domingo, 1 de febrero de 2026

El oficio de Quique González.

 

Fotografía: Juan Plaza.

Quique González, Presentación del disco “1973”. Teatro de la Laboral, sábado, 31 de

enero de 2026.


Con nombre y apellido corriente, instrumentista correcto sin alardes y una técnica vocal

que apenas alcanza el aprobado raspado, una se pregunta cómo ha logrado Quique

González construir una carrera tan sólida a lo largo de casi quince álbumes. La

respuesta es porque sabe escribir buenas canciones, relatos cotidianos que conectan con

las emociones humanas y ha tenido el acierto de rodearse siempre de músicos

excelentes.

Eso quedó patente en la presentación de su nuevo disco, “1973”, ante cerca de un millar

de seguidores fieles que no dudaron en sacar entrada para escucharlo en directo. La

primera parte estuvo dedicada íntegramente a las nuevas canciones. Entre ellas apuntan

claras posibilidades de permanecer en sus giras “Terciopelo azul”, tema de apertura con

un logrado solo de guitarra con efecto wah-wah. También destacó “Cheques falsos”, en

la que narra una anécdota vivida junto al productor y guitarrista Toni Brunet y el batería

Carlos Arancegui. Su interpretación provocó la primera gran ovación de la noche.

A mitad del concierto el formato se volvió más acústico. En este tramo brillaron

especialmente el contrabajo de Jacob Reguilón y los teclados de Raúl Bernal, aportando

elegancia y profundidad a los arreglos. Fue también el momento en el que más se

evidenciaron las limitaciones vocales del cantante: desafinaciones frecuentes, timbre

estridente y un uso excesivo de la garganta en detrimento de la técnica.

La segunda parte del recital estuvo dedicada a repasar algunos de los temas más

reconocibles de su trayectoria, como “Mis camisetas”, “Salitre”, con una destacada

intervención de órgano Hammond, y “Vidas cruzadas”, reafirmando su calidad como

compositor.

Tras insistentes peticiones llegaron los bises. El cantautor regresó al escenario para

interpretar dos temas, entre ellos la inédita “Padres huérfanos”, que formará parte de

una película de próximo estreno. En definitiva, un concierto exitoso, sostenido por

buenas canciones y una banda solvente que reafirma la fidelidad de su público y el

oficio de Quique González.

Crítica para La Nueva España.

Tarja, la reina del metal sinfónico.

 



Tarja Turunen y Marko Hietala, “Living The Dream Together Tour”. Gijón Arena,

viernes, 30 de enero de 2026.


Tarde de metal sinfónico en estado puro, de ese que resiste modas y playlists fugaces

gracias a una parroquia fiel capaz de cruzarse medio país en pleno invierno gélido para

escuchar el poderío de la distorsión y voces que todavía ponen la piel de gallina. El

Gijón Arena acogía la primera de las cuatro fechas españolas que reúnen a Tarja

Turunen y Marko Hietala, ex de Nightwish, acompañados por otras dos bandas: “Rok

Ali and The Addiction” y “Serpentyne”.

Tras la actuación de las bandas invitadas –mención aparte merece “Serpentyne” que

dejaremos para otra ocasión-, llegó el turno de Marko Hietala. El finlandés concluyó un

concierto correcto, apoyado más en actitud y carisma que en brillantez musical,

llevándose la gran ovación cuando llamó a Tarja para compartir escenario durante un

par de temas.

Pasadas las nueve de la noche, apareció Tarja Turunen con su show en solitario para

confirmar quién manda. Tras un arranque tibio para ajustar sonido –esta vez con

teclados ¡por fin! con volumen adecuado-, sonó “Crimson Deep”: intensidad, afinación,

dramatismo y una demostración de técnica en agudos que recordaron por qué su voz

sigue siendo referencia.

Sorprendió el guiño metalero al “Bolero” de Ravel en “Victim of ritual”, antes de

sumergirse en el repertorio que encumbró a Nightwish, con “Feel for You” como

momento destacado junto a Hietala. “Higher Than Hope” sonó algo justa, pero quedó

compensada con “Silent Masquerade” cantada a dúo y convertida en uno de los grandes

momentos de la noche.

El tramo final fue una apisonadora con “I Walk Alone” y “Wish I Had an Angel”, sin

pirotécnica ni artificios: solo banda, canciones y poderío. Así es el metal honesto. Como

buena capitana, Tarja fue la última en abandonar el escenario, dejando claro que sigue

siendo la reina vocal y que en el metal sinfónico el liderazgo se demuestra en directo.

Crítica publicada en La Nueva España.