viernes, 8 de mayo de 2015

Un "Revólver" bien cargado


Concierto de Revólver en el Teatro de la Laboral, Gijón. Viernes 25 de abril.
Carlos Goñi, voz y guitarra
Manuel Bagües, bajo
Julián Nemesio, batería.

Hace tiempo descubrí que para disfrutar de la música de Revólver hay que saberse las letras porque si no se hace pesado.  Fui al concierto de Gijón para ver la presentación del nuevo disco “Babilonia”  con media lección aprendida, es decir, con varios temas memorizados. Menos mal, porque si alguna pega le puedo buscar a este concierto de dos horas es que cuando la banda está  a pleno rendimiento apenas se entiende lo que dice Carlos Goñi. No porque tenga mala vocalización (bastante buena por cierto), es más bien porque  la  contundencia del trío envuelve la voz dejándola un tanto sumergida.  Es curioso, porque el formato  trío es el más pequeño que ha tenido Revólver en su larga trayectoria de más de 25 años, pero los arreglos que han hecho y la energía con la que tocan hacen que suene a una banda mucho más numerosa de auténtico rock americano.

Después de este pequeño apunte el resto son halagos.  Buenas composiciones siguiendo las líneas marcadas desde hace tiempo y una buena construcción de letras muy actualizadas, de crítica social y de sentimientos muy humanos hacen que cada oyente se identifique (cada uno a su manera) con los 10 temas que conforman “Babilonia”.  Pero no todo fueron novedades, también pudimos disfrutar de clásicos, referentes del pop español, como “Si es tan solo amor”, “Duro de llevar”, “El roce de tu piel”, “Mi rendición” o “Si no hubiera que correr”. 

Tras tocar el primer tema  “Babilonia”, Goñi se ganó  a los gijoneses recordando que uno de los mejores momentos de su vida fue en el Náutico cantando  “El Faro de Lisboa”, tema que volvió a interpretar ganándose una gran ovación.  Hubo otras anécdotas narradas entre canción y canción, mientras Perucho, “el mejor técnico de guitarra del mundo” (mencionado en cada ocasión),  le cambiaba los cables o las guitarras. Contó que hace 15 años en un pueblo de Asturias (Pola de Lena, le gritó una espectadora) lo pasó muy mal porque se le olvidaron todas las letras, por eso lleva atril y, aunque para esta gira prefería prescindir de él hay canciones que lo necesitan, pues contienen letras que no quiere interiorizar,  como “La moral mora en la moneda”,  un tema muy bien narrado que habla de la situación de España en los últimos años.


Entre temas acústicos con guitarra y voz y otros de sonido más cañero transcurrió el concierto para finalizar con el emblemático “El Dorado”, donde Carlos Goñi se marcó un largo solazo de guitarra demostrando lo buen instrumentista que es, no sólo cantautor. Me dejó con la boca abierta y levantó al público de sus asientos dando botes. El trío se fue bailando por el fondo del escenario mientras recibían una estruendosa ovación. No hubo lugar para ningún bis, ya estaba todo cantado y contado. 

Crítica de Mar Norlander para La Nueva España

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