sábado, 6 de junio de 2026

Moisés P. Sánchez imagina a Falla en el siglo XXI

 



Falla Imaginado”.Moisés P. Sánchez (piano), Ana María Valderrama (violín), Pablo Martín Caminero (contrabajo). Organiza: Sociedad Filarmónica de Gijón. Teatro Jovellanos, viernes, 5 de junio de 2026.

El concierto de clausura de la temporada de la Filarmónica de Gijón volvió a demostrar la capacidad de esta renovada institución para romper barreras estilísticas y ampliar horizontes sonoros. La propuesta del pianista Moisés P. Sánchez constituyó, además, uno de los homenajes más originales a Manuel de Falla con motivo del 150 aniversario de su nacimiento.

La idea que vertebraba el programa era tan sencilla como sugerente: imaginar cómo sonarían las partituras de Falla si fueran soñadas hoy por un músico libre de etiquetas, pero profundamente respetuoso con la tradición. Para ello, Sánchez contó con dos colaboradores de excepción: el contrabajista Pablo Martín Caminero y la violinista Ana María Valderrama.

La apertura con una poco frecuente “Mazurka” de Falla marcó desde el inicio el carácter de la propuesta. Los materiales originales se transformaron mediante sonoridades jazzísticas y una libertad expresiva que sugería posibles caminos creativos para el compositor gaditano en pleno siglo XXI.

Las “Seis canciones populares españolas” recibieron tratamientos diversos e imaginativos. Entre ellas destacó especialmente la “Asturiana”, convertida en un paisaje sonoro de resonancias methenianas donde afloraba la influencia armónica de Lyle Mays. Esa atmósfera contemplativa desembocó en un vibrante “Polo”, sustentado por los precisos obstinatos pianísticos de Sánchez, sobre los que violín y contrabajo desplegaron toda la energía y vitalidad de la obra.

El “Nocturno”, otra pieza poco conocida de inspiración chopiniana, reunió únicamente a piano y contrabajo en un delicado diálogo salpicado de improvisaciones que evocaban el entendimiento musical de Keith Jarrett y Charlie Haden.

La segunda parte estuvo presidida por la “Suite Imaginada”, composición de P. Sánchez construida a partir de recursos técnicos y expresivos característicos de Falla. Dividida en cuatro movimientos, la obra evidenció tanto el profundo conocimiento del compositor andaluz como la personalidad creativa de su autor. Brilló especialmente Ana María Valderrama, impecable en energía, precisión e integración dentro de un trío de gran cohesión.

Como cierre, una apasionada y precisa “Danza ritual del fuego” condensó todas las virtudes del proyecto: respeto por el legado de Falla, libertad creativa y una convincente traslación de su universo sonoro al lenguaje del jazz contemporáneo. Un final brillante para un concierto que demostró que la mejor manera de homenajear a los clásicos no es conservarlos intactos, sino permitir que sigan dialogando con el presente.

Crítica publicada en La Nueva España

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