Warcry. Semana Grande, escenario de Poniente. sábado, 11 de agosto
Llegaron al escenario de Poniente felices por tocar para los suyos y
dispuestos a darlo todo, aunque el momento no era el más favorable para
algunos. Víctor García, vocalista y actualmente único miembro fundador de la
banda Warcry, venía con la voz más arenosa de lo habitual. Aún así no escatimó
ni una sola frase y se dejó la voz literalmente en un concierto
que llama la atención por ser de un estilo muy poco frecuente en las
programaciones de la Semana Grande.
Arrancaron con “Nuevo Mundo” y “Contra el viento”, dos clásicos del álbum
“¿Dónde está la luz?”, perteneciente a la etapa en la que empezaban a
llamar la atención como banda. Las musas danzaron al ritmo de dos temas del
último disco “Donde el silencio se rompió” (2017), en el que se aprecia más
nivel creativo y sonoro. La exhibición del guitarrista Pablo García -si hay
parentesco familiar con Víctor no me consta-, llegó con “Muerte o Victoria”,
colgando la guitarra por detrás de la cabeza para hacer un solo virtuoso.
¡Cuánto gusta esto a sus fans! Y no es que no se luciera hasta el momento, de
hecho cada intervención suya es para pararse y conectar la neurona. Es más,
creo que si Warcry está donde está es por contar con un guitarra de ese nivel,
amén del cantante que lo da todo.
Desde su origen ha habido mucha evolución sonora, aunque pocos cambios en
la calidad y en las temáticas de sus letras: suelen estar vacías de
contenido. ¿Es lo habitual en el heavy metal? Pues sí, pero no tendría porqué
ser así: Sabina y el metal son perfectamente compatibles. Iniciativas de cambio
ha habido, intentando tocar aspectos sociales más actuales como la
violencia de género. La canción “Cobarde” es muestra de ello y, aunque la
letra es demasiado superficial y contada desde un punto de vista muy
paternalista, bienvenida sea; que una banda metalera trate este tema es poco
frecuente y muy significativo. Y es que en el mundo del metal siempre ha habido
carencia de estrógenos.
Pero Warcry jugaba en casa y a los suyos les tiene que ofrecer algo más que
bengalas, llamaradas, curradas proyecciones en la pantalla y otras
parafernalias que ya son habituales en sus conciertos. La sorpresa estaba en la
colaboración de la Coral Polifónica Gijonesa y el Coro Joven de Gijón que
aportaron sus voces a la inmortal
“Keops” y a “Nana”, repitiendo la experiencia de la gala de los Premios
Amas del 2015, pero esta vez no en versión acústica sino en plena apoteosis con
toda la banda. Santi Novoa, teclista de Warcry y también director del coro,
adaptó perfectamente las voces a las particularidades de las canciones y,
aunque el coro se quedó bajo de volumen respecto a la contundencia de la banda,
las canciones ganaron.
Víctor García se
compadecía de los peces del acuario al finalizar un concierto de dos horas y
media con un volumen imponente. Un concierto en el que los de Warcry supieron
contentar a los miles de fans presentes y, probablemente, ganarse a algunos
nuevos que simplemente pasaban por allí.
Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España
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