libertad en busca del mejor sonido. En ciertos puntos -muy escasos- se encontraba un equilibrio suficiente para disfrutar de sus alardes vocales, de los coros de Olaya Salazar o del talento de sus músicos.

Más allá de los problemas sonoros, Bustamante volvió a mostrarse cercano y afectuoso con su público y no escatimó entrega vocal.  Entre las nuevas composiciones que presentó destacaron el momento acústico de “Derramando verdad” y “Soy capaz”. Y además de presentar los temas inéditos, recurrió a clásicos como “Devuélveme la vida”, “Dos hombres y un destino” o “No soy Superman”, habituales en sus giras.

En definitiva, Bustamante puso la voz y la energía, la banda aportó el trabajo minucioso y la carpa se encargó de reinterpretar a su manera todo el conjunto, añadiendo un filtro sonoro que deslució el esfuerzo artístico y convirtió el concierto en una experiencia parcialmente frustrante… salvo que, con el precio de la entrada, uno solo busque la experiencia visual.

Crítica publicada en La Nueva España

viernes, 28 de noviembre de 2025

El mejor tributo a Michael Jackson

 




“This is Michael”, Gijón Arena, jueves, 27 de noviembre, 2025.

El Gijón Arena acogió This is Michael, el espectáculo en el que el brasileño Lenny Jay

revive la figura del Rey del Pop ante varios centenares de espectadores. Su parecido físico,

gestual y coreográfico resulta sorprendente, hasta el punto de parecer un clon en

movimiento. En lo vocal, sin embargo, sus limitaciones son más audibles: aunque reproduce

bien los giros y el timbre de Michael Jackson, carece de la potencia y flexibilidad del original.

Aun así, hoy por hoy es el mejor imitador del artista.

El principal inconveniente fue el recinto: una carpa útil para combatir el frío, pero perjudicial

para la acústica. El sonido se convertía en una “bola sucia” que emborronaba los matices y

restaba precisión a la mezcla. Una pena.


El show arrancó con “Wanna Be Startin’ Somethin’”, con un espectacular cuerpo de baile y

grandes músicos que arroparon a Jay para recorrer durante dos horas los momentos más

emblemáticos de la carrera de Jackson. “Smooth Criminal”, “Bad”, “Billie Jean” o “Thriller”,

incluyendo un medley de The Jackson Five, desataron una auténtica euforia entre los

asistentes.

La presencia de Jennifer Batten, histórica guitarrista de Jackson y parte fundamental de su

banda durante una década, aportó un plus de autenticidad y energía eléctrica. El cierre con

“Beat It” alcanzó uno de los puntos más altos gracias al mítico solo creado por Eddie Van

Halen y que Batten interpretó miles de veces junto al propio Michael.


Mención aparte merece la corista del show, dejando impactado al público: su potente y

afinada voz brilló especialmente en los interludios en los que Jay cambiaba de vestuario. Su

duelo de blues con Batten fue uno de los momentos más espectaculares de la noche.

“This is Michael” es un tributo respetuoso, vibrante y lleno de talento, capaz de evocar,

aunque sea por instantes, la magia del mito. Sin duda, el mejor homenaje a Michael

Jackson que puede verse hoy en día.

domingo, 9 de noviembre de 2025

Catherine Russell: elegancia y swing

 



Festival Jazz Gijón. Teatro Jovellanos, sábado, 8 de noviembre, 2025.

Un repertorio de grandes clásicos del jazz fue la propuesta con la que Catherine Russell clausuró el Festival Jazz Gijón. Hija del pianista de Louis Armstrong y de Carline Ray —destacada bajista de sesión que grabó centenares de temas junto a artistas de primer nivel—, Russell ha heredado tanto el gusto por el jazz como el talento.

El concierto se abrió con el blues “Send for Me” de Nat King Cole, en una interpretación sólida que destacó por un excelente solo de piano. Tras “Did I Remember”, homenaje a Billie Holiday que Russell abordó con discreción, el tono subió con “I Don’t Need No Doctor”, tema asociado a Ray Charles. El acordeón fue protagonista de “Swing Cats Ball”, músico versátil que alternó piano con acordeón. Faltó energía en “Bring It Back”; sin embargo, Russell recuperó el pulso del concierto y sorprendió con “You Stepped Out of a Dream”: una interpretación sensual y elegante, sostenida por un solo de acordeón especialmente inspirado.

A mitad del recital, sorprendió con un cambio de rumbo rítmico y emocional con “Bocas del Toro”, homenaje a su padre y al pueblo panameño donde nació, que aportó un aire cálido y personal al repertorio.

En la recta final, llegaron algunos de los momentos más logrados: “I Only Have Eyes for You”, interpretada con delicadeza y sensualidad, marcó por fin la conexión plena entre piano y guitarra; “The Touch of Your Lips” brilló por su refinamiento, y “My Ideal” cerró la velada con gran ovación del público.

El pianista fue sin duda el sostén instrumental del grupo, mientras que el guitarrista, más discreto en la primera parte, se mostró mucho más inspirado en la segunda, aportando matices y calidez.

Catherine Russell demostró una vez más que no necesita artificios para conquistar: basta su voz, su swing natural y su respeto absoluto por la tradición del jazz. Un cierre de festival lleno de clase, emoción y memoria.

Crítica publicada en La Nueva España