Ensemble 4.70, Yuri Zhislin (director), Mercedes Schmidt (flauta), José Antonio Domené (arpa). Sociedad Filarmónica de Gijón, Teatro Jovellanos, jueves 15 de octubre de 2026.
El concierto inaugural de la temporada de la Sociedad Filarmónica de Gijón se convirtió en una magnífica declaración de intenciones. El Ensemble 4.70, en esta ocasión bajo la dirección de Yuri Zhislin, ofreció un programa original y de gran exigencia titulado “Metamorfosis”, en el que la calidad interpretativa, la sensibilidad y la complicidad entre los músicos fueron protagonistas.
Comenzaron con el bellísimo “Andante festivo” de Jean Sibelius, adquiriendo especial
significado al ponerse en diálogo con “Metamorphosen”, de Richard Strauss, obra con
la que se cerró el concierto. Ambas composiciones, vinculadas al turbulento contexto
europeo de la Segunda Guerra Mundial, establecieron un sugerente hilo conductor entre
la belleza, la memoria y la pérdida. Una asociación musical tan poco habitual como
acertada, que otorgó al programa una notable coherencia emocional.
Entre ambas obras se situó el “Concierto para flauta, arpa y orquesta en do mayor, K.
299”, de Mozart. Pese a la dificultad añadida del intenso olor a barniz que se percibía en
el teatro, Mercedes Schmidt destacó por su virtuosismo, limpieza técnica y elegancia,
mientras que José Antonio Domené, uno de los arpistas españoles más destacados de su
generación, ofreció una interpretación refinada y llena de sensibilidad. En una partitura
donde todo parece fácil, la escucha en directo permite apreciar la enorme dificultad que
se esconde tras su aparente naturalidad. Ambos solistas demostraron una admirable
compenetración y ofrecieron como propina el “Entr’acte” de Jacques Ibert,
maravillosamente interpretado.
La segunda parte estuvo dedicada a “Metamorphosen”, de Strauss, una obra de
extraordinaria complejidad escrita para veintitrés instrumentos de cuerda solistas.
Zhislin optó por una lectura de pulso calmado y reposado, que favoreció la profundidad
expresiva y permitió apreciar la riqueza del entramado musical. Tras esta intensa
reflexión sonora, el “Ave verum corpus” de Mozart, ofrecido como propina, aportó un
cierre de conmovedora serenidad.
Más allá del nivel artístico, destacó la complicidad y el disfrute de los intérpretes,
perceptibles desde el escenario. Liderado por el gijonés David Roldán, violista e
impulsor del proyecto, el Ensemble 4.70 confirma así sus señas de identidad: calidad,
flexibilidad, sólida base musicológica y capacidad para desarrolla programas
cuidadosamente concebidos. Alcanzar en esta ocasión una plantilla de treinta artistas en
el escenario supone un hito para una formación singular en el norte de España.
En definitiva, el concierto fue un éxito y una magnífica forma de inaugurar la
temporada: una demostración de talento, imaginación y pasión por la música.
Crítica de Mar Norlander, publicada en La Nueva España.




