viernes, 7 de diciembre de 2018

Silvia Pérez Cruz y Marco Mezquida: Un encuentro irrepetible

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Silvia Pérez Cruz  y Marco Mezquida. Teatro de la Laboral. sábado, 1 de diciembre, 2018

Silvia Pérez Cruz no es una cantante de masas enloquecidas de consumo rápido y fácil, es de ese tipo de artistas capaz de llegar a un público heterogéneo y exigente. Llevaba tiempo queriendo cantar junto al pianista Marco Mezquida pero no encontraban el momento oportuno, por sus apretadas agendas. Esta fue la ocasión para el encuentro y un privilegio poder escuchar una actuación como la que nos ofrecieron en el Teatro de la Laboral.
Escogieron un repertorio de lo más variopinto, sin novedades pero con mucho gusto. Arrancaron de modo íntimo con poca luz, ella sentada en el suelo y Marco al piano vertical con “My funny Valentine”. Versión difícil de reconocer  y nada que ver con otras como la de Sinatra, Ella Fitgerald o Chet Baker; ni un verso cantó, solo notas monosilábicas sobre un arreglo al piano vertical a base de escalas y arpegios sinuosos improvisados. Poco a poco la actuación iba cogiendo ritmo sin perder ese punto de intimidad que busca la cantante catalana en sus conciertos. Jugando con las cuerdas del piano de cola, a modo de arpa y después con las teclas, muy debussiano sonó el comienzo de “Plumita”. Pasó por toques flamencos, blues y volvió a ser etéreo, mientras la melodía vocal era más propia de un canto lusitano.  Esta fue la tónica del repertorio: variedad, experimentación tímbrica, improvisación y todo un alarde de dominio de distintas técnicas pianísticas y vocales que encandiló al público.

Buen gusto demostraron los dos al escoger temas tan exquisitos y poco escuchados como “Oración del Remanso” de Jorge Fandermole o “Barco negro” de Amalia Rodrigues. Sorprendente la mezcla de un coral de Anton Bruckner con un tema de Ornette Coleman. Menos sorprendente, por estar muy usada,  fue la versión de Chavela Vargas “Llorona”, pero bien. Parte del público contuvo las ganas de arrancarse a cantar “Padre nuestro tú que estás” en versión española y parroquial al escuchar “Sound of Silence” (Simon & Garfunkel). Por suerte Silvia la cantó en inglés comenzando a modo de espiritual negro para después transformarse en algo extraño con toques flamencos.

Silvia Pérez Cruz no deja de sorprender en cada una de sus actuaciones. Con aires más flamencos o con música más experimental se curra cada concierto para llegar a la gente y, guste o no guste es una artista que merece la pena ver en directo, al menos una vez. Por sus poros emana calidad vocal y conocimiento musical a raudales. En esta ocasión, acompañada por un pianista de tanto nivel como Marco Mezquida, pudimos disfrutar de un concierto que quedará para el recuerdo de los presentes y, probablemente irrepetible. La ovación final fue muy sonada.

Crítica de Mar Norlander publicada en La Nueva España

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