Gira “Platinum Europe Award - 25 Aniversario”. Teatro Jovellanos, viernes, 15 de mayo de 2025.
Hay conciertos que, dependiendo
del lugar en que se celebren, pueden pasar desapercibidos entre la vorágine de
la oferta cultural o convertirse en una experiencia redonda, dejando en el
público la sensación de haber asistido a algo verdaderamente reseñable. El
concierto de Hevia en el Teatro Jovellanos pertenece claramente a esta
segunda categoría. El escenario elegido era el idóneo para celebrar el 25
aniversario de su Platinum Europe Award, reconocimiento recibido tras vender
más de un millón de copias en un solo año de su álbum “Tierra de Nadie”.
Después de triunfar por medio
mundo, Hevia regresó a su tierra y fue recibido agotando todas las localidades
del teatro. Y no es casualidad. Tiene un mérito enorme haber construido una
trayectoria internacional a partir de una música mayoritariamente instrumental
en una época poco propicia para este género. Más aún haciéndolo con un
instrumento tan singular como la gaita, conocida universalmente, pero alejada
de los circuitos más comerciales.
Jugar en casa, sin embargo,
también implica asumir ciertos riesgos, y el gaitero, consciente de ello, pensó
en todo: el repertorio, los tiempos, la puesta en escena, la narrativa... Todo
cuidado al detalle para ofrecer una actuación impecable.
Además de interpretar grandes temas junto a una banda
de enorme nivel, Hevia quiso rodearse de artistas que elevaron aún más la
emoción de la noche, como Marisa Valle Roso
interpretando “La Panderetera” y confirmando que atraviesa uno de los mejores
momentos de su carrera. Tampoco podía faltar el compositor Ramón Prada, uno de los autores más prolíficos
de Asturias. Y para completar una velada memorable, además de una pareja de
baile, el escenario acogió no una, sino dos bandas de gaitas para interpretar
dos de sus temas más emblemáticos: “Villa de Gijón” en " Busindre
Reel" y la “Banda de Gaitas de Candás” para “El Garrotín”, concluyendo
todos en el escenario con el himno de Asturias. Difícil imaginar un final mejor
para un concierto en el que todo salió redondo.
Ciclo de Folk de Cámara “Igor Medio”. Museo Casa natal de Jovellanos. viernes 30 de noviembre.
La acústica del Museo Casa Natal de Jovellanos es adecuada para un concierto como el que tuvo lugar este viernes, en un homenaje al fallecido músico asturiano Igor Medio. Los artífices tres músicos muy conocidos del panorama musical asturiano: Xose Martinez (Ún de Grao), a la guitarra y voz, Pepín de Muñalén, alternando la flauta traversa con el saxo y Tony Cruz, más fácil de ver con el contrabajo en sus colaboraciones con músicos de jazz. Más de una docena de piezas entre habaneras, añadas, cantares de ronda y principalmente tonadas, conformaron un repertorio sin mayores pretensiones que pasar un rato agradable en un entorno cómodo y aportar una nueva interpretación de la tonada.
Arrancó Xoxe con su guitarra acústica cantando una tonada para seguir con “Onde yo me pueda ir”, a la que se sumaron las melodías del saxo de Pepín. Para la animada “Torna la gocha Antona” ya estaban los tres músicos en el escenario, destacando las improvisaciones del saxo, por la calidad de ejecución y también por el volumen natural del instrumento que devoraba la sonoridad de la guitarra y el contrabajo. Más empaste de volumen hubo en “Quítate neña”, donde Pepín cogió la flauta traversa para adornar un cantar de ronda, con un arreglo muy guapo para aquellos versos que dicen: “si quieres que te quiera dame de aquello que me diste de nueche y taba bueno”.
Gran parte de las letras asturianas no tienen desperdicio e invitan a hacer varias relecturas desde distintos puntos de vista. Xoxe Martínez suele respetarlas pero a veces cambia algunas frases simplemente porque no suenan bien, como es el caso de “Caleya arriba cantando”, donde suprime la frase “la que va a ser mi tormento” por “la dueña de mi pensamiento”. Así suena mucho mejor.
Algunas nanas también se interpretaron de una manera particular, entre ellas una en homenaje a Igor Medio que había grabado en un disco junto a Lisardo Prieto. Con tanta nana se bajó la intensidad del concierto, aunque sin llegar a dormirse. Para despedir enlazaron “El Besu” y “Agora no” en un arreglo muy agradable. Y es que “Ún de Grao” allá por donde va reivindica una nueva forma de hacer canción asturiana, para que llegue a un público más heterogéneo -como el que estaba presente en la sala-, más moderno y menos encorsetado, simplemente porque es compatible. Hay gustos para todos y el trío formado para la ocasión gustó.
Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España
Marisa Valle Roso: Festival Arcu Atlánticu.
Plaza Mayor jueves, 26 de julio
Hay pocos
conciertos que consiguen impactar a un público heterogéneo, que logran que el
tiempo se detenga, y que cuando te vas de retirada no dejas de comentar con los
tuyos unas cuantas sensaciones que acabas de vivir y muchas emociones que los
artistas lograron sacar de tí. No todos los conciertos lo consiguen, más bien
son escasos, sin embargo el concierto de Marisa Valle Roso en Gijón es de esos
pocos. Logró que el reloj de la Plaza del Ayuntamiento se detuviera en nuestras
mentesy por ello, cuando la artista
anunciaba el final del concierto - después de una hora-, todos nos giramos
hacia el reloj y pensábamos que se había estropeado. ¡Yaa! ¡Pero si acaba de
empezar! Esa es la sensación que provocó la cantante asturiana.
Venía a presentar
“Consciente”, un disco grabado recientemente donde muestra su manera de
entender la música. Un estilo propio que parte de la tonada asturiana y explora
nuevos sonidos, influenciada por la música que escucha en otras latitudes.
“Arrancó con “Nos da igual”, un precioso tema que fluía cómodo en tiempo
ternario y nos dejaba ver la sensibilidad de la voz y la potencia en las partes
fuertes. “Brume Negrita” de Mercedes Sosa, sonó exquisita y más cercana a la
bossa nova que a la nana. Encandiló al público cantando en asturiano ”Díes
cansaos” y puso a bailar a la plaza con el sutil ritmo de “Macorina”. Era un
gusto escuchar esos arreglos tan elaborados por parte de los músicos y esa voz
tan afinada y con tanta fuerza.
Aún faltaban varios
temas muy bien tocados y muy bien cantados, entre otros“La Planta 14” de Víctor Manuel, la fusión de
sonidos tradicionales y vanguardistas en “Romance de la Neña Isabel” o el
arreglo de “Arriba quemando el sol”, con la colaboración de les pandereteres
“Villa de Xixón” y la base de David Varela con el arpa de boca. Muy
bonito.Pero si hay alguno que debería
repetir en cada concierto, aparte de “Llorona” -que ya lo hace-, es “Lela”: su
arreglo, aunque diferente es tan guapo como el original y su forma de cantarlo,
también diferente, nada tiene que envidiar a Dulce Pontes.
Terminó su
actuación por todo lo alto con toda la plaza cantando “Xixón del alma” y “Santa
Bárbara Bendita”.El públicoagradeció el concierto con una gran ovación y
demostró a la cantante que siempre que venga a Gijón será bien recibida.
Varias veces la
había escuchado, pero siempre en colaboración con otros artistas (Rozalén, por
ejemplo) y sin tiempo para detectar todo su potencial. Ahora quehe podido escuchar a la cantante en directo,
con su repertorio y sus músicos, solo puedo decir que es un privilegio tener en
Asturias una cantante tan grande como Marisa Valle Roso.
Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España