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domingo, 1 de febrero de 2026

El oficio de Quique González.

 

Fotografía: Juan Plaza.

Quique González, Presentación del disco “1973”. Teatro de la Laboral, sábado, 31 de

enero de 2026.


Con nombre y apellido corriente, instrumentista correcto sin alardes y una técnica vocal

que apenas alcanza el aprobado raspado, una se pregunta cómo ha logrado Quique

González construir una carrera tan sólida a lo largo de casi quince álbumes. La

respuesta es porque sabe escribir buenas canciones, relatos cotidianos que conectan con

las emociones humanas y ha tenido el acierto de rodearse siempre de músicos

excelentes.

Eso quedó patente en la presentación de su nuevo disco, “1973”, ante cerca de un millar

de seguidores fieles que no dudaron en sacar entrada para escucharlo en directo. La

primera parte estuvo dedicada íntegramente a las nuevas canciones. Entre ellas apuntan

claras posibilidades de permanecer en sus giras “Terciopelo azul”, tema de apertura con

un logrado solo de guitarra con efecto wah-wah. También destacó “Cheques falsos”, en

la que narra una anécdota vivida junto al productor y guitarrista Toni Brunet y el batería

Carlos Arancegui. Su interpretación provocó la primera gran ovación de la noche.

A mitad del concierto el formato se volvió más acústico. En este tramo brillaron

especialmente el contrabajo de Jacob Reguilón y los teclados de Raúl Bernal, aportando

elegancia y profundidad a los arreglos. Fue también el momento en el que más se

evidenciaron las limitaciones vocales del cantante: desafinaciones frecuentes, timbre

estridente y un uso excesivo de la garganta en detrimento de la técnica.

La segunda parte del recital estuvo dedicada a repasar algunos de los temas más

reconocibles de su trayectoria, como “Mis camisetas”, “Salitre”, con una destacada

intervención de órgano Hammond, y “Vidas cruzadas”, reafirmando su calidad como

compositor.

Tras insistentes peticiones llegaron los bises. El cantautor regresó al escenario para

interpretar dos temas, entre ellos la inédita “Padres huérfanos”, que formará parte de

una película de próximo estreno. En definitiva, un concierto exitoso, sostenido por

buenas canciones y una banda solvente que reafirma la fidelidad de su público y el

oficio de Quique González.

Crítica para La Nueva España.

domingo, 25 de enero de 2026

Medina Azahara, no es momento para despedidas.

 


Medina Azahara, gira “Todo llega a su fin”. Teatro de la Laboral. Sábado, 24 de enero de 2025.



Cuesta creer que Medina Azahara esté viviendo sus últimos capítulos. Y no lo piensa

solo quien firma estas líneas: los 1.400 asistentes que llenaron hasta la última butaca del

Teatro de la Laboral tampoco parecen dispuestos a aceptar que el final llegue en 2026.

En primer lugar, porque dejarían huérfano a un estilo icónico al que solo ellos han

sabido dar forma, con esa mezcla de rock cañero y cadencia andaluza, letras que tocan

la fibra y una voz, la de Manuel Martínez, que aún se mantiene en plena forma. Tal vez

la presión de un supuesto adiós, o la sensación de estar asistiendo a algo irrepetible,

hace que todo suene todavía más intenso y preciso.

En lo sonoro, destacan esos teclados y sonidos lead ochenteros a cargo de Manuel

Ibáñez, nombrado en múltiples ocasiones -con toda justicia- como uno de los mejores

teclistas de España y Europa. A su lado, Paco Ventura, con sus solos en la Flying V,

tocando incluso con los dientes, desata la locura del público en canciones como

“Córdoba” o “En el vaivén del aire”. Momentos especialmente brillantes se viven en

“Solo un camino”, donde los fraseos limpios de los teclados debaten con las

distorsiones de la guitarra en un duelo brutal. La banda, sencillamente, está en plena

forma.

El repertorio recorre distintos temas emblemáticos, incluyendo “Necesito respirar”,

hasta desembocar en uno de los instantes más emotivos de la noche con “Solo y sin ti”,

que Martínez dedica a su hijo fallecido. El teatro entero se pone en pie en una ovación

larga y sincera. Entendemos que este sea uno de los motivos para colgar los hábitos y lo

respetamos; sin embargo, no creemos que vaya a llevarse a cabo. Si Medina Azahara

nació en 1979, lo lógico sería esperar al menos a 2029 para celebrar medio siglo de

historia. Ahora no es el momento.

Crítica publicada en La Nueva España

domingo, 4 de enero de 2026

Abraham Cupeiro, inclasificable.

 

Foto: Juan Plaza

Abraham Cupeiro, tour “Resonando en el pasado”. Teatro de la Laboral, sábado, 3 de enero de 2026.

En tiempos convulsos, cuando parece que todo amenaza con irse al traste, resulta reconfortante encontrar figuras que devuelven la fe en la humanidad a través del arte, la inteligencia y la sencillez. Abraham Cupeiro es, sin duda, una de ellas. Compositor, lutier, investigador, músico y divulgador nato, ofrece con “Resonando en el pasado” un viaje sonoro por la evolución del ser humano a través de los instrumentos que lo han acompañado, muchos de ellos construidos por el propio Cupeiro.

Su propuesta no es un concierto al uso ni un monólogo, sino un híbrido brillante entre música, divulgación histórica y humor. Y lo más asombroso: Cupeiro sostiene casi dos horas de espectáculo completamente solo en el escenario, armado únicamente con instrumentos monofónicos y su talento para contar historias. Toda una osadía que no solo funciona, sino que conquista. Porque Cupeiro domina como pocos el arte de narrar. Su acento gallego, su ironía fina y su excepcional capacidad pedagógica convierten cada dato, aunque rigurosamente documentado, en un relato vivo que parece nacer de la improvisación.

La función arranca con la divertida fábula de una pastorcilla gijonesa que, soplando por una pajita, descubre la música. A partir de ahí enlaza con la aparición de una pastora gallega para explicar, entre risas, el posible origen del aulós griego. Desde ese arranque desfilan instrumentos imponentes como el kárnix celta -su joya más preciada-, el cornu romano o el shofar bíblico, todos acompañados por imágenes que sitúan al público en cada época.

El recorrido abarca la Grecia clásica, la Edad Media o las rutas de Marco Polo, donde Cupeiro presenta el duduk armenio, instrumentos persas, el hulusi chino o la gaita irlandesa, dotando a cada pieza de autenticidad y sentido histórico.

Los momentos más inesperados llegan con su “Freddie Mercury barroco” involucrando a todo el aforo completo en una obra coral, la incursión jazzística imitando a Louis Armstrong y un cierre entrañable con “My Way” interpretada con una botella. Resonando en el pasado” es arqueología musical con humor, rigor y emoción a propuesta de un maestro de maestros inclasificable.

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España.

Ara Malikian, el gran chef musical.

 


Ara Malikian, Gira “Intruso”. Teatro de la Laboral, viernes 3 de enero de 2025.

Ara Malikian ya no es un intruso en tierras asturianas. De hecho, ya es uno más de la familia musical. Cada temporada regresa con propuestas renovadas o revisando trabajos anteriores que presenta con el sello inconfundible de su virtuosismo combinando ingredientes variados y de gran calidad para lograr un resultado siempre sorprendente.

Acompañado por Iván “Melón” Lewis (piano), Iván Ruiz (bajo), Georvis Pico (batería) y Dayan Abad (guitarra), el artista conformó un quinteto sólido y de precisión milimétrica. A nuestros oídos llegaban sonoridades euroasiáticas fusionadas con jazz, clásica y rock, articuladas a través de un estilo interpretativo intenso que volvió a demostrar su peculiar manera de entender la música.

 

Destacó la “Gran sonatina rapsódica”, comenzando en silencio como guiño a John Cage, antes de adentrarse en una variación del tercer movimiento del “Claro de Luna” de Beethoven filtrada por el tamiz del rock, el cabaret y la samba brasileña. El resultado fue impresionante. El “Capricho 24” de Paganini, revisado con acentos de salsa, latin jazz, funky y rock, subrayó nuevamente la versatilidad del armenio-libanés, que también mostró su faceta más sensible en “Karma”.

En esta ocasión, quizá por la doble función prevista para el viernes, Malikian se mostró menos comunicativo y redujo sus habituales relatos entre piezas. Aun así, compartió algunas historias singulares: la del “niño rata”, la explicación del título “Intruso” -inspirado en la sensación de extrañeza vivida en las culturas donde ha residido-, su simpático relato sobre cómo ganarse la vida sin hacer nada y una reflexión final contra la guerra, el odio y el genocidio. Estos momentos aportaron calidez a la velada.

El programa incluyó referencias a Piazzola con aires barrocos, a Paco de Lucía fusionando flamenco y jazz y, por supuesto, Jimmy Hendrix, quien no puede faltar en sus conciertos, antes de despedir con la icónica “Nana Arrugada”. En definitiva, un concierto más contenido en palabra, pero con los sabores brillantes que definen a este gran chef musical.

domingo, 28 de diciembre de 2025

Poveda enciende la alegría en la Laboral

 


Miguel Poveda, gira “El árbol de la Alegría”. Teatro de la Laboral, sábado, 27 de diciembre de 2025.

A priori, un concierto de villancicos con aires flamencos no parece la propuesta más seductora para asistir a un evento de precio elevado (60 euros de media), especialmente con toda la oferta cultural que ofrece Gijón y más aún en estas fechas propensas a gastos. La entrada lo confirmó: poco más de la mitad del aforo del Teatro de la Laboral se cubrió para recibir a Miguel Poveda. Pero quien conozca al cantaor sabe que su arte trasciende cualquier etiqueta. Con Poveda, hasta un recital de misas fúnebres podría contagiar alegría. Y eso fue exactamente lo que ocurrió con “El árbol de la Alegría”, el disco de villancicos que presentó en Gijón y que transformó el escenario en un refugio luminoso. El repertorio viajó por bulerías, fandangos de Huelva, tangos y rumbas catalanas, un mapa sonoro diverso que fue impregnando el auditorio de energía festiva.

Poveda no estuvo solo: cuatro palmeros-coristas -entre ellos los siempre sólidos Makarines- arropaban su voz, mientras el guitarrista Jesús Guerrero impresionaba como ya es habitual, llenando cada hueco con un toque elegante y poderoso. A su altura, el percusionista Paquito González, preciso y vibrante. La ecualización, impecable, permitió que cada matiz se escuchara con naturalidad, aunque no faltó algún desajuste puntual en el volumen de los coros.

El concierto recorrió las diez canciones del disco e incluyó guiños a repertorios anteriores, como la evocación del universo lorquiano y un sentido homenaje a Cádiz. Ya a partir del tercer tema Poveda alcanzó su plenitud vocal, con el micrófono cada vez más alejado y la voz más rotunda. Entre los momentos más emotivos destacó “Hoy”, dedicado a los seres queridos que ya no están, donde Poveda desplegó su sensibilidad y virtuosismo vocal.

Cercano, locuaz y generoso en escena, Miguel Poveda convirtió una convocatoria que no prometía en un concierto grande: una celebración de la música y, sobre todo, de la alegría. El público se marchó encantado y agradecido por haberse gastado cada céntimo.

Crítica publicada en La Nueva España

domingo, 21 de diciembre de 2025

Danny Daniel y Francisco: dos voces históricas.

 


Teatro de la Laboral, viernes, 19 de diciembre de 2025. 

No existe fórmula mágica capaz de transformar un concierto lleno de imperfecciones en una experiencia memorable. Las claves son tan diversas como los propios espectadores, porque cada oyente llega con sus razones y su apego a esas canciones que marcaron momentos esenciales de su vida. Y en esta ocasión el aforo colgó el cartel de lleno absoluto.

Reunir en un escenario a dos figuras históricas de la canción española no es tarea sencilla; sin embargo, la iniciativa de Francisco de compartir escenario con su admirado Danny Daniel, terminó dando sus frutos. Para Daniel, afincado en Miami pero gijonés hasta la médula, la motivación para aceptar estaba clara: actuar en el imponente Teatro de la Laboral. Ese edificio majestuoso que vio alzarse desde el pulido de sus primeras piedras, simbolizaba además su regreso a casa, ante un público que lo vio crecer.

Acompañados por un cuarteto rítmico a la vieja usanza, sin pistas adicionales, comenzaron cantando a dúo “Por el amor de una mujer”. Se evidenció la falta de ensayo y la dificultad para ecualizar y encajar dos voces tan distintas. Tras esta apertura, optaron por alternarse: cada uno interpretó dos o tres de sus temas más emblemáticos hasta llegar al final, donde retomaron el dúo con el célebre “Vals de las mariposas”.

Francisco fue creciendo en voz y seguridad a medida que avanzaba su repertorio, concluyendo con la mítica “Latino”, una versión de “A mi manera” y un cierre por todo lo alto con “Granada”, demostrando que su voz continúa en plena forma. En cambio, en Danny Daniel la emoción se volvió protagonista: la voz se le entrecortaba, las lágrimas afloraban y cada intervención parecía una lucha entre la nostalgia y el escenario. Pero no importaba: el público estaba con él, lo arropaba y aplaudía, y lo que podían parecer fallos se transformaban en aciertos a través de la emoción. Así, entre complicidad y abrazos, ambos artistas culminaron un concierto de canciones históricas que el público agradeció con cálidos y sonoros aplausos.

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España

lunes, 15 de diciembre de 2025

Elefantes, sin teclas.

 


Elefantes, “25º Aniversario Azul”. Teatro de la Laboral, sábado, 13 de diciembre de 2025.

A la banda “Elefantes” le encantan las conmemoraciones y por ello vuelven para celebrar uno de los hitos clave de su carrera: el 25º aniversario de “Azul, el disco que los situó en primera línea del pop rock español y definió su identidad sonora. Tras conmemorar el año pasado sus 30 años de trayectoria, la banda llegaba a Gijón para cerrar esta gira especial, con un aforo ocupado solo a medias pero con la promesa del cantante Shuarma de ofrecer “el mejor concierto de toda la gira”.

La noche arrancó con un agradecimiento a Enrique Bunbury, productor del álbum y figura decisiva en el despegue del grupo tras descubrirlos en un garito de Zaragoza. Recibidos con una calurosa ovación, comenzaron con “Azul” y, a partir de ahí, interpretaron las trece canciones del disco en el mismo orden original. Los fieles asistentes corearon cada frase y cada estribillo, especialmente clásicos como “Piedad”, con el que suelen cerrar sus conciertos o “Cuéntame”, cuya rítmica resulta especialmente seductora.

 

Claro que trece canciones no dan para completar un concierto, por mucho que el comunicativo Shuarma se explayara con el público.  Así, ante la petición de bises recurrieron a varios éxitos de toda su trayectoria: “Que todo el mundo sepa que te quiero”, “Al olvido”, la eterna “Te quiero” de Perales y cerraron con “Este amor”, su tema más reciente.

La entrega del público fue incuestionable y, para la mayoría, se trató de un concierto memorable. También lo fue desde mi punto de vista, de no ser por el abuso de pistas grabadas. Más allá de apoyos puntuales y asumibles en coros (como la voz de Bunbury o la de Clara Montes), la acumulación de sonidos de teclado en casi todas las canciones, sin un músico que los ejecute en directo, resta veracidad a la propuesta. Aun así, el público salió satisfecho y, para muchos, la noche cumplió su objetivo.

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España

domingo, 14 de diciembre de 2025

La experiencia sensorial de Grison

 


Grison Beatbox, “En Bucle”. Teatro de la Laboral, viernes 12 de diciembre de 2025.

“En bucle” es el show que Grison presentó en el Teatro de la Laboral, una propuesta a medio camino entre la comedia y la performance sonora. Sus credenciales musicales están fuera de duda: campeón de beatbox en varias ocasiones, su dominio de la voz como instrumento es incuestionable. Sin embargo, es su popularidad televisiva en “La Revuelta”, junto a Broncano en prime time, la que explicó el lleno del patio de butacas. La expectativa era clara: comprobar si podía sostener un escenario de grandes dimensiones armado únicamente con su voz, una guitarra y un procesador de loops.

Desde el inicio, el propio artista marcó el terreno de juego: “Esto es una experiencia sensorial, yo hago sonidos con la boca y vosotros os imagináis lo que queráis”. A partir de ahí, entre chistes –no todos igual de certeros- y una notable capacidad para integrar al público desde la primera intervención, Grison fue construyendo un arranque sólido y dinámico. De su garganta salían trompetas imposibles, delfines, perros, ambientes de discoteca, scratching y, sobre todo, una amplia paleta de percusiones vocales de distintas tesituras y procedencias, logrando la conexión con el público y la carcajada fácil.

El momento más destacado llegó con la participación de una espectadora visiblemente pasada de alcohol que subió al escenario para frasear “El Príncipe de Bel Air”. Lo que amenazaba con el desastre fue resuelto con oficio: Grison seleccionó fragmentos, los loopeó y construyó una canción inesperada a partir de expresiones de la susodicha, como “Cabuños”, reducción creativa de “cojones como puños”, dejando clara su gran capacidad de improvisación.  

La segunda mitad resultó más irregular, con una sensación de falta de rumbo.  Aun así, recursos como “Don’t Worry, Be Happy”, guiños Star Wars y un dificilísimo tema de “The Prodigy”, ejecutado con brillantez, amortiguaron la caída.

En definitiva, aunque el final no estuvo especialmente resuelto, se agradece un espectáculo que asume riesgos dejando espacio a la improvisación y apuesta por la participación activa del público.

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España.

lunes, 27 de octubre de 2025

Gianni Schicchi, una ópera con alma joven.

 

“Gianni Schicchi para la infancia”. Organiza: Sociedad Filarmónica de Gijón. Teatro Jovellanos, domingo, 26 de octubre de 2025.

La creadora y directora Maite García Heres, al frente de la “La Federica”, sorprende una vez más con la ópera cómica “Gianni Schicchi”, de Giacomo Puccini, en una versión adaptada para público infantil, traída a Gijón por la Sociedad Filarmónica. Pero lo que realmente cautiva no es solo la frescura de la propuesta, sino la implicación y el talento de los jóvenes intérpretes, cuyas edades oscilan entre 9 y 15 años. 

La historia —una divertida comedia de enredos sobre la avaricia, el ingenio y el amor— presenta al astuto Gianni Schicchi, quien logra burlar a una familia hipócrita para quedarse con los bienes del difunto Buoso Donati: una casa, un molino, una mula y un jugoso capital.

En esta versión infantil, la esencia cómica y moral del original se mantiene, pero con una frescura que la hace cercana y comprensible para todas las edades. Destacaron varias voces,  especialmente la de Simón, que interpretó su papel con credibilidad; también la del propio Gianni Schicchi, cuya emisión vocal y afinación sorprendieron por su madurez y peculiar timbre. Lauretta, por su parte, brilló al defender con seguridad y potencia la célebre aria O mio babbino caro, uno de los momentos más aplaudidos de la función.

Casi una veintena de jóvenes artistas demostraron conocer su papel al detalle y lo defendieron con tal entusiasmo y precisión que el público del Jovellanos tuvo la sensación de estar ante plenos profesionales. La representación contó además con una reducida orquesta de siete músicos, que supo extraer toda la esencia de la partitura original con gusto y equilibrio.

La propuesta de García Heres, además de acercar la ópera a los más pequeños, demuestra que el arte lírico puede ser también un terreno fértil para la formación y la ilusión juvenil. Un trabajo cuidado, fresco y con alma, que deja con ganas de volver a ver al elenco sobre el escenario.

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España

Ana Belén: mucho más que oficio.

 

                       Foto: Luisma Murias


 Tour “Más D Ana”, Teatro de la Laboral, Gijón, sábado, 25 de octubre de 2025.

Tras seis años de silencio musical, la vuelta de Ana Belén a Gijón garantizaba el lleno absoluto. Y así fue. El tour “Más D Ana” es toda una lección de oficio, calidad, elegancia y carisma, con un recorrido por más de una veintena de canciones icónicas y la inevitable renuncia a muchas otras: su fecunda carrera ofrece material de sobra donde elegir.

El tour se solapa con su nuevo disco, recién publicado, con canciones que apuntan a formar parte de sus nutridos himnos, como la homónima “Vengo con los ojos nuevos”, la glamurosa “Cinecittá” o “Que no hablen en mi nombre”, dedicada a las niñas de Palestina.  

Arropada por seis músicos y con su hijo, David San José, al piano y la dirección musical, ofreció un concierto magistral y equilibrado entre memoria y actualidad. Abrió conSolo le pido a Dios” y selló la noche con “España camisa blanca, “La puerta de Alcalá y “Balancê. Entre medias, todo un desfile de joyas entre las que destacaron por su sonoridad “Lía, “Peces de ciudad, “El hombre del piano” y “A la sombra de un león”. En ellas volvió a demostrar por qué es una de las grandes voces: no dejó ni una sola frase para que el público hiciera su trabajo; afinación perfecta, técnica inmejorable, sensibilidad y potencia intacta.

Uno de los momentos más exigentes llegó con “La salida no es por ahí, compuesta por Michel Camilo y con letra de Víctor Manuel: difícil, intrincada, casi jazzística, e interpretada con una solvencia admirable.

No me convenció el nuevo arreglo de “Contamíname: su introducción desconcierta y los coros no terminan de encajar. Tampoco la nueva bachata, pese a su éxito radiofónico, está por debajo del nivel del resto del repertorio y difícilmente pasará a la posteridad. El resto, impecable.

A la salida, las caras de satisfacción del público confirmaban que lo vivido aquella noche había sido sencillamente inolvidable, y la entrada, para enmarcar.  

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España. 

lunes, 20 de noviembre de 2023

Vamos al cine, Notas al Programa de Proyecto Sonora

 

Concierto del cuarteto "Proyecto Sonora" en el Teatro de la Laboral, 19 de noviembre del 2023.

Programa "Escuchar para ver"

L.V.Beethoven...............Gran Fuga op.133

Miklos Rozsa.................Temas sobre Ben Hur*

Bernard Herrmann.........Temas sobre Vértigo Psycho*

Samuel Barber...............Adagio del cuarteto op.11

Serguei Prokofiev.........."Field of the death" de Alexander Nevsky, op.78

Carlos Gardel................."Por una cabeza" **

Jerry Book......................"Little bird" de El violinista en el tejado*

Leonard Berstein............" María" de West side story***

L.V.Beethoven.................Cavatina del cuarteto nº13, op.130

 

* arreglos de Jorge Magaz

**arreglo de Proyecto Sonora

*** arreglo de Thorp

NOTAS AL PROGRAMA

"Vamos al cine"

“La Gran Fuga  no solo es la obra más grande de Beethoven sino, también, la pieza más portentosa de toda la historia de la música”, expresaba Glen Gould a propósito de la obra que abre el programa del concierto ofrecido por el cuarteto “Proyecto Sonora”, cuya finalidad es acercar al espectador algunas de las obras que han marcado un hito en la historia de la música y el cine.

La película que evoca la obra sin parangón es Copying Beethoven, dirigida por la polaca Agnieszka Holland y protagonizada por Ed Harris (Beethoven) y Diane Kruger en el papel de la copista Anna Holtz. El film se centra en los últimos años de la vida del compositor cuando estaba inmerso en la creación de la Novena Sinfonía y se permite ciertas licencias de ficción que, lejos de desvirtuar la biografía del de Bonn consiguen enfatizar ciertos aspectos del drama por el que atraviesa en su etapa de composición más compleja. Es en esta etapa cuando surge la Gran Fuga Op. 133, una obra que desafía el sentido de la belleza. La película logra transmitir toda esa complejidad que envuelve a la composición a través del diálogo entre la copista Anna Holz y el maestro tras mostrar los primeros esbozos:

-Lo que pretendo es abrir la música a lo feo, a lo visceral. Sólo se llega a lo divino desde las tripas del hombre […].

-“Lo siento maestro, no la entiendo”, responde Anna Holtz.

-Claro que no la entiende. No hay nada que entender, hay que experimentar estas obras. Es un nuevo lenguaje que estoy inventando para hablar de la experiencia del hombre con Dios. De mi experiencia de Dios.

Cuando Beethoven estaba componiendo la Novena Sinfonía el príncipe ruso Nicolás Galitzine le encarga la composición de varios cuartetos de cuerda, llegando a crear cinco obras de este género entre 1823 y finales de 1826. La Gran Fuga surgió como el sexto y último movimiento del Cuarteto número 13 en Si bemol mayor, Op. 130, dedicado a su mecenas y alumno, el archiduque Rodolfo de Austria y terminado en octubre de 1825. Beethoven quiso crear un final para el cuarteto con una fuga de gran expresividad que integrase los temas de los movimientos anteriores. Este final quedó enorme en dimensiones, siendo su duración mayor que la suma de los cinco movimientos. Fue estrenado por el “Cuarteto Schuppanzigh” el 21 de marzo de 1826 y cada movimiento obtuvo un gran éxito, reclamando repetición de cada uno de ellos por parte del público, sin embargo, la fuga final fue objeto de todo tipo de críticas y desprecios, incluso entre los más afines al de Bonn, pues, su enorme complejidad y extensión antecedía a sonoridades más contemporáneas. Beethoven se mostró indignado ante tales críticas por la falta de comprensión, sin embargo, animado por su editor (la buena propina ejerció su influencia) accedió a escribir otro movimiento final más convencional para el Op. 130, que significó su última composición. A pesar de ello, viendo el valor que tenía este movimiento como obra por sí misma la convirtió en una obra independiente e incluso escribió una adaptación para piano a cuatro manos.

Beethoven era un apasionado de las fugas y en su catálogo encontramos insertadas algunas importantes, como en las Variaciones Diabelli, la Sonata Hammerklavier, la Misa Solemnis o la mismísima Novena Sinfonía, por citar solo algunas de sus obras más emblemáticas.  Consciente de que la obra se escapaba de todos los cánones establecidos y que no era una fuga sin más la tituló la Gran Fuga (Grosse Fuge), situando la partitura en plena música contemporánea. Está organizada en tres partes comenzando con una obertura en compás de 6/8 y tonalidad en Sol mayor hasta llegar al Si bemol, tonalidad principal.  La fuga en sí contiene varias fugas internas por lo que la convierte en una obra compleja, hasta el punto de crear controversia entre los analistas actuales. La obertura es poco melódica con saltos abruptos y aparece la primera fuga en la que se mezclan dos temas de forma violenta y disonante. Sigue otra fuga con un tercer tema en la que se mezcla todo el conjunto. También tiene lugar una sección intermedia más lenta donde los temas se diluyen hasta que aparece una tercera fuga con variaciones, todo entretejido hasta llegar al apoteósico final. En definitiva, una obra cuya belleza no es fácil de captar en la primera escucha, pero con tiempo y dedicación resulta sublime.

 

Más fácil resulta la escucha de fragmentos de Ben-Hur, segundo elección del concierto. En 1934 Arthur Honegger introduce a su amigo y también compositor Miklós Rózsa (1907-1995) en la música cinematográfica y en poco tiempo adquiere una larga experiencia como creador de bandas sonoras. Durante el rodaje de la nueva versión de El ladrón de Bagdad estalla la Segunda Guerra Mundial y Rózsa junto con todo el equipo del rodaje se trasladan a Estados Unidos. El compositor húngaro fija su residencia en Hollywood y dedica su vida a la composición de bandas sonoras en paralelo a sus creaciones sinfónicas. Obtiene su primer Óscar en 1945 por Recuerda (Spellbound), dirigida por Alfred Hitchcock. En 1959 el compositor estaba en la cúspide de su carrera cuando acepta el encargo de crear una banda sonora para Ben Hur, una superproducción sin precedentes que cambiaría la historia del cine para siempre. Dirigida por William Wyler y protagonizada por Charlton Heston, la película no escatimó en gastos para narrar una historia épica ambientada en la Roma Clásica y el nacimiento del Cristianismo. Rózsa se enfrentaba a la dificultad de saber  qué tipo de música sonaba en la época de los romanos o los hebreos, pues sólo se conservan fuentes iconográficas y éstas aportan una información muy limitada. La creación de la música para películas como Quo Vadis? (1951) o Julius Cesar (1953) habían marcado el precedente que Rózsa completará en Ben Hur y establecerá un estilo que servirá de molde para todos los compositores posteriores a la hora de crear “música de romanos”. En realidad, su estilo gira en torno al orientalismo propio de la música nacional húngara, aquella música con la que había crecido y experimentado tras haber estudiado a fondo la tradición de Bartók o Kodály. Una idea magistral e irrebatible pues nadie puede negar que esta música, cargada de exotismo para los oídos occidentales, encaje a la perfección con la idea de sonoridades de la época de los romanos. Rózsa aplicó cerca de una veintena de temas creados para diferenciar las identidades de los personajes (cristianos, judíos, romanos, macedonios…) y plasmar los ambientes de la época en la que transcurre este film. Miklós Rózsa elabora una de las partituras más largas creadas para un film (dos horas y media de música) y nace así una ejemplar y oscarizada banda sonora que marcará un hito en la historia del cine. El cuarteto Proyecto Sonora interpreta varios temas extraídos de Ben-Hur con arreglos de Jorge Magaz.

En 1960, después del éxito de Ben-Hur se estrena otro icono del cine, Psicosis, una de las películas de terror y angustia más espeluznantes, creada por el genio del suspense Alfred Hitchcock. A ello contribuyó sobremanera el compositor estadounidense Bernard Herrmann. De hecho, una vez terminado el rodaje de Psicosis Hitchcock no quedó satisfecho y apostó por acortarla y convertirla en una película para televisión. Fue Herrmann quien le pidió que se tomara unas vacaciones mientras componía la música y cuando Hitchcock la visionó, esta vez arropada por una música cargada de profundidad emocional, quedó todo lo impresionado que se puede permitir un genio frío, obsesivo y poco dado a las manifestaciones efusivas, según lo describe el cineasta francés François Truffaut, en su libro El cine según Hitchcock. Desde el escalofriante preludio de los créditos la música avanza envolviendo a los personajes en una atmósfera opresiva que vaticina un final nada optimista. Quizás, lo más recordado es la mítica escena del asesinado de Janet Leigh en la ducha, donde Herrmann despliega toda la brillantez de las cuerdas en un chirriante ostinato de violines para asestar cerca de cincuenta puñaladas a la víctima, aunque en realidad el cuchillo solo perfora el cuerpo nueve veces. Esa es la magia de la música de cine, capaz de ayudar a ver al espectador lo que no está ocurriendo en la pantalla.

Dos años antes (1958) Hermann había colaborado con Hitchcock en la composición de la BSO de Vértigo, creando uno de los temas más románticos de su filmografía con el fin de ilustrar la relación que viven James Steward y Kim Novak. Este romance está salpicado por disonancias que definen la compleja historia de amor y muerte de los protagonistas, hasta desencadenar la escena final cuya transformación se convierte en una de las músicas “románticas” más crueles y obsesivas del cine.

El director Arturo Toscanini encumbró la obra Adagio for Strings de Samuel Barber (1010-1981) tras su grabación y emisión radiofónica a través de la NBC en 1938, sin embargo, es el cine el causante de perpetuar su fama y darle nuevos significados. Samuel Barber, un compositor que fusiona la tradición nacionalista americana y la europea, con una profusa formación vocal (de ahí la capacidad melódica), compuso la obra inicialmente como segundo movimiento del Cuarteto de Cuerdas Op. 11 y fue considerada como una de las obras más tristes y bellas de todos los tiempos. Esa atracción no pasó desapercibida para algunas de las secuencias más significativas de la historia del cine, como es el caso de El aceite de la vida (1992), dirigida por George Miller y protagonizada por Susan Sarandon y Nick Nolte. Basada en hechos reales, narra la historia de un niño al que le detectan una enfermedad neurológica degenerativa para la que no existe tratamiento. El Adagio se hace presente de forma incidental a partir del instante en que los padres del niño reciben el terrible diagnóstico y la música, además de colaborar en el efecto raccord conectando escenas, cumple una función empática reforzando la emoción y contribuyendo a situar al espectador en la piel de unos padres desesperados y desolados.

La fuerza expresiva de la obra es la base de toda la BSO de Platoon (1986), película bélica dirigida por Oliver Stone que plantea una visión humana de la infernal guerra de Vietnam. La belleza del Adagio cobra un especial protagonismo en diferentes secuencias, quizás la más significativa el brutal asesinato del sargento Elías Grodin huyendo del ejército vietnamita. El logro de la escena está en evitar la saturación del oído del espectador y sustituir la cantidad de explosiones, disparos y gritos que se suponen en la pantalla por la música, intensificando el drama de manera espectacular.

La misma música cobra un significado ambiguo en El hombre elefante (1980), película firmada magistralmente por David Lynch y protagonizada por  Anthony Hopkins y Sir John Hurt en el papel de John Merrick, un hombre sensible y afectado por enormes deformidades físicas que desde su nacimiento se ve sometido constantemente a las burlas y el maltrato físico y emocional. Es en la última secuencia cuando la pieza de Barber arropa a un John Merrick consciente de que ha llegado el final de su vida, aunque fortalecido al alcanzar la paz, el respeto y el amor del prójimo. El Adagio anuncia el triste final en el momento más dulce de la vida del protagonista y genera en el espectador emociones contradictorias y, sobre todo, invita a la reflexión.

 

En 1936, con el dictador soviético Stalin en el poder y la amenaza nazi a las puertas surge el encargo de crear una película con el fin de ensalzar los valores rusos y poner de manifiesto el peligro del avance de los nazis. Nace así Alexander Nevsky, una película basada en la historia de un príncipe medieval que consiguió derrotar a los caballeros teutones en su intento de avanzar sobre Rusia. La película se convierte en una de las primeras y más importantes fusiones entre música y cine y los responsables son Prokófiev y Eisenstein, dos hijos pródigos de la antigua Unión Soviética. Durante los dos años que duró el rodaje la amistad latente entre cineasta y compositor dio lugar a un trabajo de mutualismo total y sincronización entre música e imagen. La partitura de Prokófiev es una de las joyas del cine más estudiadas, con secuencias en las que la música fue escrita después del montaje y viceversa, pues hay secuencias en las que los planos están montados en función de la cadencia de la música grabada. A pesar de ello, la precariedad de la grabación de sonido de la época se vio desfavorecida en el momento de las primeras proyecciones en Moscú.  Por ello, Prokófiev decidió adaptar gran parte de la partitura en una cantata para mezzosoprano, orquesta y coro en siete movimientos que rápidamente se convirtió en una de las piezas canónicas de la música clásica del siglo XX. “Proyecto Sonora” ha seleccionado de esta partitura el sexto movimiento, Field of the Death, el único creado para la intervención de la voz de mezzosoprano junto con la orquesta.

 

Continúa el programa con un cambio de registro para escuchar uno de los de tangos más famosos de toda la historia, Por una cabeza. La canción fue compuesta por Carlos Gardel con letra de Alfredo Le Pera en 1935 y grabada pocos meses antes de que autor y letrista perdieran la vida en un accidente de aviación en Colombia. El título se refiere a las carreras de caballos cuando la victoria es muy ajustada y se vence por una cabeza y la letra describe un romance apasionado a base de metáforas, jugando con el doble sentido de perder en las apuestas “por una cabeza” y perder la cabeza por una mujer. Desde su estreno tuvo un importante éxito y la muerte de Gardel contribuyó a ello. Si bien existen versiones cantadas y adaptadas por numerosos artistas difíciles de cuantificar, su versión instrumental es la que más notoriedad ha alcanzado. Siempre de manera diegética aparece en varias películas convirtiendo el tema en un recurso estético que sirve de base a un juego de seducción y poder. En la gran pantalla hemos visto bailar el tango a actores y actrices de distintos registros, desde Arnold Schwarzenegger en Mentiras Arriesgadas a Oskar Schindler en la oscarizada producción de Steven Spielberg,  pasando por Al Paccino o Colin Firth junto a Cate Blanchett, siempre recreado como un juego erótico y picaresco.

 

El programa continúa con dos piezas extraídas de dos musicales estrenados en Broadway y convertidos posteriormente en películas. El primero es  un tema titulado Little Bird perteneciente  al musical El violinista en el tejado (Fiddler on the Roof), con música compuesta por el estadounidense Jerry Book. Se estrenó en el Teatro Imperial de Broadway en septiembre 1964 y continuó hasta 1970 con más 3200 representaciones, batiendo todos los records teatrales y obteniendo numerosos premios.  El musical es una adaptación de Joseph Stein sobre un relato muy popular de Scholem Aleiche titulado “Las hijas de Tevye”, cuya acción se desarrolla en Anatevka, un pequeño pueblo ruso a principios del siglo XX, antes de la Revolución. Tevye es un humilde lechero que vive con su mujer y cinco hijas en edad de casarse y para mantener sus tradiciones, según la costumbre judía elige esposos para sus hijas, sin embargo, ellas se rebelan. En 1971 el director Norman Jewison convierte el musical en un película, obteniendo un enorme éxito y premiada con tres Óscar. La calidad de la partitura propició que John Williams grabara un disco con los veinte números musicales que contiene la obra, contando con la participación del violinista Isaac Stern.

Diez Premios Óscar se llevó West Side Story, el segundo musical al que hace referencia “Proyecto Sonora”, interpretando María, uno de los temas más emblemáticos de esta obra basada libremente en la historia de Romeo y Julieta con música de Leonard Bernstein, libreto de Arthur Laurents y letras de Stephen Sondheim. La interpretación de María requiere un alto nivel de expresividad para sacar todo el partido a esta partitura exigente, sobre todo en cuanto a dinámica.

Cierra el programa de nuevo la música de Beethoven y en esta ocasión se interpreta la Cavatina perteneciente al Cuarteto número 13, Op. 130 al que se hacía referencia al inicio del programa, pues se trata del quinto movimiento que en un principio precedía a la Gran Fuga. Su construcción melódica en forma de lied tripartito la convierte en una pieza lenta y emocionante con una gran intensidad expresiva en la que las cuerdas parecen tener pulmones para respirar.

En definitiva, “Proyecto Sonora” ha seleccionado un programa exigente que abarca diferentes técnicas y estilos musicales cuyo hilo conductor tiene su origen en la proyección de la gran pantalla. Es el momento de sentarse ante el escenario para disfrutar de la música y dejar volar la imaginación.

Por Mar Norlander

lunes, 8 de mayo de 2023

Mocedades y Los Panchos, con cuerda para rato

 




Teatro de la Laboral, 7 de mayo de 2023. 


Nostalgia y emoción a raudales fue lo que se vivió el domingo en el Teatro de la Laboral. Y es que escuchar a Mocedades y a Los Panchos, las dos formaciones juntas cantando en directo, es recordar medio siglo de canciones.


La primera parte estuvo a cargo de Los Panchos y el trío se convirtió en sexteto para recordar magníficos boleros que nunca pasarán de moda.  Rafael Basurto, el último del Trío Los Panchos, conserva la voz con potencia y finura y sus debilidades las sabe suplir a base de simpatía y de un gran equipo de músicos y cantantes con los que se arropa. Gracia no le falta y entre sus chistes y el entusiasmo que muestra encima del escenario, una hora de concierto se queda corta. 

Luego llegó Mocedades, el sexteto que ha hecho historia como ninguna otra formación vocal, con Izaskun Uranga como capitana y única componente que permanece desde el inicio. Y una vez más volvieron a impactar con sus voces bien afinadas, destacando esos arreglos vocales en canciones como “La otra España”, “El Vendedor”, “Eres Tú”,  “Tómame o Déjame” y muchas otras, en las que también destacaron las voces solistas de Rosa Rodríguez o la de José Miguel, que también hizo de presentador. Sorprendió la voz de Toni Menguiano, tanto en “Pange Lingua” como  en una versión de “Somebody to love” (Queen): su timbre recuerda a la voz de Guzmán (Cadillac) mejorada. Y ya es decir.


Quedaron muchas canciones por escuchar y aún así fueron más de dos horas. Creo que cada una de las formaciones merece un concierto en solitario para que no resulte tan largo para un público con una media de edad tan avanzada. Porque son dos grupos históricos que aún tienen mucho que cantar. 


Crítica publicada en La Nueva España

sábado, 6 de mayo de 2023

Una vez más Film Symphony

 


Film Symphony Orchestra, Gira “Krypton”. Teatro de la Laboral, Gijón, 5 de mayo de 2023.


Una vez más vuelve la Film Symphony a Gijón agotando entradas y causando euforia entre los asistentes. Además, con el programa “Krypton” la apuesta es segura, pues la temática de superhéroes cuenta con legiones de seguidores. Y una vez más, sigo creyendo que la idea de Constantino Martínez Orts es buena, porque la música de cine ha logrado captar la creatividad de los mejores compositores y hay verdaderas obras de arte, sin embargo, el modo de proceder no me convence: sobran películas y faltan ensayos. 


De la parte musical hay que apuntar algunos detalles. En la “Obertura” del Cid se notó que la sección de viento metal iba floja y se confirmó con el “Batman” de Elfman y aún más con el Capitán América, donde la falta de brillo era evidente. La sección de cuerda suena bastante bien, a pesar de la escasa dirección, hay empaste y buena afinación. En cuanto a la percusión, depende del tema: bastante flojos en los compases de amalgama, un poco batiburrillo en la banda sonora de Maurice Jarré, caos con las castañuelas de La máscara del Zorro y muy bien en el despliegue instrumental de Black Panther. 


Lo mejor: la joven orquesta se presta a cantar, tocar palmas, hacer coreografías… tanta participación es imposible de ver en una sinfónica al uso y eso está muy bien. Además, logran acercar al público masivo a la sonoridad de una orquesta sinfónica a través de un concierto que resulta bastante didáctico. 


Lo peor: tocan fragmentos de demasiadas películas de manera superficial buscando la comercialidad fácil, sin entrar en detalles sutiles. Aún así, triunfan porque no hay nada como no tener competencia. 


Crítica publicada en La Nueva España 

sábado, 29 de abril de 2023

L.E.V. entre el vintage y el aburrimiento.

 




Grand River y Robert Henke. L.E.V. Festival. Teatro de la Laboral, viernes, 28 de abril de 2023. 


No hay nada como saber venderse bien. Y eso es lo que hizo la compositora y diseñadora de sonido Aimée Portioli, que actúa con el apodo “Grand River”. Ella sola en el escenario, parapetada detrás de múltiples aparatos, se encargó de abrir el primer concierto del LEV Festival en el Teatro de la Laboral. Personalmente no recuerdo ninguna oferta del LEV tan soporífera. Y ya van ediciones. 

Vende su tercer trabajo “All Above”, como ”el más ambicioso y diverso” y lo define como “música electrónica experimental de gran riqueza emocional, atmosférica y rítmicamente compleja”. Pues bien. Yo creo que no tiene ninguna complejidad rítmica y mucho menos riqueza emocional, pues la única emoción que provocó fue el aburrimiento. Desconozco sus trabajos anteriores, pero si bombardear los oídos una y otra vez con una mínima gama de sonidos, jugando con poco más que los volúmenes, es ambicioso y diverso será que no manejamos el mismo diccionario. Y es que de momento no me da por tomar drogas para poder “disfrutar” de algo tan oscuro y monótono. En un espectáculo de más de una hora pueden salvarse los últimos minutos porque recuerda ligeramente a la banda sonora de “Interstellar” de Hans Zimmer. El resto nada, ni siquiera la parte visual estuvo entretenida.  Aún así, el público del LEV, que son gente muy educada, aplaudió, aunque con discreción. 


La ovación sincera se la llevó el alemán Robert Henke, con su performance en la que visualizamos y escuchamos la creación musical a través de un despliegue de cinco ordenadores Commodore CBM 8032, rescatados de los años 80’. Toda una lección didáctica en la que se pudo apreciar la complejidad de la programación y, porqué no, la belleza de lo vintage. Ese es el espíritu del LEV.  


Crítica publicada en La Nueva España

domingo, 2 de abril de 2023

Ara Malikian, sin parar

 


“The Ara Malikian World Tour”. Teatro de la Laboral, sábado, 1 de abril de 2023. 


Nueva cita de Ara Malikian con pocas novedades, aunque hace un año por estas fechas anunciaba en el Teatro de la Laboral un parón en su carrera para componer temas nuevos. Tal parón no llegó y viendo su agenda de conciertos y los destinos para el resto del año, dudo que ocurra algún día. Aún así, no es un reproche. Malikian tiene tantas genialidades que se puede permitir tocar los mismos temas y contar las mismas historias una y otra vez. Siempre suenan a novedad.


Impecable la banda que le acompaña, como siempre, destacando al pianista Iván Melón. De su actuación destaca la apertura con la enérgica “Cosquillas a un mimo” (hasta su título tiene gracia) y la “Rapsodia Gijonesa”, con la que volvió a ganarse el cariño y la admiración de los asturianos. A este paso tendrá que fijar aquí una segunda residencia. 

Las aventuras de su tío Nono o sus experiencias en las “oficinas alienígenas” de Londres arreglando su visado, desataron las risas y el entusiasmo de los presentes que disfrutaron de su virtuosismo y su energía incansable.   


Del repertorio clásico rescató el “Preludio nº 4” de Chopin, más acertado el piano que el violín, y una miniatura de Dvorak con una fantástica interpretación. Brillante su nueva versión de “Misirlou” e impecable la “Nana arrugada”, con la que cerró el concierto para volver a comenzar de nuevo una hora más tarde y al día siguiente en Oviedo. Ara Malikian no para. ¿Qué comerá?


Crítica publicada en La Nueva España

domingo, 19 de marzo de 2023

Las cosas del Kanka

 



El Kanka: Gira “Cosas de los vivientes”. Teatro de la Laboral, sábado, 18 de marzo de 2023.


 Juan Gómez, a quien le gusta firmar como “El Kanka”, ha convertido Gijón en cita obligada cada vez que inicia una nueva gira, y en esta ocasión su nuevo disco “Cosas de los vivientes” era la excusa. Un discazo, diría yo. El cantautor ha sabido construir una carrera profesional muy solvente a lo largo de quince años en los escenarios, a base de hacer canciones pegadizas con buenas letras, unas más afortunadas que otras, sin embargo, la mayor parte de “Cosas de los vivientes” han llegado para quedarse como clásicos de sus giras. Si no, al tiempo. 

De los temas antiguos que sonaron en el escenario de la Laboral me quedo con “Volar”, ese ritmo de vals que cantó con Rozalén en su día, o “Guapos y guapas”, en la que se montaron una especie de tablao flamenco con brindis incluido, y que después de varios temas resolvieron con una escenografía original y divertida. También, muy reseñable la simpática “Lo mal que estoy y lo poco que me quejo”; hay que ver lo rapidísimo que recita algunas estrofas y lo bien que vocaliza el malagueño.  

Del repertorio nuevo comenzó definiéndose a sí mismo con “Autorretrato”. Poeta de los pies a la cabeza, hasta las presentaciones fueron en verso. Y también en verso nos recordó lo aburrida que es la perfección en “Propósitos de Año Nuevo”, y que “Tú opinión”, con soniquete de O’Funk’illo,  le importa un pito: buen tema y muy buenos arreglos.  

En definitiva, el Teatro de la Laboral ya va justo de butacas para el público de “El Kanka” y si sigue haciendo discos como este último, me temo que habrá que buscarle nueva ubicación. No es fácil plasmar en forma de canción cosas cotidianas o “Cosas de los vivientes” con tanto arte.


Crítica publicada en La Nueva España

domingo, 4 de diciembre de 2022

Mapi Quintana: “Música pa tornar pájaros”




 Mapi Quintana: “Música pa tornar pájaros”. Teatro de la Laboral, sábado 3 de diciembre de 2022. 


Me va a faltar espacio para resaltar las buenas ideas y la cantidad de matices que imprimió Mapi Quintana a su espectáculo “Música pa tornar pájaros”, estrenado por primera vez en Asturias este sábado frente a un numeroso público. La cantante y compositora asturiana volcó su capacidad creativa en un repertorio que fue compuesto especialmente por encargo del Principado para el concierto inaugural del “Festival Intercéltico de Lorient”, en el que Asturias fue la invitada de honor. Mapi Quintana se rodeó de grandes músicos para recrear canciones en las que fusiona jazz, impresionismo y canción asturiana, en una amalgama de sonoridades que encajan perfectamente y sitúan a la compositora en la élite asturiana. 

El piano de César Latorre, magnífico como siempre, daba paso a una armonización a tres voces compleja y bien afinada por la protagonista junto con Sonia Cartón y María Sanmiguel en “Vivir en la Montaña”. El repertorio avanzaba con destacados temas como “Saile”, en honor a su compañero fallecido Elías García, con una magnífica intervención de trompeta con sordina de Thomas Welvaadt y la percusión de Juanjo Díaz. 

Un ejemplo de creatividad fue “Ornitólogo de guardia”, basada en la transcripción del canto de algunos pájaros como habían hecho grandes compositores, como el finlandés Rautavaara y especialmente Oliver Messiaen.  Una muestra de que el nivel cultural y musical de Mapi Quintana está muy arriba. 

En definitiva, con este concierto se confirma que en Asturias tenemos grandes músicos que hay que cuidar para que no tengan que emigrar y  encargos como este son muy necesarios. 


Crítica publicada en La Nueva España





viernes, 7 de octubre de 2022

LP desata pasiones

 


LP. Teatro de la Laboral, jueves, 6 de octubre de 2022. 

El concierto de Laura Pergolizzi, más conocida como LP, contó con un protocolo de seguridad un tanto excesivo desde la entrada al Teatro de la Laboral (revisión puntillosa de bolsos y mochilas, sustracción de botellas, etc.), y un montón de personal rodeando el escenario para impedir cualquier tipo de contacto. Parecía extraño que una cantante de estilo más bien pop contara con tantas restricciones, teniendo en cuenta que su público es adulto y heterogéneo y que es un teatro en el que todo el mundo está sentado.  Pero una vez empezado el show y viendo las reacciones enfervorizadas por acercarse a esta muchacha de cuerpo menudo, tiene cierta justificación. 



Desde la primera canción, la onírica “When We Touch”, mostró su potencial vocal a base de fuerza y unos sobreagudos impecablemente afinados. Su voz hablada de tipo nasal nada tenía que ver con su manera de cantar con ese timbre tan singular y un registro que impacta. Hizo un repaso por su repertorio más cotizado, sonando temas como “How Love Can You Go”, sorprendiendo al público o “When We’re High”, con mucha seguridad. La contundente banda acompañante (batería, bajo, guitarra y teclados), engrandecía los temas más flojos, caso de “Other People” o la reciente  “Goodbye” a ritmo funky,  jugando con una descomunal reverberación y consiguiendo efectos que mejoraban el original. 

Tras escuchar “Churches”, ella sola con la guitarra, llegó la parte un poco más cañera: “My Body”, “Shaken” o “One Last Time”, con la que puso a todo el aforo de pie cantando a grito pelado. Para los bises dejó “Recovery” con voz y piano y “Lost On You”, el tema con el que consiguió la fama mundial merecidamente, tras haber estado componiendo grandes éxitos para otros artistas como Rhianna, Backstreet Boys o Christina Aguilera, entre muchos otros.


LP es una cantante peculiar con unas características tímbricas y una personalidad que bien podría tomar el relevo de las inolvidables Janis Joplin, Alanis Morissette, Pati Smith o Joan Jett. Además tiene muy buenas canciones y llega a un público diferente. Sin embargo, en mi opinión, para abarrotar grandes escenarios le falta una parte cañera más larga y contundente, con un guitarrista (o dos) que rompa cuerdas de verdad y exprima unos solos que corten la respiración. Lástima que no sea el propósito de LP, de hecho, ella ha decidido llevar una hoja de ruta más personal y así le va muy bien. Lo que está claro es que allá por donde pasa no deja a nadie impasible y desata pasiones. Por algo lleva tantas medidas de seguridad.

Crítica publicada en La Nueva España