Mostrando entradas con la etiqueta Danza Contemporánea. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Danza Contemporánea. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de julio de 2022

Tocororo Suite. El alma cubana en forma de danza

“Tocororo Suite”: Compañía “Acosta Danza”. Teatro Jovellanos, viernes 22 de julio de 2022.  

“Tocororo” fue la pieza que en el año 2003 marcó el inicio como coreógrafo del bailarín Carlos Acosta,  y casi veinte años después presenta en Gijón una versión reducida bajo el título “Tocororo Suite”.  El motivo por el que perdura en cartel después de tantos años lo pudimos comprobar en el Teatro Jovellanos y es simplemente porque la pieza es espectacular. Se trata de una obra que fusiona ballet clásico con danza contemporánea y danzas folklóricas cubanas,  que tiene el atractivo de interpretar la música en directo y un argumento bien hilado  con posibilidad de muchas lecturas. 


Cinco músicos en el escenario comenzaron interpretando una partitura de latin jazz de un nivel muy alto, dando paso al protagonista del cuerpo de baile que representa al joven viajero que se tiene que enfrentar a las dificultades de sobrevivir en un lugar ajeno. El joven, ataviado con una maleta, se mueve con pasos de ballet clásico técnicamente impecables, sin embargo, está en un entorno en el que predomina la danza contemporánea y los bailes folklóricos y por ello es rechazado. Su empeño por adaptarse a la nueva situación le impulsa a luchar y trabajar hasta lograr salir victorioso. 

 

Mediante una sucesión de números coreográficos Carlos Acosta, al frente de la compañía “Acosta Danza”, encontró la forma de representar la emigración, la confrontación de culturas, la violencia, el amor, el erotismo o las luchas por el poder, y todo ello con toques de humor y, sobre todo, con una calidad técnica impecable. 


Los músicos en vivo interpretaron un repertorio ecléctico en el que se fusionan muchos elementos, imprimiendo así un toque de calidad a las magníficas coreografías. El único defecto fue la disparidad de volúmenes en las percusiones que, por momentos, se apoderaban del resto de los instrumentos y resultaban molestas. Quizás, hubiera sido más oportuno la utilización de pantallas de metacrilato. 


En definitiva, “Tocororo Suite” es una magnífica fábula que representa las raíces cubanas en forma de danza, capaz de satisfacer a los entendidos en danza, a los melómanos y al público en general que busca entretenimiento y un poco de diversión. Una gran creación de Carlos Acosta digna de ser representada por mucho tiempo.


Crítica publicada en La Nueva España  


miércoles, 5 de junio de 2019

Alonzo King: Un visionario de la danza






Alonzo King Lines Ballet. Teatro Jovellanos, viernes 24 de mayo.  


Las ocasiones las pintan tan calvas que ver una coreografía de danza contemporánea en Gijón no tiene precio, y si está fraguada por la mente de uno de los grandes de la disciplina ya no se puede pedir más. Alonzo King es “uno de los pocos maestros auténticos del ballet de nuestra época”, en palabras del famoso coreógrafo William Forsythe y su espectáculo en el Teatro Jovellanos lo constató.


La primera coreografía titulada “Art Songs” fue breve e impactante. Diez bailarines expresaron su forma de vivir el sonido a través de movimientos grupales o por parejas, recorriendo el escenario del Teatro Jovellanos con trazos geométricos muy visuales. No había pausas, cuando la música se detenía el ojo del espectador era atrapado por sutiles movimientos, algunos imposibles. Breves piezas de Bach, Haendel, Schumann y Purcell, con la voz grabada de la mezzosoprano israelí Maya Lahyani, fueron el telón de fondo de la expresividad de los diez bailarines, que mostraron su altísimo nivel uniendo la técnica del ballet clásico con la creatividad de la danza contemporánea. Gran coreografía bajo una austera iluminación y puesta en escena. No hacía falta más.


La segunda parte del espectáculo es de gran originalidad: “Figures of Speech” es una danza creada con un fondo sonoro diseñado por el compositor canadiense Alexander MacSween, formado en su mayor parte por voces humanas captadas en rincones de distintas partes del planeta. La premisa era una llamada de atención por los 7.000 idiomas que corren el riesgo de desaparecer a finales de siglo y explorar el poder de las lenguas perdidas. Las formas de vida de algunos pueblos remotos y su relación con el mundo natural (animales, bosques, juegos de niños, tormentas, etc), están representados en las coreografías, no de manera descriptiva sino expresiva. Los bailarines también son emisores de sonidos a través de la voz como parte de la expresión corporal, contribuyendo así a la unión completa de sonido y danza. Con esta coreografía la funcionalidad de la música en algunos pueblos indígenas se eleva al plano artístico al descontextualizar el porqué de los cánticos. Impactante el número de la cuerda, en el que un bailarín se ahorca sin dramatismos y una chica es atrapada por otra con la propia cuerda. También resultan muy atractivos los contrastes entre las violentas danzas bajo el sonido del didgeridoo y los movimientos muy lentos cuando se emite un sonido contínuo, sin variación de altura.  
Alonzo King fue nombrado uno de los “Tesoros de Danza Insustituibles” de Estados Unidos, en 2015 y para los aficionados ha sido una vivencia emocionante haber podido contar con la compañía de danza contemporánea “Lines Ballet”, bajo la dirección de uno de los coreógrafos más visionarios del momento.

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España  

jueves, 11 de octubre de 2018

Sutra: más que danza

Resultado de imagen de sutra sidi larbi cherkaoui
Ciclo “Danza Xixón 2018”. Sutra- Sidi Larbi Cherkaoui & Sadler's Wells London.
Teatro jovellanos, martes 9 de octubre.


“Sutra” es un espectáculo que no deja indiferente. No es solo una exhibición de saltos
y movimientos de gran dificultad realizados por casi una veintena de acróbatas  y un niño
como protagonista. Sutra cuenta una historia de vivencias y de forma de entender el mundo
espiritual de los monjes Shaolín, que gira en torno al espacio privado y colectivo de cada
individuo. Sutra no es solo una danza más, es un espectáculo que atrapa y provoca reflexión.
El Teatro Jovellanos inauguró el ciclo “Danza Xixón” con “Sutra”, idea de Sidi Larbi Cherkaoui,
uno de los mejores coreógrafos de la danza contemporánea actual, que lleva más de diez
años ofreciendo este espectáculo por todo el mundo. Cuenta el propio coreógrafo que creó
la danza a petición de los propios monjes y se inspiró en el personaje de Bruce Lee. La
puesta en escena resulta atractiva por los contrastes de luces en torno a ocres y grises y
por las dieciséis cajas de madera -creadas por el artista británico Anthony Gormley-, que
bien hacen las veces de muros, de ataúd, de camas, de puertas de un templo o de tablero
de ajedrez. Todo para dar lugar a la meditación o narrar escenas de la vida privada y pública
de un grupo de individuos. Los espacios cambian muy rápido, sin dar lugar al aburrimiento.
En cuanto a los danzantes, alternan la fuerza y rapidez de las katas de kung-fu con
movimientos suaves y fluidos en una representación de la naturaleza y del mundo animal
(serpientes, grullas, batalla de escorpiones, etc).
Resultado de imagen de sutra sidi larbi cherkaoui Resultado de imagen de sutra sidi larbi cherkaouiResultado de imagen de sutra sidi larbi cherkaoui
Para completar la puesta en escena escuchamos una composición de Simón Brzóska
tocada en directo por cinco músicos -percusión, trío de cuerdas y piano-, parapetados
detrás de un telón semitransparente, permitiendo así vislumbrar a los ejecutantes pero
sin poder despistarse de lo que está ocurriendo en el escenario central, es decir, la danza.
La creación musical es de gran calidad, destacando las intervenciones de violín que
exprimen las posibilidades sonoras del instrumento. También hay dulces lamentos del
chelo, melodías de piano acompañadas y, sobre todo, ritmos de percusión acompasados
con el golpeo de las cajas en el suelo y alaridos de los bailarines que provocan la subida
de adrenalina del público. Curioso es el fragmento en que se arrastran las cajas por el
suelo reproduciendo la sonoridad de una corriente de agua.  La composición musical
preciosa y bien ejecutada, sin embargo, nada que ver con el mundo oriental: la sonoridad
es totalmente contemporánea occidental, en su mayoría elaborada con escalas tonales;
lo más cercano al continente asiático que se escucha es algún pasaje que podríamos ubicar
en los países del este de Europa. No deja de ser una forma de establecer puentes de
conexión entre dos mundos, a priori, totalmente distantes.

En definitiva, un espectáculo que merece la pena ver y escuchar, para luego reflexionar.

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España