viernes, 16 de octubre de 2026

El Ensemble 4.70 conquista a la Sociedad Filarmónica



Ensemble 4.70, Yuri Zhislin (director), Mercedes Schmidt (flauta), José Antonio Domené (arpa). Sociedad Filarmónica de Gijón, Teatro Jovellanos, jueves 15 de octubre de 2026.


El concierto inaugural de la temporada de la Sociedad Filarmónica de Gijón se convirtió en una magnífica declaración de intenciones. El Ensemble 4.70, en esta ocasión bajo la dirección de Yuri Zhislin, ofreció un programa original y de gran exigencia titulado “Metamorfosis”, en el que la calidad interpretativa, la sensibilidad y la complicidad entre los músicos fueron protagonistas.

Comenzaron con el bellísimo “Andante festivo” de Jean Sibelius, adquiriendo especial

significado al ponerse en diálogo con “Metamorphosen”, de Richard Strauss, obra con

la que se cerró el concierto. Ambas composiciones, vinculadas al turbulento contexto

europeo de la Segunda Guerra Mundial, establecieron un sugerente hilo conductor entre

la belleza, la memoria y la pérdida. Una asociación musical tan poco habitual como

acertada, que otorgó al programa una notable coherencia emocional.

Entre ambas obras se situó el “Concierto para flauta, arpa y orquesta en do mayor, K.

299”, de Mozart. Pese a la dificultad añadida del intenso olor a barniz que se percibía en

el teatro, Mercedes Schmidt destacó por su virtuosismo, limpieza técnica y elegancia,

mientras que José Antonio Domené, uno de los arpistas españoles más destacados de su

generación, ofreció una interpretación refinada y llena de sensibilidad. En una partitura

donde todo parece fácil, la escucha en directo permite apreciar la enorme dificultad que

se esconde tras su aparente naturalidad. Ambos solistas demostraron una admirable

compenetración y ofrecieron como propina el “Entr’acte” de Jacques Ibert,

maravillosamente interpretado.

La segunda parte estuvo dedicada a “Metamorphosen”, de Strauss, una obra de

extraordinaria complejidad escrita para veintitrés instrumentos de cuerda solistas.

Zhislin optó por una lectura de pulso calmado y reposado, que favoreció la profundidad

expresiva y permitió apreciar la riqueza del entramado musical. Tras esta intensa

reflexión sonora, el “Ave verum corpus” de Mozart, ofrecido como propina, aportó un

cierre de conmovedora serenidad.

Más allá del nivel artístico, destacó la complicidad y el disfrute de los intérpretes,

perceptibles desde el escenario. Liderado por el gijonés David Roldán, violista e

impulsor del proyecto, el Ensemble 4.70 confirma así sus señas de identidad: calidad,

flexibilidad, sólida base musicológica y capacidad para desarrolla programas

cuidadosamente concebidos. Alcanzar en esta ocasión una plantilla de treinta artistas en

el escenario supone un hito para una formación singular en el norte de España.

En definitiva, el concierto fue un éxito y una magnífica forma de inaugurar la

temporada: una demostración de talento, imaginación y pasión por la música.


Crítica de Mar Norlander, publicada en La Nueva España. 

viernes, 9 de octubre de 2026

Martín García deslumbra y Nuno Coelho conquista con Falla y Ravel.

 



Concierto inaugural de la temporada de la OSPA. Nuno Coelho (director), Martín

García (piano), El León de Oro (coro). Teatro Jovellanos, jueves 8 de octubre de 2026.


La Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) inauguró la temporada

reivindicando el talento asturiano con dos referentes: el pianista Martín García y el coro

El León de Oro. Bajo la acertada dirección de Nuno Coelho, Falla y Ravel

protagonizaron un diálogo entre la identidad española y el refinamiento francés.

En “Noches en los jardines de España”, Martín García exhibió su extraordinario

virtuosismo y una expresividad apasionada que hacen de Falla un compositor ideal para

su temperamento. Con una técnica prodigiosa y un dominio del color deslumbrante,

conjugó brillantez y sensibilidad, integrándose en la orquesta sin perder protagonismo.

La propina, “Danza del fuego”, confirmó esa afinidad excepcional del pianista con el

universo fallesco.

En la segunda parte, la OSPA junto con el coro “El León de Oro” ofrecieron el ballet en

versión orquestal “Daphnis et Chloé”, de Ravel, en su versión sinfónica completa,

menos habitual que la suite extraída de sus números finales. La elección permitió

apreciar la continuidad dramática y la riqueza de una partitura de extraordinaria

complejidad. Ravel, maestro de la precisión técnica y de la miniatura musical, despliega

aquí una orquestación de asombrosa complejidad, fruto de un control minucioso del

detalle.

Desde el sutil comienzo, la música fue abriéndose gradualmente hasta construir una

amalgama de sonoridades de extraordinaria amplitud. El afinadísimo coro se fundió con

la orquesta hasta convertirse en una sección más, aportando profundidad, luminosidad y

grandeza al conjunto. Coelho destacó por su brillante control de los planos sonoros y la

precisa coordinación entre coro y orquesta, fruto también del excelente trabajo previo de

Marco Antonio García de Paz. Una dirección segura y minuciosa, a la altura de las

exigencias de Ravel.

La OSPA inicia así una temporada especialmente significativa, coincidente con el

último curso de Coelho como director titular y artístico, con una propuesta que

reivindica tanto el talento propio como la ambición de afrontar grandes desafíos del

repertorio sinfónico.


Crítica de Mar Norlander, publicada en La Nueva España

miércoles, 7 de octubre de 2026

Casi medio siglo con Bryan Adams

 


Si hay una canción que probablemente conoce incluso quien nunca ha escuchado un

disco de Bryan Adams, esa es “(Everything I Do) I Do It for You”. Apareció en un

momento extraordinariamente importante para la música popular, 1991, como parte de

la banda sonora de “Robin Hood: Prince of Thieves”, protagonizada por Kevin Costner.

Su impacto comercial fue tan gigantesco que terminó convirtiéndose en una de las

grandes baladas románticas de los años noventa.

Para toda una generación de pianistas que comenzó a estudiar en aquella década, la

canción fue también una puerta de entrada a la música popular. Es difícil encontrar a

alguien que empezara entonces y no se cruzara con ella. Y eso ayuda a entender lo que

ocurría en las casas y escuelas de música: no era una canción que el alumno tuviera que

descubrir; ya estaba en todas partes. Cuando un adolescente empieza a estudiar piano,

existe una diferencia enorme entre “aprende esta pieza de método que no conoces” y

“enséñame a tocar esa canción que escuchamos ayer en la radio”. Una versión

simplificada permitía reconocer rápidamente la melodía y acompañarla con acordes y

arpegios, convirtiéndola en una pieza especialmente agradecida para quienes daban sus

primeros pasos.

Casi lo mismo podríamos decir de “All For Love”, esa balada desgarradora que cantó

junto a Sting y a otro de los iconos de la voz ronca, Rod Steward, para “Los Tres

Mosqueteros”.

Son dos de las canciones que mejor representan su faceta más romántica, aunque reducir

la trayectoria del canadiense a sus baladas sería quedarse muy corto. Adams lleva casi

cinco décadas escribiendo canciones capaces de conectar con varias generaciones.


Inició su carrera musical en 1978 junto a Jim Vallance, con quien publicó “Let Me Take

You Dancing”, un tema vinculado a la escena disco. Tras sus primeros álbumes, alcanzó

su primer gran éxito con “Cuts Like a Knife” (1983) y se consolidó internacionalmente

con Reckless (1984), que incluía clásicos como “Heaven” y “Run to You”. En 1991

publicó “Waking Up the Neighbours”, cuyo mayor éxito fue la mencionada

“(Everything I Do) I Do It for You”, acompañada de otros grandes temas y de una

producción cercana al sonido de Def Leppard. Durante los 90’ destacó por sus

colaboraciones con artistas como Sting, Rod Stewart, Paco de Lucía o Barbra Streisand,

además de experimentar con nuevas sonoridades, como las mezclas de “Chicane” y

nuevas formas de producción, algo que contribuyó a alimentar la percepción de que

Adams se acercaba al dance. Sin embargo, conviene distinguir entre la música grabada

originalmente por Adams y las remezclas realizadas posteriormente por otros

productores.

Durante los 2000 combinó rock, pop, bandas sonoras y proyectos cinematográficos, sin

abandonar nunca del todo la fórmula que había construido su carrera. Después llegaron

nuevos discos, recopilaciones y giras, mientras su repertorio clásico seguía

incorporándose a la memoria musical de nuevas generaciones.

Y ahora esa historia tiene una nueva parada en Asturias. Bryan Adams actuará en Gijón

el 20 de agosto de 2027, en el Parque Hermanos Castro, dentro del Gijón Life, como


parte de su gira “Roll With The Punches”. La gira comenzó en enero de 2025 y

continuará durante 2026 para afrontar nuevas fechas europeas en el verano de 2027. La

cita gijonesa forma parte de una nueva tanda de conciertos en España que también

llevará al canadiense a Pamplona y Fuengirola.

El concierto llegará, además, después de la publicación de “How’s It Goin”, su nuevo

álbum, previsto para el 6 de noviembre de 2026, con dos canciones de adelanto, «51st

State» y «The Ballad of Terry Fox», que permiten intuir una nueva etapa en una carrera

que, casi cincuenta años después de sus comienzos, sigue encontrando motivos para

volver a los escenarios.

sábado, 3 de octubre de 2026

El Kanka, mucho talento.

 


El Kanka, gira “La Calma”. Teatro de la Laboral, sábado 3 de octubre de 2026.


A “El Kanka” le sienta bien finalizar un disco, abandonar el estudio y ponerse en la

carretera con la banda, para demostrar todo su poderío sobre el escenario. Porque es ahí

donde más brilla: en el directo. Sus composiciones tienen gancho y su último disco, “La

Calma”, está hecho con verdadero mimo, pero sobre las tablas se crecen y empiezan a

parecer realmente buenas. Además, esta gira lleva varios meses de rodaje -desde marzo-

y a Gijón llegó este sábado con toda la maquinaria perfectamente rodada y engrasada.

“O algo” fue una declaración de intenciones: percusión poderosa, coros precisos y una

melodía con suficiente personalidad para esquivar la fórmula. Después llegó “La

apuesta”, con su rumbita de acentos latinos, y “Para eso canto” hizo el resto: el teatro

entero entregado, cantando los estribillos como si llevara años -concretamente tres-

esperando ese momento.

El cantautor malagueño sabe, además, administrar el escenario. Cuenta historias,

bromea, se ríe de sí mismo y consigue que sus intervenciones no sean simples paréntesis

entre canciones. La anécdota de “Compadres”, la maruja cotilla que todos llevamos

dentro de “Pasitos Benditos”, o su defensa de cuidarse “más por dentro que por fuera”

construyen un personaje cercano sin necesidad de impostarlo.

Y luego está la banda. Carlos Manzanares, al frente de la dirección musical, lidera un

equipo que entiende que acompañar no significa permanecer de fondo. Sobresalieron el

buen fraseo y mejor sonido del saxo en “Para vivir”, la contundencia de las percusiones

y, sobre todo, la complicidad entre unos músicos que también saben divertirse. ¿Cuándo

un solo de batería ha conseguido arrancar risas además de aplausos? Ahí estaba José

Benítez para demostrarlo en “Pensando en ti”.

Su último disco deja, además, canciones destinadas a quedarse, como “Le pasa solo al

resto” o “Limpieza General”, cargadas de ironía y poesía. Pero su éxito radica también

en algo aparentemente sencillo y cada vez más difícil: fabricar estribillos que se agarran

al cerebro sin pedir permiso. No es poca cosa. En tiempos de canciones que pueden

desaparecer a la segunda escucha, conseguir que un teatro lleno las devuelva

multiplicadas quizá sea una forma bastante precisa de medir el talento. Y de eso, Juan

Gómez Canca, va sobrao.

Crítica de Mar Norlander, publicada en La Nueva España.