jueves, 19 de marzo de 2026

La travesía del viajero enamorado, con Luken Munguira y Aurelio Viribay

 


Luken Munguira (tenor) y Aurelio Viribay (piano), Sociedad Filarmónica de Gijón, Teatro

Jovellanos, miércoles, 18 de marzo, 2026.


Una de las partituras más bellas del compositor Franz Schubert es, sin duda, “La bella

molinera”, un ciclo de veinte lieder con un argumento que funciona desde los orígenes

de la humanidad hasta los culebrones más recientes: el amor no correspondido. Basada

en los poemas de Wilhelm Müller, la obra traza el recorrido emocional de un joven

errante que, guiado por un arroyo -símbolo del fluir de la vida-, se enamora de una

molinera para acabar sumido en la frustración y el desengaño.

En esta ocasión, la interpretación corrió a cargo del pianista Aurelio Viribay y el tenor

Luken Munguira, en un concierto organizado por la Sociedad Filarmónica dentro del

festival (POEX). La proyección de los textos traducidos resultó un acierto al facilitar al

público el seguimiento de la narración sin romper la atmósfera intimista.

Viribay ofreció un acompañamiento sólido y refinado, atento en todo momento al

equilibrio sonoro. Su lectura del piano como encarnación del arroyo -con sus flujos y

remansos- fue especialmente lograda, sosteniendo el discurso con sensibilidad y

acertando con el plano en el que se debe situar sin eclipsar la línea vocal. Por su parte,

Munguira apostó por una interpretación contenida, de afinación impecable y más

centrada en la expresividad que en la potencia. Este enfoque, si bien funcionó de manera

excelente en las primeras filas por su riqueza de matices y su capacidad actoral, perdió

proyección en los pasajes más suaves para el público más alejado.


El ciclo, que avanza desde la ingenuidad inicial hasta la obsesión y el final incierto, en

el que amor, sufrimiento y muerte se entrelazan, encontró en ambos intérpretes un

vehículo convincente para explorar sus contrastes emocionales. El resultado fue un viaje

íntimo y coherente que logró conmover al público y arrancar una prolongada ovación,

confirmando la fuerza atemporal de esta obra maestra.

Crítica de Mar Norlander, publicada en La Nueva España. 

No hay comentarios: