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domingo, 1 de febrero de 2026

Tarja, la reina del metal sinfónico.

 



Tarja Turunen y Marko Hietala, “Living The Dream Together Tour”. Gijón Arena,

viernes, 30 de enero de 2026.


Tarde de metal sinfónico en estado puro, de ese que resiste modas y playlists fugaces

gracias a una parroquia fiel capaz de cruzarse medio país en pleno invierno gélido para

escuchar el poderío de la distorsión y voces que todavía ponen la piel de gallina. El

Gijón Arena acogía la primera de las cuatro fechas españolas que reúnen a Tarja

Turunen y Marko Hietala, ex de Nightwish, acompañados por otras dos bandas: “Rok

Ali and The Addiction” y “Serpentyne”.

Tras la actuación de las bandas invitadas –mención aparte merece “Serpentyne” que

dejaremos para otra ocasión-, llegó el turno de Marko Hietala. El finlandés concluyó un

concierto correcto, apoyado más en actitud y carisma que en brillantez musical,

llevándose la gran ovación cuando llamó a Tarja para compartir escenario durante un

par de temas.

Pasadas las nueve de la noche, apareció Tarja Turunen con su show en solitario para

confirmar quién manda. Tras un arranque tibio para ajustar sonido –esta vez con

teclados ¡por fin! con volumen adecuado-, sonó “Crimson Deep”: intensidad, afinación,

dramatismo y una demostración de técnica en agudos que recordaron por qué su voz

sigue siendo referencia.

Sorprendió el guiño metalero al “Bolero” de Ravel en “Victim of ritual”, antes de

sumergirse en el repertorio que encumbró a Nightwish, con “Feel for You” como

momento destacado junto a Hietala. “Higher Than Hope” sonó algo justa, pero quedó

compensada con “Silent Masquerade” cantada a dúo y convertida en uno de los grandes

momentos de la noche.

El tramo final fue una apisonadora con “I Walk Alone” y “Wish I Had an Angel”, sin

pirotécnica ni artificios: solo banda, canciones y poderío. Así es el metal honesto. Como

buena capitana, Tarja fue la última en abandonar el escenario, dejando claro que sigue

siendo la reina vocal y que en el metal sinfónico el liderazgo se demuestra en directo.

Crítica publicada en La Nueva España.

sábado, 24 de enero de 2026

Gijón a ritmo de salsa con Estrellas de Buena Vista

 

Estrellas de Buena Vista. Gijón Arena, viernes, 23 de enero de 2025.

En 1997, Ry Cooder grabó en La Habana el disco “Buena Vista Social Club”, un

proyecto de música tradicional cubana que alcanzó un éxito sin precedentes y fue

reconocido con un premio Grammy. Aunque aquella experiencia no tuvo continuidad,

en 2021 el legendario tresero Pancho Amat retomó su espíritu dando vida a “Estrellas

de Buena Vista”, integrando a antiguos miembros originales junto a una nueva

generación de músicos virtuosos. Esta formación, se presentó en Gijón con motivo de la

gira asociada a la publicación del álbum “Live in Havana”, ofreciendo un auténtico lujo

musical para el público local.

La puesta en escena estuvo especialmente cuidada, con imágenes evocando el esplendor

de la capital cubana y una banda capaz de convertir el concierto en una auténtica fiesta

de ritmo y color. La intención fue clara: rendir homenaje a sus predecesores con

canciones inmortales al tiempo que proyectar la esencia cubana hacia el futuro.

El concierto destacó por su capacidad para convertir clásicos en piezas vivas, abiertas a

la improvisación y al baile. “La negra Tomasa” o la divertida “De camino a la vereda”

sirvieron para que el pianista Alejandro Falcón desplegara una notable capacidad

creativa, luciéndose con diferentes tumbaos sobresalientes. Destacables las voces de

toda la plantilla, con especial interés en la voz de Rosalía Gómez y su interpretación de

“20 años” o la de Kiko Ruíz colándose entre el público para atraparlos con el

“Manisero”.

En piezas tan versionadas como “Lágrimas negras”, donde el margen para la sorpresa es

reducido, la banda logró aportar matices propios, destacando el protagonismo de la

trompeta de Roberto García. Además, el recinto era cómodo para el baile y la

participación del público. No faltaron tampoco guiños didácticos y dosis de humor que

contribuyeron a crear el buen rollo, incluida la curiosa atribución del “Asturias, patria

querida” a Ignacio Piñeiro, tan discutible como anecdótica.

En definitiva, es de agradecer que existan iniciativas como “Estrellas de Buena Vista”,

que mantienen viva la música cubana y demuestran que su calidad y vigencia siguen

intactas.

Crítica publicada en La Nueva España

domingo, 30 de noviembre de 2025

Bustamante no brilla por la acústica

 



La voz de Bustamante mejora en cada nueva gira —y ya van más de veinticinco desde que debutó en “Operación Triunfo con apenas diecinueve años—. Su repertorio también avanza cuando deja a un lado los reguetones y esa amalgama de pseudoritmos latinos que poco aportan a una de las voces populares más potentes del panorama urbano español. Su nuevo disco, “Inédito”, reúne mejores canciones, arreglos más cuidados y una personalidad reforzada, fruto de una madurez artística previsible en alguien cuya capacidad vocal nunca estuvo en duda.

Sin embargo, todas esas composiciones, matices y detalles que ensaya minuciosamente junto a su sólida banda para los directos se pierden en recintos cubiertos por carpas de plástico completamente cerradas, como es el caso del Gijón Arena. Bustamante es un cantante que vocaliza con claridad, pero en esta ocasión apenas se entendían las frases.

Un aspecto positivo fue que el recinto no estaba abarrotado, algo poco habitual, y eso permitió moverse con libertad en busca del mejor sonido. En ciertos puntos -muy escasos- se encontraba un equilibrio suficiente para disfrutar de sus alardes vocales, de los coros de Olaya Salazar o del talento de sus músicos.

Más allá de los problemas sonoros, Bustamante volvió a mostrarse cercano y afectuoso con su público y no escatimó entrega vocal.  Entre las nuevas composiciones que presentó destacaron el momento acústico de “Derramando verdad” y “Soy capaz”. Y además de presentar los temas inéditos, recurrió a clásicos como “Devuélveme la vida”, “Dos hombres y un destino” o “No soy Superman”, habituales en sus giras.

En definitiva, Bustamante puso la voz y la energía, la banda aportó el trabajo minucioso y la carpa se encargó de reinterpretar a su manera todo el conjunto, añadiendo un filtro sonoro que deslució el esfuerzo artístico y convirtió el concierto en una experiencia parcialmente frustrante… salvo que, con el precio de la entrada, uno solo busque la experiencia visual.

Crítica publicada en La Nueva España

viernes, 28 de noviembre de 2025

El mejor tributo a Michael Jackson

 




“This is Michael”, Gijón Arena, jueves, 27 de noviembre, 2025.

El Gijón Arena acogió This is Michael, el espectáculo en el que el brasileño Lenny Jay

revive la figura del Rey del Pop ante varios centenares de espectadores. Su parecido físico,

gestual y coreográfico resulta sorprendente, hasta el punto de parecer un clon en

movimiento. En lo vocal, sin embargo, sus limitaciones son más audibles: aunque reproduce

bien los giros y el timbre de Michael Jackson, carece de la potencia y flexibilidad del original.

Aun así, hoy por hoy es el mejor imitador del artista.

El principal inconveniente fue el recinto: una carpa útil para combatir el frío, pero perjudicial

para la acústica. El sonido se convertía en una “bola sucia” que emborronaba los matices y

restaba precisión a la mezcla. Una pena.


El show arrancó con “Wanna Be Startin’ Somethin’”, con un espectacular cuerpo de baile y

grandes músicos que arroparon a Jay para recorrer durante dos horas los momentos más

emblemáticos de la carrera de Jackson. “Smooth Criminal”, “Bad”, “Billie Jean” o “Thriller”,

incluyendo un medley de The Jackson Five, desataron una auténtica euforia entre los

asistentes.

La presencia de Jennifer Batten, histórica guitarrista de Jackson y parte fundamental de su

banda durante una década, aportó un plus de autenticidad y energía eléctrica. El cierre con

“Beat It” alcanzó uno de los puntos más altos gracias al mítico solo creado por Eddie Van

Halen y que Batten interpretó miles de veces junto al propio Michael.


Mención aparte merece la corista del show, dejando impactado al público: su potente y

afinada voz brilló especialmente en los interludios en los que Jay cambiaba de vestuario. Su

duelo de blues con Batten fue uno de los momentos más espectaculares de la noche.

“This is Michael” es un tributo respetuoso, vibrante y lleno de talento, capaz de evocar,

aunque sea por instantes, la magia del mito. Sin duda, el mejor homenaje a Michael

Jackson que puede verse hoy en día.