jueves, 21 de mayo de 2026

Rochat - Rodiles: un viaje brillante por la música europea.

 

Foto: Juan Plaza

Concierto de Nadège Rochat y Noelia Rodiles. Sociedad Filarmónica de Gijón. Miércoles, 20 de mayo de 2026.

La unión de la pianista Noelia Rodiles y la violonchelista Nadège Rochat dio como resultado uno de esos conciertos en los que técnica, inteligencia musical y complicidad artística avanzan en la misma dirección. Y si a esa evidente química se suma un repertorio poco frecuente y cuidadosamente elegido, el resultado solo podía ser un concierto de los grandes de la temporada de la Filarmónica.

Abrieron con las “Cinco piezas en el estilo popular Op. 102” de Robert Schumann, donde destacó especialmente la atmósfera íntima y delicada de la segunda: “Langsam”. Rochat posee una forma de tocar difícil de apartar de la vista: el violonchelo parece una extensión natural de su cuerpo y cada frase nace con absoluta implicación expresiva. También brilló la tercera pieza, en la que las complejas armonías entre el piano y las dobles cuerdas del chelo encontraron un equilibrio admirable.

La música de Manuel de Falla permitió apreciar la sensibilidad y precisión de ambas intérpretes, especialmente de Rodiles, muy sólida durante toda la velada. Además, sorprendieron interpretando las siete canciones originales y no solo las seis habituales de la “Suite popular española” anunciada en el programa.

Uno de los grandes aciertos del concierto fue la inclusión de la “Sonata para violonchelo y piano, Op. 4, obra tan compleja como infrecuente, llena de cambios bruscos y contrastes expresivos que ambas resolvieron con seguridad y musicalidad.

Para mi gusto fue en la “Suite Italienne obra de Stravinsky extraída del ballet “Pulcinella”, donde más destacaron estas dos intérpretes, alcanzando, quizá, su momento más brillante: frescura, precisión rítmica y un diálogo bien definido entre ambos instrumentos.

Los reiterados aplausos dieron como premio la interpretación de quizás la más bella de las “Canciones que me enseñó mi madre” de Anton Dvorak, interpretada con delicadeza y calidez.

Y es que el tándem Rodiles-Rochat funciona y esperamos que esta unión se repita con más frecuencia.

Crítica publicada en La Nueva España

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