lunes, 8 de junio de 2026

Antonio Orozco en su mejor momento

 



Antonio Orozco, tour “La gira de mi vida, 2026”. Parque Hermanos Castro, Gijón, sábado 6 de junio de 2026.

 

Nueve años después de su última visita a Gijón, Antonio Orozco regresó a la ciudad para celebrar sus veinticinco años de carrera e iniciar la gira de presentación de su nuevo trabajo, “El tiempo no es oro”. Y pocas ciudades podían resultar más apropiadas para ello. Orozco manifestó en varias ocasiones durante la velada el cariño que siente por Gijón, pero el sentimiento es claramente recíproco: miles de personas abarrotaron la pista y las gradas para recibir a un cantautor que ha experimentado una notable y coherente evolución y está en el mejor momento de su vida artística.

Quienes recuerden su anterior actuación en la ciudad seguramente tendrán presentes aquellos largos discursos que regalaba entre canción y canción. Esta vez apenas hubo espacio para ellos. Lejos de ser un reproche, la ausencia de esas intervenciones demuestra cómo ha cambiado su manera de comunicarse con el público. Todo ese amor, esa sensibilidad y esa cercanía que antes transmitía a través de la palabra ahora se encuentran plenamente integrados en sus canciones.

La transformación también se percibe en la voz (canta mejor que nunca) y en la puesta en escena. El concierto, impecable durante las dos horas de duración, contó con una producción cuidada y una banda de grandes músicos que arropó cada una de las composiciones. Es cierto que de un artista de su categoría se espera un alto nivel técnico, pero lo que sigue distinguiendo a Orozco de muchos de sus contemporáneos es su extraordinaria capacidad para conectar emocionalmente con el público.

El nuevo disco tuvo un protagonismo destacado durante la noche. “El tiempo no es oro” es un trabajo cargado de verdad y sensibilidad, y así quedó reflejado en las interpretaciones de temas como “Bebé” o “El problema fue la solución”, dos de los momentos más íntimos y emotivos del repertorio.

Por supuesto, tampoco faltaron los grandes clásicos. Canciones como “Mi héroe”, “Estoy hecho de pedacitos de ti” o la imprescindible “Devuélveme la vida” sonaron renovadas gracias a unos arreglos intensos y cuidados que fueron coreados de principio a fin por un público completamente entregado. Hubo emoción, recuerdos y hasta alguna lágrima en una noche que confirmó la excelente relación entre el artista y la ciudad.

Antes de despedirse Orozco prometió regresar pronto. Después de la acogida recibida, no cabe duda de que Gijón volverá a recibirle con los brazos abiertos.

Crítica publicada en La Nueva España

sábado, 6 de junio de 2026

Moisés P. Sánchez imagina a Falla en el siglo XXI

 



Falla Imaginado”.Moisés P. Sánchez (piano), Ana María Valderrama (violín), Pablo Martín Caminero (contrabajo). Organiza: Sociedad Filarmónica de Gijón. Teatro Jovellanos, viernes, 5 de junio de 2026.

El concierto de clausura de la temporada de la Filarmónica de Gijón volvió a demostrar la capacidad de esta renovada institución para romper barreras estilísticas y ampliar horizontes sonoros. La propuesta del pianista Moisés P. Sánchez constituyó, además, uno de los homenajes más originales a Manuel de Falla con motivo del 150 aniversario de su nacimiento.

La idea que vertebraba el programa era tan sencilla como sugerente: imaginar cómo sonarían las partituras de Falla si fueran soñadas hoy por un músico libre de etiquetas, pero profundamente respetuoso con la tradición. Para ello, Sánchez contó con dos colaboradores de excepción: el contrabajista Pablo Martín Caminero y la violinista Ana María Valderrama.

La apertura con una poco frecuente “Mazurka” de Falla marcó desde el inicio el carácter de la propuesta. Los materiales originales se transformaron mediante sonoridades jazzísticas y una libertad expresiva que sugería posibles caminos creativos para el compositor gaditano en pleno siglo XXI.

Las “Seis canciones populares españolas” recibieron tratamientos diversos e imaginativos. Entre ellas destacó especialmente la “Asturiana”, convertida en un paisaje sonoro de resonancias methenianas donde afloraba la influencia armónica de Lyle Mays. Esa atmósfera contemplativa desembocó en un vibrante “Polo”, sustentado por los precisos obstinatos pianísticos de Sánchez, sobre los que violín y contrabajo desplegaron toda la energía y vitalidad de la obra.

El “Nocturno”, otra pieza poco conocida de inspiración chopiniana, reunió únicamente a piano y contrabajo en un delicado diálogo salpicado de improvisaciones que evocaban el entendimiento musical de Keith Jarrett y Charlie Haden.

La segunda parte estuvo presidida por la “Suite Imaginada”, composición de P. Sánchez construida a partir de recursos técnicos y expresivos característicos de Falla. Dividida en cuatro movimientos, la obra evidenció tanto el profundo conocimiento del compositor andaluz como la personalidad creativa de su autor. Brilló especialmente Ana María Valderrama, impecable en energía, precisión e integración dentro de un trío de gran cohesión.

Como cierre, una apasionada y precisa “Danza ritual del fuego” condensó todas las virtudes del proyecto: respeto por el legado de Falla, libertad creativa y una convincente traslación de su universo sonoro al lenguaje del jazz contemporáneo. Un final brillante para un concierto que demostró que la mejor manera de homenajear a los clásicos no es conservarlos intactos, sino permitir que sigan dialogando con el presente.

Crítica publicada en La Nueva España