Film Symphony Orchestra: gira “Toon Story”. Teatro de la Laboral, domingo, 1 de marzo, 2026.
Por tener la oportunidad de escuchar fragmentos de obras tan increíbles como la banda
sonora de Tom & Jerry ya merece la pena acudir a un concierto de la Film Symphony
Orchestra. Salvo conciertos esporádicos ninguna otra formación interpreta partituras
concebidas por grandes compositores al servicio de lo visual y que son verdaderas obras
de arte.
Sin embargo, peca por abarcar demasiadas películas por programa, extrayendo apenas
dos o tres minutos de cada tema principal. Esta fórmula impide una verdadera inmersión
y convierte el conjunto en un collage poco cohesionado: se pasa de Danny Elfman a
Hans Zimmer o Harry Gregson-Williams sin tiempo para apreciar la singularidad de
cada universo sonoro.
El programa “Toon Story”, presentado en el Teatro de la Laboral y dedicado al cine de
animación, alternó aciertos con piezas que habrían agradecido mayor ensayo o revisión
del conjunto. De entre las quince películas abordadas (diecisiete contando los bises)
destacó por su buena interpretación “Pesadilla antes de Navidad”, donde se recreó con
acierto el color instrumental de Elfman, y “Kung Fu Panda”, de Zimmer, con una
brillante intervención de la concertino Amanda Ochoa extrayendo sugerentes sonidos
orientales.
Con tono más humorístico destacaron las marchas militares y las gallinas cacareando
vía kazoos en “Evasión en la granja”, y como propina “Los Simpson” con participación
del público.
Más flojas sonaron la suite “Cómo entrenar a tu dragón” y “Los Increíbles” de Michael
Giacchino, donde el viento metal evidenció falta de consistencia. En cuanto a las voces,
hubo entrega y buena puesta en escena por parte de los dos cantantes (Anastasia, La
Bella y la Bestia, Aladín), sin embargo, falta un buen pulido técnico en la voz femenina.
En resumen, un espectáculo ameno para disfrutar del entusiasmo de esta joven orquesta
y de la didáctica dirección de Constantino Martínez-Orts, aunque con margen para
profundizar más en unas bandas sonoras que bien merecen estar en el podio de grandes
composiciones contemporáneas y, por lo tanto, mayor desarrollo en concierto.
Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España.
No hay comentarios:
Publicar un comentario