“Noche Sabinera”. Semana Grande, Plaza Mayor. Viernes 10 de agosto.
Gijón, la “ciudad de los gatillazos” y el lugar donde los “sabineros” han
vivido las noches más hermosas -según Antonio García de Diego- , acogió a la
banda de Joaquín Sabina con el mismo cariño y la misma emoción que cuando él
está presente. ¿Se echó de menos al cantante? Yo personalmente no, porque lo mejor de Sabina son sus creaciones
en forma de canción y ahí estaban.Tocadas por la banda de siempre y cantadas
por ellos mismos y, sin ánimo de ofender a sus fans, todos cantan mejor que
Sabina.
El concierto se dividió en dos partes: en la primera Mara Barros, Antonio
García de Diego, Pancho Varona y Jaime Asúa alternaban sus voces al servicio de
una selección de grandes temazos que siempre tocan en sus giras; en la segunda
es el público -previamente seleccionado- el que sube a cantar otras grandes
canciones, como si de un karaoke se tratara, pero con mucho lujo.
Fue Pancho Varona el que comenzó cantando “Sálvese quien pueda” y el motor
musical estaba perfectamente engrasado: las guitarras, el bajo, la batería, los
coros de Mara, los arreglos de piano de García de Diego…más de treinta años
juntos hace que todo fluya. El rock and roll “Seis de la mañana” y la rumba
“Cerrado por derribo” puso a la abarrotada Plaza Mayor a bailar. Esa canción
llamada “Peces de ciudad”, que tiene tanta miga literaria y musical sonó mejor,
si cabe. Mara Barros, espléndida como siempre, brilló en temas como “Y
sin embargo”, “Con las manos en la masa” o en la canción “Hace tiempo que no”,
regalo de Sabina para su propio disco en solitario.
La segunda parte se convirtió en un karaoke de lujo para seis
seleccionados, algunos imitando la voz de Sabina en “Quién me ha robado el mes
de abril” o “Pongamos que hablo de Madrid” y otros con estilo propio, cantando
“Conductores de ciudad “ o “19 días y 500 noches”. Una noche que no
olvidarán jamás con el karaoke de lujo que tenían a su servicio.
Dos horas de concierto que se hicieron cortas y dejaron al público
con ganas de seguir cantando. Decía que no eché de menos la voz de
Joaquín Sabina porque sus músicos cantan mejor y porque el público
invitado también lo hizo muy bien, pero lo que sí se echó de menos del de Úbeda
fueron sus discursos políticamente incorrectos. Y es que un artista como Sabina
no se hace tan grande solo por sus canciones.
Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España
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