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domingo, 26 de febrero de 2023

Cuarenta años de Ilegales

 


Ilegales: Gira “La lucha por la vida”. Sala Albéniz de Gijón, viernes, 25 de febrero de 2023.


Quién iba a imaginar que la banda “Ilegales” podría sobrevivir después de cuarenta años azotando con sus letras y sus ronquidos guitarreros a una sociedad medio acomodada y un tanto mojigata, que se escandalizaba con versos extraídos de títulos como “Puta” o “Heil, Hitler”, amén de los discursos provocadores y esperpénticos del frontman Jorge Martínez, quien tenía por costumbre arremeter contra el establishment y evidenciar los problemas más candentes. Y va a ser que después de varios cambios de músicos y algún que otro tumbo musical -véase su etapa de Los Magníficos-, siguen al pie del cañón, manteniendo fieles seguidores que llenan los recintos para escuchar canciones atemporales como “Enamorados de Varsovia” u originalidades del punk como “Soy un macarra” y “Destruye”. Claro que también tienen algunas insulsas como “Princesa”, “Divino Imbécil” o sus experimentos con el Techno punk. 


La Sala Albéniz, abarrotada durante dos días consecutivos para escuchar el último álbum titulado “La lucha por la vida”, en el que participan grandes  artistas  como M Clan, Luz Casal, Dani Martín, Loquillo o Coque Malla, entre otros. En el concierto hubo poco de lo nuevo, aún así “Ilegales” siguen tan frescos y sorprenden con canciones como “Nunca lo repitas en voz alta”, a medio camino entre Bunbury y un León Benavente descafeinado. 


Treinta y dos canciones  sonaron  dignamente una tras otra, aunque faltó más interacción y algún discurso más prolongado y elaborado y no solo un breve saludo y una despedida deseando “que el infierno nos espere largos años y la muerte nos perdone nuestra ausencia". Bien, pues que así sea. Y a esperar al próximo recinto que, quizás, si es de mayor tamaño igual hay más esmero. 


Crítica publicada en La Nueva España



domingo, 15 de enero de 2023

Reviviendo a Mecano



 Homenaje a Mecano “Me Cuesta Tanto Olvidarte”. Sala Albéniz, Gijón, 14 de enero, 2023.



Varios son los grupos que rinden tributo al grupo Mecano desde su desaparición en la década de los noventa, sin embargo, ninguno cuenta con una cantante con tanto  parecido físico y vocal de la líder como el que se hace llamar “Me cuesta tanto olvidarte”. La cantante y bailarina Belén Alarcón clava la puesta en escena de Ana Torroja  imitando su vestuario, sus coreografías y sus contoneos de hombros y cabeza fielmente en cada canción. No se puede decir lo mismo del resto de músicos que acompañan, pues ninguno se parece a los hermanos Cano, sobre todo a Nacho con sus icónicas poses parapetado por torres de teclados, aunque musicalmente reproducen cada nota y cada sonido de todas las canciones que llevan en la gira.

  

Como es habitual en la sala Albéniz el sonido no fue nada bueno: aunque se intentó minimizar el impacto de la batería mediante mamparas seguía estando alta, la voz demasiado baja con muchos problemas de acoples, la ecualización sin definición, etc. Nada de eso importaba.  El éxito del concierto estaba asegurado, pues con Mecano hay una amplia generación de seguidores que aprendió a memorizar los elementos químicos del “Aire”, el significado de “Descanso Dominical”, donde están Hawaii y Bombay o que “No hay marcha en Nueva York”. Cada una de las canciones eran coreadas por la sala abarrotada y las caras de los presentes reflejaban la satisfacción de poder viajar a través del tiempo con una banda tributo que creo que merece la pena escuchar en otros auditorios más audibles.



domingo, 28 de noviembre de 2021

Maika Makovski. Más visual que musical

 


Maika Makovski. Gijón Sound Festival. Sala Albéniz, sábado, 20 de noviembre de 2021.

Tras este periodo extraño de cancelaciones y aplazamientos que nos ha tocado, por fin llega la novena edición del “Gijón Sound Festival” y esta vez coincidiendo con el Festival Internacional de Cine de Gijón; después de tanta escasez se agradece la oferta.  La presentación del octavo y nuevo disco de Maika Makovski titulado “MK MK”, encajaba perfectamente con la esencia de lo que es el “Gijón Sound Festival”, o por lo menos, lo que yo entiendo que es su esencia, ya que en los últimos años me despistan algunos de los artistas escogidos. 

El esperado concierto arrancaba en la Sala Albéniz con una grabación (¿infantil?,¿ebria?), deliberadamente desafinada del poema sinfónico “Así habló Zaratustra”, como banda sonora para subir al escenario a Makovski y sus cuatro acompañantes: y esa música ambiental puede que tuviera su gracia, pero fue molesto para los oídos. Al instante suena “Scared of Dirt”, la primera canción con la que presentó su nuevo disco: dinámica, contundente y pegadiza, provocando la reacción de un público numeroso -dadas las circunstancias-, que quería agitar sus cabezas y moverse por la pista de baile, aunque tímidamente, por si acaso.

“Purpose”, cuyo inicio en directo parecía la mismísima “My Sharona”, evidenciaba una puesta en escena con una cantante que cambiaba de instrumento en cada una de sus canciones. Y eso siempre gusta. La actitud y la estética estaba cuidada al milímetro por todos los presentes encima del escenario, encajando perfectamente con esa pseudofilosofía punk llevada al rock que la cantante ofrece en sus conciertos. Predominio de los colores azul, blanco y rojo quizás, ¿para recordar que este disco ha sido grabado en U.S.A? No hubo presentaciones, ni explicaciones, ni mensajes, ni discursos aleccionadores entre canciones y los temas sonaban uno tras otro sin apenas interacción con el público, excepto para preguntar si estaban a gusto. Tampoco había solos de instrumentos, ni siquiera buenos músicos, aunque, eso sí, la apariencia era de todo lo contrario. Lo que había era mucho ritmo y mucha energía, de hecho, ninguna de sus canciones sitúa al metrónomo por debajo de 80 latidos por minuto.

De este nuevo disco de Makovski se salvan los cuatro videoclips que ha lanzado como promoción, por su calidad visual y poco más. Quizás, “I Live in a Boat”, cuyo ritmo un tanto ortopédico es muy efectivo y engancha. “Reaching out to you” suena machacona y monótona, con efectos grandilocuentes en cuanto a coros. En fin, que nada nuevo en el acervo de Maika Makovski, pero el público se mostraba encantado y vociferaban pidiendo “cabeza de cartel”, aunque una banda con canciones poco coreables es difícil que lo sea. Para finalizar sonó el sencillo “Love you Till I Die”, que tiene cierto encanto, y para el bis dejaron “Tonight”, esa canción de corte popular que cantaron todos arremolinados alrededor del piano.

 Sin duda, Maika Makovski ha conseguido alcanzar un nivel de popularidad -gracias a programas de televisión como “La Hora Musa”- y prestigio entre un sector del público afín a la música más alternativa, que se puede permitir hacer lo que quiera sin tener que dar explicaciones. Haga lo que haga va a quedar bien y sus seguidores le van a aplaudir.  Pero, musicalmente es muy mejorable.

Crítica publicada en La Nueva España