miércoles, 5 de junio de 2019

El poderío de Falete junto a la OCAS

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“De Norte a Sur”: Falete, Orquesta de Cámara de Siero (OCAS), “La Bejazz” y Ángela Bonilla. Teatro Jovellanos, sábado 25 de mayo.

La idea de crear un espectáculo que engloba  una orquesta de cámara como la OCAS de Siero, un grupo de flamenco jazz, una bailaora sevillana, cuatro compositores de diversas procedencias y un cantante de copla muy popular como Falete, era una propuesta osada y el resultado bastante satisfactorio.

La obertura “De Norte a Sur”, que también da título al espectáculo, es una bella partitura de una gran complejidad por sus cambios de ritmo y armonías que fusionan sabores del norte con muchos toques flamencos, mezclando la sonoridad de los arreglos orquestales con el grupo de jazz flamenco “La Bejazz”. El taconeo de Ángela Bonilla ponía el broche de oro a esta composición. Buena interpretación por parte de los músicos y estupenda bailarina que protagonizó otros números a lo largo del espectáculo.

Más dificultades tuvieron en cuadrar perfectamente los tempos en “Intimad”, pieza compuesta por Pablo Carmona cargada de síncopas endiabladas y contrastes rítmicos, donde pudimos apreciar la calidad de los fraseos del saxofón. Pequeños desajustes rítmicos que ya no se volvieron a percibir en toda la velada, destacando la sonoridad de “Fuente de Lágrimas”, en homenaje a Lorca con más influjo árabe y jazz clásico.  “A mi tío Enrique”, sonó de lujo en las cuerdas de Melchor Díaz, tema dedicado a su tío el gran Enrique de Melchor.

Falete se hizo esperar, pero llegó con su potente voz entonando versos de Machado a ritmo de rumba con arreglos jazzeros y recibió una gran ovación.  Su tema más popular “SOS” fue cantado con gran emotividad y poderío andaluz. Pero, sin duda, lo más sorprendente fue su interpretación de la canción asturiana “Ayer vite na fonte”, demostrando así que Falete se atreve con todo. Cantada con mucha corrección y con humildad desde un lado del escenario, quiso dejar el protagonismo a la orquesta dirigida por Manuel Paz, que ejecutó una magnífica interpretación de un arreglo de Flores Chaviano.

El programa estaba muy bien estudiado, aportando una gran diversidad musical con magníficos arreglos, pero no podía faltar el plato fuerte de Falete, la copla. Una magnífica versión del bolero “Ponme otra copa”, la copla  “Te lo juro yo” de Rafael de León y Manuel Quiroga y como colofón final “María de la O”, donde Falete se lució como en una de sus mejores interpretaciones. Muy fino y atento estuvo Manuel Paz en el final de la copla entrando perfectamente a tiempo con toda la orquestación, tras las pausas que hacía Falete para los requiebros de la voz. El público pataleó y aplaudió hasta conseguir que Falete se arrancara con un pupurri de bulerías a modo de improvisación y sin micrófono. No lo necesitaba, su potente voz llegaba hasta los pasillos del Jovellanos.  
En definitiva, todos juntos ofrecieron un magnífico espectáculo que supo a poco. Una lástima que no tenga continuidad.

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España

Alonzo King: Un visionario de la danza


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Alonzo King Lines Ballet. Teatro Jovellanos, viernes 24 de mayo.  


Las ocasiones las pintan tan calvas que ver una coreografía de danza contemporánea en Gijón no tiene precio, y si está fraguada por la mente de uno de los grandes de la disciplina ya no se puede pedir más. Alonzo King es “uno de los pocos maestros auténticos del ballet de nuestra época”, en palabras del famoso coreógrafo William Forsythe y su espectáculo en el Teatro Jovellanos lo constató.


La primera coreografía titulada “Art Songs” fue breve e impactante. Diez bailarines expresaron su forma de vivir el sonido a través de movimientos grupales o por parejas, recorriendo el escenario del Teatro Jovellanos con trazos geométricos muy visuales. No había pausas, cuando la música se detenía el ojo del espectador era atrapado por sutiles movimientos, algunos imposibles. Breves piezas de Bach, Haendel, Schumann y Purcell, con la voz grabada de la mezzosoprano israelí Maya Lahyani, fueron el telón de fondo de la expresividad de los diez bailarines, que mostraron su altísimo nivel uniendo la técnica del ballet clásico con la creatividad de la danza contemporánea. Gran coreografía bajo una austera iluminación y puesta en escena. No hacía falta más.


La segunda parte del espectáculo es de gran originalidad: “Figures of Speech” es una danza creada con un fondo sonoro diseñado por el compositor canadiense Alexander MacSween, formado en su mayor parte por voces humanas captadas en rincones de distintas partes del planeta. La premisa era una llamada de atención por los 7.000 idiomas que corren el riesgo de desaparecer a finales de siglo y explorar el poder de las lenguas perdidas. Las formas de vida de algunos pueblos remotos y su relación con el mundo natural (animales, bosques, juegos de niños, tormentas, etc), están representados en las coreografías, no de manera descriptiva sino expresiva. Los bailarines también son emisores de sonidos a través de la voz como parte de la expresión corporal, contribuyendo así a la unión completa de sonido y danza. Con esta coreografía la funcionalidad de la música en algunos pueblos indígenas se eleva al plano artístico al descontextualizar el porqué de los cánticos. Impactante el número de la cuerda, en el que un bailarín se ahorca sin dramatismos y una chica es atrapada por otra con la propia cuerda. También resultan muy atractivos los contrastes entre las violentas danzas bajo el sonido del didgeridoo y los movimientos muy lentos cuando se emite un sonido contínuo, sin variación de altura.  
Alonzo King fue nombrado uno de los “Tesoros de Danza Insustituibles” de Estados Unidos, en 2015 y para los aficionados ha sido una vivencia emocionante haber podido contar con la compañía de danza contemporánea “Lines Ballet”, bajo la dirección de uno de los coreógrafos más visionarios del momento.

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España