Bienvenido al Blog de mi banda sonora personal. Espero que disfrutes mientras navegas por aquí.
lunes, 22 de enero de 2024
Ilia Papoian. La pasión y el talento del legado ruso. Notas al programa.
jueves, 26 de enero de 2023
Franco Broggi: otras músicas argentinas
Franco Broggi: “Ciclo de Jóvenes Intérpretes Fundación Alvargonzález”,Sociedad Filarmónica de Gijón, miércoles, 25 de enero de 2022.
La Sociedad Filarmónica de Gijón apuesta por expandir el repertorio tradicional de las salas de concierto y se acerca al nacionalismo argentino al contar con la presencia de Franco Broggi, un joven pianista con mucho talento y comprometido con sus raíces. Broggi dio vida a piezas de los compositores más relevantes que dotaron de identidad musical a su país, pues Argentina no es solo tango o milonga.
El recital se inició con una pieza de Alberto Williams, considerado uno de los impulsores del nacionalismo musical argentino junto con Julián Aguirre, cuya música también estuvo presente en las manos de Broggi. Interpretación un tanto fría que salvó con la “Sonatina en sol menor” del santafesino Carlos Guastavino, otra figura clave en el desarrollo del nacionalismo argentino. La primera parte se completó con “Evocaciones Líricas” del compositor Hugo Fernández Languasco, quien honró la sala con su presencia entre el público.
El pianista subió el nivel notablemente en la segunda parte del recital, comenzando con una magnífica interpretación de la preciosa pieza “Las Niñas”, también de Guastavino, en la que demostró su talento para el lirismo. Quizás donde más se lució fue en la mezcla de músicas y culturas de Alberto Ginastera que plasmó en su “Sonata n.º1”, inspirada en las pampas argentinas, con técnicas que recuerdan a Bartok o Stravinsky: una obra de enorme dificultad que Broggi bordó.
Cerró por todo lo alto con “Adiós Nonino” de Piazzola y como propina el “Bailecito” de Guastavino. Desconozco cuántos argentinos había en la sala, pero los que estaban se fueron orgullosos del legado de su música y de su continuidad a través de un joven pianista que con veintisiete años está llamado al éxito.
miércoles, 12 de enero de 2022
Martín García: el nuevo astro del piano
Martín
García (piano). Organiza: Sociedad Filarmónica de Gijón en colaboración con la
Fundación Alvargonzález. Teatro Jovellanos, miércoles, 12 de enero de 2022.
Después
de haber escuchado al pianista Dmytro Choni hace menos de un mes en el Teatro
Jovellanos, el listón de recitales de piano está por las nubes esta temporada y
otro recital tan seguido da lugar a inevitables comparaciones. Pero Martín
García es un pianista peculiar y excepcional desde cualquier aspecto en que se
aborde. No es solo que toque técnicamente bien con sus dedos y que sea capaz de
producir un sonido cálido y redondo, es que toca bien con todo su cuerpo, como
si las teclas fueran una extensión de sus dedos. Se mueve y se balancea como si
bailara con el piano, tararea algunas melodías y su cara es todo un catálogo de
emociones capaz de conseguir atraparte en la butaca y hacer que no te pierdas
un solo detalle.
Con un
público numeroso, entre los que se citaron unos cuantos pianistas y muchos
estudiantes, abordó la primera interpretación y demostró que no es un pianista más.
Comenzó con la “Sonata nº 14 en do menor, K 457”, una sonata un tanto especial
por ser en modo menor (Mozart solo tiene dos en modo menor de las dieciocho que
compuso), lo cual requiere una gran madurez para expresar todo ese torrente de
emociones que subyacen en la partitura. La forma de abordar esta sonata
demostró una personalidad muy marcada para la corta edad que tiene Martín, al
tocarla de diferente manera a cualquier versión que tengamos en la cabeza. Es
inevitable hacer comparaciones entre unos intérpretes y otros y aún más desde
que existen las grabaciones, y esto ha generado una especie de canon sobre lo
que es más perfecto y lo que es menos. Pero ahí estaba Martín para darle una
nueva vida y un nuevo enfoque a la partitura, cambiando los acentos y los
adornos, imprimiendo matices distintos a lo tradicional y entendiendo los
tempos de diferente manera a otros grandes intérpretes consolidados. Una vez
finalizados los tres movimientos mi sensación fue ¡caray! ¡Y por qué no!
Un saludo con sonrisa agradecida y casi sin
que finalizaran los aplausos correspondientes a la sonata de Mozart abordó tres
piezas de Liszt, simplemente porque sentía ganas de tocar y no quería perder
más tiempo en pausas. Tres piezas de considerable complejidad siendo la primera
de ellas “Funerales”, la séptima y la más conocida de la colección “Armonías
poéticas y religiosas”. Martín
García se transformó para darle una intensa fuerza dramática que caracteriza a
la pieza. La limpia articulación y la precisión impecable de García fueron muy
evidentes en la segunda de las piezas “Les jeux d'eaux à la Villa d'Este”, que
Liszt compuso como homenaje a la belleza de las fuentes que adornaban la
residencia de verano de su amigo el Cardenal Hohenlohe. Y para finalizar con
Liszt como guinda del pastel, fue la interpretación del “Valse-Impromptu S.
213”, donde las escalas fluían libremente en unas líneas sonoras que el
pianista convertía en interpretación propia.
La
segunda parte, como no podía ser de otro modo, estaba dedicada a Chopin. Y es
que el pianista gijonés ostenta el honor de ser el primer español en acceder a
la fase final del prestigioso Concurso Internacional de Piano «Fryderyk Chopin»
en el que obtuvo el Tercer Premio y Premio Especial «Filarmónica de Varsovia».
La calidad pianística quedó patente ya en la elección de piezas por parte de
García, pues quería mostrar en su ciudad natal por qué es merecedor de tan alto
premio.
La
exquisita interpretación de las “Mazurcas op. 50” y los “Preludios op. 28
dieron paso a la esperada “Sonata nº 3 en si menor, op 58”, una de las piezas
más trascendentales de todo el repertorio pianístico donde el pianista se lució
y marcó la diferencia respecto a otros intérpretes por la ejecución, la calidad
del sonido y la forma de entender a Chopin.
Tres
propinas requirieron los sonoros aplausos de un público entregado y que
difícilmente olvidará el nombre de Martín García, un pianista gijonés que está
llamado a figurar entre uno de los grandes astros del piano internacional.
Apostamos por él.
Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España
viernes, 20 de agosto de 2021
Alexander Kobrin frente a Chopin y Mussorgsky
Alexander Kobrin, Festival Internacional de Piano de Gijón “Jesús González Alonso”. Teatro Jovellanos, miércoles 18 de agosto, 2021.
Hace tres años por estas fechas apuntábamos en este periódico la audacia de Alexander Kobrin al abordar las tres sonatas de Chopin en un mismo concierto organizado por el Festival Internacional de Piano de Gijón “Jesús González Alonso”. El éxito logrado ha provocado que en la presente edición del Festival se haya vuelto a contar con la presencia de Kobrin para el segundo y último concierto del Festival, que sigue apostando por mantener el nivel alcanzado en ediciones anteriores.
El concierto en el Teatro Jovellanos se estructuró en dos partes compactas dedicadas a la música del periodo romántico y Chopin no podía faltar. Varias grabaciones en CD catapultan a Kobrin como uno de los grandes especialistas en el repertorio del compositor polaco y para este recital seleccionó varias piezas de distintas técnicas pianísticas. Para empezar “4 Mazurkas Op. 24” publicadas en 1836 que Kobrin abordó con una técnica que rebosaba sensibilidad, precisión y riqueza de planos sonoros. Continuó con la “Fantasía Op. 49”, compuesta cuando Chopin contaba con 31 años y estaba en un momento de convulsión política. La obra escrita en un solo movimiento con distintas indicaciones de tempo fue abordada por Kobrin con maestría, destacando la soltura con la que ejecutaba los pasajes de octavas terminando en una especie de marcha triunfal. Seguidamente interpretó “Berceuse Op. 57” o canción de cuna, la cual se basa en una serie de variaciones sobre un tema ostinato con una textura y sonoridad compleja que Kobrin demostró conocer profundamente. Finalizó la parte dedicada a Chopin con “Barcarola Op. 60” que Kobrin abordó en un tempo más lento que otros intérpretes, pero con sentido y conocimiento del autor.
Ya en la segunda parte y tras las presentaciones de Andrea García, directora de producción del festival que sustituyó de viva voz al programa de mano habitual que se suele entregar en papel, Kobrin interpretó la obra programática “Cuadros de una Exposición” de Modest Mussorgsky, compuesta en 1874 e inspirada en pinturas de su amigo Víctor Harkman. Aunque esta obra está demasiado manida y puede llegar a resultar cansina -se interpreta cada año-, sigue teniendo mucha audiencia y sigue siendo una apuesta fuerte para cualquier recital. Además, Alexander Kobrin conoce muy bien el repertorio ruso y sobre todo del periodo romántico y su interpretación fue francamente limpia y depurada. La apoteosis del décimo y último cuadro levantó una gran ovación por parte del público y fue correspondida por parte del pianista ruso con una breve pieza de Debussy.
En definitiva, el programa elegido por Kobrin para un recital de piano no es para quitarse el sombrero y no está a la altura de su último recital en Gijón, sin embargo, las obras escuchadas presentan diferentes grados de dificultad y tuvieron una ejecución brillante. Kobrin ha bajado un poco el listón, pero sigue siendo una experiencia escucharle interpretar a Chopin.
sábado, 22 de mayo de 2021
Penélope Aboli y Patrin García-Barredo: Dos pianistas con libertad
Penélope Aboli y Patrin García-Barredo: recital de piano solo y a cuatro manos. Organiza: Sociedad Filarmónica de Gijón. Teatro Jovellanos, viernes 21 de mayo, 2021.
“Al aire libre” es el título del programa ofrecido por las pianistas Penélope Aboli y Patrín García-Barredo en el penúltimo concierto de la temporada de la Sociedad Filarmónica de Gijón. Un concierto atractivo y original de piano solo y a cuatro manos en el que se interpretaron obras de los compositores Crumb, Schuman, Ligeti, Bartók y Debussy.
A priori, resulta difícil encontrar una conexión entre estos compositores, ya que abarcan una enorme creación pianística en los últimos dos siglos, sin embargo, las intérpretes buscaron un nexo a través de un recorrido por distintas concepciones de los espacios abiertos, el cosmos y la naturaleza, seleccionando piezas que identifican estos elementos.
George Crumb (1927)
es uno de los compositores americanos vivos más interpretados, (aunque casi
nada por estas latitudes) y cuatro piezas de su obra “Makrokosmos” abrieron el
recital, sumergiendo al espectador en una música poco convencional, donde
Patrin García-Barredo se encargaba de percutir, rasguear e introducir objetos
en el arpa del piano para alterar la sonoridad habitual del instrumento.
Mientras, la sensibilidad de Penélope Aboli con las teclas quedó patente,
ofreciendo un despliegue de pizzicatos, glissandos, trémolos, y otras técnicas
contemporáneas de una manera elaborada y compleja, incluyendo citas a Chopin y
a John Cage con su piano preparado.
Directamente, sin aplausos ni interrupciones (a petición de las artistas) se pasó del universo cósmico de Crumb al Romanticismo de Robert Schumann, con piezas de “Escenas del bosque” y “Retratos del Este”, ofreciendo una visión de la naturaleza bucólica a la par que hostil. Sin duda, no es fácil encontrar una conexión entre ambos compositores, sin embargo, este hecho aportó gran originalidad al concierto y apaciguó los oídos de algunos asistentes que gustan más de la música decimonónica.
Difícil la interpretación de “Cinco piezas para piano a cuatro manos” de Georgy Ligeti, sin embargo, la pareja formada por las dos pianistas funcionó perfectamente, respirando con sincronía, tanto en la “Marcha”, como en el “Estudio Polifónico” y, sobre todo, en las “Tres danzas nupciales”.
Ligeti fue un compositor que influyó en Crumb, pero aún más influyó Bartók y su universo pequeño “Mikrokosmos”, una voluminosa obra de piezas progresivas que va desde partituras muy sencillas hasta las técnicas más avanzadas, como es el caso del “Volumen 5” que interpretó Penélope con gran profesionalidad. De Bartók también escuchamos la cuarta parte “Szabadban”, en húngaro “Al aire libre”, título que engloba el recital de Gijón y que da lugar a múltiples lecturas.
Para cerrar el programa, Patrin García-Barredo demostró dominio técnico de Debussy, uno de los compositores más profusos y complejos de la obra pianística. Entre “Images” y “Preludes” se lució ampliamente, cerrando a cuatro manos junto con su compañera Penélope con “En Bateau”, la primera parte de la “Petite Suite”, donde se percibe el continuo movimiento melódico sobre acordes quebrados a modo de barco navegando. Sin duda, la mejor interpretación de toda la velada.
Entre estos cinco compositores hay una significativa evolución del lenguaje con identidades propias y no es fácil abordar un repertorio así en un solo concierto, sin embargo, estamos ante dos pianistas maduras y que han sabido darle sentido a unas obras difíciles y heterogéneas con libertad. El aplauso sonoro fue agradecido por las pianistas con una danza a cuatro manos de Brahms, como propina.lunes, 21 de octubre de 2019
Rosa Torres Pardo mejor que Lang Lang
Nikita Mndoyants: El pianista ruso sube el listón
lunes, 20 de mayo de 2019
Antonio Baciero: un gran histórico de la Filarmónica
jueves, 24 de enero de 2019
Juan Barahona: Claridad con Mozart y emoción con Listz
viernes, 7 de diciembre de 2018
Silvia Pérez Cruz y Marco Mezquida: Un encuentro irrepetible
martes, 9 de octubre de 2018
Juan Pérez Floristán: un pianista con nombre propio
lunes, 3 de septiembre de 2018
Homenaje a Jesús González Alonso: Reivindicando lo nuestro
Kobrin borda a Chopin









