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lunes, 14 de enero de 2019

Sara Baras: Sombras flamencas

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Sara Baras  “Sombras”. Teatro Jovellanos. viernes, 11 de enero/2019

Casi dos horas de espectáculo que se evaporan en un instante porque el diseño, la puesta en escena, la música y la calidad artística de cada uno de los integrantes es tan alta que no da tiempo ni a respirar. Así es “Sombras”, el nuevo espectáculo de Sara Baras presentado en el teatro Jovellanos, para celebrar veinte años de su compañía de baile “Ballet Flamenco Sara Baras”.La propuesta es “un viaje a través del tiempo, de los colores, del silencio y del bullicio, de la multitud y de la soledad, de la luz y de las sombras”, como cita el programa de mano. Un viaje a través de trece números que comienza y termina con “Sombras”, donde el arte y el taconeo de la bailarina a velocidad de un martillo neumático, hizo sucumbir a un público que abarrotaba el teatro y no dejaba de exclamar “Ole” y “guapa”, entre muchos otros piropos.

Abrieron con el cuerpo de baile proyectando sombras a través de un juego de luces milimétricamente medido para dar paso al virtuosismo de los pies de la protagonista, acompañada por el gran guitarrista Keko Baldomero. Si espectacular fue el inicio aún más la “Farruca”, cuyo nombre se debe a la denominación en Cuba y en Andalucía de los gallegos y asturianos recién migrados. Un baile masculino creado por Faíco y popularizado por Antonio Gades que Sara ha convertido en habitual de sus coreografías. Los muchos contratiempos de gran dificultad  y la carga expresiva que tiene el cante lo convierten en un cuadro de gran impresión. La “Farruca” se iba transformando en “Martinete”, con todos los bailarines moviéndose con gran precisión. Muy destacable las bailarinas en “Mariana”, un palo muy cercano a los tientos en el que también se lucieron las voces a pelo de Rubio de Pruna e Israel Fernández.

Impactante fue la coreografía de Sara Baras y José Serrano en el “Vals” sobre un poema de García Lorca, musicalizado por Leonard Cohen y muy bien adaptado por Keko Baldomero para la ocasión. Con los “Tangos”, José Serrano demostró que es un gran compañero de baile -además de sentimental- y arrancó una estruendosa ovación.

Aún faltaba la “Travesía”, en la que pudimos escuchar el violín de Ara Malikian sonando de fondo. Todo un lujo. Después, una “Alegría”, una “Bulería” y toda la compañía presente para el “Fin de Fiesta”, cerrando un espectáculo que te atrapa. Y es que la potencia, la velocidad, la precisión y el arte de Sara Baras (de abuela asturiana) es deslumbrante, pero sus espectáculos son redondos porque se acompaña de grandísimos músicos, un gran cuerpo de baile y un equipo técnico que no deja nada al azar. Nos dolían las manos de aplaudir.

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España

lunes, 1 de junio de 2015

Sara Baras ¡No se puede tener más arte!



Ballet flamenco de Sara Baras y su espectáculo “Voces”. Teatro Jovellanos, viernes 22 de mayo, 2015.

La muerte de Paco de Lucía es el germen de “Voces”, un espectáculo creado por Sara Baras que aúna música, danza, iluminación y vestuario del más alto nivel para rendir tributo a los grandes del flamenco: Camarón, Enrique Morente, Antonio Gades, Carmen Amaya y Moraito  Chico.  Si ya causó sensación con “La Pepa” o “Juana la Loca”, con  “Voces” sube escalones hasta rozar la perfección de un espectáculo exento de artificios en el que lo importante es el arte flamenco.

La voz en off de Carlos Herrera es el hilo conductor de los diferentes cuadros de esta suite flamenca y los arpegios de “Canción de amor” de Paco de Lucía abren el baile. La puesta en escena es sencilla, un escenario decorado con seis carteles de las leyendas del flamenco y una iluminación muy bien pensada por Oscar Gómez de los Reyes, para que Sara nos deleite con lo que mejor sabe hacer: bailar hasta dejarse el alma en el escenario.

La química presente en el baile con su pareja artística y sentimental José Serrano, en una variación rítmica del paso a dos por seguiriyas, vestida de lunares y alternando los solos de baile para fundirse en un abrazo final, fue uno de los primeros números que levantó una gran ovación. El bailarín también fue muy aplaudido en su homenaje a Enrique Morente. Representando una partida de algún juego de mesa, mientras el guitarrista Keko Baldomero toca por tientos (y después por soleá) y un cantaor entona “el día que yo me muera que nadie venga a llorar con pena, mejor cantar aunque se cante con pena”, José Serrano arranca un baile con una fuerza soberbia que va transitando por diferentes ritmos bajo las voces de los tres cantaores.   

Precioso fue el cuadro a ritmo  de taranta dedicado a Camarón. El vestido de vaporosa gasa blanca con volantes iluminados por los focos produce efectos visuales al dar vueltas que recuerdan a la mismísima Isadora Duncan. Y es que el vestuario de Torres-Cosano también es uno de los elementos fundamentales de Voces.


Es difícil de destacar un número de la suite flamenca porque todos son diferentes y geniales, entre ellos el cuadro de “Las Cármenes” con todo el cuerpo de baile zapateando al son de un arreglo flamenco de la “Carmen” de Bizet y el número final con el vestido de flecos verde y todos los artistas encima del escenario. Pero si me quedo con uno es con el  baile de Sara al compás de una farruca. Con seis espejos detrás y vestida de hombre en homenaje a Antonio Gades inicia un zapateado de punta y tacón sobre la base rítmica creada por el udú, la pandereta percutida  por los dedos (solo en las sonajas) y el palmeo. Todo el conjunto forma un efecto percusivo espectacular y muy variado en  dinámicas. La intensidad creada fue tanta que ya no había posibilidad  de más, así que inteligentemente todo acabó en un pianíssimo con la artista en el centro del escenario y los brazos abiertos.  La ovación (sonadísima) fue interrumpida, pues sólo era una pausa para arrancar de nuevo con un virtuosismo de guitarra y taconeo arrebatador. Hasta el técnico de luces, a mi lado, exclamaba ¡ole y ole! 
Crítica de Mar Norlander para el periódico La Nueva España