martes, 1 de agosto de 2017

"The Offspring" llegó como una ola

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La banda californiana cierra el festival con más de una hora mágica de grandes éxitos coreados de principio a fin

31.07.2017La Nueva España

Crítica del segundo día de Tsunami Xixón


El Festival Tsunami Xixón se  cierra por todo lo alto con la única actuación en la península de la banda “The Offspring”. Miles de fans cantaron, gritaron y bailaron en el patio de La Laboral a ritmo de esta banda californiana que hace muchos años que dio con la receta mágica, al ser capaces de convertir cualquier tema en un himno para diferentes generaciones. Es como la receta de la pizza: ingredientes sencillos, mezcla homogénea, sabor agradable y fácil de consumir en cualquier momento. El resultado un éxito. En perfecto castellano el líder de la banda Dexter Holland saludó a la multitud: “Buenas noches a la gente de España, somos Offspring, ¿Qué tal cabrones?” La euforia fue total. El público, entregadísimo de principio a fin, cantó con los brazos en alto todos los himnos: “Hammerhead”, “Come out and play”, “Genocide”,  “Want you bad”, “Why don’t you get a job?”, “Bad habit”... hasta cantaban los riffs de la guitarra. Con  “Pretty fly” y “The kids aren’t alright”, dos de los temas más famosos de la banda,  el volumen de las gargantas de los fans superaba al del equipo de sonido.  Poco más de una hora de concierto que terminó con la cañera “Self Esteem”. El público se lo pasó en grande y se dirigió a la salida con la sensación de haber vivido una experiencia única. Y no es para menos porque, además de “Offspring” hubo trece bandas más en el recinto, dispuestas en dos escenarios.
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Con “Pennywise” sentimos temblar la sólida arquitectura de la Laboral, a pesar de que en la primera parte del concierto el sonido era pésimo y la voz de Jim Lindberg quedaba sepultada en un sótano oscuro. Pero los fans ahí estaban con los puños en alto saltando y cantando sus himnos, sin dejar  de aclamar a una de las bandas más potentes de la escena punk internacional. Llegando al final del concierto el sonido mejoraba y disfrutamos de temas como  “Do what you want”, “Perfect People” o la versión más hardcore de la popular “Stand by me”. Si “Offspring” fue un éxito “Pennywise” no fue menos. De hecho, a la salida del recinto después de haber finalizado el Tsunami, miles de personas entonaban por todo lo alto el “Lo lo lo” de su emblemática “Bro Hymn”: el eco  siguió por un buen rato  y podía escucharse  a gran distancia. 

La banda sueca “The sounds” también tuvo su público. La forma de moverse por el escenario y las provocaciones sexuales de Maja Ivarsson con canciones como “Shake shake shake” o “Living in América” nos recordó a la seductora Deborah Harry al frente de los “Blondie”. Maja Ivarsson no está a la altura de Debbie Harry pero apunta maneras.  Por lo demás un concierto cómodo con sus canciones melódicas más conocidas y tocadas con corrección.

Estupenda fue la actuación de “Jardin de la Croix”, a base de puro rock progresivo en el escenario Jagermusic. La técnica del tapping en las dos guitarras les imprime un sello particular a los desarrollos de estructuras complejas en compases de amalgama, donde predomina el virtuosismo. Tiene muchísimo mérito que un grupo de estas características -además instrumental, que no está de moda- pueda permanecer vigente después de una década de rodaje. Fantásticos. 

Con los suecos “Graveyard” nos sumergimos en el hard-rock más setentero de influencia zeppeliana y disfrutamos de un repertorio que alternaba temas más cañeros con clásicas baladas rock de estructuras largas y cambiantes. Al margen de esa costumbre de dejar la guitarra acoplando entre canción y canción es una banda para tener muy en cuenta. Sus precedentes en el escenario grande, “Kadavar”, se ganaron el respeto y la admiración de muchos aficionados al rock que estaban en el Tsunami y no conocían al trío alemán. Hay empaste, hay precisión, tienen riffs potentes y buenas ideas. Un placer escucharles. 
En otra línea mucho más cañera y más reivindicativa –aunque me quedo con la sensación de que es más postureo que reivindicación real-,  se presentaron los vascos “Berri Txarrak”. Aprendimos a contar en vasco los cuatro pulsos para empezar una canción y sus fans aportaron alguna pincelada estética más a la amalgama de tribus que por allí desfilaban.
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Por último quiero resaltar el ejemplar comportamiento del público. Cada uno se movía en libertad por donde quería, se acercaban al escenario para ver a sus grupos favoritos y cuando finalizaban se retiraban a otra zona, dando paso a otras tribus para que pudieran disfrutar de sus bandas preferidas. No hubo boicots, no hubo agresiones, no hubo malos rollos, ¡para que luego digan de los festivales! Un aplauso para el público y también para la organización. El listón ha quedado tan alto que es difícil de igualar y más de superar, salvo que se pueda traer a estrellas como: “Rage Against the Machine”,  “Red Hot Chili Peppers” o “Dream Theater”, por hacer alguna sugerencia. 
Crítica de Mar Norlander para La Nueva España

 

Un tsunami que llega para quedarse

Crítica de la primera jornada

Gran organización en la primera jornada del festival, en la que "Desakato" fue el final perfecto tras el punk salvaje de "Sexy Zebras" y el rock sinfónico de "Toundra"

30.07.2017 | 
Tsunami Gijón: En la cresta de la locura 
Foto: Marcos León 
En la cresta de la locura
El Tsunami Xixón viene para quedarse y poner a Gijón en los circuitos de festivales más importantes del rock. Así lo demuestran muchos detalles visibles por parte de una organización muy estudiada: la variedad del cartel, la puntualidad de los conciertos, la elección de las fechas, los controles y dispositivos de seguridad, el precio de las entradas, la belleza -¡qué guapa es la Laboral de Gijón!- y la comodidad del recinto? Y así lo manifestaron las caras de satisfacción y los comentarios a la salida de los asistentes a la primera jornada del festival cuando desalojaban el edificio -alrededor de las dos de la madrugada-, después de haber disfrutado de una gran variedad de rock.

Motivadísimos y conscientes de que están compartiendo cartel con los "Offspring" o "Pennywise" iniciaron los conciertos de la Laboral "Last Titans", para presentar su nuevo disco. El sonido no es bueno pero no se puede pedir más a un grupo muy joven que aún no tiene caché para tener técnico de sonido propio, amén de que los rebotes en la piedra del Patio de la Laboral son incorregibles. Su música se inspira en bandas americanas como "Green Day" y tocan un tema tras otro, entre ellos "Nothing we can do", una composición propia que tiene gancho. Es un grupo con mucho camino por recorrer pero con energía desbordante y muy buena actitud, así que todo depende de ellos.

El relevo es para "Acid Mess", que destacan por sus complejidades armónicas y estructuras más elaboradas. Las múltiples capas sonoras creadas por guitarras, bajo, teclado y batería se adivinaron pero no se disfrutaron plenamente por la mala acústica. Es un grupo ovetense que cuida al detalle los sonidos y tiene que ser un placer escucharles en un recinto más apropiado. Estaremos al tanto de sus conciertos.
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Rabiosos, políticamente incorrectos y provocadores, llegaron los "Sexy Zebras" y desataron el lado salvaje de los más cercanos al escenario con "La Polla", su reciente álbum. Hubo pogo, hubo desenfreno a ritmo de "Machote", "Búfalo blanco" o "Sexo y marihuana" y tema tras tema conseguían extraer el lado más punk del público. Sorprendió la lentitud de la canción "Quiero follar contigo", en un nuevo registro próximo a la balada. Pero lo más destacado de su actuación fue su capacidad para poner al patio de la Laboral en pleno a botar al ritmo de "Hijo de puta el que no bote", durante su canción de denuncia a los gobernantes "que nos roban las libertades". "Sexy Zebras" es una buena muestra de que el punk aún no ha muerto.
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"Toundra" fueron los encargados de alimentar los oídos de los aficionados al rock sinfónico. Y no defraudaron. Brillante la puesta en escena de una pequeña orquesta con cuerdas, vientos y un teclado para completar la sonoridad de los cuatro componentes que forman la banda. Los violines iniciaron el concierto creando un ambiente con disonancias tensas que fueron disueltas por la riqueza armónica y tonal del piano, para provocar un cambio de ritmo y dar paso a la banda en pleno. Abruptos cambios de paisajes sonoros y de ritmos, riquezas tímbricas, complejidades armónicas y unos arreglos muy bien pensados, caracterizaron el repertorio ofrecido por una banda que supo empastar perfectamente lo acústico con lo eléctrico. Hubo pequeños problemas de acoples con las guitarras acústicas, por lo tanto, hubo que capar su volumen. Por lo demás un concierto exquisito que el público agradeció con sonoros aplausos.

Para terminar la velada nadie mejor que "Desakato", que felices de estar en casa desataron la locura y la diversión entre la multitud. Supieron conectar con los miles de fans desde el primer tema, "Animales hambrientos", hasta los tres bises finales. Hubo momentos para reivindicar el asturiano como lengua oficial y también para que el cantante se lanzara al público con fe ciega -en varias ocasiones, una de ellas fallida- y recorriera varios metros en brazos. La implicación de esta banda con sus fans y la energía que mantiene encima del escenario es lo que hace que perdure en el tiempo, porque grupos de punk-rock hay muchos pero como "Desakato", no.

En definitiva, todos los artistas fueron conscientes de la oportunidad que significa tocar en la primera edición del "Tsunami Xixón" y de que, sin duda, habrá muchas más, dieron lo mejor de sí, interpretando sus mejores creaciones y viviendo una experiencia que, probablemente, permanecerá en la memoria de todos.
Crítica de Mar Norlander para La Nueva España.

sábado, 29 de julio de 2017

Un Tsunami que quiere arrasar

El festival que hoy comienza en Gijón, con todo vendido, tiene como platos fuertes dos bandas míticas: "The Offsprings" y "Pennywise"

La Nueva España..07.2017 |
 
Tres jóvenes, refrescándose ayer en un bidón que hacía de contrapeso del cartel del Tsunami Xixón, en la Laboral. Foto:
 
 
Con un nombre tan impactante como Tsunami Xixón el nuevo festival asturiano que hoy comienza apuesta fuerte. Y si el nombre es llamativo la elección de las bandas que actuarán en el evento es aún más, por lo tanto el Tsunami promete pasar por Gijón y arrasar. Como cabeza de cartel ahí están los californianos "The Offspring", una de las bandas de punk-rock más importantes del mundo que ofrece el único concierto en España de toda la gira. Todo un lujo para este festival cuyos organizadores, no conformes con la primicia de los "Offspring", traen otra banda californiana muy mítica y también en exclusiva para Gijón: "Pennywise", con sonido más crudo y agresivo en la línea del hardcore. La expectación creada por estas dos bandas junto con una gran oleada de grupos de fama internacional y algunos nacionales agotó las 8.000 entradas en poco tiempo.

El Tsunami comienza con varios conciertos gratuitos: el gaditano Dani Llamas, seguido del carismático Joey Cape y para subir las pulsaciones de la Plaza Mayor la banda gallega "True Mountains". Para cerrar en un nuevo escenario, el Skatepark de Cimadevilla y dos grupos más: los madrileños "TheBlackjaw" y los asturianos "Misiva".

Cita con la escena internacional del rock

Uno de los aciertos de este festival es que, salvo imprevistos, ningún concierto se solapa, así que los que se quieran pegar un buen atracón de rock en sus distintas variantes lo tienen fácil. La presentación del nuevo disco de los gijoneses "Last Titans" abre los conciertos en la Laboral, seguidos de los ovetenses "Acid Mess", con un sonido muy elaborado, tal y como se aprecia en el disco grabado en los estudios de Miguel Herrero. La actuación de "Sexy Zebras" dará paso a "Toundra", la más esperada de hoy junto con los asturianos "Desakato". "Toundra" se presenta con orquesta sinfónica y será todo un reto sincronizar los instrumentos acústicos con los eléctricos. Para las actuaciones de mañana sábado la organización ha dispuesto dos escenarios en el recinto de la Laboral por el que alternarán un total de catorce grupos. En el escenario Estrella Galicia se podrá disfrutar del grupo ska "Talco", -una versión italiana de los "Ska-P"-, y de las canciones en euskera de "Berri Txarrak". Los alemanes "Kadavar" y los suecos "Graveyard", que reaparecen en Gijón con nueva formación tras el anuncio de ruptura, suponen una gran propuesta para los fans del hard-rock más setentero con guitarras sucias y sonidos psicodélicos, en la línea de "Led Zeppelin" o "Cream". Entre la actuación de "Pennywise" y "The Offspring", que cierran la noche del sábado, habrá ocasión para el relajo y para disfrutar de la amalgama de sonidos que ofrece la provocadora Maja Ivarsson al frente de la banda "The Sounds", que en sus conciertos suele sorprender.



Las actuaciones de "Las Eléctricas", "Carisma", "Vulk", "Favx", los portugueses "Sam Alone and theGravediggers", la música instrumental de "Jardín de la Croix" y las máscaras de "Los Tiki Phantom", en el escenario Jäger Music, completan este festival que sentará un precedente y pondrá a Gijón en la escena internacional del rock.

martes, 18 de julio de 2017

Un brindis por La Fura dels Baus



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Festival de Música Antigua de Gijón. La Fura dels Baus y Divina Mysteria. Teatro Jovellanos, sábado 15 de julio
Dirección, idea y guión: Miki Espuma, David Cid
Dirección musical: Pavel Amilcar, Thor Jorgen, Miki Espuma

Cantaora: Mariola Membivres
Mezzosoprano: Eulália Fantova
Barítono: Joan García Gomá
Violín: Elisabeth Bataller
Viola: Letizia Moros
Violone: Thor Jorgen
Clavicémbalo: Andrés Alberto Gómez

Video: David Cid
Esculturas: Fernando Bravo
Producción: Marta Coll
Iluminación: Jaime Llerins, David Hoyo
Sonido: David Casamitjana
Maquinista: Roger Serra
Actores video: Jürgen Müller, Gemma Doblas, Atilá Puig. 

Para concluir el Festival de Música Antigua de Gijón, en su XX aniversario, se apostó  por un espectáculo innovador y creativo, como no podía ser de otra forma si hablamos de arte concebido por “La Fura dels Baus”, una compañía de teatro que no deja a nadie indiferente en cada una de sus propuestas.  Para la ocasión el protagonista era J.S. Bach y su “Cantata campesina”, subtitulada como "Cantate burlesque" con texto de Picander, una de las obras más alegres y burlescas del gran compositor barroco.

La pequeña trama amorosa entre una pareja de campesinos es el hilo conductor de una obra que contiene veinticuatro movimientos muy breves con alternancia entre recitativos y arias, incluyendo  varias danzas (zarabanda, mazurka, minueto, bourrée, polonesa…), para concluir con un coro alegre y jovial que recapitula lo sucedido.  La “Fura dels Baus”, siempre transgresora, respeta puntillosamente la partitura original y cuenta para la ejecución de la misma con “Divina Mysteria”, un conjunto de gran calidad que se caracteriza por una interpretación historicista de las obras, en esta ocasión con violín, viola, violone y clavicémbalo. Pero si hablamos de innovación y transgresión hay que aportar algo más y en este caso “La Fura dels Baus” hace una relectura libre de la cantata, añadiendo nuevos movimientos con aires flamencos, electrónica de vanguardia y danza. La puesta en escena se complementa con interesantes proyecciones de imágenes propias del cine mudo con funciones narrativas, creadas por David Cid, que nos sumergen en la trama de los campesinos y su interacción con el recaudador de impuestos, al que se rinde homenaje en la cantata.

Es de aplaudir las intervenciones, tanto de “Divina Mysteria” como de la mezzosoprano Eulália Fantova y el barítono Joan García Gomá, con sus voces expresivas y afinadísimas. Varios números de aire flamenco cantados por Mariola Membrives se intercalaron y la cantaora, dotada de una gran voz y una buena interpretación, los salvó con gran profesionalidad, incluso en algún momento en que el micrófono fallaba. Hubo brillantes pasajes de música electrónica a cargo de Miki Espuma y otros más oscuros y de difícil comprensión dentro de la trama. Muy destacable, a pesar de algún desliz en los tempos y algunos problemas de megafonía, es el movimiento carnavalesco en el que Miki Espuma crea la base rítmica con un charango junto con las melodías de las cuerdas de Divina Mysteria y el barítono entona la canción de Molotov “Gimme the power”,  con una letra muy venida a cuento. Levantó la primera ovación de la noche. 

Para el número final en la taberna, aunque no sonaron las cornamusas (como dice la letra del coro), sí cantaron todos unidos con alegría y brindaron con cerveza, pues un brindis es lo que se merece la propuesta de La Fura dels Baus y Divina Mysteria. Y cómo no, otro brindis también se merece el Festival de Música Antigua de Gijón, bajo la dirección de Eduardo G. Salueña, por traer a Gijón una propuesta tan creativa e innovadora. 
Crítica de Mar Norlander para La Nueva España
 

Bach, revivido con éxito por "La Fura dels Baus"



 


La compañía catalana entusiasma al público del teatro Jovellanos con una propuesta a medio camino entre la música clásica, la electrónica y el flamenco

16.07.2017 
Foto:
 
 
Johan Sebastian Bach es todo un clásico y "La Fura dels Baus", abanderados de la innovación. Si se suma todo y se agita con contundencia el resultado es un espectáculo sorprendente que ayer convenció al público en el Teatro Jovellanos . "Free Bach 212" se llevó aplausos sonoros en una propuesta que no deja indiferente .
El espectáculo arrancó con el patio de butacas a rebosar para presenciar una puesta en escena que parte de la hibridación entre la partitura original de la cantata de los campesinos de Bach, la electrónica de vanguardia y el cante flamenco. El libretista Picander celebra una fiesta en honor al ministro de Hacienda, y el hilo conductor es un enredo amoroso entre dos campesinos.
A partir de ahí, y respetando la partitura original interpretada por un cuarteto de cuerda, "La Fura" va añadiendo diferentes números, alternando cuadros de línea flamenca con composiciones electrónicas disparadas por Miki Espuma, director de una propuesta programada en el marco del Festival de Música Antigua. Los números, de corta duración y en ocasiones completamente entremezclados, entusiasmaron al público.
A pesar de que hubo algún pequeño desajuste con el micrófono de la cantaora y algunos problemas de sincronización rítmica entre las bases electrónicas y la interpretación del cuarteto, la propuesta resultó fantástica, acompañada en todo momento de proyecciones de imágenes para ambientar las diferentes escenas en las que se sucede la obra.
Como buena recreación germana, la representación concluyó con un brindis de cerveza entre todos los componentes de la obra. Y Miki Espuma, el director, se dirigió al finalizar la puesta en escena a los asistentes, ya sin micrófono, para decirles que les invitaría a todos a un brindis cervecero, pero "hay una ley que prohíbe beber en los teatros". Una conclusión con vis cómica que fue muy aplaudida, al igual que sucedió con toda la obra en la que buscan mezclar lo burlesco, los humorístico, la crítica social o la invitación a los placeres más mundanos.
Como ellos mismos afirman, con el objeto de "conmover y deleitar sin barreras ni limitaciones". Anoche en Gijón, sobre las tablas del Teatro Jovellanos, lo consiguieron.

Hamlet, sin evolución



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Hamlet, Concierto de la Semana Negra. 14 de julio

La banda de metal Hamlet era el cartel más destacado de los conciertos de la Semana Negra, en su XXX edición. Llegaron a Gijón y convencieron a una parte del público que buscaba ese sonido pesado y contundente,  a base de afinaciones alternativas por debajo del estándar, para dislocar sus cuellos y bailar el pogo.

Comenzaron con “Vivo en él”, un tema del 2002 en la línea del groove metal y reeditado en el 2014, en el que podemos apreciar que el cantante se deja la garganta pero no se oye lo suficiente. Varios temas de su último álbum “La ira” y otros tantos de sus once discos anteriores eran interpretados por los cinco componentes de una banda que logra mantenerse en el tiempo pero que no evoluciona, quizás por falta de variedad en los riffs de las guitarras y solos bien ejecutados. 

Por otro lado, la presión sonora estaba bastante lograda, no así los niveles de los distintos instrumentos: la guitarra Les Paul estaba demasiado alta, devorando al resto de la banda y la voz, por mucho que se esforzaba, no llegaba con claridad ni a las primeras filas.  Una lástima porque está claro que J. Molly, fundador de Hamlet, es el pilar fundamental de una banda que ha sabido sobrevivir tres décadas, que se dice pronto. El cantante, conocido fuera de las fronteras del metal por ser el ex de la famosa Pilar Rubio, se mueve por el escenario con la misma energía que  hace treinta años, dejándose la piel y forzando las cuerdas vocales en sus alaridos guturales hasta límites peligrosos. Además de cantar la interacción con el público es constante: continuamente dando saltos, se sube y se baja del escenario, se cuelga de los andamios de las plataformas y se lamenta una y otra vez porque la valla que separa el escenario del público está demasiado alejada y limita sus interacciones con los casi mil espectadores presentes.  

Al sexto tema “Lamento”, una parte del público inició el ritual del pogo, esa frenética forma de dar saltos y entrechocar cuerpos heredada de los Sex Pistols y absorbida por los aficionados al metal más pesado.  El pogo no cesó en todo el concierto, cobrando su máximo apogeo cuando Molly se entremezcla en el círculo de los danzantes incitando al público a agacharse y a cantar “Denuncio”, uno de sus mayores éxitos. Algunos moratones se harían visibles horas después de la contienda, pero dicen que “sarna con gusto no pica”, así que todos contentos. 

El público despidió a Hamlet con una gran ovación tras el último bis “J.F.”,  y quedó con un sabor agridulce por la falta de respeto de las carpas circundantes al disparar su música enlatada a todo volumen, sin dejar concluir por completo la actuación de una banda que está tocando en directo. ¡Qué poca educación y qué mala organización! 
Crítica de Mar Norlander para La Nueva España