“Ginebras”
y “León Benavente”, Vibra Mahou Fest. Recinto Ferial de Asturias Luis Adaro,
sábado, 16 de mayo de 2026.
El “Vibra Mahou Fest” volvió a celebrarse en
Gijón con un cartel muy atractivo para los amantes del rock alternativo,
apostando por nombres consolidados y propuestas frescas dentro de la escena
nacional. La organización fue impecable, con todo lo necesario para el
disfrute, pero el gran problema volvió a ser el recinto elegido: un pabellón.
En este caso el de la Feria de Muestras, aunque realmente da igual cual sea
porque todos tienen el mismo problema: una acústica terrible. Los rebotes
constantes convierten el sonido en una masa informe que satura los oídos y
empaña la experiencia de los cientos de asistentes. Una auténtica lástima para
bandas que merecían mejores condiciones.
Aun así, hubo grupos capaces de sobreponerse
parcialmente a esas dificultades. Las madrileñas “Ginebras” demostraron por qué es una de las bandas
más atractivas del panorama actual. Frescas, descaradas y divertidas,
desplegaron un repertorio de letras irónicas y pegadizas acompañado de una
energía contagiosa sobre el escenario. Su conexión con el público fue inmediata
y, pese al deficiente sonido, dejaron claro que verlas en directo sigue siendo
una auténtica fiesta. Espero otra oportunidad para escucharlas en mejores
condiciones.
El cierre de cartel quedó en manos de “León Benavente”, habituales ya en Gijón y
siempre recibidos con entusiasmo. Pero tampoco ellos se libraron y el problema
acústico volvió a penalizar seriamente la actuación de la banda liderada por Abraham Boba. Resultó frustrante no poder captar
esas capas sonoras que el grupo desarrolla de forma tan personal en canciones
que el pabellón entero coreaba casi al unísono, como “La aventura” o “La
gloria”, entre muchas otras.
En definitiva, este festival dejó claro que sabe
construir un cartel atractivo y cuidar los detalles organizativos, pero también
dejó en evidencia que, además de cervezas vende música y, sin embargo, no se
concede importancia al sonido. La solución no es compleja, bastaría con colgar
grandes cortinajes o elementos absorbentes para reducir los rebotes y mejorar
sustancialmente la acústica. Quizás, algún día se tenga en cuenta.
Crítica publicada en La Nueva España
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