Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA).Director: Otto Tausk; violín: Javier Comesaña. Teatro Jovellanos, jueves 5 de febrero de 2026.
Muchos premios relevantes avalan la aún corta trayectoria del violinista español Javier Comesaña, galardones que resultan plenamente justificados a juzgar por su sobresaliente interpretación del “Concierto para violín nº 1” de Shostakovich. Se trata de una obra de enorme complejidad, tanto técnica como expresiva, un verdadero desafío de sonoridades, contrastes y profundidad musical.
El primer movimiento, que transita constantemente entre la luz y la oscuridad, exige capacidad expresiva, especialmente en los pasajes más trágicos. Comesaña supo dotarlos de una fuerza contenida y cuidadosamente medida. En el segundo movimiento, la extensa cadenza, auténtico eje de la parte solista, dejó literalmente boquiabierta a la repleta butaca del Jovellanos, sostenida por una admirable concentración y solidez técnica.
El virtuosismo alcanzó su punto culminante en la Burlesca, movimiento final de enorme dificultad tanto para el solista como para la orquesta, destacando también la labor del director invitado Otto Tausk, cuya batuta transmitió firmeza, precisión y expresividad.
La calurosa ovación fue correspondida con la “Danse des ombres” de Ysaye, pieza endiablada que Comesaña resolvió con brillantez. A sus veintisiete años, su proyección artística resulta incuestionable.
La segunda parte comenzó con la “Pavane pour une infante défunte” de Ravel, joya del impresionismo francés que el propio compositor calificó modestamente como de melodía “imperfecta” y forma “pobre”, apreciación con la que resulta difícil estar de acuerdo. Su delicadeza y elegancia sirvieron como refinado preludio antes de afrontar la complejidad de “El pájaro de fuego” de Igor Stravinsky.
En esta obra, Otto Tausk ofreció una lectura clara y convincente, comunicada con eficacia a la orquesta. Destacó especialmente el trabajo de la cuerda y el viento madera, con una intervención sobresaliente de la flauta de Myra Sinclair.
En conjunto, el concierto dejó una impresión muy positiva, tanto por el altísimo nivel del solista como por la cohesión orquestal y la solidez de la dirección. Una velada intensa y bien construida, que confirma la calidad artística de sus protagonistas y el acierto del programa propuesto.
Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España.
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