Ana Torroja, gira “Se ha acabado el show”. Escenario de Poniente, Semana Grande de
Gijón. Jueves, 13 de agosto de 2026.
El concierto de Ana Torroja era uno de los más esperados de la Semana Grande de
Gijón, pero no estuvo a la altura de lo deseado. Y eso que, después de casi treinta años
de carrera en solitario poco fructífera en éxitos, ha encontrado la inspiración para
componer nuevos temas para su álbum “Se ha acabado el show”. Buen álbum y excusa
perfecta para esta gira, que sirve de encuentro para los nostálgicos del icónico grupo
Mecano.
Sin embargo, las miles de personas que acudieron a Poniente percibieron que Ana
Torroja no atraviesa su mejor momento a nivel vocal, llegando a hacernos sufrir ante las
dificultades que mostraba para afrontar determinadas partes del repertorio. Se notaba
falta de aire para terminar las frases y el apoyo diafragmático no era suficiente,
obligándola a recurrir a la garganta. No funcionó. Quizás la humedad de Gijón influyó o
quizás faltó una preparación técnica más adecuada. Lo cierto es que no conseguía
sobrepasar ciertas notas indispensables (aún bajando tonos) y que, además, forman parte
de su identidad vocal.
Aun así el concierto fue un regalazo para los amantes nostálgicos que se colaron en la
fiesta de los 80 para tomar un “Barco a Venus” y llenarse de emoción al escuchar temas
como “Cruz de Navajas”, la maravillosa “Hijo de la Luna” o “Mujer contra Mujer”,
cuyo arreglo renovado sonó espectacular.
En cambio, no termina de convencer el arreglo de “Maquillaje”. Y es que hay canciones
que no necesitan una nueva versión porque, en su formato original, ya son perfectas.
De los temas nuevos destacaría “La maleta”, con un sutil riff de bajo. También hubo
tiempo para recordar “A contratiempo”, punto de salida a su carrera en solitario y “Hoy
ya no te quiero”, con un buen groove placentero para los oídos.
Por otro lado, el estilismo y la pose elegante de Torroja, así como su cercanía y entrega
hacia el público, estuvieron impecables, como siempre. La puesta en escena, sin grandes
artilugios ni virtuosismos instrumentales, estuvo igualmente impoluta, dándole
protagonismo a las canciones, que es lo que importa. Porque la magia de aquellas
canciones de Mecano volvió a hacerse presente en Poniente.
En definitiva, pese a las dificultades vocales, Ana Torroja nos regaló una noche
emocionante y, por eso, la querremos siempre.
Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España.

