El espectáculo “Piaf! The Show”, recaló en Gijón dentro de su gira internacional
conmemorativa del 110º aniversario del nacimiento de Édith Piaf. La propuesta plantea
un recorrido por la vida y carrera de la artista a través de sus canciones y, sobre el
escenario, Nathalie Lermitte asume el reto de encarnar a un mito irrepetible.
Lejos de la imitación, su interpretación nace desde el respeto y la admiración, logrando
momentos de notable intensidad emocional. Su voz, sólida y expresiva, sostiene un
repertorio exigente que rescata una selección de los temas más brillantes de la “Mome
Piaf”.
El acompañamiento musical resulta impecable, tanto en ejecución como en el buen
gusto de los arreglos, a cargo de Benoit Pierron (percusión), Philippe Villa (piano),
Frederic Viale (acordeón) y Giliard Lopes (contrabajo). Destaca especialmente el
acordeón de Viale, con muchas exquisitas incursiones y un solo memorable en "La
Foule", al que se incorpora posteriormente el resto de la banda.
La atmósfera lograda, gracias a una puesta en escena minimalista con proyecciones
audiovisuales que evocan el París de mediados del siglo XX a consigue transportar al
espectador al universo íntimo de Piaf.
Si bien resulta conveniente dominar el francés o conocer el contenido emocional de las
letras para evitar cierta monotonía, Lermitte suple esta barrera con entrega y una
expresividad gestual muy eficaz. Como única pega en un espectáculo por lo demás
elegante, el intermedio tras la interpretación de “Padam, padam, padam”, rompe
innecesariamente el ritmo con un descanso excesivo. No es necesario un descanso en un
espectáculo de noventa minutos.
El tramo final, con los temas más populares como “La Vie en Rose” o “Non, je ne
regrette rien”, eleva la conexión con el público, que respondió con entusiasmo y
prolongadas ovaciones.
En definitiva, “Piaf! The Show” es un homenaje elegante y sincero, más disfrutable
para quienes ya conocen el repertorio de la cantante, pero capaz también de seducir por
la calidad interpretativa y el buen gusto de su ejecución.
Crítica de Mar Norlander, publicada en La Nueva España.
No hay comentarios:
Publicar un comentario