viernes, 11 de mayo de 2018

Pastora Soler.Tremenda voz para un repertorio mediocre




Teatro Jovellanos, viernes 4 de mayo, 2018.  
 
Pastora Soler es un buen ejemplo de cantantes con una inmensa voz y con un repertorio a sus espaldas rozando la mediocridad, salvo algunas excepciones. También está en ese grupo de artistas que consiguen la fama gracias a algunos lamentables hits que se cuelan en la Radio Fórmula y taladran nuestros oídos día tras día, hasta que consiguen alojarse definitivamente en algún rincón del cerebro y ya no se pueden olvidar. “Gusanos cerebrales” es el término que utiliza el neurólogo y divulgador científico Oliver Sacks en su libro “Musicofilia” para designar este fenómeno. Prueba de ello es la rumba machacona “Dámela ya” o el ortopédico “Corazón congelado”: quién no conoce estas dos canciones insufribles salvadas por los pelos gracias a la potencia y la gran técnica de la cantante.  Para más inri estos artistas se sienten obligados (o eso creen) a cantar una y otra vez esas canciones, porque consideran que si no lo hacen el público no queda contento. Y en cada concierto alternan esos horribles temas con el nuevo repertorio que, probablemente, haya alcanzado cierta madurez y haya evolucionado por otros derroteros, dando como resultado una mezcla extraña. 

Después de un largo tiempo de parón profesional, más que comentado en los medios de comunicación, Pastora Soler vuelve a subirse a los escenarios con las pilas cargadas y dispuesta a ofrecer lo mejor de sí misma, en esta ocasión en el Teatro Jovellanos con las entradas agotadas. Con todas las luces apagadas y en silencio  tardó un par de minutos en salir, creando así más expectación. Los primeros temas sirvieron para calentar su voz que iba ganando cuerpo y potencia poco a poco. Después de algunos hits cantó la rumba “Será mejor volver” y los músicos se quedaron en el escenario exhibiendo sus cualidades técnicas. Una buena banda en la que destaca sobremanera el pianista Alberto Miras y el guitarra Pepe Pulido. 

Después del cambio de vestuario -tradicional en las cantantes de copla- quedaba por llegar lo más interesante de la noche: una preciosa balada de Alejandro Martínez, con un arreglo de piano sublime y una voz espectacular fue el punto de partida, al que seguiría “Solo tú”. La voz crecía y crecía ganando cuerpo y solidez. Tremenda la garra que le puso al cantar las coplas “Y sin embargo te quiero”, con guiños al tango y “Me embrujaste”, logrando poner a todo el público en pie. También es muy guapo el arreglo de la guitarra de Pepe Pulido en flamenco-fusión del tema “Qué no daría yo”, en el que Pastora demostró su potencia cantando a capella. No podía faltar el famoso tema de Eurovisión “Quédate conmigo” que cantó de manera espectacular, y para despedir “Invencible”, lleno de mensajes positivos y de afán de superación.
Dentro de su nuevo disco “La Calma” hay canciones que merecen la pena, como su éxito “La Tormenta”, que sí daría gusto escuchar en cada concierto. Esperemos que siga creciendo y sea capaz de soltar lastre, desprendiéndose de esos hits mediocres que no le hacen justicia y que forman una mezcolanza extraña en su repertorio, porque muy grande es la voz de Pastora Soler y escucharla en directo es impactante.

Crítica de Mar Norlander  para La Nueva España

domingo, 29 de abril de 2018

Sergio Dalma camina seguro por la vía italiana


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Tour Vía Dalma III. Teatro de la Laboral, sábado 21 de abril

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El éxito de Sergio Dalma estaba asegurado antes de iniciar el “Tour Vía Dalma III”. Las grandes canciones de la música italiana de siempre estuvieron presentes en las dos ediciones anteriores de “Vía Dalma” y para este tour rescató lo mejor, aquello que funcionó y añadió alguna canción más. Quién no ha cantado alguna vez “Solo tú” de Matia Bazar, “El mundo” de Jimmy fontana, “Será porque te amo” de Ricchi e Poveri, la versión de “Yo no te pido la luna” en voz de Fiordaliso  o los famosísimos éxitos de Umberto Tozzi “Te amo”, “Gloria” y “Tú”.  Estas y otras tantas italianas, más los grandes éxitos del cantante estuvieron presentes en el abarrotado Teatro de la Laboral. ¿Es posible defraudar a un público afín con este repertorio? Creo que no. Además de buen  repertorio, si el artista se apoya en grandes músicos que mejoran los arreglos de los temas originales, no hay riesgo posible.

Inició el concierto con “Toda la vida” de Lucio Dalla y “Necesito un amigo” de Antonello Venditti y sonaron prácticamente igual que los originales, sin ningún arreglo nuevo, si exceptuamos la contundencia de la banda en directo que siempre gana. Buenos arreglos armónicos en “Te amo” de Umberto Tozzi que quedaron un tanto desmejorados en la parte final porque a la voz le costó adaptarse al cambio de tonalidad. Para compensar el desliz vocal se entregó a fondo  en “Bella sin alma”, la preciosa balada de Ricardo Cocciante: Dalma derrochó intensidad, emoción y alarde de cuerdas vocales.

En un concierto homenaje a la música italiana no podía faltar  “El mundo” de Jimmy Fontana y, de nuevo, Umberto Tozzi y su famoso “Tú”: el público ya no pudo permanecer sentado en sus butacas y se desató cantando y bailando. Este tema también destacó por el arreglo final de la banda. Aunque la mayor parte de las canciones se tocaron tal cual las hemos conocido en décadas pasadas fue en los finales donde la banda se lució. También destacar la versión swing-ragtime del tema de Domenico Modugno “Volare” que, como dice Dalma “cuando uno la canta es incapaz de estar serio”. Bonita la versión de “Sábado por la tarde” con Alicia Araque de partener vocal que, además de gran voz estuvo todo el concierto apoyando en coros, percusión y guitarras. De nuevo la cantante demostró buen gusto y buena técnica interpretando “Solo para ti”, mientras Dalma se tomaba un pequeño descanso

No creo que haya concierto de Sergio Dalma sin que suene “Bailar pegados” y como está obligado a hacerla acierta ofreciendo un arreglo más contemporáneo y evitar así caer en lo empalagoso del original. Por supuesto tampoco faltó “Galilea”, tema emblemático con el que acostumbra a cerrar sus conciertos. Por último, quiero destacar la presentación que hizo de sus músicos con  fotos y nombres a través de una pantalla, una forma original que le honra porque, hablando claro, qué es un cantante sin una buena banda detrás.
Y después de esto toca preguntar: ¿Habrá “Vía Dalma IV”? ¿optará por un cambio de estilo? Es difícil renunciar al éxito cuando está asegurado, pero lo bueno de los artistas es que a veces te sorprenden.
Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España 

Danilo Pérez, John Patitucci y Brian Blade: "Tres grandes del jazz"


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Danilo Pérez, John Patitucci y Brian Blade. Teatro de la Laboral, viernes 20 de abril, 2018

En la música, como en todo, hay acontecimientos que se convierten en hitos históricos y se mantienen en la memoria colectiva pasando a formar parte de rankings, de páginas de internet o de libros recopilatorios cuyo título comienza por “Los 100 mejores de…”. Pues bien, a mi juicio la unión de tres astros de la primera liga del jazz que se juntan para crear “Children of the Light” bien podría ser uno de esos hitos históricos. Se trata de Danilo Pérez (piano), John Patitucci (contrabajo) y Brian Blade (batería): tres músicos con una trayectoria más que solvente que dominan el lenguaje del jazz en todas sus vertientes como pocos. La presentación de este disco en el Teatro de la Laboral probablemente quede grabado en la memoria de los asistentes por mucho tiempo, ya que las sensaciones más placenteras afloraron desde la primera nota del piano y fueron in crescendo durante casi dos horas de concierto.

Abrieron con “Children of the Light”, tema homónimo del álbum, en el que se aprecia la calidad técnica y la riqueza del lenguaje que utilizan cada uno de ellos: improvisaciones, obstinati, búsqueda de diferentes timbres, cambios rítmicos y un sinfín de matices que conforman su manera de entender el jazz más contemporáneo.  Cada composición aglutina una cantidad de técnicas y de estilos que desborda los oídos de los aficionados. Impacta el altísimo grado de entendimiento que se aprecia desde la butaca, -están conectados de tal forma que respiran a la vez-, sin embargo, lo mejor del trío es su nivel tan grande de improvisación: tienen tanto dominio y disfrutan tanto de lo que hacen que no dejan de sorprenderse con las improvisaciones de sus compañeros. Así lo pudimos comprobar en el tema lento y enigmático “Midnight on Congo Square” o en “Suite for the Américas”, en el que Patitucci exploró el contrabajo con el arco, produciendo sonoridades totalmente diferentes.  Una gran composición sin duda. También estuvo presente un homenaje al creador del bebop Thelonious Monk con una particular versión de la desconocida “Gallo’s Gallop”.

Con “Lumen”, además de la experimentación tímbrica -apagando y jugando con las cuerdas del piano-, se buscó la interacción con el público para silbar una melodía, pero se ve que el silbido no es nuestro fuerte, a juzgar por el caos melódico que se formó durante unos segundos. Rápidamente Danilo Pérez desistió del intento, dejando que el tema fluyera y creciera hasta el apoteósico final. La ovación fue larga y sonada.    
La faceta más humana y de compromiso social de Danilo Pérez también estuvo presente al dedicar “Within Everything” a Donald Trump, al que le envía energía “para ver si se le ilumina algo y le entra un poquito de luz”. Falta hace.  Varias anécdotas de crítica social se sucedieron entre tema y tema pero lo que más destacó fue el buen jazz extraído de un trabajo dedicado al saxofonista Wayne Shorter, culpable de la unión de estos tres grandes.
Sin duda, un orgullo para Gijón haber podido contar con la presencia de Pérez, Patitucci y Blade en su gira europea y una gran satisfacción para los asistentes al teatro, al ser protagonistas del estreno de un disco que,  probablemente, será mencionado. 
Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España

viernes, 20 de abril de 2018

Quantum Ensemble: Contrastes Zíngaros


“Quantum Ensemble”, organizada por Sociedad Filarmónica de Gijón.
 Teatro Jovellanos, miércoles 11 de abril.
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“Zíngaros” es la última propuesta del grupo de cámara “Quantum Ensemble”, formado por David Ballesteros (violín), Cristo Barrios (clarinete) y Gustavo Díaz-Jerez (piano), contando con la colaboración especial de Cecilia Bércovich (viola) y Ángel Luis Quintana (violonchelo). Desde Tenerife llegaron al Teatro Jovellanos por cortesía de la Sociedad Filarmónica de Gijón para ofrecer un concierto de alto nivel, cuyo hilo conductor fue la música de raíces étnicas y de inspiración en el folklore zíngaro. 

Abrieron con un arreglo para trío de la Rapsodia Húngara nº 9 de Franz Liszt, en una notable interpretación cargada de gran expresividad y con bastante fidelidad a los espontáneos cambios de ritmo. Liszt, un fascinante personaje adelantado a su época y uno de los más grandes revolucionarios de la música clásica, compuso un total de diecinueve rapsodias para piano basadas en la música folklórica húngara. La interpretada por Quantum Ensemble es una de las más largas y espectaculares, con rubatos muy contrastantes y un continuo diálogo entre piano y violín apoyados en el chelo que marcaba el tempo entre arco y pizzicatos. El difícil y elaborado final de la obra, principalmente debido al gran virtuosismo que requiere, fue interpretado notablemente por los tres músicos, destacando la ejecución del pianista.  Primera ovación de tres cuartos de butaca con un público renovado y muy rejuvenecido gracias a la notable presencia de alumnos y alumnas que cursan la asignatura de música en el Instituto Nº 1 de Gijón, cuyo comportamiento fue ejemplar.
Era el turno de Bèla Bartók y su obra “Contrastes para violín, clarinete y piano”.  Bartok supo conjugar como nadie la música contemporánea con la tradición húngara, siendo capaz de traspasar la jerarquía de las tonalidades arraigadas durante siglos y ofrecer nuevos sistemas de concepción musical. La genialidad del compositor se refleja en los tres movimientos que forman esta obra tan interesante, compuesta por encargo del clarinetista de jazz Benny Goodman.  Una obra de gran complejidad armónica y de muy difícil ejecución rítmica, que fue sorteada con maestría por el trío de piano, violín y clarinete. A destacar la interpretación de la danza rápida “Sebes” (último movimiento), cuya particella de clarinete requiere un altísimo nivel de interpretación y Cristo Barrios estuvo a la altura de la obra. 

Tras la pausa llegó el broche final con Brahms y su  “Cuarteto para piano nº 1 en Sol menor”.
Parte del público, más afín a la tonalidad decimonónica, manifestaba su satisfacción por la
sonoridad relajándose en sus butacas para disfrutar de una composición de gran belleza y
arquitectura formal alejada de las raíces folklóricas, cuyo cuarto y último movimiento “Rondo
alla Zingarese”, era la disculpa perfecta para incluir la obra en este programa dedicado a la
música zíngara. Para la interpretación hizo su aparición en el escenario la viola de Cecilia
Bércovich y el diálogo entre los cuatro instrumentos alcanzó momentos de gran intensidad y
concordancia. Una magnífica interpretación que levantó  sonoros y reiterados aplausos.
En agradecimiento los cinco músicos volvieron a salir al escenario para ofrecer una propina:
un magnífico arreglo de Cecilia Bérkovich sobre la “Danza húngara Nº 7” de Brahms.
Sin duda, un gran concierto lleno de contrastes entre lo exótico y lo clásico, que viene a
reforzar la labor de la Sociedad Filarmónica de Gijón en su empeño por traer a la ciudad
de Gijón la música de cámara del más alto nivel.
Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España

martes, 27 de marzo de 2018

Pitingo gana en las distancias cortas



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"Soul, bulería y más". Teatro Jovellanos, viernes 24 de marzo

Pitingo tiene las ideas muy claras sobre lo que quiere transmitir con su arte y  sabe convencer a pocos metros de distancia. Así fue en el Teatro Jovellanos de Gijón ante una butaca llena que le recibió con los brazos abiertos. Su manera de fusionar el soul y el góspel con el flamenco de más arraigo, a priori resulta chocante y a mí nunca me había convencido.  Sin embargo, ahora he cambiado de opinión.

Para empezar una puesta en escena impecable: sobria, sin colorido ni brillos artificiosos, luces tenues y el foco del cañón que ilumina la parte a destacar. El summum de la elegancia.  En cuanto al sonido nada que resaltar, excepto si es para alabar a los técnicos de sonido.
La voz  de Pitingo estaba arropada por tres coristas del más puro estilo góspel, capitaneados por el espectacular cantante Dani Rius que tuvo su momento para lucirse solo y demostrar que es uno de los más grandes (del gospel) que ruedan por estas esferas. Como únicos instrumentistas el percusionista Carlos Merino y Jesús Núñez a la guitarra.  Con tan poca instrumentación es difícil imaginar cómo se pueden sortear temas tan conocidos  como “A puro dolor”, “I Just Called to Say I Love You” o “I will survive”, pero así fue y el resultado es sobresaliente.  Jesús Núñez y Carlos Merino son dos grandes músicos que dominan el flamenco y saben extraer la esencia del soul y del góspel. Para Pitingo no hay tanta diferencia entre estos estilos y, aunque se podría matizar e incluso discrepar,  tiene razón en que los dos estilos (flamenco y góspel) surgen de la pobreza y de la necesidad de expresar el arte a través de los cantes.

Abrió con el martinete “Las 12 acaban de dar” a capella y estremeció a los aficionados al flamenco. Siguió con el clásico de gospel  “His Eye is on the Sparrow” y cumplió gracias al coro. Este tema tiene el listón muy alto y no es fácil sobrepasar. Volvió al flamenco con  “Compromiso”, con la guitarra y el cajón y así fue la tónica durante dos horas de concierto: alternando el flamenco y el soul. De ahí el título de su espectáculo “Soul, Bulería y más”. Sorprendió su versión del “Cucurrucucú paloma”, llena de matices y fraseos contenidos. “Tú la haces maravillosa” le gritó una espectadora y tiene razón, es una gran versión. Para mí, sin duda, la mejor de todo el concierto.

 Con varios temas hizo al público partícipe del espectáculo, cantando “Guantanamera”, “Kimbara” o “Killing me Softly” y cerrando a ritmo de bulerías, sin micrófono a modo de tablao flamenco, momento para que un buen número de espectadores se arrancara a palmear y bailar en sus butacas.  El público despidió a Pitingo por todo lo alto después de haber disfrutado de una velada de flamenco y de soul todo en uno. Y es que para entender el arte de Pitingo hay que disfrutarlo en las distancias cortas. Así podemos ver que es un gran artista. 

Crítica de Mar Norlander para La Nueva España 

Emotiva Stabat Mater


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Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) y Sociedad Coral de Bilbao. Director: Perry So, Soprano: María José Moreno, Mezzo: Ana Ibarra, Tenor: Pablo Bemsch, Barítono: David Menéndez.

Elegancia, precisión, intensidad y emotividad. Adjetivos que bien podrían definir la ejecución del “Stabat Mater” (Antonin Dvorak), bajo la batuta de Perry So y la interpretación de la OSPA, la Sociedad Coral de Bilbao y el cuarteto de voces solistas  integrado por  María José Moreno (soprano), Ana Ibarra (mezzo), Pablo Bemsch (tenor) y David Menéndez (barítono). El motivo era la celebración del Concierto Extraordinario de Semana Santa, cita habitual en estas fechas en el Teatro Jovellanos y la obra es, sin duda, una de las mejores propuestas para el evento.   

La cantata religiosa del compositor checo es una obra ambiciosa y de difícil ejecución por los recursos estilísticos, por la densidad de la masa orquestal en algunos pasajes y por los cambios de dinámica, pero sobre todo por la dimensión espiritual que alcanza. El fallecimiento de los tres hijos de Antonin Dvorak  (de forma consecutiva en un corto periodo de tiempo), sumió al compositor en una profunda tristeza. Para canalizar el sufrimiento y buscar alivio se refugió en sus profundas convicciones religiosas  y escribió una de las partituras más bellas y emotivas de su extensa obra. La batuta de Perry So supo administrar bien las dosis de intensidad y logró contener la emotividad para que no hubiera desbordamientos innecesarios hasta el décimo movimiento, el momento más intenso de toda la obra. Perry So es uno de los directores invitados de la OSPA más asiduos y la experiencia en la conducción de la orquesta es evidente.
El papel del coro tiene un gran peso en la obra y en esta ocasión estuvo a la altura de la partitura con una perfecta sincronía de voces y ejecución, destacando las voces femeninas, sobre todo en baja y media voz y en particular en el texto del cuarto movimiento “ Y que por mi Cristo amado, mi corazón abrasado, más viva en Él que conmigo, Y porque a amarle me anime, en mi corazón imprime las llagas que tuvo en sí”: la intensidad estaba muy acorde con las palabras.  La Sociedad Coral de Bilbao cuenta con una larga experiencia, tradición y formación y entre sus componentes se encuentra la hija del compositor Jesús Guridi. Aprovecho la ocasión para reivindicar la grandeza de este gran compositor que, en mi opinión, no ha tenido el reconocimiento que se merece fuera de las fronteras vascas.

Las voces solistas también estuvieron muy bien. La soprano María José Moreno finísima en toda la partitura y espectacular en el fortísimo final, sobrepasando por encima de la orquesta y el coro sin dificultades aparentes.  También es destacable la potente voz del barítono David Menéndez que tuvo varios momentos de lucimiento.  En definitiva, una buena elección de partitura con una ejecución sublime capaz de sumergir a una butaca casi repleta del Teatro Jovellanos en un estado de profunda emotividad.
Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España 

sábado, 24 de marzo de 2018

Apoteósico Pablo López


Pablo López. “Tour Santa Libertad”. Teatro de la Laboral, 17 de marzo.
 
Suenan las primeras notas al piano y un recinto con más de 1.300 personas las reconoce y se disponen a cantar la canción de principio a fin. Eso es lo que ansían la mayor parte de artistas y es lo que ha conseguido Pablo López con tan solo tres discos en el mercado. La clave es la comercialidad: letras de amoríos, unos compases de introducción con melodía pegadiza, alguna frase cantada y rápidamente el tema se viene arriba.  A la apoteosis total. Después del primer estribillo decae un poco y rápidamente vuelve a lo más alto para llegar hasta la traca final. Una fórmula que se repite una y otra vez en la música comercial y que conocen perfectamente los artistas que han desfilado por Operación Triunfo. Y así son las estructuras de la mayoría de los temas del cantante y pianista malagueño.  Sin embargo, Pablo López  va un paso más allá de esas simples estructuras comerciales apoteósicas. Pablo es músico y esa formación musical  se nota. Canta bien y, además, es singular porque el instrumento protagonista es el piano: un rara avis en la música pop española.

Abrió el concierto del Teatro de la Laboral con “El Camino” y “El niño”, dos temas de su último disco “Camino, fuego y libertad”.  Sonaron éxitos de los dos discos anteriores como “Vi”, de corte más rockero y “Ven”, del álbum “El mundo y los amantes”. El pianista, acompañado por guitarra, bajo y batería, ofrecía buen sonido y una buena puesta en escena. El público estaba encantado sin dejar de corear cada tema y más cuando sonó el último single “El Patio”.  Es curiosa la coincidencia de la armonía en las partes cumbres del tema con la famosísima canción de Procol Harum “A Whiter Shade of Pale”, sin embargo la melodía va por otros derroteros.

En cuanto a su interpretación al piano hay varias cosas que destacar: los fraseos tipo blues en “El teléfono”, el diálogo de piano y guitarra (¿Ludovico Einaudi?) en “Lo imposible”,  el arreglo en directo de “Trece”, los guiños a la música árabe en “El mundo”, las modulaciones de “Las 17:00” o la introducción de “Lo saben mis zapatos”. Pablo López es un buen pianista y además es capaz de conjugar  calidad y comercialidad. Esto también es parte de su éxito.

El concierto terminó con “Tu enemigo”, el tema que le catapultó a las listas de ventas y el público disfrutó de un espectáculo que mantuvo la apoteosis desde el principio al fin. También apoteósico está siendo su “Tour Santa Libertad”, agotando las entradas con meses de antelación en cada ciudad programada. Viendo la capacidad musical que tiene Pablo López seguro que en un futuro aportará cosas nuevas, más registros sonoros y letras más elaboradas, capaces de atraer a un público más heterogéneo y convertirse así en uno de los grandes, de los que llenan estadios. Desde luego talento no le falta.
Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España  el 26 de marzo