miércoles, 6 de septiembre de 2017

Combate entre Prokofiev y Debussy



. Festival Internacional de Piano de Gijón. 
Frederic Chiu. Teatro de la Laboral. Jueves 24 de agosto.

Resultado de imagen de frederic chiu festival internacional piano gijon
El Festival Internacional de Piano de Gijón clausura su decimoctava edición con una propuesta innovadora y una magnífica actuación a cargo del pianista internacional Frederic Chiu en el Teatro de la Laboral. Su propuesta resulta un tanto novedosa al plantearla como un combate musical entre Claude Debussy y Sergei Prokofiev: dos compositores que comparten época y dificultad técnica pero estilísticamente alejados entre sí, Debussy de estilo impresionista y Prokofiev más neoclásico. El concierto se planteó en cuatro asaltos y tras finalizar cada uno de ellos el público debía anotar en un papel su preferencia. El propósito de Chiu con este combate musical es que cambiemos todos de opinión.  Aunque sea un combate va a ser muy justo porque le encantan los dos compositores, y también nos advierte de que no hace falta ser entendido, lo único es disfrutar de la música y elegir.

El disfrute para los amantes del piano llegó desde el primer asalto, escogiendo piezas muy populares de los dos compositores: la “Suite Bergamasque” que incluye el famoso “Clair de Lune” de Debussy y tres piezas del ballet “Romeo y Julieta” de Prokofiev. Durante la interpretación de los dos cuatro movimientos de Debussy, Chiu visibiliza su particular estilo: interpretación elegante en las melodías y agresividad en las partes fortes con dinámicas contrastantes. El pianista nos ofrece un arreglo propio de la primera pieza del ballet de Prokofiev, “Alegría Pública”, muy rítmica y con algún pasaje cercano al estilo ragtime. “Los Montagues y los Capulets” fue interpretada con energía y precisión y una clara diferenciación de las líneas melódicas y rítmicas entre ambas manos. 

Para el segundo asalto nos ofrece una difícil comparación: “L’isle joyeuse” de Debussy y la “Sonata No. 3 de Prokofiev. Como puntos de unión son dos piezas en la misma tonalidad y compuestas en la misma época. También, las dos son de gran virtuosismo con pasajes muy rítmicos y de grandes complejidades armónicas.  Sin embargo es difícil decantarse por una u otra puesto que estilísticamente nada tienen que ver. Además, la interpretación de las dos fue magnífica.

Tras una pausa elige para el tercer asalto pequeñas miniaturas de ambos compositores. El experimento con la sonoridad y el color de Debussy quedó plasmado en “Jardins sous la pluie de Estampes” mientras que el sentido rítmico y la personalidad sarcástica y cínica de Prokofiev se deja ver en “Sarcasm No. 1”, “Dos Visions Fugitives” y “Sugerencias Diabólicas”, esta última de gran dificultad técnica y salvada con creces.  Termina el cuarto asalto con una gran interpretación de dos de las obras más importantes de los compositores: “Rèverie” de Debussy y “Toccata” de Prokofiev.

¿Quién será el vencedor de este magnífico combate? Frederic Chiu nos invita a ver el resultado en su página web en los próximos días. Por mi parte prefiero que la incógnita permanezca puesto que hablar de vencedores y vencidos comparando a dos de los mejores compositores de principios del siglo XX no tiene sentido, aunque en cuestión de gustos ya se sabe. Dada la excelente interpretación de Frederic Chiu lo dejaremos en tablas.

 Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España.

jueves, 24 de agosto de 2017

Noche mágica con Revólver



Concierto de Revólver en la Semana Grande de Gijón.  Sábado 12 de agosto.
Imagen relacionada 
 
Los conciertos de “Revólver” siempre son bienvenidos y sus  nuevas canciones también, sean más acústicas, como las del nuevo disco “Capitol”, o más cañeras. Su música está llena de ricos matices instrumentales que sustentan letras maduras y bien trabajadas. Sus conciertos vienen cargados a tope de energía  porque Carlos Goñi, líder de “Revólver”, no es artista de grandes titulares pero con su música gana en las distancias cortas, disfruta con lo que hace y lo transmite encima del escenario. 

Llegó a Poniente y advirtió que el concierto iba a ser largo. Un poquito más de dos horas que, sin embargo, para gran parte del público se pasó en un instante. Y es que cuando estás a gusto los minutos vuelan.  Y muy a gusto nos sentimos escuchando a cuatro músicos que desde el primer tema “Premios y Matices”, sonaban con buen engranaje.  La comodidad del recinto al aire libre y sin aglomeraciones, la buena calidad del sonido, el empaste de los instrumentos y un repertorio bien escogido  convirtió la noche del sábado en un momento mágico. 

Hacía dos años que no presenciaba un concierto de “Revólver” en directo y me sorprendió comprobar la mejoría de Carlos Goñi como guitarrista. En mis notas, tema tras  tema anotaba  “solazo de guitarra”, “otra vez solazo de guitarra”,  y así hasta el último.  Siempre fue buen guitarrista pero ahora hay una diferencia sustancial. Por destacar algunos me quedo con el gran single “Black Jack”, desde luego “Estar dentro de ti”, donde integró una parte del solo de “Purple Rain” (Prince) y lo desarrolló hasta ganarse una gran ovación,  “No va más”, en la línea de Bruce Springsteen y, por supuesto, “El Dorado”, tema emblemático de la banda con el que cerró el recital. 

Muchas canciones para recordar en esa gran noche por diferentes motivos: la cañera y muy coreada “El roce de tu piel”, la tranquila  “Frío en Madrid”,  con una letra bien elaborada de esas que apetece memorizar e interiorizar porque invitan a la reflexión, también  “Odio”, en la que nos cuenta que no es capaz de aprenderse la letra, sin embargo las progresiones y las melodías de guitarras se las sabe perfectamente y  “Si es tan solo amor”, uno de los himnos de la banda. 

Su mánager le advertía de lo poco apropiado que es tocar en acústico en un escenario abierto y con público masivo –“eso es para escenarios más íntimos”- y Carlos Goñi saltándose sus consejos a la torera, nos deleitó con temas como “Perdí lo que no tuve”, “Esclavo de tu amor” o “Tu canción” solo con su guitarra y armónica. En esta ocasión su mánager no tenía razón porque la ovación fue sonora.  El resto de la banda se incorporó para “El peligro” y “Faro de Lisboa” que el público cantó, creándose un momento íntimo y especial.

Los últimos bises fueron “San Pedro”, con una presión sonora impactante y, por supuesto, “El Dorado”, su canción imprescindible en cada concierto. Buen sonido, buena música y buena química entre público y banda: los ingredientes perfectos para recordar el concierto de “Revólver” en Poniente como una noche especial.  
Crítica de Mar Norlander para La Nueva España

La Oreja de Van Gogh: un "Planeta Imaginario" muy dulzón



Concierto de la Semana Grande. Gijón 11 de agosto.
Resultado de imagen de la nueva españa la oreja de van gogh gijon
El pop más caramelizado y fácil de digerir llegó a Gijón de la mano de “La Oreja de Van Gogh” para los conciertos de la Semana Grande y miles de personas, entre curiosos y fans, se dieron cita para escuchar su “Planeta Imaginario” en el escenario de Poniente. 

Fue un acierto comenzar con la canción “Estoy contigo”. Sin duda, el mejor tema del último disco, promocionado como algo novedoso en cuanto a sonoridades  y letras comprometidas con los problemas sociales. Pero puestos a mirar con detalle es más de lo mismo: canciones simples y facilonas con algo más de electrónica. Las letras de algunos temas están llenas de versos sin coherencia, y sirva de ejemplo “Camino de tu corazón” que, supuestamente, habla de los problemas de la inmigración: “el eco de tu beso se coló en el avión / las nubes eran versos del vapor de tu voz/ miradas sin palabras, besos de esos sin crianza/ oh oh oh oh”. En fin, para qué seguir. Los únicos temas que merecen la pena de este nuevo disco son “Mi pequeño gran valiente”  (que no la interpretaron) y la nombrada “Estoy contigo”.  La letra de esta canción te toca la fibra por aquello de que todos conocemos a alguien con problemas de Alzheimer: está bien construida y va al grano. Los versos se sustentan con arreglos musicales  a base de guitarras con delays y notas pedal (del estilo de U2), y sonoridades cercanas a “Coldplay”. El resto de las canciones del nuevo álbum que pudimos escuchar fueron como la cara B de los discos anteriores. Flojas y planas a más no poder.

La puesta en escena fue sencilla y agradable y la interpretación de la mayor parte de los temas estuvo bastante correcta, si obviamos dos de ellos. El primero “Europa VII”, en el que el teclista  quiso mostrar su habilidad tocando el Theremin,  pero le sobró volumen y le faltaron unas cuantas horas de ensayo.  El segundo “Muñeca de Trapo”, y de nuevo el teclista invadió nuestros oídos marcándose un solo de piano sucio y mal ejecutado. ¡Más de diez años tocando este tema y todavía no consigue hacer algo digno! Quizá, debería pasarle el testigo al guitarrista, que dicho sea de paso, estuvo muy fino con su instrumento durante toda la actuación.

Considero un acierto de la banda el fichaje de la cantante Leire Martínez,  en sustitución de Amaya Montero: es más elegante y su voz abarca el mismo registro pero con más grosor y menos estridencia, aunque en directo es bastante sosa.
Por otra parte, el público se lo pasó en grande cantando varios éxitos de la banda, como “Café con sal” “Jueves”, “Cuídate” o “la canción más bonita del mundo”, entre otras. No por ser tan pasteleros vamos a quitarles el valor que tienen: ver a grupos de amigos de diferentes generaciones,  o a madres con sus hijas cantando juntas y entusiasmadas las letras de principio a fin es emocionante y tiene un gran mérito. Así que, aunque sólo sea por este aspecto, la banda LODVG se merece un reconocimiento, y así lo valoró el público de Gijón con sonoros aplausos. Y es que los sabores dulces siempre triunfan.
Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España

Orozco, entrega y buen trabajo en Gijón

Crítica / Música

Orozco, entrega y buen trabajo en Gijón

12.08.2017 

Resultado de imagen de orozco  la nueva españa 
 
Casi dos décadas lleva Antonio Orozco componiendo música para él y para otros artistas famosos, y le han servido para consolidar una trayectoria artística que incluye a un público de lo más variopinto. Además, con su paso por el programa "La voz", ha conseguido atraer a nuevas generaciones que ansiaban ver de cerca al simpático y entrañable miembro del jurado. Llegó a Gijón para abrir los conciertos del escenario de Poniente y la simpatía y la entrega quedó plasmada desde el primer momento.

Comenzó con "Llegará" y siguió con "Mírate", un tema de su nuevo álbum donde intentó algún giro de melismas aflamencados dentro de su particular forma de cantar. Pero las giras del verano pasan factura a los cantantes y en este caso se notó: su voz estaba cansada y acusaba una leve ronquera añadida a su habitual "arenilla". Le costaba llegar a los agudos con limpieza. Pero no nos vamos a quedar sólo con este matiz porque lo bueno que tiene un artista de este calibre es que sabe suplir estas limitaciones con profesionalidad. Sin demasiados riesgos vocales procuró ganarse a los presentes con emotivos discursos antes de cada tema y con una entrega total en el escenario. La contundente interpretación instrumental por parte de los seis músicos que le acompañaron y las proyecciones de vídeo, diseñadas para cada canción, también contribuyeron a una buena puesta en escena.
Casi todo su repertorio se centró en las canciones de "Destino", que presenta nuevas sonoridades más electrónicas y armonías menos flamencas. No faltaron clásicos de sus anteriores discos, como el famoso "Devuélveme la vida", tema que popularizó con Malú y le situó en la primera línea del pop-rock flamenco. Se ganó al público, una vez más, con sus intentos de escanciar sidra (acertando de vez en cuando dentro del vaso), mientras cantaba "Hoy será", dedicada a los políticos. La presentación de la banda, durante más de veinte minutos tocando el riff de "Billy Jean" (Michael Jackson), mientras Orozco buscaba el eco del público al más puro estilo del cantante Sting, se hizo un poco pesada. Más brevedad hubiera quedado de cine.


Se hizo de rogar para los bises y tiene su lógica. Se ha convertido en algo tan estandarizado que el público ni se molesta en pedir "otra" y "otres tres". Ya se da por hecho, así que se limitan a quedarse en el recinto hasta que el artista se canse y aparezca de nuevo. Orozco y su banda regresaron y cayeron "otres tres", además del momento tan emotivo al entonar "Mi héroe" dedicada a Xavi Pérez, su amigo y productor durante veinticinco años y recientemente fallecido. Cerró el concierto con "Lo que tú quieras soy" y toda la audiencia le despidió coreando el riff del emblemático tema "Seven Nation Army", que se ha hecho muy popular en diferentes eventos deportivos, incluyendo al Sporting. Los aplausos fueron sonoros y Antonio Orozco se fue con la sensación de haber hecho un buen trabajo y haber triunfado en Gijón.

 Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España

martes, 1 de agosto de 2017

"The Offspring" llegó como una ola

 Resultado de imagen de the offspring la nueva españa

La banda californiana cierra el festival con más de una hora mágica de grandes éxitos coreados de principio a fin

31.07.2017La Nueva España

Crítica del segundo día de Tsunami Xixón


El Festival Tsunami Xixón se  cierra por todo lo alto con la única actuación en la península de la banda “The Offspring”. Miles de fans cantaron, gritaron y bailaron en el patio de La Laboral a ritmo de esta banda californiana que hace muchos años que dio con la receta mágica, al ser capaces de convertir cualquier tema en un himno para diferentes generaciones. Es como la receta de la pizza: ingredientes sencillos, mezcla homogénea, sabor agradable y fácil de consumir en cualquier momento. El resultado un éxito. En perfecto castellano el líder de la banda Dexter Holland saludó a la multitud: “Buenas noches a la gente de España, somos Offspring, ¿Qué tal cabrones?” La euforia fue total. El público, entregadísimo de principio a fin, cantó con los brazos en alto todos los himnos: “Hammerhead”, “Come out and play”, “Genocide”,  “Want you bad”, “Why don’t you get a job?”, “Bad habit”... hasta cantaban los riffs de la guitarra. Con  “Pretty fly” y “The kids aren’t alright”, dos de los temas más famosos de la banda,  el volumen de las gargantas de los fans superaba al del equipo de sonido.  Poco más de una hora de concierto que terminó con la cañera “Self Esteem”. El público se lo pasó en grande y se dirigió a la salida con la sensación de haber vivido una experiencia única. Y no es para menos porque, además de “Offspring” hubo trece bandas más en el recinto, dispuestas en dos escenarios.
 Resultado de imagen de the offspring la nueva españa
Con “Pennywise” sentimos temblar la sólida arquitectura de la Laboral, a pesar de que en la primera parte del concierto el sonido era pésimo y la voz de Jim Lindberg quedaba sepultada en un sótano oscuro. Pero los fans ahí estaban con los puños en alto saltando y cantando sus himnos, sin dejar  de aclamar a una de las bandas más potentes de la escena punk internacional. Llegando al final del concierto el sonido mejoraba y disfrutamos de temas como  “Do what you want”, “Perfect People” o la versión más hardcore de la popular “Stand by me”. Si “Offspring” fue un éxito “Pennywise” no fue menos. De hecho, a la salida del recinto después de haber finalizado el Tsunami, miles de personas entonaban por todo lo alto el “Lo lo lo” de su emblemática “Bro Hymn”: el eco  siguió por un buen rato  y podía escucharse  a gran distancia. 

La banda sueca “The sounds” también tuvo su público. La forma de moverse por el escenario y las provocaciones sexuales de Maja Ivarsson con canciones como “Shake shake shake” o “Living in América” nos recordó a la seductora Deborah Harry al frente de los “Blondie”. Maja Ivarsson no está a la altura de Debbie Harry pero apunta maneras.  Por lo demás un concierto cómodo con sus canciones melódicas más conocidas y tocadas con corrección.

Estupenda fue la actuación de “Jardin de la Croix”, a base de puro rock progresivo en el escenario Jagermusic. La técnica del tapping en las dos guitarras les imprime un sello particular a los desarrollos de estructuras complejas en compases de amalgama, donde predomina el virtuosismo. Tiene muchísimo mérito que un grupo de estas características -además instrumental, que no está de moda- pueda permanecer vigente después de una década de rodaje. Fantásticos. 

Con los suecos “Graveyard” nos sumergimos en el hard-rock más setentero de influencia zeppeliana y disfrutamos de un repertorio que alternaba temas más cañeros con clásicas baladas rock de estructuras largas y cambiantes. Al margen de esa costumbre de dejar la guitarra acoplando entre canción y canción es una banda para tener muy en cuenta. Sus precedentes en el escenario grande, “Kadavar”, se ganaron el respeto y la admiración de muchos aficionados al rock que estaban en el Tsunami y no conocían al trío alemán. Hay empaste, hay precisión, tienen riffs potentes y buenas ideas. Un placer escucharles. 
En otra línea mucho más cañera y más reivindicativa –aunque me quedo con la sensación de que es más postureo que reivindicación real-,  se presentaron los vascos “Berri Txarrak”. Aprendimos a contar en vasco los cuatro pulsos para empezar una canción y sus fans aportaron alguna pincelada estética más a la amalgama de tribus que por allí desfilaban.
 Resultado de imagen de graveyard la nueva españa tsunami
Por último quiero resaltar el ejemplar comportamiento del público. Cada uno se movía en libertad por donde quería, se acercaban al escenario para ver a sus grupos favoritos y cuando finalizaban se retiraban a otra zona, dando paso a otras tribus para que pudieran disfrutar de sus bandas preferidas. No hubo boicots, no hubo agresiones, no hubo malos rollos, ¡para que luego digan de los festivales! Un aplauso para el público y también para la organización. El listón ha quedado tan alto que es difícil de igualar y más de superar, salvo que se pueda traer a estrellas como: “Rage Against the Machine”,  “Red Hot Chili Peppers” o “Dream Theater”, por hacer alguna sugerencia. 
Crítica de Mar Norlander para La Nueva España