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domingo, 4 de enero de 2026

Ara Malikian, el gran chef musical.

 


Ara Malikian, Gira “Intruso”. Teatro de la Laboral, viernes 3 de enero de 2025.

Ara Malikian ya no es un intruso en tierras asturianas. De hecho, ya es uno más de la familia musical. Cada temporada regresa con propuestas renovadas o revisando trabajos anteriores que presenta con el sello inconfundible de su virtuosismo combinando ingredientes variados y de gran calidad para lograr un resultado siempre sorprendente.

Acompañado por Iván “Melón” Lewis (piano), Iván Ruiz (bajo), Georvis Pico (batería) y Dayan Abad (guitarra), el artista conformó un quinteto sólido y de precisión milimétrica. A nuestros oídos llegaban sonoridades euroasiáticas fusionadas con jazz, clásica y rock, articuladas a través de un estilo interpretativo intenso que volvió a demostrar su peculiar manera de entender la música.

 

Destacó la “Gran sonatina rapsódica”, comenzando en silencio como guiño a John Cage, antes de adentrarse en una variación del tercer movimiento del “Claro de Luna” de Beethoven filtrada por el tamiz del rock, el cabaret y la samba brasileña. El resultado fue impresionante. El “Capricho 24” de Paganini, revisado con acentos de salsa, latin jazz, funky y rock, subrayó nuevamente la versatilidad del armenio-libanés, que también mostró su faceta más sensible en “Karma”.

En esta ocasión, quizá por la doble función prevista para el viernes, Malikian se mostró menos comunicativo y redujo sus habituales relatos entre piezas. Aun así, compartió algunas historias singulares: la del “niño rata”, la explicación del título “Intruso” -inspirado en la sensación de extrañeza vivida en las culturas donde ha residido-, su simpático relato sobre cómo ganarse la vida sin hacer nada y una reflexión final contra la guerra, el odio y el genocidio. Estos momentos aportaron calidez a la velada.

El programa incluyó referencias a Piazzola con aires barrocos, a Paco de Lucía fusionando flamenco y jazz y, por supuesto, Jimmy Hendrix, quien no puede faltar en sus conciertos, antes de despedir con la icónica “Nana Arrugada”. En definitiva, un concierto más contenido en palabra, pero con los sabores brillantes que definen a este gran chef musical.

domingo, 2 de abril de 2023

Ara Malikian, sin parar

 


“The Ara Malikian World Tour”. Teatro de la Laboral, sábado, 1 de abril de 2023. 


Nueva cita de Ara Malikian con pocas novedades, aunque hace un año por estas fechas anunciaba en el Teatro de la Laboral un parón en su carrera para componer temas nuevos. Tal parón no llegó y viendo su agenda de conciertos y los destinos para el resto del año, dudo que ocurra algún día. Aún así, no es un reproche. Malikian tiene tantas genialidades que se puede permitir tocar los mismos temas y contar las mismas historias una y otra vez. Siempre suenan a novedad.


Impecable la banda que le acompaña, como siempre, destacando al pianista Iván Melón. De su actuación destaca la apertura con la enérgica “Cosquillas a un mimo” (hasta su título tiene gracia) y la “Rapsodia Gijonesa”, con la que volvió a ganarse el cariño y la admiración de los asturianos. A este paso tendrá que fijar aquí una segunda residencia. 

Las aventuras de su tío Nono o sus experiencias en las “oficinas alienígenas” de Londres arreglando su visado, desataron las risas y el entusiasmo de los presentes que disfrutaron de su virtuosismo y su energía incansable.   


Del repertorio clásico rescató el “Preludio nº 4” de Chopin, más acertado el piano que el violín, y una miniatura de Dvorak con una fantástica interpretación. Brillante su nueva versión de “Misirlou” e impecable la “Nana arrugada”, con la que cerró el concierto para volver a comenzar de nuevo una hora más tarde y al día siguiente en Oviedo. Ara Malikian no para. ¿Qué comerá?


Crítica publicada en La Nueva España

domingo, 13 de marzo de 2022

Ara Malikian vuelve a triunfar en el Teatro de la Laboral

 

“The Ara Malikian World Tour”. Teatro de la Laboral, viernes 12 de marzo de 2022. 


15 años lleva Ara Malikian residiendo en España y llenando teatros con su manera de entender la música. Y en esta gira de despedida, antes de iniciar su nueva etapa creativa, volvió a visitar Gijón un año más y esta vez con sesión doble en la tarde del sábado. Quizás, por esta causa tuvo que ahorrar energía y vimos a un violinista un poco más comedido que en otras ocasiones, sin darlo todo. Aún así, el nivel es tan alto que se puede permitir no estar al 100%, programar un repertorio sin hilo conductor e incluso fallar con la afinación. Da igual, sus dotes de comunicación, sus movimientos por el escenario y su calidad interpretativa y compositiva le convierten en una apuesta segura. El resultado es que se vendieron hasta las entradas de visión reducida en las dos sesiones con un público de todas las edades. Y una vez más triunfó. 


Acompañado por piano, guitarra, bajo y batería empezó con un tema por todo lo alto, de esos que forman su sello de identidad en los que mezcla rock con cabaret, con toques jazzísticos, pasando por un baladón de melodía expresiva y cuando parecía que se terminaba imprime un vertiginoso ritmo para que vuelen los arpegios imposibles. Y yo me preguntaba, si empieza así de fuerte cómo acabará. Tremenda ovación se llevó ya con el primer tema. 

Y después de ganarse al público con su graciosa locuacidad interpretó la “Rapsodia Gijonesa Número 3” (así la bautizó para la ocasión), comenzando con una larga melodía del violín con contestaciones del piano y ahí se notó la afinación descompensada entre los dos instrumentos. La pieza en sí es una maravilla porque Malikian, conocedor de las formas clásicas, las moldea y las retuerce a su gusto con sonoridades nuevas y ritmos modernos. 


Fantásticos fueron los arreglos de Dvorak y Chopin, en los que la expresividad no decayó durante la abundancia de sobreagudos tan difíciles de mantener. ¿Cómo se puede hacer algo tan bello con tan pocas notas? Decía Malikian a propósito de Chopin. 


Los músicos que le acompañan no le andan a la zaga en cuanto a nivel, y como muestra el piano tan espectacular que sonó durante el arreglo de “Life on Mars?” de David Bowie  o los arreglos rítmicos de “Ay Tikar Tikar”. Malikian dejó hueco para que se lucieran uno por uno en “Calamar Robótico” y en la difícil ejecución conjunta de “Alien’s Office” . Si es que hasta los títulos de los temas son graciosos. 


Y una vez más finalizó el concierto con la preciosa y cantabile “Nana arrugada”, un tema que compuso como dedicatoria a todos los ancianos y personas vulnerables  que se han ido durante la pandemia en solitario, sin familiares ni amigos. Y una vez más todo el público agradecido se puso en pie para rendir una sonora ovación al mago del violín. 


Da igual las veces que hayamos visto a Malikian contar las mismas historias y tocar los mismos temas aunque estén recubiertos con otro envoltorio. Cada vez sorprende como si fuera totalmente nuevo. Y ahora anuncia un parón para una experiencia internacional compositiva y no sabemos qué será lo nuevo que traerá. Lo que sabemos con seguridad es que será bueno y que aquí le esperamos. 


Crítica publicada en La Nueva España

sábado, 8 de agosto de 2020

Ara Malikian: Un concierto redondo

 Entradas de conciertos de Ara Malikian en Plaza de Toros de Gijón ...

Ara Malikian. Festival Metrópoli City. Plaza de Toros de “El Bibio”, viernes, 31 de julio. 


Ara Malikian tendría que estar durante esta temporada en plena promoción del disco “Royal Garage”, grabado el año pasado con la colaboración de grandes artistas como Franco Battiato, Estrella Morente, Kase.O, Bunbury o Pablo Milanés, entre otros. Así se había anunciado su gira “Royal Garage World Tour”, pero las circunstancias han cambiado toda la planificación y el tour se quedó en una versión muy reducida de violín y piano, junto con Iván “Melón” Lewis. Si Malikian es un virtuoso del violín “Melón” Lewis no lo es menos con las teclas. Los dos juntos ofrecieron un espectáculo de sonoridades que dejó al público encantado.  Además, hay que recalcar la buena acústica que tiene esta plaza de toros: se captan todos los pequeños matices hasta la respiración del violín. Quizás, sería un buen lugar para poder disfrutar de alguna interpretación de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, ahora que están los aforos tan complicados. Ahí lo dejo.


Provisto con la obligada mascarilla, Malikian dio un rodeo por la arena interpretando una breve introducción del tema que compuso en recuerdo al genocidio armenio con su “Alfredo Ravioli” (así bautizó a su violín), para el disfrute de aquellos espectadores que sintieron su presencia bien cerca. Al perderse por detrás del escenario el pianista tomó el relevo ejecutando una pieza contemporánea de gran nivel técnico. “Con mucha nata” no sonó igual que cuando la toca con toda su banda pero tampoco sonó peor: el pianista era capaz de rellenar con creces la parte percusiva y armónica de la pieza ofreciendo otra esencia.  



Del doble disco “Royal Garage” apenas se tocó nada. Tan solo “Loucine”, dedicada  a su madre y el extracto de la ópera de Gluck “Mélodie d’Orpheé et Eurydice”, donde percibimos la capacidad de Malikian de extraer todo el peso expresivo y la flexibilidad lírica. Para el resto de la velada se rescataron temas que ya son banderas de sus conciertos con anécdotas incluidas. Cuántas veces hemos escuchado la aventura de su viaje a Alemania  y cómo empezó a tocar en bodas de judíos durante unos cuantos años. Repite cada palabra y cada gesto para introducir el tema “Pisando flores”, sin embargo, cada vez que lo cuenta nos mantiene atentos como si fuera la primera vez. Todo un showman, además de gran músico. 


Tampoco faltó la “Campanella” de su admirado Paganini que interpretó, una vez más, con total libertad y brillantez, al igual que el “Valse-Scherzo” de Chaikovski o la “Introducción y Rondó Caprichoso” de Camille Saint-Saëns. No todo fue clásico, también hubo hueco para su particular versión del tema “Bachelorette” de su “enamorada” cantante islandesa Björk, en mi opinión ampliamente mejorado. Las sonoridades de su cuna libanesa también estuvieron presentes con temas como “Bourj Hammuod”. Un gusto escuchar estas músicas. 


Después de más de dos horas cerró la velada con un tema compuesto recientemente, dedicado a todas las personas mayores que han estado solas durante el confinamiento, cuyo nombre es  “Nana Arrugada”. Solo el título del tema ya evidencia la inteligencia y la dimensión artística de Ara Malikian. El magnífico arreglo de piano y la melodía expresiva del violín emocionaron a gran parte del público premiando el espectáculo con una larga ovación. Sea con la formación que sea o busque inspiraciones sonoras desde aquí a la Patagonia, Ara Malikian siempre tendrá un público fiel en Gijón que llenará el aforo y marchará encantado. Eso sí, preferentemente que vuelva a ser en la Plaza de Toros con sonido redondo. 



Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España


miércoles, 26 de diciembre de 2018

Otra vez Malikian

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Ara Malikian: Festival Metrópoli Winter. Palacio de deportes Adolfo Suárez. Domingo, 23 de diciembre, 2018.

Si Ara Malikian decidiera aparcar el violín y dejar la música podría dedicarse a hacer monólogos para el Club de la Comedia y se ganaría la vida perfectamente. Humor no le falta y discurso tampoco. De hecho, repite los mismos discursos en cada concierto y sigue gustando. Un encargado de la seguridad del Palacio de Deportes comentaba previo al concierto: “si viniese todos los días llenaría todos los días”. Dado el caso no se si sería para tanto, pero el hecho es que cuelga el cartel de lleno absoluto al poco de anunciar una nueva fecha y Gijón se ha convertido en cita obligada cada año.


Llegó a Gijón y repitió el concierto del verano del 2017 titulado “La increíble gira de Violín”. Si obviamos que no se acordó de los “percebes” y su historia por tierras asturianas todo lo demás fue clavado al concierto anterior, incluídas pausas, monólogos y coreografías. Sonó “Voodoo Child” de Jimi Hendrix mezclado con el “Requiem” de Mozart. También “Life on Mars?” de David Bowie o “Kashmir” de Led Zeppelin, intercaladas con Bach o la “Campanella”  de Paganini. Por supuesto no faltaron sus habituales “Danza Armenia”, el “Comodín Nº 8”, -versión de “Pajaritos por aquí”, o “El Vals de Kairo” dedicado a su hijo cuando aún estaba en la barriga de su madre. Y también tuvo su momento triste para acordarse de todos los refugiados y los migrantes.

Si al hecho de repetir concierto añadimos que muchos  de ellos están colgados en internet y se pueden ver cómodamente desde el sofá con la calefacción bien humeante, ¿merece la pena volver a pagar otra vez la entrada -que no es barata- y pasar mucho frío en un pabellón de deportes en pleno mes de diciembre? Suena de locos pero sí merece la pena. Por un lado da gusto ver cómo interactúa con su banda, formada por músicos de gran nivel que integran un cuarteto de cuerda, batería y percusión hindú, a los  que se suma el guitarrista Tony Carmona, habitual de grandes del pop español como “Mondragón”, Aute, Serrat o Luz Casal. También es un placer escuchar sus discursos tan divertidos y tan bien contados, aunque sean los mismos: ya lo decíamos antes, para monologuista no tiene precio.

Pero lo mejor es verle tocar el violín con maestría, con energía y con técnica impecable. Si lo vemos de cerca podemos observar cómo se van desgastando los pelos de su arco por el roce, a menudo que transcurren los temas. Muchos miles de notas salen de ese violín en cada concierto -al que bautizó como Alfredo Ravioli-, para ofrecer un repertorio que, aunque lo pueda parecer no es fácil. Es difícil dar coherencia a estilos tan contrastados como el rock, el glam, el barroco, el clasicismo, el romanticismo o las músicas de Europa del Este. Malikian encontró la fórmula para unificarlas todas y las aderezó con mucho sentido del humor. Por eso es capaz de llenar estadios una y otra vez y recibir ovaciones sonoras, como la de Gijón. Aunque repita el mismo concierto siempre hay hueco para una lectura nueva. Por lo tanto, aunque sea lo mismo sí merece la pena escuchar otra vez a Ara Malikian.
Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España