Cuarteto Quiroga. Sociedad Filarmónica de Gijón.
Teatro Jovellanos, miércoles, 22 de abril de 2026.
El Cuarteto Quiroga es uno de los ejemplos más
logrados de lo que significa el auténtico trabajo en equipo en la música de
cámara. Su manera de interpretar, elegante y cohesionada, con una precisión
impecable en entradas y salidas, expone, además, una comprensión profunda de
cada obra.
Más allá de la técnica, es un placer observar en
directo la complicidad entre sus integrantes: miradas, respiración compartida y
gestos, a veces sutiles y a veces enérgicos, transmiten la sensación de estar
completamente abstraídos del mundo mientras disfrutan de sus interpretaciones.
El Op. 20 de Joseph Haydn abrió el
concierto. Un terreno cómodo para el cuarteto, en el que destacó especialmente
el tercer movimiento por sus pianísimos de gran sutileza y una línea melódica
clara y fluida. En contraste, el cuarto movimiento mostró toda su energía, con
un carácter ágil y brillante, articulado con precisión en sus pasajes
contrapuntísticos.
Con el Cuarteto nº 8 de Dmitri Shostakovich ofrecieron
una lectura de precisión milimétrica y gran refinamiento expresivo. La
intensidad emocional fue constante, revelando la crudeza de una obra compuesta
en 1960 en apenas tres días y dedicada a las víctimas del fascismo y de la
guerra. Muy acertadas las palabras del violinista Cibrán Sierra, al evocar
conflictos actuales (Irán,
Gaza, Ucrania, Israel), situando
la obra en una dimensión plenamente contemporánea: una música que sigue
mostrando el horror humano.
Para cerrar, el Op. 127 de Ludwig van Beethoven,
escrito tras la Novena Sinfonía, en una etapa marcada por la sordera, la
enfermedad y el aislamiento. Todo esto desplegó un lenguaje libre, experimental
e introspectivo que el cuarteto interpretó con profundidad y sensibilidad.
Los ruidosos aplausos fueron correspondidos con una
sonatina de Johann Sebastian Bach, poniendo el broche final con una ejecución
impecable. Un auténtico lujo disfrutar de estos referentes de la música de
cámara que rozan la excelencia.
Crítica publicada en La Nueva España
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