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viernes, 7 de octubre de 2022

LP desata pasiones

 


LP. Teatro de la Laboral, jueves, 6 de octubre de 2022. 

El concierto de Laura Pergolizzi, más conocida como LP, contó con un protocolo de seguridad un tanto excesivo desde la entrada al Teatro de la Laboral (revisión puntillosa de bolsos y mochilas, sustracción de botellas, etc.), y un montón de personal rodeando el escenario para impedir cualquier tipo de contacto. Parecía extraño que una cantante de estilo más bien pop contara con tantas restricciones, teniendo en cuenta que su público es adulto y heterogéneo y que es un teatro en el que todo el mundo está sentado.  Pero una vez empezado el show y viendo las reacciones enfervorizadas por acercarse a esta muchacha de cuerpo menudo, tiene cierta justificación. 



Desde la primera canción, la onírica “When We Touch”, mostró su potencial vocal a base de fuerza y unos sobreagudos impecablemente afinados. Su voz hablada de tipo nasal nada tenía que ver con su manera de cantar con ese timbre tan singular y un registro que impacta. Hizo un repaso por su repertorio más cotizado, sonando temas como “How Love Can You Go”, sorprendiendo al público o “When We’re High”, con mucha seguridad. La contundente banda acompañante (batería, bajo, guitarra y teclados), engrandecía los temas más flojos, caso de “Other People” o la reciente  “Goodbye” a ritmo funky,  jugando con una descomunal reverberación y consiguiendo efectos que mejoraban el original. 

Tras escuchar “Churches”, ella sola con la guitarra, llegó la parte un poco más cañera: “My Body”, “Shaken” o “One Last Time”, con la que puso a todo el aforo de pie cantando a grito pelado. Para los bises dejó “Recovery” con voz y piano y “Lost On You”, el tema con el que consiguió la fama mundial merecidamente, tras haber estado componiendo grandes éxitos para otros artistas como Rhianna, Backstreet Boys o Christina Aguilera, entre muchos otros.


LP es una cantante peculiar con unas características tímbricas y una personalidad que bien podría tomar el relevo de las inolvidables Janis Joplin, Alanis Morissette, Pati Smith o Joan Jett. Además tiene muy buenas canciones y llega a un público diferente. Sin embargo, en mi opinión, para abarrotar grandes escenarios le falta una parte cañera más larga y contundente, con un guitarrista (o dos) que rompa cuerdas de verdad y exprima unos solos que corten la respiración. Lástima que no sea el propósito de LP, de hecho, ella ha decidido llevar una hoja de ruta más personal y así le va muy bien. Lo que está claro es que allá por donde pasa no deja a nadie impasible y desata pasiones. Por algo lleva tantas medidas de seguridad.

Crítica publicada en La Nueva España


domingo, 29 de mayo de 2022

Alegría para los fans de Sergio Dalma

 


Sergio Dalma, Gira “Alegría”. Teatro de la Laboral, sábado, 28 de mayo de 2022. 


Por fin llegó el concierto esperado para aquel maldito marzo del 2020. El caso es que los fans de Sergio Dalma no devolvieron las entradas y ahí estaban todos llenando el Teatro de la Laboral dispuestos a ver un espectáculo de dos horas y casi treinta canciones con las que celebraba más de treinta años encima de los escenarios.


La primera parte estuvo aceptablemente bien. Rodeado de sus seis músicos sonaron temas de  su último disco “Alegría”, con canciones como “Suerte”, “Gigantes” o “La Vida” que, si bien grabadas son soporíferas  en directo tienen gancho, sobre todo la primera. La rumba “La Noche de San Juan”, primer single, puso al público en pie entre aplausos y bailoteos antes de dar un giro y comenzar con una tanda de clásicos versionados de forma sorprendente. “Solo para tí” únicamente con voz y contrabajo: una maravilla de versión. “El Jardín Prohibido”, otra magnífica versión con voz y piano. Las mejores fueron “Yo Caminaré” y “Te Amo”, con un plus de sofisticación.


Después de este momento de  belleza musical llegó una tanda de temas que se los podía haber ahorrado, por ejemplo, la vacía “Fuego en el alma” o la mediocre “El diablo dentro”.  Un poco más salvable sonó "Cuidaré" y Dalma se bajó del escenario para cantar entre el público, momento en el que el staff técnico temió por su integridad por las fans enloquecidas, pero no llegó la sangre al río.


Para terminar rajó la voz, aún más si cabe, para exprimir una buena tanda de clásicos italianos que ya vendió en “Vía Dalma” y que es un estilo que le va muy bien. Fue un buen concierto y una vez más Sergio Dalma estuvo cercano y encantador. El saludo final con todos, absolutamente todos, encima del escenario le honra.  


domingo, 6 de marzo de 2022

Una bonita noche con Mikel Erentxun


Gira “Amigos de guardia”. Sala Acapulco del Casino de Asturias. Sábado, 5 de marzo de 2022. 


Hace mucho tiempo que Mikel Erentxun tocó techo en el terreno artístico, sin embargo, la popularidad alcanzada al frente de Duncan Dhu y algunos éxitos en su carrera en solitario, le da para permitirse el lujo de crear una gira en la que hace un repaso de su carrera tirando de fondo de armario y sin sacar nada nuevo. Y una vez más consiguió llenar el recinto de la sala Acapulco un sábado frío y lluvioso, reuniendo a una generación que transita por los albores de los cuarenta.  Decía Erentxun al inicio del concierto que su objetivo era tratar de que fuera una noche bonita para el público y para la banda. Después de tanta sequía había ganas de tomarse unas cervezas con amigos y escuchar de fondo  los antiguos éxitos de Duncan Dhu en trío o en dúo y de Erentxun en solitario. Sin más pretensiones. 


Ofreció un repertorio filtrado previamente y con conocimiento (ya son muchas tablas) de las curvas temporales en las que el público es capaz de mantener la atención sin desconectar mentalmente. Tres temas de relleno para calentar la sala y el personal aparca a un lado la cerveza para concentrarse en cantar “Rozando la eternidad”, el primer éxito de la noche vigente desde que en 1989 fue publicado en aquel álbum doble titulado “Autobiografía” de Duncan Dhu y que nunca falta en los conciertos. Continúan con “Mañana”, uno de los mejores éxitos de Erentxun en solitario y seguidamente “Sé libre, Sé mía” cantada a dúo con la agradable voz de la guitarrista Marina Iñesta que, inexplicablemente, pasa totalmente desapercibida por el público, que aprovecha a darle algunos sorbos a la cerveza e interesarse por los asuntos mundanos de los colegas porque llevan tiempo sin verse.  Y, sin embargo, fue uno de los mejores temas de la noche. 

 

Dos guitarras, bajo, batería y teclado acompañaban al cantante de manera comedida y en un segundo plano al servicio de las canciones, con algún solo interesante. El monumental desafine de una de las guitarras durante “Una calle en París” pasó desapercibido por el griterío coral que montó el público entonando sus versos, y eso que una vez iniciada la canción tuvieron que “abortar para afinar”. Aún así los 440Hz brillaron por su ausencia durante la canción.


Para la traca final el público ya estaba con la garganta caliente después de entonar “Esos ojos negros” y el repertorio no defraudó. Aún faltaban los himnos generacionales “Cien gaviotas” y  “Cartas de Amor”, dejando para los bises la balada “Intacto”, “A un minuto de tí” (comprobando que Erentxun aún conserva el falsete impoluto) y “En algún lugar” como colofón de fiesta. La alegría del público traspasaba las mascarillas y manifestaba que el objetivo de Mikel Erentxun y su banda se había conseguido. La noche fue bonita.  


Crítica publicada en La Nueva España

domingo, 28 de noviembre de 2021

Maika Makovski. Más visual que musical

 


Maika Makovski. Gijón Sound Festival. Sala Albéniz, sábado, 20 de noviembre de 2021.

Tras este periodo extraño de cancelaciones y aplazamientos que nos ha tocado, por fin llega la novena edición del “Gijón Sound Festival” y esta vez coincidiendo con el Festival Internacional de Cine de Gijón; después de tanta escasez se agradece la oferta.  La presentación del octavo y nuevo disco de Maika Makovski titulado “MK MK”, encajaba perfectamente con la esencia de lo que es el “Gijón Sound Festival”, o por lo menos, lo que yo entiendo que es su esencia, ya que en los últimos años me despistan algunos de los artistas escogidos. 

El esperado concierto arrancaba en la Sala Albéniz con una grabación (¿infantil?,¿ebria?), deliberadamente desafinada del poema sinfónico “Así habló Zaratustra”, como banda sonora para subir al escenario a Makovski y sus cuatro acompañantes: y esa música ambiental puede que tuviera su gracia, pero fue molesto para los oídos. Al instante suena “Scared of Dirt”, la primera canción con la que presentó su nuevo disco: dinámica, contundente y pegadiza, provocando la reacción de un público numeroso -dadas las circunstancias-, que quería agitar sus cabezas y moverse por la pista de baile, aunque tímidamente, por si acaso.

“Purpose”, cuyo inicio en directo parecía la mismísima “My Sharona”, evidenciaba una puesta en escena con una cantante que cambiaba de instrumento en cada una de sus canciones. Y eso siempre gusta. La actitud y la estética estaba cuidada al milímetro por todos los presentes encima del escenario, encajando perfectamente con esa pseudofilosofía punk llevada al rock que la cantante ofrece en sus conciertos. Predominio de los colores azul, blanco y rojo quizás, ¿para recordar que este disco ha sido grabado en U.S.A? No hubo presentaciones, ni explicaciones, ni mensajes, ni discursos aleccionadores entre canciones y los temas sonaban uno tras otro sin apenas interacción con el público, excepto para preguntar si estaban a gusto. Tampoco había solos de instrumentos, ni siquiera buenos músicos, aunque, eso sí, la apariencia era de todo lo contrario. Lo que había era mucho ritmo y mucha energía, de hecho, ninguna de sus canciones sitúa al metrónomo por debajo de 80 latidos por minuto.

De este nuevo disco de Makovski se salvan los cuatro videoclips que ha lanzado como promoción, por su calidad visual y poco más. Quizás, “I Live in a Boat”, cuyo ritmo un tanto ortopédico es muy efectivo y engancha. “Reaching out to you” suena machacona y monótona, con efectos grandilocuentes en cuanto a coros. En fin, que nada nuevo en el acervo de Maika Makovski, pero el público se mostraba encantado y vociferaban pidiendo “cabeza de cartel”, aunque una banda con canciones poco coreables es difícil que lo sea. Para finalizar sonó el sencillo “Love you Till I Die”, que tiene cierto encanto, y para el bis dejaron “Tonight”, esa canción de corte popular que cantaron todos arremolinados alrededor del piano.

 Sin duda, Maika Makovski ha conseguido alcanzar un nivel de popularidad -gracias a programas de televisión como “La Hora Musa”- y prestigio entre un sector del público afín a la música más alternativa, que se puede permitir hacer lo que quiera sin tener que dar explicaciones. Haga lo que haga va a quedar bien y sus seguidores le van a aplaudir.  Pero, musicalmente es muy mejorable.

Crítica publicada en La Nueva España 

domingo, 6 de junio de 2021

Juancho Marqués: un rapero despistado

 


Juancho Marqués. Teatro de la Laboral, viernes 4 de junio, 2021.

Al abrir la página web de Juancho Marqués lo primero que aparece es todo un despliegue de merchandising con camisetas, sudaderas, vinilos… y arriba a la derecha el típico “carrito” para hacer la compra online. Pero si seguimos navegando por las distintas pestañas que tiene la web solo vemos muestras de negocio, como la propia página de conciertos o la “importante” pestaña de “Ayuda y soporte”, por si hay algún problema en las transacciones económicas. Y poco más hay. De hecho, para acceder a la discografía o a la biografía hay que molestarse y echar unos minutos hasta dar con ello. Y si a esto le sumamos que el cantante rapero últimamente afloja sus versos y se apunta a la ola del reggaetón facilón, ¿Qué idea percibimos del ex “Suite Soprano”? Pues que está en esto de la música para hacer caja, como podría estar en un supermercado o tener una librería sin haber leído tan siquiera un libro. Sin embargo, cuando sale al escenario y empieza a rapear te convence de que sus canciones (algunas) dicen verdad.

 Había expectación en el Teatro de la Laboral cuando el escenario se iluminó con “Luz Azul” y se percibió el cuidado sonido que proyecta Juancho Marqués, acompañado por una banda formada por guitarra, bajo, batería, teclados y su inseparable Dj Kaplan. Sin duda, “Álbum Uno” fue su mejor disco y de él sonaron temas como “Quema”, dedicado a los que han perdido a algún ser querido, la singular “Paralelo Circular” o la esperanzadora “Mil Pecados”, uno de sus mayores éxitos.

En contraposición con la calidad de “Álbum Uno”, también rescató casi todo lo que conforma “Summer Series” y toda la butaca repleta del teatro entonaba los versos de “Santa Mónica”, “Benicassim” o “Ibiza”. Temía que se convirtiera en una velada reguetoniana, pero estuvo comedido. Aun así, no podía faltar el último éxito “Te acuerdas que”, presentado el 14 de agosto del año pasado, desoyendo los consejos de su mánager que le decía que en agosto no se sacan temas. Una pena que no hubiera seguido su consejo y la hubiera enterrado para siempre.

Por lo demás, un concierto agradable con buen sonido, buen equilibrio entre las pistas grabadas y lo tocado en directo (gran bajista, dicho sea de paso) y un cantante cercano que conoce a su público, sabe lo que quiere y lo entrega. Juancho Marqués es uno de los mejores representantes del rap que tenemos en España y, aunque ahora esté un poco despistado y ande experimentando por jardines infructuosos -en cuanto a calidad me refiero-, a ver si hay suerte y es capaz de crear “Álbum Dos”.

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España 

martes, 16 de febrero de 2021

Elena Setien en el Ciclo Encaja2

 


Elena Setién, Ciclo Encaja2. Teatro Jovellanos, 22 de enero, 2021. 

El ciclo de conciertos  que ha iniciado el teatro Jovellanos el verano pasado y que lleva por título “Encaja2”, es una fantástica oportunidad para poder disfrutar de una apuesta por la cultura de una manera diferente. Una nueva cita  tuvo lugar este viernes frente a un reducido número de espectadores (cuarenta asistentes en tiempos de pandemia), compartiendo espacio con la artista en la caja escénica del teatro  para disfrutar de un espectáculo sonoro de forma directa e íntima. Además, el concierto se graba  por medio de varias cámaras y realidad virtual y se puede visualizar a través del canal de Youtube del Jovellanos. Sin duda, una buena iniciativa alejada de los circuitos de consumo corriente. 

 

La actuación inédita de la guipuzcoana  Elena Setién junto con el guitarrista Joseba Irazoki ratifica la calidad del ciclo. Con una interesante trayectoria musical y después de haber cosechado importantes premios durante los trece años que ha vivido por tierras danesas vuelve a España y se refugia ahora en la experimentación y la improvisación sonora alejada del jazz. Ataviada con un teclado y algunos efectos electrónicos nos invitó a sumergimos en ensoñaciones con “We see you Shining for a While”, una canción de su tercer álbum  para comenzar de manera tranquila, pudiendo captar cada timbre, cada peculiaridad de la voz y cada efecto de guitarra. Seguidamente trepamos por árboles del tiempo (“From the time tree”), de forma anárquica y sin el ritmo de  batería que aparece en su grabación. Tampoco lo echamos de menos, los tiempos estaban bien medidos y los sonidos fluían con originalidad. 

 

Después de respirar aires folk provenientes de las montañas de algún pueblo invadido  pasamos a escuchar, en euskera, la frustración de“Las Ranas” cuando no consiguen atrapar la luna. Elena cambiaba de micrófono dependiendo del efecto que quería conseguir y experimentaba con un procesador que armonizaba las voces, mientras Joseba exploraba con artilugios a través de las pastillas de la guitarra de forma creativa.  Un tema muy interesante. 

Más rítmica y cercana al pop suena “A Foreigner Like Me”, un tema que Elena compuso como identificación personal tras conocer a un señor kurdo que se sentía extranjero al vivir en Copenhague. Y de nuevo regreso al mundo onírico con la hipnótica y dulce “Dreaming of Early Things”. Para terminar el concierto “She was so Fair”, canción con la que también cierra su tercer álbum “Another King of Revolution” y que merece la pena escuchar en directo. 

Sin duda, hay madurez en las composiciones de Elena Setién y, sobre todo, hay sinceridad, pero también hay que decir que el formato favorece. Situados en el escenario a la manera tradicional y con el público sentado en las butacas hubiera sido probablemente un concierto más, pero así en petit comité gana enteros y hace partícipes a los presentes de una celebración especial. “Encaja2”, un formato que ha llegado con un perfil muy concreto y que tiene que quedarse. 

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España



sábado, 8 de agosto de 2020

Dani Fernández: Poco que contar

 Dani Fernandez - Te esperaré toda la vida

Dani Fernández, Festival Metrópoli City. Plaza de Toros de El Bibio, Gijón, 6 de agosto. 


Dani Fernández saboreó con creces los aplausos y el éxito al formar parte del grupo vocal Auryn, que causó furor entre el público adolescente durante poco más de un lustro. Tras la disolución de Auryn en 2016, Dani inicia su carrera en solitario y una gira para presentar su disco “Incendios”, interrumpida tras el confinamiento. Retoma la gira en Gijón en versión reducida y lo da todo en el escenario, sin embargo, de momento tiene poco que contar. 


Es difícil que un concierto suene mal en la plaza de toros “El Bibio” pero siempre hay excepciones y Dani Fernández es una de ellas. “En Llamas” inició el espectáculo del cantante, junto con un teclista y un guitarrista que tenía dificultades para estabilizar la afinación en los pocos solos que hizo. El sonido sucio, el volumen alto y la ecualización con excesivo realce de medios, consiguiendo una voz estridente. Las canciones del disco sonaban una tras otra y aquello no mejoraba por ningún lado. En mi opinión la planificación de la gira en su nuevo formato no está bien diseñada ya que no han sabido adaptar los arreglos a esta versión reducida de guitarras (a veces steel guitar), y teclados con múltiples programaciones. Las cajas de ritmos suenan machaconas y los bajos sin definición. Buscan esa sensación de relleno de capas sonoras que ofrece una banda al completo y para conseguirlo suben el volumen más de lo necesario y aporrean los instrumentos. El resultado deja mucho que desear. Desde el punto de vista musical un artista que todavía no puede volar alto se arropa de una buena banda y da el pego, pero en un formato reducido las carencias cantan. 


Aún así, el público feliz y las fans con la emoción a flor de piel no dejaban de cantar “Perdido en Madrid”, la famosa “Te esperaré toda la vida” o “Bailemos”, todo un himno cargado de positivismo que desató las ganas de levantarse de las sillas y ponerse a dar brincos. Dani Fernández,  muy activo en las redes sociales y con muchos apoyos de artistas  como Andrés Suárez, Marwan o Funanbulista, entre otros, logra aforos multitudinarios entre las adolescentes. Musicalmente está claro que todavía hay mucho que pulir, sus letras no dejan de ser simples y muy oídas, sus melodías no dicen nada nuevo y en cuanto a los arreglos ya lo he mencionado. Sin embargo, sabe conectar con su público. Esto no quiere decir que la multitud de fans que le siguen no tengan buen criterio o estén dotadas de oídos sordos, más bien utilizan otros parámetros que van más allá de lo estrictamente musical y Dani Fernández sabe conquistarlos. Si hay evolución o se queda por el camino, como tantos otros, lo veremos.  Es cuestión de tiempo. 

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España


domingo, 19 de julio de 2020

Amaral: Grandes de verdad



Amaral, gira “Acústico Eva y Juan”. Festival Metrópoli City, Plaza de Toros de El Bibio, viernes, 17 de julio. 


A priori, un concierto incómodo y frío: Amaral en acústico, sin más músicos en el escenario que Eva Amaral y Juan Aguirre, en una plaza en la que hay que permanecer con el trasero bien pegado a unas viejas sillas de madera del tipo “destroza lumbagos” y guardando las distancias exigidas, con mascarilla puesta durante todo el concierto y un vigilante con ojos avizor dispuesto a llamar la atención por si la nariz asomaba por encima del tapabocas...La cosa no prometía, sin embargo, las ganas y la calidad de los artistas suplieron con creces todos los inconvenientes.  Y es que en situaciones como estas es donde mejor se aprecia si un artista es grande de verdad o está inflado por la publicidad. 

Gijón fue la ciudad escogida para iniciar la gira  “Acústico Eva y Juan”, y presentar su octavo disco “Salto al color”. Cuando acabó el confinamiento la primera vez que se juntaron fue para preparar este concierto y lloraron de felicidad, anunciaba Eva, por poder compartir esta noche tan especial. Guitarras en mano sonó  “Señales” y se captó la buena acústica de la Plaza de Toros El Bibio y la gran voz de Eva Amaral que en los discos queda comprimida y no se aprecia todo su potencial. Después “El Universo sobre mi”, despertando en el público las ganas de vivir, gritar o sentir (como dice la canción), pero nos conformamos con hacerlo mentalmente. 

El repertorio de Amaral iba fluyendo entre viejos éxitos y lo último que han grabado, dejando sin presentar temas que requerían más electrónica y más banda como  “Juguetes Rotos” y otro par de temas de lo más nuevo. El resto se interpretó con mucha dignidad a pesar de la poca instrumentación. Sorprendente sonó “Ondas do mar de Vigo”, basado en un poema del siglo XIII del trovador Martín Códax que rescataron del cancionero de la lírica galaicoportuguesa. 

Hubo mucha conexión con el público que no dejó de cantar temas como “Moriría por vos” con muchas ganas de levantarse y empezar a brincar,  o “Cómo hablar” sobre los arpegios de la guitarra de Juan Aguirre. Después de “Mares igual que tú” parecía que tocaba despedida pero el público quería más y el dúo fue muy generoso. Aún faltaba “Sin tí no soy nada” en la que nos deleitaron con un homenaje a Ennio Morricone recientemente desaparecido. El público todavía soportaba las tablillas de las sillas clavadas en los riñones y quería más, así que sonaron la rítmica y animada “Hacia lo salvaje”, “Peces de colores” que habla de la defensa de la identidad de cada uno, “Cuando sube la marea” y “Salir corriendo”. Todas con muy buen sonido y una voz espectacular.

Como broche final “Ruido” y Eva manifestó que había sido una noche inolvidable. Para el público también y así lo demostraron con una larga ovación e infinitas muestras de respeto y admiración. 


Ocho discos grabados y más de veinte años juntos avalan el éxito del dúo Amaral con decenas de canciones que ya forman parte de la cultura popular. Eso se consigue cuando las composiciones son muy buenas o cuando están muy bien adornadas. En este caso, los asistentes al concierto pudimos escuchar canciones desnudas con guitarras, una voz y poco más, y pudimos corroborar que sus composiciones son muy buenas. Que vuelvan pronto. 
Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España

martes, 17 de marzo de 2020

Nando Agüeros: La voz del norte





Nando Agüeros, Gira 20 Aniversario. Teatro de la Laboral, viernes 28 de febrero. 

Hay una parte del público asturiano con apego por el mundo rural y por las tradiciones que le gusta escuchar artistas con voces limpias, con cierto aire a tonada y con letras que tocan la fibra del que se siente de la "tierrina". Nando Agüeros ha calado hondo entre este tipo de público hasta el punto de adoptarlo como parte de sus raíces, aunque sea de Cantabria. Quizás, porque en Asturias hay carencia de artistas que sigan esa línea desde hace muchos años (probablemente, desde que Víctor Manuel buscó tierras más prósperas) o porque las fronteras entre Asturias y Cantabria son un poco ficticias. El caso es que el de Torrelavega lo tiene fácil porque cumple con todos los requisitos: buena voz, estilo clásico, buen porte y un cierto aire de orgullo y de nostalgia en sus letras que evocan tradiciones y emigración.

Hacía semanas que se habían agotado todas las entradas del concierto en el teatro de la Laboral para celebrar su  vigésimo aniversario de carrera artística. Desde el primer tema “Cantábrico”, hasta la popular “Viento del Norte”, sonaron veinticuatro canciones de lo mejor de su amplia discografía, evocando a “ La LLuvia” o a “La Santina”, pasando por “Mi viejo Pueblo”  y por Galicia hasta “El Restallar de Asturias”, dando paso al último tema que ya es todo un himno. Una selección de canciones muy apropiada para el lugar del concierto. 

Se acompañó de siete músicos y entre los  instrumentos no faltó la gaita, el violín o el acordeón que tanto gusta en esta tierra y le dan ese aire celta. Los siete arroparon una voz limpia y franca,  modulando y luciendo varios registros con alarde de potencia pero sin tener que estar siempre al límite de su tesitura, como hacen otros cantantes. Es comedido y conoce muy bien donde están sus fronteras. No hubo sorpresas, todo estaba medido al milímetro y todo sonó con corrección, con los deberes hechos. 

En lo que más destaca Nando Agüeros es en su estilo para componer letras y ese gusto por las rimas lo lleva hasta las llamativas presentaciones de los músicos en directo. Cada uno de los componentes tuvieron su rima, como muestra presentó al guitarra diciendo: “en ese mundo tan nuestro de acordes y telecasters, de trotamundos con máster he aquí un buen maestro, Eduardo Basterra Baster”. 

La velada terminó con todo el público cantando los versos de “Viento del Norte” y los aplausos fueron bien sonados. Dejando a un lado los gustos de cada uno hay que reconocer que Nando Agüeros se ha forjado una carrera que bien merece los reconocimientos que está teniendo y seguro que los éxitos no le darán la espalda en un futuro. 
Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España

lunes, 24 de febrero de 2020

Miss Caffeina: un lamentable directo

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Miss Caffeina: “Directos Vibra Mahou”. Sala Albéniz. Viernes, 21 de febrero. 

Miss Caffeina es una de esas bandas protegidas por no se sabe quién - o yo no lo sé, mejor dicho-, que están en primera línea de cartel formando parte de todos los festivales españoles. Tampoco se sabe si siguen perteneciendo a la escena indie-pop o ya se han pasado al mainstream. La cuestión es que arrasan y allá por donde van cuelgan el cartel de sold out. Escuchando sus temas por plataformas digitales me choca tanto éxito, aunque he de reconocer que algunos videoclips tienen una estética muy cuidada. Pero musicalmente no me dicen nada.  Pensaba que podría ser como con Leiva, que a la tercera canción tengo que cambiar porque no lo soporto, sin embargo, sus directos suenan potentes. No es el caso. Miss Caffeina tiene un directo lamentable, por lo menos así fue en la sala Albéniz de Gijón durante la gira “Directos Vibra Mahou”. Desde el segundo tema sentía deseos de abandonar la sala, pero contuve las ganas por aquello de la profesionalidad y soporté los veintiún temas que sonaron uno tras otro.

Aunque llevan más de una década de vigencia pasaron desapercibidos hasta el lanzamiento  del disco “Detroit” (2016), con canciones como “Mira como Vuelo”, consiguiendo así colarse en las listas de éxitos. Los cuatro componentes se definen a sí mismos como banda atenta a todo lo que suena, sin prejuicios para absorber y dejarse influenciar por las nuevas corrientes. Así justifican el cambio sonoro que han tenido en su último disco “Oh Long Johnson” (2019), dejando las guitarras en segundo plano para ofrecer un sonido más electrónico. Posiblemente, el hecho de que Alberto Jiménez (cantante) se haya convertido en uno de los portavoces más importantes de la comunidad de LGBT+, haya influido en ese sonido más cercano a Fangoria (como “Cola de Pez”, por ejemplo). Sea por lo que sea hay un cambio grande y se nota cuando escuchamos ambos discos. Sin embargo,  en directo, tanto da una canción como otra, suenan todas igual. Igual de mal, quiero decir. Musicalmente hablando, esos arreglillos que se perciben en algunas canciones no estaban y todo sonaba plano y monótono.

Entre “Reina”, un canto a la reconciliación con aquellos que no te dejan salir del armario y  el homónimo de “Oh Long Johnson” que cerró el concierto, alternaron los más conocidos de “Detroit” y casi todo lo último, con algún rescate de sus tres anteriores discos, como “Mi rutina preferida”, cuya letra produce diabetes por empalagosa. El cantante, por otro lado, patinaba de vez en cuando con la afinación y le costaba interactuar con el público. 

En cuanto a las letras, aunque hay algunas que muestran trabajo detrás, la mayoría son lo de siempre pero con algunas  palabras tope modernas, como “peripatético” o alguna palabrota de esas que les hace tanta gracia a los niños pequeños. Por buscar algo positivo, tiene su gracia el contraste entre las letras pesimistas y la música de baile rompepistas en algunas canciones. El resto no me dice nada. 

En definitiva, se nota que este grupo está muy inflado y cuenta con apoyos de los que controlan el panorama de los  festivales y las discográficas que están resurgiendo de sus cenizas. Desde luego, si pretenden ser recordados como uno de los grupos que formaron parte del boom festivalero de la época, tal y como dijeron en alguna ocasión, ya pueden dejar de hacer directos como este.

Zahara se desnuda en la Laboral





 Teatro de la Laboral, viernes,  14 de febrero, 2020

Esta moda que tienen últimamente los cantantes de música pop de alardear de potencia vocal entonando algunos versos a capella es ridícula y molesta. Lo hacen casi todos (por eso digo que es una moda), pero en un teatro, si exceptuamos a los que están a muy pocos metros de distancia, se escuchan más los crujidos de las butacas que la voz. Y me pregunto ¿qué necesidad hay?, ¿Acaso tienen la misma técnica que  los cantantes de ópera capaces de taladrar el oído a los de la última butaca? Va a ser que no, porque tampoco es su finalidad, para eso tienen micrófonos (los del pop). Zahara, una de estas cantantes que en los últimos años han cosechado muchos éxitos, llegó al Teatro de la Laboral y comenzó destrozando los guapos versos del tema “La Gracia”, cantándola a viva voz y rasgando acordes con la guitarra. Hasta el de la mesa de sonido tuvo que apagar el equipo para que dejara de sonar el pequeño soplido de los altavoces y se pudiera percibir algo. Y ni así. En fin, modas absurdas. 

Gijón fue la ciudad escogida para finalizar esta gira especial de ocho conciertos con el que la nueva profesora de Operación Triunfo –encargada de impartir Cultura Musical-, quiso “desnudarse sobre el escenario” ofreciendo sus canciones más íntimas y emocionales. Y triunfó. A pesar del mal inicio y a pesar de algunos desajustes que bien se podrían corregir con más tiempo y rodaje, su propuesta en el escenario resulta original.

La puesta en escena un tanto diferente; batería, bajo, guitarra, voz y teclados, por ese orden, formando media luna sobre las tablas para que ninguno tuviera especial protagonismo, es digna de mencionar porque pocas formaciones lo hacen. En cuanto a lo musical, destacan algunas progresiones armónicas que se salen de lo típico, provocando melodías con giros inesperados. Los sonidos están bien trabajados, principalmente los sonidos analógicos de los teclados que iban mutando a tiempo real, creando universos psicodélicos peculiares, como en “Pregúntale al polvo”, “Inmaculada decepción” o “El diluvio universal”, que tanto me recuerda a la banda “León Benavente”. A veces los volúmenes se descontrolaban entre tanta electrónica psicodélica, quedando la voz opaca y difusa y llegué a dudar si estábamos en el L.E.V., pero aún es pronto para eso.

En su repertorio cuenta con letras cargadas de dardos que apuntan a temas sociales y políticos. Podría señalar varios, como en “Hoy la bestia cena en Casa”, una crítica sobre los vientres de alquiler que tuvo su polémica cuando el disco salió al mercado porque se interpretó como un ataque directo a Albert Rivera. Lejos de esquivar el tema en la Laboral cambió algún verso para ir directa a la yugular: “Tu raya del pelo es perfecta/ lo aprendiste de Pablo Casado/ Y eres el segundo plato / un auténtico Ciudadano/ Miau, miau, miau,…”.

Si bien es cierto que en dos horas de concierto hubo momentos que resultaron un tanto lánguidos, la mayoría llegaron al abarrotado público y levantaron ovaciones, la mayor cuando entonó su exitazo “Con las ganas”. Y es que Zahara es una artista singular con una gran voz y con una cultura musical que le sale por los poros, consiguiendo hacer canciones que conectan con la gente sin dejar indiferente a nadie. En definitiva, esta pequeña gira íntima terminó y, aunque no fue un concierto para enmarcar mereció la pena. 
Crítica publicada en La Nueva España

jueves, 13 de febrero de 2020

Los Secretos: Cuatro décadas de talento creativo


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Los Secretos. Gira “Mi Paraíso”. Teatro de la Laboral, viernes 7 de febrero

A Los Secretos se les atribuye el inicio de la Movida Madrileña, allá por 1980 durante el Concierto Homenaje a Canito (Enrique Cano Leal), batería muerto en un trágico accidente de tráfico y componente del grupo “Tos” junto a los tres hermanos Urquijo (Javier, Enrique y Álvaro).  Su muerte originó la aparición de la nueva formación que se ha convertido en toda una institución musical, a pesar de los altibajos y las vicisitudes que han tenido que atravesar a lo largo de estos cuarenta años de historia. Tras la muerte de Enrique Urquijo (1999), su hermano Álvaro toma las riendas de la banda con una proliferación discográfica más bien escasa. Por ello, el anuncio del nuevo disco “Mi Paraíso”, después de nueve años de sequía, causó expectación y agotó las entradas del Teatro de la Laboral en poco tiempo.
No hay nada nuevo en este disco, simplemente son canciones nuevas que conservan el sonido y el estilo de aquellas otras que convirtieron a la banda en lo que son. “Mi Paraíso” lo forman doce temas que después de escucharlos te dejan la sensación de que las cosas que están bien hechas para qué cambiarlas. Este es el gran mérito que tienen Los Secretos, un estilo definido e imperecedero fácil de captar y de acomodar a los oídos de varias generaciones.

Arrancaron con “Agárrate a mí, María”, un clásico escrito por Enrique Urquijo dedicado a su hija y terminaron con la versión de “Sobre un vídeo mojado” que ya formaba parte de sus orígenes cuando eran “Tos”. Más de dos horas de concierto en las que la figura de Enrique era recordada constantemente a través de los temas nuevos y, por supuesto, los clásicos como “Déjame”, “Ojos de Gata” o “Y no amanece”, entre otros.

La puesta en escena muy cuidada y el sonido definido con precisión, pudiendo captarse cada detalle instrumental. Ramón Arroyo sacó todo un arsenal de guitarras con las que exhibió sus peculiares solos de alto nivel y una proliferación de adornos que parecen simples y, sin embargo, engrandecen las canciones.  Jesús Redondo, teclista y arreglista de gran parte de los temas, también es responsable de los arreglos corales tan característicos de Los Secretos. Él y el último fichaje de la banda Txetxu Altube, bordaron las voces.  El bajista Juanjo Ramos y el batería Santi Fernández se encargaron de que el ritmo fluyera con un buen engranaje.  También hubo algunos fallos del directo, pero nada reseñables, porque incluso esos fallos son una muestra de tener los pies en la tierra y de transmitir verdad, por lo tanto, hasta los errores quedaron bien en este concierto.

Buenos músicos experimentados y buenas canciones ideadas con esa mezcla de nostalgia y talento creativo, ese es el secreto de esta banda madrileña que forma parte de la memoria musical de varias generaciones por derecho propio. Una banda que lleva cuatro décadas creando canciones inolvidables que ya son himnos y que con “Mi Paraíso” demuestran que aún tienen potencial para crear muchas más. 

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España 

jueves, 26 de diciembre de 2019

Estopa abarrota la orilla del río Piles





Estopa: Festival Metrópoli Winter Edition. Palacio de Deportes Adolfo Suárez. Sábado, 21 de diciembre. 

Veinte años llevan los hermanos Muñoz encima de los escenarios partiendo la pana, y a lo largo de su decena de discos se han ganado a pulso el título de  reyes de la rumba catalana, con permiso de Peret que en paz esté. Mucho mérito tienen los de Estopa, de hecho pueden presumir de haber creado himnos que forman parte del acervo de varias generaciones. Así se demostró en Gijón, con un público ansioso porque empezara el concierto, abarrotando el recinto del Palacio de Deportes para recibir a los de Cornellá.  

“Fuego” es el álbum nuevo que presentaron con motivo del vigésimo aniversario. Nada nuevo nos cuentan David y José, es un poco más de lo mismo. Pero tampoco les hace falta, porque ellos, desde “La Raja de tu falda” han encontrado la manera de conectar con su público contando cosas cotidianas, con las que todos nos podemos sentir identificados. No son un producto prefabricado de los que se apuntan al reggaetón o al ritmo que esté de moda, son coherentes con su forma de entender las canciones y funciona bien.

Un acorde y una sola palabra era suficiente para que el público reconociera las canciones y cantara todos los versos de principio a fin.  Así pasó con “Fuí a la orilla del Río”, “Vino Tinto”, “Pastillas de freno”, “Ojitos Rojos”, “Tu Calorro” o “Como Camarón”, entre otras. ¿Quién no conoce estas canciones? Lo curioso es que también sucedía con los nuevos temas de su disco “Fuego”, que lleva pocos meses en el mercado y ya tiene éxitos como  “Atrapado” o la simpática “Pobre Siri”, cuya letra no tiene desperdicio. 


La puesta en escena también ha estado a la altura, con proyecciones de vídeo mezclando imágenes grabadas con imágenes en directo, creando un escenario muy bonito y cargado de colorido. Además, los de Estopa se acompañan de una banda de músicos que tuvieron oportunidades para demostrar su calidad como instrumentistas. Parte de ellos ya figuran en los créditos de la grabación del disco “Fuego”, como el teclista Nacho Lesco, que ofreció destacados arreglos en “Ya no me acuerdo”, entre otras. El percusionista cubano Luisito Dulzaides aportó riqueza rítmica al firme pulso de Anye Bao, un batería que hace historia en el rock español por haber colaborado con grandes como Luz Casal, Raimundo Amador, Ketama, Héroes del Silencio, Rosario Flores y un sinfín de artistas. Las guitarras flamencas de Juan Maya más que escucharse se adivinaban, porque el trabajado espectáculo de ritmo y sonido que ofreció Estopa quedó ensombrecido por la pésima calidad acústica del recinto. Dicho sea de paso, me reitero una vez más en expresar que que a Gijón le hace falta un recinto adecuado para albergar conciertos multitudinarios. Y parece que este tema no le preocupa a nadie. 


En definitiva, la tribu astur estuvo con los de Estopa de principio a fin. Ellos hicieron su trabajo muy bien y el público respondió con muestras de cariño y gratitud. Comentaba una chica a la salida: “meses esperando por este concierto y ya se acabó todo”. Pues sí, el concierto se acabó y el público lo recordará por haber disfrutado mucho. ¡Qué más se puede pedir!

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España

domingo, 22 de diciembre de 2019

Cepeda y Ana Guerra: triunfitos de rebajas


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Cepeda y Ana Guerra. Festival Metrópoli Winter Edition. Sala Albéniz, viernes 20 de diciembre.

Las rebajas de Operación Triunfo se adelantan a la cuesta de enero y la oferta es 2X1, es decir, dos cantantes por el precio de uno. Con nombre de banco y tarjeta de crédito (Imaginbank), Cepeda y Ana Guerra se han sumergido en una gira en la que es difícil buscar puntos en común en sus shows, salvo que los dos han pasado por una de las últimas ediciones de OT y  los dos fueron más aplaudidos por el público que por el jurado del concurso. Aún así ninguno de los dos tiene suficiente tirón para acaparar multitudes, requisito indispensable de la productora Gestmusic. Para buscar una excusa lanzaron un par de baladas perecederas cantadas a dúo y montaron la gira con intención de llenar grandes recintos, pero la promoción se ha ido desinflando poco a poco y en Gijón se han tenido que conformar con llenar la Sala Albéniz y a precio de saldo. 

Empezó Cepeda, con su repertorio lleno de canciones que tocan la fibra sólo a las adolescentes que acaban de descubrir eso de las hormonas. Arreglos musicales y letras más que usadas y vacías de contenido, se repitieron durante toda la actuación. El único tema que valió la pena fue la versión de “No hay manera” de Los Ronaldos, el resto no merece mención. Por lo menos podría haberse rodeado de buenos músicos y ofrecer arreglos interesantes. Sinceramente, desconozco si son buenos músicos o no, simplemente no demostraron nada porque estaban al servicio exclusivo de la voz. Eso sí, eran guapos y me da que pensar si también era un requisito indispensable para formar parte del séquito. 

Cepeda es un cantante del montón con una puesta en escena muy previsible y no aporta nada de originalidad. Probablemente en un par de años ya ni nos acordaremos de su nombre (o apellido), como le ha pasado a tantos ex-concursantes del casi único programa musical que hay en la parrilla televisiva. 

Terminó con su éxito “Mi Reino” y hubo que esperar un rato para el cambio de instrumentos y  de músicos que acompañarían a la cantante canaria. Si hacen una gira conjunta ¿no sería más factible compartir músicos e instrumentos? En fin, cosas del corta y pega. 

Ana Guerra, sin embargo, es una cantante con mucho talento y con un estilo musical de onda latina que hoy por hoy no tiene competencia en España. Le falta madurez para dirigirse al público y a veces se le va la afinación, pero su voz es potente y arriesga con los giros y fraseos. Además, su puesta en escena es mucho más brillante que la de Cepeda: los músicos son buenos y los cuatro bailarines son excepcionales. Lástima que no pudieran desplegar todo su potencial por las dimensiones del escenario. 

Combinó un repertorio de temas propios con éxitos muy conocidos como “La Bikina” que marcó un antes y un después en su paso por OT y se metió al público en el bolsillo. No se si con el tiempo podrá llegar a afirmar eso que canta en su famoso reggaetón “mira qué bien me va sola”, desde luego tiene buenos ingredientes. Le falta tiempo y capacidad para desligarse de estas giras pastiches que nada aportan, salvo hacer caja. 
Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España

lunes, 28 de octubre de 2019

Cooper: Adiós al abanderado del mod


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Cooper. Sala Albéniz, sábado 26 de octubre.

Con el Festival Euroyeyé -el más importante del mundo centrado en la cultura mod-, en plena incertidumbre respecto a las próximas celebraciones y la despedida de Álex Cooper de los escenarios,  la cultura mod se queda a las puertas de la orfandad en España. Gijón era una cita obligada en esta gira despedida de uno de los principales abanderados del movimiento mod después de más de tres décadas de carrera musical. La sala Albéniz fue el lugar escogido para reunir  a una buena representación de esta tribu urbana, que aprovechó la ocasión para sacar del armario las parkas y otras muestras de elegancia sartorial cargadas de pequeños detalles, para complementar las caras sin sombras con peinados a lo garçon o french crop.

El público no estaba allí para escuchar exquisiteces musicales, de hecho hubo unos cuantos errores de ejecución y no sonó especialmente bien, salvo excepciones. Daba igual, lo que pretendían  los asistentes era pasárselo bien recordando grandes temas de “Los Flechazos” y de “Cooper” en solitario. Objetivo cumplido, porque sonaron canciones chulas y porque durante todo el concierto se transmitió muy  buen rollo desde el escenario. Acompañado por teclado, bajo, batería y guitarra (este último a medio gas por una lesión en la muñeca), puso al Albéniz a votar con canciones como “En el Club”, el gran éxito de su paso por “Los Flechazos”. Saxo y trompeta completaron el escenario en algunos temas, aportando un sonido más contundente y brillante como en “Islandia” o “En el asiento de atrás”. Con arreglos a tres voces para ensalzar los estribillos lo mejor que pudimos escuchar fueron los coros, sin duda.

Las muestras de cariño y las ovaciones estuvieron presentes durante toda la velada y Álex Cooper fue generoso con los bises (nada menos que seis). “Me conformo”, una canción de los 60’ del grupo “Los Mitos” que Cooper dedicó a todos los amigos mod de Asturias, puso la nota final del concierto y todo apunta a que no habrá arrepentimiento. O quizás sí, ya se sabe que los artistas sufren la adicción a los escenarios mientras viven. Sin embargo, Álex Cooper siempre ha sido coherente con sus principios, con sus ideas y con el respeto que siente por una cultura calada en la working class. A partir de ahora cabe preguntarse qué será de la escena  mod. Puede que se apague poco a poco o que se reinvente de nuevo, aunque se suele decir que su modo de vida no tiene fecha de caducidad, por lo tanto, su música tampoco. 

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España

lunes, 20 de mayo de 2019

Miriam Rodríguez: mucho que pulir



Miriam Rodríguez, gira "Contigo". Teatro de la Laboral, viernes 17 de mayo

Teniendo en cuenta que la mayoría de los concursantes de Operación Triunfo caen en el olvido rápidamente o ni siquiera llegan a grabar disco y hacer gira en solitario, el vertiginoso éxito que está teniendo Miriam Rodríguez sorprende. Tercera finalista de la edición 2017, su paso por el programa “Lo siguiente” de Televisión Española o “La Voz”, en la que hizo de ayudante del cantante y coach Pablo López, amén de su exitoso single “Hay algo en mi”, canción promocional de la serie “Vis a Vis”, contribuyeron en gran medida a este éxito. Otra cosa es mantenerlo y para ello  hace falta pulir unos cuantos detalles, al menos en la puesta en directo.

Llegó al Teatro de la Laboral para presentar su álbum debut “Cicatrices”, que lleva medio año a la venta. Salvo algunos pequeños fragmentos, no es un álbum cargado de grandes canciones, ni mucho menos, sin embargo, su actuación en directo causó una gran sensación a un público mayoritariamente femenino y adolescente. Sonó “Aquí estás” con un volumen de micrófono excesivamente alto y una reverberación descomunal. La mala ecualización de los instrumentos fue mejorando, excepto la voz que se mantuvo sin definición y con mucha reverberación todo el concierto.

Acompañada por batería, bajo, guitarra y teclado disparó una a una las canciones de su disco, quedando en evidencia que los músicos están al servicio de las canciones para lucimiento de la voz, sin ninguna concesión a solos instrumentales. Una pena, porque seguro que son buenos músicos.

Pero lo peor de la puesta en directo de la cantante gallega no son ni sus canciones insulsas, aunque algunas sean autoría de Pablo López, ni sus letras creadas a base de frases demasiado manidas, ni que no haya hueco para lucimiento de los músicos, ni siquiera que su voz no esté bien ecualizada y, por lo tanto, no se entienda lo que dice. Lo peor son las presentaciones que preceden a cada tema: son discursos aprendidos que rayan la falta de credibilidad, poco adecuados para conectar con las vivencias  del público que acude a sus conciertos (mayoritariamente quinceañeras) y sobre todo falta de espontaneidad. Hay demasiada rigidez para que todo salga según lo previsto y eso le quita la gracia.

Por otro lado, Miriam Rodríguez tiene cosas positivas que pueden llevar a convertirla en una gran estrella con el paso del tiempo. Lo primero tiene una gran voz, con un vibrato peculiar que le aporta una identidad distinta a otras voces “extriunfitas”, por lo que es una lástima que quede enmascarado por una pésima ecualización y no lo explote más. Además, su puesta en escena es muy buena, de una auténtica rockera aunque no se dedique a este género (una lástima). Sobre todo, lo que demostró Miriam Rodríguez en el Teatro de la Laboral es que tiene ganas y eso es importante. Espero que encuentre un camino fructífero y que no caiga en el olvido al tercer disco.  

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España