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martes, 17 de marzo de 2020

OSPA: La trompa en primera línea



Orquesta Sinfónica del Principado (OSPA), programa Horizontes II. Andrews Grams (director), Javier Molina (trompa). Teatro Jovellanos, jueves 27 de febrero

La trompa  tradicionalmente está relegada a ocupar  las últimas filas en una formación sinfónica.  Es un instrumento que pasa desapercibido entre la masa orquestal y pocos compositores han dedicado su talento a escribir obras para trompa y orquesta,  destacando Mozart, que escribió nada menos que cuatro conciertos, así como Anton Weber o Emmanuel Chabrier, entre otros. En esta ocasión la interpretación del "Concierto para trompa nº 1 en mi bemol mayor, op.11", compuesta por Richard Strauss, fue la excusa perfecta para que el alicantino Javier Molina, trompa solista de la OSPA desde junio de 2016, se situara en la primera línea del teatro Jovellanos y nos diera la posibilidad de contemplar la belleza y las capacidades de este instrumento tan peculiar. 



Detrás de esta composición de Richard Strauss hay todo un culebrón familiar que daría rienda suelta a los más inspirados novelistas. El caso es que el compositor conocía muy bien el instrumento, ya que su padre -Franz Strauss-, fue un prestigioso intérprete del mismo y del que Wagner afirmó “Strauss es un tipo detestable pero cuando toca la trompa uno no puede odiarlo”. Richard quiso dedicar a su progenitor la obra por su sesenta cumpleaños pero no la finalizó a tiempo y una vez terminada su padre la rechazó.  En conclusión, la rivalidad entre ambos dio lugar a ríos de tinta y la dedicatoria fue a parar a otro gran trompista, Oscar Franz

Una de las mayores dificultades de la obra es el control de la dinámica entre el instrumento solista y la orquesta y Javier Molina interpretó la obra con responsabilidad, entusiasmo y sin titubear, manteniendo el pulso con la orquesta de tú a tú. Se llevó una buena ovación, tanto del público como del resto de integrantes de la OSPA y nos deleitó con una propina junto con sus cinco compañeros de sección, que dieron muestras de cariño y respeto hacia el protagonista de la noche.

La batuta corría a cargo del americano Andrew Grams, que abrió el concierto con la suite sinfónica “Printemps” de Claude Debussy, inspirada en la obra “La Primavera” de Botticelli. Si la pintura está cargada de simbolismo y preciosistas detalles, la partitura no lo es menos. Siguiendo la línea de Debussy, esta composición tiene múltiples colores, formas y sutilezas que requiere muchas escuchas para captar toda la belleza. Es de esas obras que en cada interpretación se descubre algo nuevo, al igual que en la pintura. La dirección vigorosa de Grams, que además de las manos y la batuta dirige con todo su cuerpo en movimiento, favoreció una interpretación solvente.

La velada terminó con la interpretación de la “Sinfonía nº 3 en do menor, op. 78”, para órgano de Camille Saint-Saëns, de quien Franz Liszt dijo que era "el más grande organista del mundo" y Wagner catalogó como "el más grande compositor francés vivo". Un prodigio de obra que Grams dirigió de forma enérgica, permitiendo por momentos escuchar casi de forma individual a cada una de las secciones orquestales, hasta llegar a la coda final con un derroche de energía.

Si tenemos en cuenta que Saint-Saëns a principios del siglo XX se mostraba en contra de las influencias de Debussy y de Richard Strauss, no deja de ser curiosa la elección del programa al unir a estos tres compositores en una misma velada. Pero la OSPA no deja de sorprendernos.  



Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España



miércoles, 24 de septiembre de 2008

Preludio a la Siesta de un Fauno DEBUSSY




DEBUSSY el creador de la música moderna. El músico que describió paisajes y colores como nadie lo había hecho antes, saltándose las normas tonales tradicionales, para crear ambientes que nadie había logrado captar hasta el momento.
Un hombre (genio) con una biografía muy compleja, que consiguió expresar a través de la música sus sentimientos y su visión del mundo.
Preludio a la Siesta de un Fauno es una obra basada en un poema de Stephane Mallarmé, que fué duramente criticada y calificada de obscena y pornográfica. Provocó un gran escándalo cuando se presentó por primera vez en Paris y recibió abucheos y silbidos. Con esta obra se rompían muchas normas. Por ejemplo; las bailarinas para desplazarse apoyaban primero el talón y terminaban el movimiento en los dedos, totalmente opuesto a las normas del ballet clásico. El decorado fué lo único que se salvó de la crítica. Claro que , estamos hablando del año 1912, aún así me parece absurdo las críticas.


Argumento:
Un fauno se encuentra dormitando en una tarde de calor. Aparecen unas ninfas, y él curioseándolas, pretende acercarse y acariciarlas. Las ninfas juegan con él, pero en el momento que se encuentra más atrevido, ellas huyen asustadas. Herido y contrariado, el fauno encuentra un foulard que una de las jóvenes ninfas ha perdido. En la soledad, respira el perfume y, de pronto, aparece ante su imaginación la bella joven dueña del objeto. Él, besa el foulard, lo aprieta contra su pecho, y las imágenes evocadas en él, se convierten en su objeto con el cual satisface sus deseos.

DEBUSSY utilizaba sonoridades modales a las cuales no estaban habituados los oidos del público de aquella época. Sirvió de inspiración, años después, para grandes compositores de bandas sonoras y de dibujos animados, y hoy en día es habitual escuchar su influencia musical en el cine , sin embargo, en la época en que el vivió el cine aún estaba en pañales.
Una preciosidad para los oidos de cualquier aficionado a la música.

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