sábado, 21 de marzo de 2026

Piaf revive con elegancia.

 






Piaf! The show. Teatro Jovellanos, viernes 20 de marzo, 2026.

El espectáculo “Piaf! The Show”, recaló en Gijón dentro de su gira internacional

conmemorativa del 110º aniversario del nacimiento de Édith Piaf. La propuesta plantea

un recorrido por la vida y carrera de la artista a través de sus canciones y, sobre el

escenario, Nathalie Lermitte asume el reto de encarnar a un mito irrepetible.

Lejos de la imitación, su interpretación nace desde el respeto y la admiración, logrando

momentos de notable intensidad emocional. Su voz, sólida y expresiva, sostiene un

repertorio exigente que rescata una selección de los temas más brillantes de la “Mome

Piaf”.

El acompañamiento musical resulta impecable, tanto en ejecución como en el buen

gusto de los arreglos, a cargo de Benoit Pierron (percusión), Philippe Villa (piano),

Frederic Viale (acordeón) y Giliard Lopes (contrabajo). Destaca especialmente el

acordeón de Viale, con muchas exquisitas incursiones y un solo memorable en "La

Foule", al que se incorpora posteriormente el resto de la banda.

La atmósfera lograda, gracias a una puesta en escena minimalista con proyecciones

audiovisuales que evocan el París de mediados del siglo XX a consigue transportar al

espectador al universo íntimo de Piaf.

Si bien resulta conveniente dominar el francés o conocer el contenido emocional de las

letras para evitar cierta monotonía, Lermitte suple esta barrera con entrega y una

expresividad gestual muy eficaz. Como única pega en un espectáculo por lo demás

elegante, el intermedio tras la interpretación de “Padam, padam, padam”, rompe

innecesariamente el ritmo con un descanso excesivo. No es necesario un descanso en un

espectáculo de noventa minutos.

El tramo final, con los temas más populares como “La Vie en Rose” o “Non, je ne

regrette rien”, eleva la conexión con el público, que respondió con entusiasmo y

prolongadas ovaciones.

En definitiva, “Piaf! The Show” es un homenaje elegante y sincero, más disfrutable

para quienes ya conocen el repertorio de la cantante, pero capaz también de seducir por

la calidad interpretativa y el buen gusto de su ejecución.

Crítica de Mar Norlander, publicada en La Nueva España. 

viernes, 20 de marzo de 2026

“Mamma Mia!”: fiesta asegurada

 



Musical “Mamma mia!”, Teatro de la Laboral, jueves 19 de marzo, 2026.


El musical Mamma Mia! sigue demostrando que es uno de los títulos más rentables del

género. La fórmula funciona: una comedia ágil, dinámica y sin apenas tiempos muertos,

que mantiene el ritmo de principio a fin. Sin embargo, es justo reconocer que la clave de

su éxito está en las sempiternas canciones de ABBA, autores de algunos de los mayores

hits del pop internacional.

La producción presentada en el Teatro de la Laboral, con aforo casi completo en el

estreno, confirma el tirón del espectáculo. Se trata de la adaptación de David Serrano,

con dirección escénica de Juan Carlos Fisher y dirección musical de Joan Miquel Pérez.

En el plano musical, el trabajo es sólido. Asia Paletskaya, directora musical y pianista,

realiza en directo un trabajo notable, llevando el mayor peso de los arreglos musicales,

destacando las transiciones fluidas que facilitan los cambios escénicos con naturalidad.

Los arreglos están bien construidos y la interpretación en directo resulta convincente,

aunque se echa en falta la visibilidad de la banda, situada tras el escenario.

En cuanto a la calidad vocal, el espectáculo funciona como una máquina bien

engranada: las voces corales destacan por su potencia y cohesión, y los números

colectivos -con el tutti en pleno- alcanzan momentos de gran impacto. Sin embargo, en

el plano individual, ninguna voz resulta memorable. La voz de Donna presenta carácter,

pero acusa una tendencia clara a engolar el sonido; Tanya, por su parte, muestra

solvencia en los agudos, aunque con cierta nasalidad en el registro grave. Las voces

masculinas cumplen con corrección, sin rasgos especialmente distintivos, en una línea

cada vez más habitual en producciones recientes, donde prima el conjunto sobre el

lucimiento individual.

Aunque no todo resulta igual de efectivo el conjunto funciona con precisión. Porque, al

final, Mamma Mia! no pretende reinventar el género: su objetivo es hacer disfrutar. Y lo

consigue. El público sale tarareando, sonriendo y, sobre todo, con la sensación de haber

asistido a una celebración compartida en la que la historia importa poco porque la

música es la verdadera protagonista.

Crítica de Mar Norlander, publicada en La Nueva España. 

jueves, 19 de marzo de 2026

La travesía del viajero enamorado, con Luken Munguira y Aurelio Viribay

 


Luken Munguira (tenor) y Aurelio Viribay (piano), Sociedad Filarmónica de Gijón, Teatro

Jovellanos, miércoles, 18 de marzo, 2026.


Una de las partituras más bellas del compositor Franz Schubert es, sin duda, “La bella

molinera”, un ciclo de veinte lieder con un argumento que funciona desde los orígenes

de la humanidad hasta los culebrones más recientes: el amor no correspondido. Basada

en los poemas de Wilhelm Müller, la obra traza el recorrido emocional de un joven

errante que, guiado por un arroyo -símbolo del fluir de la vida-, se enamora de una

molinera para acabar sumido en la frustración y el desengaño.

En esta ocasión, la interpretación corrió a cargo del pianista Aurelio Viribay y el tenor

Luken Munguira, en un concierto organizado por la Sociedad Filarmónica dentro del

festival (POEX). La proyección de los textos traducidos resultó un acierto al facilitar al

público el seguimiento de la narración sin romper la atmósfera intimista.

Viribay ofreció un acompañamiento sólido y refinado, atento en todo momento al

equilibrio sonoro. Su lectura del piano como encarnación del arroyo -con sus flujos y

remansos- fue especialmente lograda, sosteniendo el discurso con sensibilidad y

acertando con el plano en el que se debe situar sin eclipsar la línea vocal. Por su parte,

Munguira apostó por una interpretación contenida, de afinación impecable y más

centrada en la expresividad que en la potencia. Este enfoque, si bien funcionó de manera

excelente en las primeras filas por su riqueza de matices y su capacidad actoral, perdió

proyección en los pasajes más suaves para el público más alejado.


El ciclo, que avanza desde la ingenuidad inicial hasta la obsesión y el final incierto, en

el que amor, sufrimiento y muerte se entrelazan, encontró en ambos intérpretes un

vehículo convincente para explorar sus contrastes emocionales. El resultado fue un viaje

íntimo y coherente que logró conmover al público y arrancar una prolongada ovación,

confirmando la fuerza atemporal de esta obra maestra.

Crítica de Mar Norlander, publicada en La Nueva España. 

domingo, 15 de marzo de 2026

Víctor Manuel: medio siglo de canciones y aún mucho que decir.



Gira “Solo a solas conmigo”. Teatro de la Laboral, sábado, 14 de marzo de 2026.


 El nuevo disco de Víctor Manuel, “Solo a solas conmigo”, vuelve a situar al cantautor

en el terreno que mejor domina: la reflexión social y política. Su capacidad para seguir

escribiendo grandes letras no puede decirse que esté mejor que nunca, porque a lo largo

de su carrera ha alcanzado cotas tan altas que ya resulta difícil superarse, pero parece

que lo intenta.

Su concierto en el Teatro de la Laboral, con el cartel de completo, confirmó que su

público continúa respondiendo con una fidelidad casi inquebrantable al artista de mayor

proyección internacional salido de Asturias. Y cada vez que vuelve a casa se nota.

La actuación comenzó con “Déjame por Dios que coja aire”, tema que abre el nuevo

disco y que refleja el cansancio que provoca el ruido permanente de los políticos. A

partir de ahí, el repertorio alternó canciones recientes con clásicos muy ligados a la

memoria histórica. Tampoco faltaron referencias a sus inicios con “La romería”, “La

planta 14” o “El abuelo Vítor”, cuya interpretación en vivo siempre resulta

emocionante.

Pero un concierto en directo necesita algo más que el peso de las canciones. En el

apartado musical, la banda ofreció una actuación sólida, dirigida con solvencia por su

hijo, el magnífico pianista David San José. También el saxofonista Santi Ibarretxe firmó

algunos de los momentos más brillantes de la noche.

Donde el paso del tiempo resulta más evidente es en la voz. Víctor Manuel nunca fue un

vocalista técnico y hoy sufre especialmente en las notas altas y en los finales largos de

frase, que a menudo se quedan cortos. Sin embargo, su manera de cantar, con sus

limitaciones y desafines, forma ya parte inseparable de su identidad artística. Algo

parecido ocurre con Bob Dylan: la voz puede fallar, pero el carácter permanece.

Entre recuerdos, anécdotas e ironías políticas muy acertadas, el concierto dejó claro que

Víctor Manuel sigue teniendo algo nuevo que decir. Y que muchas de sus canciones

hace tiempo que dejaron de ser solo suyas.

Crítica de Mar Norlander publicada en LA nueva España. 

sábado, 14 de marzo de 2026

“El último vals” de Miguel Ríos no es una despedida.

 



Gira “El último vals”, Teatro de la Laboral, Gijón, viernes, 13 de marzo de 2026.


Cuando sonaron los primeros acordes de “Bienvenidos”, el Teatro de la Laboral

entendió rápidamente que la noche iba a ser, sobre todo, un ejercicio de memoria

compartida. A sus casi 82 años, Miguel Ríos regresó con la gira “El último vals”, un

título que sugiere despedida pero que, al menos sobre el escenario, todavía no parece

definitivo, porque a este yonqui de los aplausos aún le queda fuelle y energía.


Arropado por su banda habitual, The Black Betty Boys, fue desgranando algunas de sus

canciones más emblemáticas ante un auditorio prácticamente lleno, alternando

momentos estelares, como “El blues del autobús” con otros en los que el paso del

tiempo se hizo notar. Canciones como “Vuelvo a Granada” o “No estás sola”

mantuvieron buena parte de su carga emocional, mientras que incursiones en el rock and

roll más clásico -“Sábado a la noche”, “Bumerang” o el inevitable “Rock de la cárcel”-

lograron que parte del público abandonara la contención de la butaca para acompañar el

ritmo.

Las casi dos horas de actuación dejaron también algunos signos de desgaste. En la

segunda mitad del recital, temas exigentes como “Insurrección” o “A todo pulmón”

evidenciaron cierta fatiga vocal. Sin embargo, el oficio acumulado durante décadas y

una banda sólida y eficaz en los coros permitieron salvar el momento.

El repertorio incluyó varias piezas de su último trabajo, entre ellas la balada “El último

vals”, que exigió un esfuerzo extra al cantante. También sonó “No es la tierra, estúpido.

Eres tú”, dedicada al “matón planetario”, Donald Trump, en una muestra más del

compromiso que Ríos ha mantenido a lo largo de su carrera por no callarse ante los

atropellos sociales que se cometen a lo ancho del planeta.

Puede que la voz ya no tenga la contundencia de otros tiempos, pero el repertorio, la

experiencia y su buena técnica siguen sosteniendo el espectáculo. En Gijón, más que

una despedida, lo que se vio fue a un veterano del rock que todavía se resiste a

abandonar el escenario.

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España. 

lunes, 2 de marzo de 2026

Un viaje fugaz con la Film Symphony Orchestra

 




Film Symphony Orchestra: gira “Toon Story”. Teatro de la Laboral, domingo, 1 de marzo, 2026.


Por tener la oportunidad de escuchar fragmentos de obras tan increíbles como la banda

sonora de Tom & Jerry ya merece la pena acudir a un concierto de la Film Symphony

Orchestra. Salvo conciertos esporádicos ninguna otra formación interpreta partituras

concebidas por grandes compositores al servicio de lo visual y que son verdaderas obras

de arte.

Sin embargo, peca por abarcar demasiadas películas por programa, extrayendo apenas

dos o tres minutos de cada tema principal. Esta fórmula impide una verdadera inmersión

y convierte el conjunto en un collage poco cohesionado: se pasa de Danny Elfman a

Hans Zimmer o Harry Gregson-Williams sin tiempo para apreciar la singularidad de

cada universo sonoro.

El programa “Toon Story”, presentado en el Teatro de la Laboral y dedicado al cine de

animación, alternó aciertos con piezas que habrían agradecido mayor ensayo o revisión

del conjunto. De entre las quince películas abordadas (diecisiete contando los bises)

destacó por su buena interpretación “Pesadilla antes de Navidad”, donde se recreó con

acierto el color instrumental de Elfman, y “Kung Fu Panda”, de Zimmer, con una

brillante intervención de la concertino Amanda Ochoa extrayendo sugerentes sonidos

orientales.

Con tono más humorístico destacaron las marchas militares y las gallinas cacareando

vía kazoos en “Evasión en la granja”, y como propina “Los Simpson” con participación

del público.

Más flojas sonaron la suite “Cómo entrenar a tu dragón” y “Los Increíbles” de Michael

Giacchino, donde el viento metal evidenció falta de consistencia. En cuanto a las voces,

hubo entrega y buena puesta en escena por parte de los dos cantantes (Anastasia, La

Bella y la Bestia, Aladín), sin embargo, falta un buen pulido técnico en la voz femenina.

En resumen, un espectáculo ameno para disfrutar del entusiasmo de esta joven orquesta

y de la didáctica dirección de Constantino Martínez-Orts, aunque con margen para

profundizar más en unas bandas sonoras que bien merecen estar en el podio de grandes

composiciones contemporáneas y, por lo tanto, mayor desarrollo en concierto.

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España.